Hace un tiempo apareció una cucaracha corriendo por la casa; me lo advirtieron por el asco que les producía a mi familia. La localicé en el baño, encendí la luz, y la cucaracha corrió a esconderse, pero yo con un trozo de papel higiénico la prendí y sentí su caparazón blando y sus patitas, aterrada, se movían frenéticamente. Abrí la taza del váter y la lancé al agua y tiré de la cadena no sin ver la desesperación del insecto al ser arrastrado por el agua donde se ahogaría. Pensé en unos instantes en qué hubiera pasado si yo me hubiera reencarnado en cucaracha y se hubiera invertido la situación por que acababa de pasar. He escrito algún cuento terrible en que me trasmutaba en este insecto sin que mi familia lo supiera, y moría por causa de las trampas que yo mismo había puesto para matar las cucarachas de las que teníamos una invasión. Era un relato en que concedía dignidad y entidad a estos bichos que tantas emociones desagradables nos producen.
Leo en el dominical de El Mundo que hay una tendencia en la filosofía animalista en preguntarse si estas alimañas -así las consideramos- pueden sentir dolor. Los filósofos no proponen rendirse a las plagas ni a convertir cada insecto en intocable, pero sí piden tomar en serio una certidumbre: quizá algunos bichos sean capaces de sufrir.
Jeff Sebo, profesor asociado de Estudios Ambientales de la Universidad de Nueva York ha meditado por el problema moral que se abre y propone explorar opciones para reducir el sufrimiento. Y aplica a los insectos la capacidad de actuar con algún grado de orientación propia y responder al entorno de una manera que no sea meramente mecánica. Baste para conferir algún tipo de estatus moral, incluso sin sintiencia; o que la misma condición de ser vivo posea un cierto peso incluso sin agencia.
Una imagen que nos viene a la cabeza es la de unos niños con una lupa quemando hormigas. Tal vez lo hemos hecho de pequeños. Yo reconozco haberlo hecho y sentir el olor chamuscado de los pequeños insectos. Y sin embargo, ahora no diríamos que es indiferente esta acción de crueldad porque los animales, muchos de ellos, tienen sistema nervioso, y en los artrópodos -el grupo en que están insectos y crustáceos- aparecen sistemas nerviosos centralizados, cerebros, conductas complejas y, en algunos casos, cifras nada despreciables de neuronas. Las abejas son las más estudiadas y algunas de ellas superan el millón de neuronas.
Los animalistas no defienden rendirse ante las plagas o sentir culpa cuando matamos a un mosquito o una mosca, pero sí ser conscientes de que son elementos de vida, probablemente no consciente pero sí sintiente, que son capaces de sentir dolor y sufrir. Proponen exigir evitar daños innecesarios y la búsqueda de alternativas en entornos industriales.
Pienso en esa pecera que veo en el bar donde voy a tomarme una cerveza. En ese recipiente grande hay langostas y bogavantes cuyas pinzas están sujetas con gomas para que puedan ser atrapados cuando los sacan para ser cocidos vivos en agua hirviendo. Pienso en su destino y me dan escalofríos. Sin duda no me gustaría estar en su piel y espero que en la cadena de reencarnaciones posibles no me toque esa perspectiva. Puede que sea banal mi pensamiento, pero me estremezco.
Es más que nada un problema filosófico.
La novela de Clarice Lispector, La pasión según GH, comienza con una escena mística cuando la puerta del armario rompe en dos a una cucaracha que queda destripada. Este comienzo es el inicio de una narración misteriosa y magnética en que la cucaracha queda convertida en un motivo de meditación religiosa y existencial. Es uno de los relatos más fascinantes y enigmáticos que he leído jamás.
Ja ja, Joselu , casi que
ResponderEliminardemuestras empatía
hacia las cucas, y si
fuera yo .... , puede ser
que lo sean , de entrada,
por ser seres vivos, y luego,
que no emiten sonido audible,
los peces , resulta que con un
microfono especial, supongo
que recoge ultrasonidos, ahora
se sabe que emiten sonidos,
cómo una especie de redoble
de tambor, pero bueno, hiciste
lo correcto, son animales
repugnantes, saludo.
Uno, JOSELU, no es Albert Schweitzer.
ResponderEliminarPara Schweitzer, la ética no debía limitarse solo a los seres humanos o a los animales "tiernos" o útiles. "Yo soy vida que quiere vivir, en medio de vida que quiere vivir.", nos decía. Pero eso es un caso extremo. Las cucarachas son portadoras de enfermedades y pueden traer una infección a casa.
Es evidente que no ocurriría lo mismo con un pájaro, pero estamos hablando de bichos que trasmiten infecciones, como los mosquitos.
Mira, en América del Sur era raro que no te encontraras con sapos, siendo feos como son, jamás se les tocaba, ellos mantenían a raya la proliferación de insectos en el entorno.
Con ello no quiero decir que te traigas un sapo a casa, pero si que es el mejor antídoto contra las cucarachas ¡.
Un abrazo
Mi vecina de enfrente tiene un "sapo" de unos ochenta kgrs en casa, mira porque era.
EliminarUn saludo.
Cuando era joven iba a cortar árboles para ganarme unas "perrillas", luego iba por ocio y me hacia leña para mi casa, lo veía como el que iba al gimnasio. Me he preguntado muchas veces si los árboles tienen sentimientos y creo que tienen un sentimiento colectivo cuando son bosque y se entremezclan con el resto de Vida.
ResponderEliminarSinceramente cuando iba a cortar árboles y cuando iba a hacer leña pensaba que NO estaba haciendo ningún mal, cortaba lo que necesitaba y cuando me iba no dejaba basura en el sitio. Los árboles que dejaba, los mejores, podían crecer más rectos, la hierba del suelo podía crecer gracias a la luz que le llegaba y muchos animales mejorarían su vida gracias a mi. Yo también soy parte de la Naturaleza y con mis actos contribuyo y doy forma a la misma, lo mismo que un castor hace lagos, la lombriz oxigena la tierra o la procesionaria del pino modifica los árboles cuando les pilla débiles. Somos parte de la Naturaleza. ¿Tienen sentimientos los insectos? pues no se y me da igual, con ellos he llegado a un acuerdo, les dejo estar gratis en mi jardín y a cambio ellos no entran en mi casa. He cogido dos víboras en el jardín de mi casa y no las he matado, las cogí y las lleve al campo lejos, porque pienso que me ayudan a controlar otras especies. Me hicieron una colmena en una persiana de mi casa, en una habitación que no utilizo nunca en el piso de arriba, no las mate. simplemente llame a un amigo apicultor para que se la llevara. Siempre me cayeron bien las abejas no asi las avispas.
Hay arañas que cogen insectos, les atrapan, y se los van comiendo poco a poco vivos, supongo que las arañas no se hacen preguntas porque no les importa los sentimientos de su alimento.
En la sociedad hay una versión bucólica de la Naturaleza, con bambi, los lobos buenos, el rey leon, la abeja maya y la vida perfecta en tienda de campaña en sintonía con la Naturaleza pero la Naturaleza no entiende de compasiones es una asesina (no se si es el mejor termino) implacable. Los lobos se comen a bambi, la procesionaria se come las acículas de los pinos, las leonas cazan en manada a los más débiles de los herbívoros o a sus crías, mi admirado halcón peregrino picotea en la cabeza a sus presas vivas para matarlas, un pulpo atraviesa la cascara de una nécora para comérsela viva, si te desmayas en el monte y no te mueves pronto veras buitres encima para hacerte un psicoanálisis y si pisas a una víbora medio dormida te atacara (si te ve antes huye de ti). En invierno hace un frio del que te tienes que resguardar o te mata y en verano un calor que te puede deshidratar, cuando no eres depredador eres presa, aquí no hay cascos azules. Unos nos alimentamos de otros, vivimos en un mundo asi, la Naturaleza es asi. Si el Hombre no hubiera domesticado la Naturaleza nuestra esperanza de vida seria sobre 30 años, eso si sobrevives a una mortandad infantil brutal. En vez de dormir en una cama dormiríamos en un lecho de ramas y hierba con lo mal que se duerme ahí.
Somos omnívoros y lo somos porque nos hemos acostumbrado a comer de todo para sobrevivir, como las liebres cuando comen carroña porque no tienen otra cosa y no nos hemos preguntado sobre los sentimientos de lo que comemos o utilizamos o de lo que nos defendemos.
Así que si veo una cucaracha en mi casa, sabiendo que puede contaminar mi vivienda, la mato, sin remordimientos, sin cuestionarme nada. Sabiendo que es parte del juego que por eso ellas se reproducen de forma tan espectacular y nosotros tan lentos, que siempre hay una razón para ello. Por cierto, tampoco se preocupa nadie de las ratas de ciudad, que también son animales sociales y que, por cierto, también cumplen su función en la Naturaleza. ¿Tienen sentimientos las ratas? ¿Debemos dejarlas vivir en nuestra casa si entran para no herir su sensibilidad?. ¿Qué es más probable que tengan sentimientos las ratas o las cucarachas?.
Un saludo.
Yo procuro no matar insectos si puedo evitarlo, por si acaso. Un beso
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