Mostrando entradas con la etiqueta Arte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arte. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de marzo de 2026

El mito de Jesús de Nazaret

Son días lentos de Semana Santa, en que vuelve a representarse la historia de Jesús de Nazaret: el mito de un hombre concreto, histórico y casi desconocido, cuya figura fue reinventada por textos que asumieron rango sagrado. Aquellos escritos convirtieron su vida en una narración mítica y lo elevaron a la condición de hombre–Dios, transfigurando al líder antirromano y mensajero de un renacer judío que quería traer el Reino de Dios a su pueblo de Israel.

Sus primeros seguidores, los ebionitas —la congregación de los pobres—, no lo consideraron Dios, sino un hombre justo que observaba la ley mosaica. Negaban su preexistencia divina, aunque lo veían como el Mesías prometido. En la pobreza —decían— habitaba la bendición.

El mito, sin embargo, fue desviado y transformado por Pablo de Tarso. De su mano, y de la de los primeros evangelistas, Jesús dejó de ser un líder judío antirromano para convertirse en emblema de una doctrina que, poco a poco, se hizo antijudía. De esa interpretación sesgada nació la Iglesia institucional, que perpetuó un fondo de antisemitismo. La paradoja es luminosa: Jesús fue judío hasta la raíz, y jamás quiso romper con su fe. No fueron los fariseos ni los escribas sus verdaderos enemigos, sino los romanos, que lo veían como un peligro para la paz del imperio y, por eso, lo crucificaron entre compañeros de causa, no entre ladrones.

La divinización de Jesús se construyó más tarde y fue proclamada dogma por el Concilio de Nicea, en el año 325. Allí ardieron las disputas entre la corriente dominante y los arrianos, que negaban su divinidad. La Iglesia triunfante persiguió a estos últimos con fuego y espada.

Convertido ya en Jesucristo, Dios resucitado y hombre eterno, el Nazareno se transformó en el mito más fecundo de la historia humana. Sobre él se ha edificado gran parte de la civilización occidental: su arte, su pensamiento, su imaginación.

Hoy, en una sociedad cada vez más descreída, aún celebramos esos días del relato: la entrada triunfal en Jerusalén, la cena, la traición, la flagelación, la crucifixión y, finalmente, la resurrección. Un ciclo que se repite cada año como eco remoto de un misterio que ya casi nadie comprende, pero que sigue conmoviendo el aire.

Su historia, recreada hasta la extenuación por teólogos y poetas, ha perdido casi toda sustancia histórica, pero ha ganado el espesor de la literatura. La suya es una invención fecunda: un mito que vertebra el espíritu de Occidente y fija el tiempo mismo en un antes y un después de su nacimiento.

Los que fuimos educados en aquella fe recordamos una religión fundamentada en el pecado y el castigo —una pedagogía del miedo—, aunque de ella extrajimos también un don más hondo: la idea de trascendencia. Aprendimos que hay un mundo invisible que da forma y sentido al visible. Y sin ese trasfondo, toda civilización corre el riesgo de volverse plana, hedonista y vacía.

                                         

Nos guste o no, el mito de Jesús de Nazaret, a pesar de su literaturización y de los abusos de su Iglesia, ha inspirado algunas de las páginas y obras más sublimes de nuestra cultura: el Cristo de Carrizo,  o el que pintó Holbein que sobrecogía a Dostoievski; y en música, el inigualable Bach. Pese a su historia de represión y sangre, el cristianismo ha guiado a muchas almas hacia la luz. Fuera de esa herencia —nos guste o no— quedamos huérfanos, suspendidos en una intemperie moral donde solo reina la banalidad.

lunes, 29 de enero de 2024

Un cristo erótico

Efe/David Arjona

Me divierte la polémica ante este cartel sevillano de Salustiano García porque ello demuestra que cada uno proyecta sobre Jesús de Nazareth sus propias perspectivas y, en realidad, confirma que es un personaje inventado por nuestra imaginación y que ha sido transformado y moldeado por una evolución que comenzó tras su muerte infame, pero de ella volvió divinizado por sus seguidores en una suerte de segunda vida de una dimensión extraordinaria. Los sevillanos se toman su tradición religiosa muy en serio, la prueba es este cartel que ha levantado suspicacias y sentimientos ofendidos por el presunto efebo homoerótico que ha sido su referente. El gran problema es su belleza, su blancura, su erotismo que lo hace objeto del deseo, y más teniendo un modelo real al que vemos en la imagen que acompaña este comentario. Se trata de Horacio, el hijo del cartelista. No hay realidad por pequeña que sea que no levante tempestades y polémicas en este país alucinado y cainita. El escándalo es nuestra piedra de toque. No sé si otros países son iguales o es especialidad nuestra. 

 

Pues a mí me gusta el cartel. 

 

Pero el wokismo está muy próximo. 

 

viernes, 10 de noviembre de 2023

Arte prohibido

Recientemente se ha abierto en Barcelona una exposición titulada Arte prohibido en la casa Garriga Nogués, en la calle Diputación 250, en la que se exponen unas doscientas obras de la colección de Tatxo Benet que han sufrido en algún momento la censura o bien han sufrido agresiones. 

 

Todo empezó en ARCO 2018 cuando una obra de Santiago Sierra, Presos políticos, fue retirada de la edición de la feria. Tatxo Benet vio que ahí había un filón y la compró inmediatamente, y tuvo entonces la idea de comprar todo tipo de obras que hubieran sufrido un episodio de censura o agresión en alguna exhibición. Otra obra que atrajo su interés fue la de Ines DOUJAK, La bestia y el soberano, en que se ve desnudo a Juan Carlos I, sodomizado por una mujer indígena latinoamericana. La obra fue retirada del MACBA en medio de un escándalo, en el que no tuvo nada que ver la Casa Real española. 


 

La primera exposición con dichos fondos se exhibió en Lérida en el 2020 y tuvo casi doscientos mil visitantes. Ahora la exposición entera se puede ver, como digo, en Barcelona. 

 

Según el galerista, la libertad de expresión no debe tener límites y todo aquello que el pensamiento es capaz de crear puede y debe ser expresado, algo que, como podemos experimentar, no es así de ninguna manera. 


 

Recorrí las salas de la exposición con curiosidad. Vi un cristo sobre un reactor, vi otro mac Jesús con los perfiles de MacDonalds sobre una cruz, una virgen masturbándose -esta fue rajada en una exposición-, otra imagen de Teresa de Jesús también acariciándose el clítoris, una imagen del cristo sumergido en orina. 

 

Otra imagen es de Franco comprimido en una máquina expendedora de Cocacola... Una mujer con obesidad mórbida desnuda durmiendo mientras un operario de MacDonalds limpia el cristal... 

 

Mi impresión al ver la exposición fue de dudas. Es fácil parodiar imágenes consideradas sagradas, no tiene coste alguno. Exhibir un cristo con la imagen del personaje de MacDonalds no tiene peligro, más allá de algún pequeño escándalo, o una virgen María masturbándose es igualmente inofensivo, pero no vi por ningún lado las imágenes de Mahoma que publicó Charlie Hebdó que causaron un atentado en que murieron nueve personas. Ahí sí que hubiera visto que era realmente una exhibición contra la censura pero, sin duda, Tatxo Benet nos diría que él no es suicida porque los islamistas no se andan con bromas. 

 

Tampoco vi clara la representación de la censura woke, más allá de algún detalle. No me imagino un miembro de LGTBiQ+ ironizado o ridiculizado públicamente, o seguro que hay muchos casos de imágenes que sabemos imposibles en nuestra sociedad progresista en que se impide plantear muchas cosas fuera del anonimato de las redes sociales. 

 

No estoy de acuerdo en que la libertad de expresión no tenga límites, los tiene y muy claros: no se podría ironizar sobre un hombre que asesinara a su pareja por celos. Sin duda, hay una autocensura muy potente que hace que muchas ideas no se puedan representar. En Cataluña mismamente hay una censura total sobre todo lo que represente lo español. Solo hay que pintar en una pared un graffiti con la bandera española o solo la palabra España y fácilmente podemos saber qué pasará a continuación. Las exhibiciones culturales del ámbito catalán exponen una visión sesgada de la realidad y pasado de Cataluña en relación con España, y nadie puede plantearlo de un modo diferente porque no tendría ninguna vía expresiva ni institución que lo validara. 

 

No veo que realmente la exposición sea el reflejo de la censura real que se ejerce contra las ideas, muchas de las cuales en el mundo del cine, de obra artística o de la literatura no pueden ser recreadas porque existe una terrible censura inconsciente que impide que nadie se atreva a hacerlo y ya de paso, que nadie financiaría o exhibiría públicamente. 

 

Veo la muestra como un juego anecdótico sobre la censura que traerá millonarios ingresos a nuestro galerista, socio de Mediapro y aliado de Jaume Roures, ahora defenestrado por los chinos. 

 

No obstante, es interesante ver esta muestra que da una idea sesgada de la censura en España y en el mundo. Las ideas más peligrosas sencillamente no se pueden plasmar, en todo lo que se exhibe no veo el menor riesgo. 

 

En el reino de los espíritus hambrientos

Suelo leer la prensa en busca de una chispa, de una imagen, de una idea capaz de abrir una entrada del blog. Me interesan especialmente las ...