Los judíos son un pueblo abyecto desde el comienzo de la historia con la pretensión de tener un único Dios que les servía para aplastar a otros pueblos en los relatos de la Biblia, el libro más sobrevalorado de la historia. Su dios vengativo, su dios, únicamente suyo, su ley del Talión... Sufrieron justa opresión por el faraón de Egipto y posteriormente por el imperio romano que los terminó aplastando y disgregando para enviarlos a la diáspora. Antes habían condenado a Jesús de Nazaret con sus intrigas y terminaron haciéndolo crucificar tras gritar que querían que cayera su sangre sobre ellos y sus hijos. Y así fue, los judíos perdieron su tierra y vagaron por Europa, Asia y África padeciendo siempre leyes contra ellos por sus profesiones ominosas de prestamistas injustos y usureros algo que su nariz ya demuestra claramente, esa nariz ganchuda que evidencia sus actividades mezquinas y avariciosas. En todos los sitios donde estuvieron, fueron perseguidos y se les impidió poseer tierras. Envenenaban los pozos por pura maldad, igual que secuestraban bebés para guisarlos y comerlos después. Los pobres cristianos tenían que defenderse y de vez en cuando organizaban pogromos contra ellos y mataban a unos cuantos cientos. Por algo sería. Porque que haya tal unanimidad en las relaciones con todas las sociedades en que han estado... Se creen especiales y únicos. La estirpe maldita del pueblo deicida. Chocaron con todas las culturas con que estuvieron en contacto y estas tuvieron que perseguirlos desde la España medieval a Rusia. No eran de fiar. Eran malos y todos se daban cuenta de ello. Pero eran poderosos: el ejercicio de la usura les enriquecía a costa de los pobres cristianos que tenían que pagar intereses abusivos. Y lo que los distinguía era que no se integraban en ningún país donde estuvieran: eran antes judíos que españoles o franceses o polacos o rusos. Se aprendían de memoria la Torah y sus hijos sabían leer y escribir a diferencia de los otros pueblos con que trataban en que solo una minoría sabía hacerlo.
El protocolo de los sabios de Sion revelaba que los judíos tenían un plan para dominar el mundo. Se ha dicho que era un plagio, pero tenía mucho de razón porque las más importantes fortunas centroeuropeas eran judías. Y es evidente en nuestro tiempo que son los judíos los que controlan el mundo.
Los cristianos tenían que defenderse del poder judío y masas enfervorecidas por el odio y el miedo los atacaban y mataban no por maldad, sino como defensa.
Y la culminación de su malignidad, ya en el siglo XX, fue el tremendo plan del Holocausto, pactado con Hitler del que fueron aliados, para ser sacrificados una parte de ellos, para luego erigirse en víctimas y hacerse malvadamente con Palestina, y la ONU cayó en la trampa y les dio un trozo de tierra como estado de Israel, estado genocida y asesino que ha expulsado a los palestinos y los asesina salvajemente porque dicen que quieren acabar con ellos, lo que es cierto. Cientos de millones de árabes los odian desde Irán a Siria, desde Líbano a Egipto, desde todo el orbe musulmán... Y los judíos dicen que viven en una tierra en que no hay una segunda oportunidad y que si no se defienden acabarán con ellos. Israel es un estado genocida y racista defendido por el judaísmo internacional y las mayores fortunas de Estados Unidos donde son un poderoso lobby político y militar.
La izquierda española y europea odia dicho estado como execrable por su apartheid militarista antipalestino. Pero, a pesar de su maldad, los judíos no pueden dormir tranquilos en Palestina ni en Europa porque decenas de millones de musulmanes se defienden de ellos y sus barrios tienen que ser protegidos de la justa ira de los aplastados.
Ahora su expresión más sangrante es Gaza con la excusa de que los de Hamás entraron en Israel y sacrificaron a 1400 israelíes en octubre. No los mataron, se defendieron de ellos, de su poder, debido a la desesperación. Y Hamás, como todas las almas generosas del mundo, quiere acabar con ese estado y arrojar a los judíos al mar porque no habrá tierra que los acoja, nadie los querría, sus supervivientes serían víctimas como ahora son los palestinos sin tierra.
Y algunos aducen que los judíos son inteligentes porque la mayor parte de los premios Nobel en todos los órdenes han correspondido a judíos. Esto es la mayor prueba de su maldad: ocupan todos los ámbitos del saber desde Marx, Freud, Einstein, Kafka... y miles de correligionarios suyos que han impuesto en el mundo una cultura judía que nos aplasta. Incluso, uno de los suyos marca el tiempo en que vivimos. Los judíos son la mayor lacra de la tierra.
¿No hay mayor prueba de su perversidad que es que todos los odian, nadie los quiere y han chocado con todas naciones en que han vivido?





