viernes, 30 de enero de 2026

¿Confiarías tu vida a una fórmula? El duelo entre el ojo clínico y el algoritmo

Imagina que estás en la sala de espera de un hospital. Un familiar muy querido está siendo evaluado y el diagnóstico es incierto. En ese momento de vulnerabilidad, se te ofrece una elección: ¿prefieres que el tratamiento lo decida un eminente especialista o que lo determine un algoritmo matemático?

Casi todos, de forma instintiva, elegiríamos al médico. Nos aferramos a la idea de que la intuición humana posee una "chispa" que ninguna máquina puede replicar. Sentimos una aversión natural hacia lo artificial cuando el destino está en juego, la misma que nos frena ante los coches autónomos: preferimos un error humano a una decisión programada.

El "sacrilegio" de Paul Meehl

Sin embargo, la ciencia lleva décadas desafiando esta creencia. En los años cincuenta, el psicólogo Paul Meehl publicó un libro que fue recibido como un auténtico sacrilegio: Clinical vs. Statistical Prediction. Tras analizar casos que iban desde la supervivencia al cáncer hasta el éxito de padres adoptivos, Meehl demostró que las fórmulas son sistemáticamente superiores a los expertos.

¿Por qué fallamos donde la máquina acierta? La respuesta está en nuestra propia inconsistencia. Un experto puede evaluar el mismo caso en dos momentos distintos y dar diagnósticos diferentes. Factores invisibles como el cansancio, el hambre o incluso el humor influyen en el juicio humano.

El mito de la objetividad: el caso del examen

Un ejemplo revelador de esta fragilidad ocurrió en un entorno académico. Se pidió a cinco profesores que calificaran el examen de una alumna, alguien con un expediente brillante pero una actitud conflictiva. El resultado fue un caos estadístico: las notas oscilaron erráticamente desde el notable hasta el suspenso. No se estaba evaluando solo el conocimiento, sino que el juicio de los profesores estaba empañado por prejuicios y estados de ánimo. Una fórmula, ante el mismo examen, siempre habría arrojado la misma nota. El algoritmo no tiene "malos días".

El amor y las matemáticas

Incluso en terrenos tan sagrados como el matrimonio, los números tienen algo que decir. El investigador Robyn Dawes estableció una fórmula casi provocadora para predecir el éxito de una pareja: frecuencia de las veces que se hace el amor menos frecuencia de las discusiones. Aunque nos parezca una simplificación excesiva, este tipo de cálculos suelen ser más precisos que las largas sesiones de análisis subjetivo.

El test que cambió el nacimiento

Para entender el poder de las fórmulas, basta mirar a cualquier sala de partos. Antes de 1953, el destino de un recién nacido dependía del "ojo clínico". Lamentablemente, señales de peligro sutiles pasaban desapercibidas. Todo cambió cuando la anestesióloga Virginia Apgar diseñó un test sencillo: una fórmula de cinco ítems que otorga una puntuación objetiva al nacer. Este método "rígido" estandarizó la supervivencia y salvó miles de vidas que el ojo humano no supo proteger.

Conclusión: ¿Naturaleza o Precisión?

Históricamente, hemos bendecido el juicio clínico como algo "empático" y "vivo", mientras castigamos a los algoritmos llamándolos "estériles" o "ciegos". Pero los datos nos obligan a una reflexión incómoda: si una fórmula "fría" es más justa y precisa que un experto "cálido", ¿no es acaso lo más humano —y lo más ético— elegir la fórmula?

En un mundo complejo, la sencillez de un algoritmo puede ser el puente más seguro hacia la justicia y la verdad.

63 comentarios:

  1. Es evidente, JOSELU, que los médicos cuando emiten un resultado, al menos hoy en día y desde hace tiempo, lo hacen basándose en conocimientos clínicos probados y no bajo su ojo clínico. Cierto que la experiencia es un grado, pero ya no se fían, protocolos mandan, de su ojo clínico y si de los resultados que antes han pasado por el análisis de una máquina. Hace tiempo que la I.A. ayuda a analizar los diferentes problemas que se presentan entre pacientes que teniendo la misma enfermedad se han de afrontar de diferente forma (peso, sexo, edad, enfermedades paralelas...), y esto hace que las máquinas, y en ella los algoritmos basados en las probabilidades y "experiencia" en cientos de resultados con pacientes similares, juegan un papel preponderante.
    Yo me dejo guiar por un médico que se deje guiar por una máquina que a su vez se deje guiar por algoritmos. Es más seguro.

    Un abrazo

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    1. Pues estamos de acuerdo, Miquel, un médico que se deje guiar por una máquina y que a su vez se deje guiar por algoritmos, esto en el terreno de la medicina, pero la idea de las fórmulas es aplicable a infinidad de terrenos sociales y humanos donde apreciamos el valor de un enfoque humano, como la concesión de libertad condicional a un preso que puede engañar al evaluador humano, pero no a la máquina, por lo menos en Estados Unidos donde se han constatado que los jueces conceden la libertad condicional en base a su estado de ánimo o el hambre que tenga si es la hora previa a la comida. Son más estrictos y negativos cuando tienen hambre. Por ejemplo, en el caso de contratación de un empleado en una empresa o la previsión de rendimiento académico de un estudiante basándose en fórmulas sencillas. El mecanismo del algoritmo siempre tiende a lo sencillo frente a la complejidad humana. Un abrazo, Tot.

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  2. Todo es relativo. A mis alumnos les solía decir: lo mío con vosotros es simplemente una función docente y me encantaría disponer de una máquina y que fuera ella, con los datos que se fueran introduciendo: trabajo personal, asistencia, actitud, exámenes..., la que os evaluara y pusiera la calificación
    Odio evaluar. Pasar de docente comunicador a juez.
    Saludos.

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    1. Como profesor de literatura era radicalmente subjetivo. Tenía una idea base de lo que esperaba de mis alumnos y juzgaba con arreglo a ella en función de mi inspiración y la del alumno. Probablemente, era muy injusto y mis alumnos se quejaban de ello. Tenía un esquema en la mente y valoraba si el alumno se aproximaba a él.

      Sin duda, la realidad de que en todas las universidades se hacen exámenes tipo test es buena muestra de que se teme la subjetividad del corrector, el valor de la fórmula frente al cansancio o el estado de ánimo. La máquina no tiene bajones de azúcar. Sin embargo, esto choca con lo que históricamente era mi intuición de lo que era un buen examen. Un problema complejo. Saludos.

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  3. Mientras no decida sobre la vida y la muerte. Un beso

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    1. En un tratamiento médico puede debatirse entre la vida y la muerte, está claro. Otro ejemplo, son los coches autónomos que toman decisiones viarias basándose en algoritmos y pueden decidir efectivamente entre la vida y la muerte.

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  4. A los algoritmos, desde
    luego no , por qué será
    que nadie los quiere?,
    buen finde, un saludo.

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    1. Tal vez porque los algoritmos, las fórmulas, nos parecen fríos e inhumanos frente a la opinión de un experto que nos resulta cálida a pesar de que podemos intuir que tiene sesgos y que se deja condicionar por el ruido. Un saludo.

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  5. En caso de duda, prefiero el ojo clínico y profesional del médico, porque este, al igual que la enfermera te puede dar algo que la IA y sus algoritmos no pueden... calor humano y esperanza.

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    1. Sin lugar a dudas, la mayoría de las personas optaría por tu elección sin la decisión fuera disyuntiva. Pero ¿es disyuntiva? ¿Se puede combinar el calor humano con la predicción estadística?

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  6. La tensión entre el ojo clínico y el algoritmo me parece uno de los grandes dilemas de nuestro tiempo. Por un lado, sabemos (como recuerda Meehl), que la intuición humana es frágil, inconsistente y vulnerable a sesgos tan triviales como el cansancio o el humor. Por otro, nos cuesta aceptar que una fórmula pueda decidir sobre algo tan íntimo como nuestra salud, nuestro futuro o incluso nuestra dignidad.
    Quizá el problema no sea elegir entre humano o máquina, sino asumir que ambos tienen límites distintos. El algoritmo aporta precisión y coherencia; el profesional aporta contexto, empatía y la capacidad de interpretar lo que aún no sabemos medir. Cuando uno de los dos falta, la decisión cojea.
    Tal vez la verdadera madurez social consista en dejar de plantearlo como un duelo y empezar a verlo como una alianza: que el algoritmo nos proteja de nuestros sesgos y que el ojo clínico proteja a la persona de quedar reducida a una variable. En ese equilibrio, más que en la sustitución, es donde yo pondría mi confianza.

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    1. [video]https://youtu.be/3bqBnfSH6Oc[/video]

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    2. Enrique te he dejado un vídeo que he elaborado con base en múltiples fuentes sobre el falso dilema que aquí se nos plantea y que he sacado del libro 'Pensar rápido, pensar despacio' de Daniel Kahneman. En él se plantea de modo disyuntivo a partir del libro de Paul Meehl. Sin embargo, en los setenta años que han pasado desde la publicación del libro, que fue como una especie de herejía, se ha avanzado mucho en el estudio del problema. Sin duda, ahora valoramos mucho más el valor de los algoritmos -de hecho rigen nuestras vidas por todos lados- pero, por otro, su uso puede combinarse con la selección de los datos que pueden ser proporcionados por un experto con todo su conocimiento del tema a fondo. La combinación de ambos presupuestos, juicio clínico y predicción estadística puede ser sensiblemente más eficaz que cualquiera de las dos solas. La predicción estadística tiene que ser guiada y es ahí donde interviene el ser humano. El vídeo desarrolla este conflicto y aporta una solución integradora como la que has proporcionado tú, como una alianza. El desarrollo del post que he colgado era una especie de provocación para incentivar el debate para ver qué posiciones se podían establecer. La tuya ha dado con el quid del asunto desde el principio razonándolo magníficamente. Es un placer pensar con personas como tú, como los participantes en el debate, que razonan con coherencia respecto a uno de los debates más apasionantes en el terreno de la ciencia.

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  7. Tengo una amigo radiólogo (medico) y me comentaba, que su especialidad sería una de las primeras afectadas por la inteligencia artificial. Un robot puede detectar en segundos cualquier anomalía, cuando ellos necesitan mas tiempo y estudios..

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    1. He leído sobre ello, y es cierto que la IA es capaz de detectar un tumor en segundos, cuando la formación de un radiólogo ha sido de muchos años de estudiar medicina y el MIR. He leído que en una operación en el cerebro, la identificación de algunas dolencias no es posible inmediatamente por el cirujano y necesita el auxilio de la IA, lo que será posible en breve tiempo, cuando antes se necesitaba una semana para determinar el alcance de la lesión o tumor.

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  8. Desde luego, elijo el algoritmo por una cuestión objetiva: manejan muchos más datos, los entrecruzan y es más probable que acierten con el diagnóstico. Los humanos tenemos muchos sesgos que lastran las decisiones que tomamos. Y en cuanto a las decisiones políticas, visto cómo está el patio, también preferiría un algoritmo que evalúe y someta a la condición de proteger el bien público, las decisiones sobre infraestructuras, por ejemplo (los trenes).

    Saludos

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    1. Es contundente tu opinión sobre la conveniencia de guiarnos por algoritmos, no lastrados por la política sectaria y los sesgos humanos. Sin duda, no sería peor el resultado si los alimentáramos con todas las variables posibles que tuvieran como eje el interés nacional y el bienestar de los ciudadanos. Una opinión interesante y fundamentada. Cuando uno ve la cara de los políticos, siente que, efectivamente, sería mejor orientarnos por sistemas estadísticos.

      Saludos.

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  9. Olá, amigo Joselu.
    A robótica em algumas cirurgias é importante hoje em dia. Ajudam bastante a tarefa dos cirurgiões. No caso da IA, é bem diferente. Um diagnóstico feito por um algoritmo não é preciso, como feito pelo próprio médico. Por isso, é sempre bem melhor ser um especialista médico a ver o paciente.

    Texto muito interessante e pertinente.
    Excelente partilha.

    Abraço e bom fim de semana.

    Mário Margaride

    http://poesiaaquiesta.blogspot.com
    https://soltaastuaspalavras.blogspot.com

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    1. Olá, Mario Margaride. Embora valorizemos o olhar médico, evidências mostram que fórmulas superam especialistas em diagnósticos de cancro ou doenças cardíacas. O sucesso do teste de Apgar prova que algoritmos evitam inconsistências e subjetividades humanas, garantindo previsões mais precisas e seguras para a vida. Abraço, Mario.

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  10. Pasa algo parecido con la justicia, ¿preferimos un juez al que mirar a los ojos intentando activar algo en ellos, o lo dejamos en mano de una máquina a la que entren nuestros pecados y nos devuelva la penitencia?

    El problema es que los algoritmos, cuando nos referimos a la IA, tampoco son objetivos, han sido entrenados con datos, datos proporcionados por personas que tienen sus sesgos y deciden qué quitar y qué poner. Y, peor aún, son opacos, es imposible saber cómo llegaron a una conclusión, qué camino siguió su razonamiento.

    Bajo mi punto de vista, lo mejor sigue siendo un humano que sepa apoyarse en el frío algoritmo.

    Saludos

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    1. En muchos ámbitos, no se trata de algoritmos complejos y opacos. Para muchas valoraciones concretas se pueden utilizar fórmulas relativamente sencillas. El test de Apgar solo tiene cinco ítems y es absolutamente eficaz. Para determinar la idoneidad de alguien para unos estudios, pueden aportarse una serie de valores definidos, sin sesgos, que superan al valor de una entrevista personal a la que se le suele dar mucho valor, pero está lastrada por los sesgos personales e idiosincráticos. Para operaciones más complejas, sí que serían necesarios algoritmos pero podrían abrirse sus tendencias y sesgos para conocimiento de los ciudadanos. Creo que sería posible.

      En cuanto a su solución, probablemente es la más sensata, aunque podría invertirse su composición: los datos serían proporcionados por humanos con sus estimaciones oportunas, y la decisión sería tomada por la fórmula. Parece que inviertes el proceso y sostienes que sea el humano quien decida basándose en los algoritmos con lo que el sesgo humano estaría de nuevo imponiéndose. Este sería un punto en que cabría hablar largo y tendido. Saludos.

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    2. Es cierto, al leer algoritmos, tiendo a pensar en cosas complejas asociadas con la IA. Los que deciden la música que escuchamos, la gente a quién presenta nuestras fotos, nada grave, hasta que se encargan de decidir la atención médica que merecemos, o los créditos que recibimos.

      Y, es verdad, he sacado el sesgo humano de un lado para ponerlo en otro. ¿Estamos atrapados entonces?

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    3. A nosotros nos influyen nuestras ideas preconcebidas, nuestros tics mentales, nuestro cansancio, nuestra hambre, nuestra personalidad y carácter, incluso nuestra genética e infancia. Cada bloguero que uno conoce es una serie de modelos mentales muy característicos. No hay dos blogueros iguales ni juzgarían un mismo problema del mismo modo. Todo ofrece multitud de ángulos diferentes que las fórmulas no tienen, esa es su ventaja, la estabilidad y la coherencia. No hay distorsión humana para bien o para mal. El problema es que preferimos enfrentarnos a un ser humano antes que a un algoritmo, por lo menos me pasa en las llamadas telefónicas en que cuesta muchísimo que un agente te hable. Y la IA todavía no se ha utilizado en las llamadas telefónicas por lo que veo. Sí, tienes razón, el sesgo humano está en un lado u otro. La combinación del factor humano y las fórmulas es la salida al conflicto, pero hay que dejar la última palabra a la fórmula, pienso.

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  11. Dicen, no lo sé con seguridad absoluta pero sí un piloto de aeronaves de Sabadell al que conozco muy bien, que en Norteamérica hay dos compañías intercontinentales que a los pilotos, antes de volar, les pasan por una máquina que mide los bio ritmos. Es evidente que esta funciona por algoritmos. Si los parámetros no se ajustan a los que son deseables, no pueden pilotar. Dicen, según la misma fuente, que desde que pasó lo de Air Berlin, la compañía alemana de bandera, hace otro tanto. Eso es una cuestión interior que por supuesto no se comenta porque no me imagino que el avión cambie de piloto y se haya de decir, si así fuera la gente perdería la fe en esa compañía por miedo a los pilotos.
    De todas formas, creo, se debería extender a todas las compañías aéreas en ámbito de privacidad.
    Un abrazo

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    1. Supongo que el piloto a que hacer referencia es Andreas Lubitz, formado por Lufthansa que estrelló el avión con el pasaje en las cumbres de los Alpes. Fue una noticia que me conmocionó en su momento y escribí sobre ello: LA FANTASÍA MALIGNA DE ANDREAS LUBITZ. Desde luego si se puede detectar mediante algoritmos personalidades así, habría que aplicárselo a todos los pilotos. Lo que pasa es que en un mundo donde operan centenares de compañías aéreas, la demanda de pilotos es altísima y no sé si se pueden excluir claramente a personalidades problemáticas. Debería pero no sé si serán tan estrictos con el proceso de selección. Abrazo, Miquel.

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  12. Perdona mi afán, que a ratos parece el de un outsider. Qué conste que no pretendo posicionarme como un ser atávico, que reniega de las ruedas del progreso. La ciencia, la computación, la tecnología nos procuran estándares de vida y una capacidad de resolución de problemas nunca imaginados. Hasta no hace mucho tiempo, luego llegaron los ENIAC, que cambiaron esa tendencia aunque no del todo. Recordemos a esas mujeres de raza negra, en esa entrada de Tot, se mencionaron. Gracias a sus cálculos y las revisiones que realizaban de las cuentas de los computadores, muchos de ellos realizados a mano, permitieron al hombre, en genérico, alcanzar la luna. El astronauta John Glenn pidió expresamente que Katherine Johnson revisara los cálculos de su órbita de una de sus misiones. En cualquier caso, la intuición en numerosas ocasiones nos falla, como se ha demostrado en numerosas ocasiones, pero esa misma intuición en que las matemáticas, y en los algoritmos nos ha conducido en otras ocasiones a yerros colosales.

    Deberíamos remontarnos a una de las obras canónicas de las finanzas, Lombard Street, una descripción del mercado del dinero, de Walter Bagehot, donde se introducían las matemáticas y la estadística, como herramienta de análisis del comportamiento de los mercados financieros. Algoritmos de una época, prístina, el siglo XIX, que parece lejano, pero en el cual nacieron algunas de las corrientes que llegan a nuestros días. Ese hilo, por no extenderme más, pasa por Sharpe, cuyas aportaciones se redujeron a que el riesgo era medible en algunos casos(lo resalto). Siempre es mejor una mala medición se dice en la profesión que la nada. Y entre otras cosas, llegamos a la crisis financiera del 2007-2008, en la que esos riesgos eran medibles con complejos modelos de distribuciones semejantes a las normales.

    Se habló del problema de las colas largas de aquellas distribuciones normales, que distorsionaban en muchas ocasiones los modelos. Eran valores atípicos de los precios de activos, que en raras ocasiones se producirían, y que por eso en algunos de estos cálculos se despreciaron ( por parte de humanos, craso error). Precisamente, una de las partes que se descuidaron en la anterior crisis, lo dice Roubini, uno de los economistas y gurú de las crisis financieras, aun cuando no achaca más que una parte a este desliz, sí cree que al no recoger en muchos modelos esos valores fuera de escala, que ocurrieron en el 2007-2008, esos algoritmos al final, habían transmitido la falsa sensación de certidumbre, minusvaloraron los riesgos en los que incurrían numerosas compañías, que se dirigían a la boca del lobo. Tampoco tuvieron en cuenta los riesgos sistémicos. Aquí está el ejemplo clásico de la primera negociación de la colección Thyssen. ¿Cuánto vale esa colección? Si se vende uno a uno, quizá tuviera el valor que atribuía el gabinete del Barón. Pero si salieran todos a la vez, el mercado colapsaría y su precio se reduciría extraordinariamente.

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  13. Al final, como decía un profesor mío, que trataba estos temas de modelos econométricos por computación. No diré su chiste fácil, con su cigarrillo escorado a la izquierda, que él se dedicaba a esto porque le gustaban las modelos, Claudia Schiffer, Naomi Campbell ( no parece acorde con los tiempos). Otra de sus perlas, que nos provocaban a su vez perlas de llanto, resultaba cuando nos advertía sobre los algoritmos, que son tan estúpidos como su creador, qué programa pensando en unas circunstancias, pero como esa casuística es infinitamente más compleja que la imaginada de antemano…. Curiosamente, un experto en cálculo computacional se mostraba escéptico. Hasta las redes neuronales, que aparentemente van aprendiendo con entrenamiento, dependen de quién concibió su diseño.
    Si es un duelo entre el ojo clínico, y el algoritmo, éste último casi siempre atinado, en determinadas circunstancias, algunas en las que dependa la supervivencia de una persona, compañía, requieren una segunda vuelta, y yo lo tendría claro, se la pediría a Katherine Johnson. Un abrazo, y disculpa la extensión. El asunto se presta a muchos razonamientos.

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    1. Hola, Sergio.

      Entiendo perfectamente tu escepticismo; ese "afán de outsider" que mencionas es, en realidad, una cautela muy humana frente a la frialdad de los números. Sin embargo, permíteme que ponga a prueba esa defensa del "ojo clínico" frente a la supuesta "estupidez" del algoritmo.

      Mencionas la crisis de 2007-2008 como un fallo colosal de los modelos. Es cierto que se despreciaron los valores atípicos, pero como bien señalas, ese fue un error humano de interpretación y diseño. El algoritmo es una herramienta: si el creador ignora los riesgos sistémicos o las "colas largas", la máquina simplemente ejecuta esa ceguera.

      Lo que resulta fascinante —y a veces incómodo— es que, a pesar de sus fallos, las fórmulas suelen ser más consistentes que nosotros. Paul Meehl ya demostró en los años cincuenta que, en variables tan críticas como la supervivencia en cáncer o el diagnóstico cardíaco, las fórmulas superan sistemáticamente al juicio del experto.

      ¿Por qué? Porque el juicio humano es ruidoso e inconsistente. Estímulos inadvertidos de nuestro entorno afectan nuestras decisiones sin que nos demos cuenta. Como profesor, comprobé que cinco especialistas corrigiendo un mismo examen pueden dar notas que van desde el suspenso al notable. Esa disparidad no ocurre con una fórmula: ante los mismos datos, siempre ofrece la misma respuesta.

      Incluso el éxito de un matrimonio o la supervivencia de un recién nacido (gracias al Test de Apgar) se han optimizado mediante fórmulas que estandarizaron señales que el "ojo clínico" simplemente pasaba por alto.

      Aunque la figura de Katherine Johnson es inspiradora, la ciencia sugiere que, para maximizar el acierto, debemos fiar la decisión final a la fórmula. No es que el algoritmo sea infalible, es que nosotros somos mucho más frágiles y subjetivos de lo que nos gusta admitir.

      Un abrazo, Sergio. ¿Estarías dispuesto a darle una oportunidad a la estadística si los datos demostraran que tu intuición puede estar sesgada?

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    2. Por supuesto, Joselu, lo que planteaba es que confiar en una fórmula cuando la realidad es mucho más compleja, y nos imbuye de una falsa certidumbre y conocimiento, es otra muestra más de las intuiciones fallidas del hombre moderno. Es verdad que en el caso de las finanzas, se soslayaron esas colas largas o valores atípicos, en muchos casos por un mal diseño. Pero también fue nuestra falsa intuición, la que nos llevó a pensar que aquellos modelos nos permitían controlar el riesgo, y lo que hizo que se adoptaran estrategias con sobreexposición a cualquier perturbación de los mercados.
      Lo que quiero decir en último término, es que la realidad es demasiado compleja, representa infinidad de variables, muchas de ellas ignoradas, y hemos de tener en cuenta que cualquiera de estos modelos no son más que estilizaciones de dicha realidad. En numerosas ocasiones, se ha acusado a los investigadores del cambio climático de ser la ciencia de los modelos, porque basan sus presunciones en algoritmos que abocan al cumplimiento de las hipótesis establecidas. Yo no llegaría a tanto, pero presumir que algo tan complejo como el clima se va a poder predecir.
      Hay esfuerzos, como el que en su día llevó a cabo Mandelbrot, que se acercó más a esa estilización de lo que es la realidad, con las llamadas matemáticas de las fractales, que son capaces de aprehender la irregularidad y asimetría de la mayor parte de los fenómenos. La realidad de precios, este matemático emigrado a los EEUU, comienza uno de sus libros más reconocidos, haciendo acopio de datos de la impredicibilidad del Nilo y cómo recurriendo a las matemáticas fractales, no a las distribuciones de Gauss, nos acercaríamos más pero nunca llegaríamos a la realidad, ni de lejos.

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    3. Perdóname que siga con estos problemas de modelización. Fue el sueño del gran economista comunista, Oskar Lange, que quería eliminar la señal del precio, como información que era típica de los sistemas capitalistas. Sistemas que se fijaban espontáneamente entre las partes que se relacionaban en el intercambio. Lange soñó con crear una matriz con valores, ¿fijados por un organismo central? y algunos cálculos de oferta y demanda de todos los bienes de una economía, que con la suficiente potencia de cálculo, podrían arrojar como salida las relaciones de intercambio y finalmente un precio que no sería negociado por las partes. Es decir, un precio objetivo, y no subjetivo como era el del sistema capitalista. Para algunos economistas lo subjetivo, lo que depende del individuo no es lo más óptimo, por ser además manipulable. Qué decida ese algoritmo que es lo más conveniente para cada uno de nosotros, cuando nos acercamos a los nueve mil millones de seres humanos en el orbe.

      Siempre lo asocio al problema del ajedrez y de las progresiones geométricas. Consistía en colocar un grano de trigo en la primera casilla del tablero, dos en la segunda, cuatro en la tercera… duplicando en cada casilla, sucesivamente lo habido en la anterior. En el último recuadro cuántos granos tendríamos 18 446 744 073 709 551 615. La realidad es mucho más difícil de aprehender con algoritmos y sin ellos. Lange creía que esa infinidad de cálculos serían posibles con una mayor potencia de cálculo, y a mí me da que no, que nos encontramos por las variables y posibilidades intrínsecas de tantas elecciones múltiples, sin tener su talla intelectual, a años luz de la mía.

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    4. "Entiendo perfectamente tu escepticismo, Sergio, y te doy la razón en que el exceso de confianza en modelos que ignoran las 'colas largas' (los eventos extremos de Mandelbrot) ha causado desastres financieros y climáticos. Sin duda, tratar de encajar la complejidad salvaje del mundo en una curva de Gauss es, a menudo, un ejercicio de arrogancia.

      Sin embargo, creo que el riesgo de tu argumento es que, al centrarnos en estos escenarios de incertidumbre radical, perdemos de vista miles de magnitudes donde las fórmulas, aun siendo imperfectas, son infinitamente superiores al juicio subjetivo.

      Me gustaría destacar tres puntos sobre esto:

      1. La falacia de los extremos: Has elegido el clima y la economía, que son sistemas dinámicos no lineales. Pero entre el azar puro y la certeza absoluta hay un vasto territorio. En medicina, logística o ingeniería, las fórmulas baten sistemáticamente a la intuición humana, que es mucho más voluble y está cargada de sesgos cognitivos.
      2. Modelos como brújulas, no como mapas: Como decía George Box, 'todos los modelos son falsos, pero algunos son útiles'. Un modelo no pretende ser la realidad (el mapa no es el territorio), sino una herramienta para reducir la incertidumbre. El problema no es la fórmula, sino el uso dogmático que hacemos de ella.
      3. Mandelbrot y el progreso: Citas acertadamente las matemáticas fractales. Lo irónico es que los fractales son, en sí mismos, fórmulas. Mandelbrot no pedía abandonar las matemáticas, sino usar unas más complejas que aceptaran la irregularidad.

      En definitiva, que no podamos predecir con exactitud el caudal del Nilo o el próximo 'cisne negro' financiero no significa que debamos volver a la intuición. Significa que necesitamos mejores modelos y, sobre todo, la humildad de saber cuándo estamos ante un sistema complejo y cuándo ante uno simplemente complicado."

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    5. Disculpa, Joselu, nuestros análisis son complementarios, y en mi opinión la intuición y las fórmulas no son excluyentes. No hay un límite epistemológico entre ambos, es lo que quiero decir. Hay infinidad de campos intermedios en los que contar con un buen modelo, nos puede ayudar a tomar decisiones con menor incertidumbre, aquellos con un dominio más estable. Eso no se puede rebatir. Sin embargo, los sistemas con variables controlables, bien definidas y relaciones causales robustas, como en un laboratorio, no siempre se dan en la realidad.
      Y es donde creo que estriba el error, en extrapolar esa fiabilidad a cualquier dominio. Es una obviedad, que no está reñida con tus apreciaciones. Como decía Mandelbrot, la mayor parte de los fenómenos que nos rodean, revisten complejidad, pese a que se nos presenten como predecibles. No se atiende a su naturaleza caótica, y se nos muestran con la falsa ilusión de seguridad y predictibilidad a las que nos puedan transportar un abuso de los modelos. Incluso las matemáticas fractales, nos desvelan patrones, nunca predicciones. A mí me parece muy paradigmático , por esta razón lo comenté, que en la investigación de un sistema tan complejo como el clima, se haya abusado de conclusiones en el largo plazo basadas en modelos.

      También reseñar que la intuición, no es exclusivamente emoción. Es experiencia acumulada, heurística adaptativa que en determinadas circunstancias es determinante, como un diagnóstico rápido, sin que sea necesaria una batería de pruebas. De ahí, que ese binomio hombre máquina perdurará.

      Con todo, estamos de acuerdo en lo fundamental. Porque como muy bien dices, el mapa no es el territorio, y es fundamental no prestarse a esa confusión. Es el punto en el que incido. Los modelos no son más que estilizaciones de la realidad, y en algunas ocasiones recreaciones de lo que creemos que es ésta. No tengo tan clara la incidencia de la IA en el mundo laboral. Prefiero guiarme de la prudencia, no tanto de esos cantos de sirena que hablan de desempleo masivo como su consecuencia más inmediata. El futuro no es lo que era como dijo Paul Valéry, aunque casi todas las revoluciones tecnológicas cambiaron nuestra forma de trabajar. La fuerza laboral ha ido creciendo a lo largo de los más de dos siglos que han discurrido desde la Revolución Industrial. La tecnología en general, quizá sea nuestra única oportunidad para intentar reducir el impacto de las poblaciones activas menguantes en las sociedades desarrolladas. Y de esta forma, que la producción de bienes y servicios no decaiga drásticamente.

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    6. Agradezco mucho tu respuesta porque matiza y amplía de forma lúcida el sentido del debate. Estoy plenamente de acuerdo contigo en que no existe una frontera epistemológica tajante entre intuición y modelo formal. La realidad, como bien señalas, suele situarse en esa zona intermedia donde los sistemas son solo parcialmente estables y las variables, difíciles de aislar.
      Mi planteamiento inicial quizá enfatizó demasiado la fiabilidad de las fórmulas frente al juicio humano, pero entiendo ahora mejor lo que apuntas: el error surge cuando se extrapola esa fiabilidad a contextos donde la complejidad, la no linealidad o el carácter caótico invalidan la pretensión de predicción exacta. En efecto, como recuerda Mandelbrot, los patrones no implican previsión, sino apenas reconocimiento de formas dentro del desorden.
      Comparto también tu valoración sobre la intuición: no como mero impulso emocional, sino como una condensación de experiencia y aprendizaje tácito, una suerte de modelo interior flexible y rápido. Quizá ahí se revela la fecundidad del binomio hombre–máquina: la mente humana detectando matices y excepciones, y los modelos proporcionando estructura y control de sesgos.
      En definitiva, creo que ambos defendemos la necesidad de conjugar rigor analítico y sabiduría práctica, evitando tanto el espejismo de la predicción omnipotente como la confianza ciega en la intuición desligada de contraste empírico.

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  14. A ver ,algoristas confiados,hacer la siguiente prueba.De una persona conocida vais preguntando a la IA ,sobre sus estudios,trabajo.Al cabo de un rato,en lugar de preguntar dais la respuesta,por ejemplo:Joselu es profesor,te dirá que si.Joselu es profesor de Literatura,te dirá que sí, hacéis más preguntas.En un momento dado,Joselu tuvo un accidente.Te dirá que sí (quién no ha tenido un accidente).Ahora viene lo importante,la pregunta clave:tuvo un accidente en el tren AVE .Te dirá:. SI .Ha asociado una serie de hechos,con un tal señor que lo mismo ,de apellido se llama Joselu y que nada tiene que ver con el que nos interesa.
    La IA es sólo una herramienta de ayuda,pero eres tú el que decides,conjuntamente con otras.
    A mandar

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    1. El debate es muy anterior a la IA pues Paul Meehl publicó su libro en los años cincuenta lo que provocó un intensísimo debate a nivel científico que todavía continúa. El uso de fórmulas ha sido eficacísimo para delimitar y orientar procesos que de otro modo hubieran sido totalmente subjetivizados. No querría ceñirme solo a la IA, que, efectivamente, es una herramienta que ha hecho eclosión en los últimos años. La idea pienso que es clara y algún comentarista lo ha hecho notar. Los seres humanos proporcionan los datos, eligiéndolos cuidadosamente, los sintetizan y a estos datos se les aplican unas fórmulas que evitan el sesgo subjetivo y el ruido. Por ejemplo, un caso paradigmático es cómo determinar la conveniencia de la libertad condicional para un preso, si la fórmula calcula que la posibilidad de reincidencia es altísima, a diferencia del psiquiatra que piensa que está preparado para dicha libertad. No lo reduciría solamente a los algoritmos de la IA que son en muchas veces cuestionables, sino a fórmulas más sencillas y utilísimas para llegar más lejos que los que proporcionan nuestros sesgos personales.

      Por otra parte, mi nombre con dos apellidos figuran en alguna base de datos y me llaman con frecuencia para comunicarme que he cometido estafas con alguna entidad financiera. Me han llamado incluso de un juzgado para citarme. Mi sosias ha cometido multitud de estafas por lo que he podido saber. Mi única defensa es mi DNI que no coincide con el de él. No sé si esto responde a lo que planteas, Pep. Bienvenido al debate, y a mandar, como dices.

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    2. En muchas ocasiones, creo que los grandes debates, se rigen por consensos que adolecen de un pensamiento crítico. La unanimidad que suscita la inteligencia artificial, que creo más transformadora y que como casi todas las revoluciones, nos sumen en una bruma ebria que nos confunde. Perdonad de nuevo la extensión y mi actividad. Es todavía pronto para asumir cuáles son las consecuencias en el empleo. Qué lo va a cambiar seguro, qué habrá ganadores y perdedores, como en todas las revoluciones tecnológicas. Se está sembrando el miedo, pero en Oriente, se cree que la robotización y la inteligencia artificial potenciará a las sociedades, porque mermará en algún sentido, el inmenso problema que supone la implosión de la población activa en todas las sociedades desarrolladas, por el envejecimiento de su población. Cuando escucho que Amazon ha prescindido de varios miles de empleos por la IA, suelo pensar si ese cálculo es más una forma de vender una reestructuración a la sazón más conveniente de la compañía. Mejor que decir que contrataron por esos consensos vacíos que digo que se producen a veces, y que después de la pandemia, estableció que iba a ser estratégico incorporar talento pese a que no tuviesen cometido alguno. Ahora, la necesaria purga, y el error de cálculo, es mejor venderlo con la pátina de que la inteligencia artificial y el intenso proceso de innovación de Amazon, les aboca a prescindir de personal. No digo que no, aun cuando me gustaría tener más tiempo para que ese lugar común, se pueda refrendar con cifras y no falsos consensos. El teletrabajo incrementa la productividad, y por el mismo motivo, unos meses después, estos gurús decían lo contrario. Y en las patronales se hacían eco dependiendo del momento, de esos asertos similares, según soplase el viento. Es lógico que se pida que nos lo demuestren. Un abrazo a todos. Gran Joselu, estos temas son demasiados interesantes. Ya me callo, y leo al otro lado de la pantalla.

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    3. "Querido Sergio, qué placer leer tus reflexiones; no te calles, porque esa mirada escéptica sobre los 'consensos vacíos' es más necesaria que nunca. Tienes mucha razón al sospechar de las grandes tecnológicas: a menudo usan la IA como una 'pátina de modernidad' para camuflar simples errores de gestión o reestructuraciones que habrían hecho igualmente. El caso de Amazon es un ejemplo perfecto de cómo vender una purga de talento como una evolución tecnológica.

      Sin embargo, Sergio, aunque comparto tu desconfianza hacia los gurús de turno, creo que hay una corriente de fondo que va más allá de las modas y que es puramente técnica.

      Permíteme que te dé algunos argumentos sobre por qué esta vez el cambio en el paisaje laboral sí parece ser una falla tectónica:

      La amortización de profesiones de alta cualificación: Hasta ahora, las revoluciones sustituían músculo. Esta sustituye procesos cognitivos. Pienso, por ejemplo, en la radiología. Un algoritmo ya es capaz de analizar miles de imágenes y detectar patrones con una precisión y velocidad que el ojo humano, por puro cansancio o limitación biológica, no puede alcanzar. No es que el radiólogo desaparezca mañana, es que su función cambiará radicalmente o será necesaria mucha menos mano de obra para el mismo volumen de trabajo.

      La brecha de formación: Como bien apuntas, en Oriente ven la IA como una solución al envejecimiento poblacional (un enfoque muy inteligente). Pero el reto aquí es la transición. Las profesiones que se van a crear requieren una formación y unas habilidades tan distintas a las actuales que el trasvase de trabajadores no será fluido. El riesgo no es solo que el empleo desaparezca, sino que el empleo disponible no coincida con la capacitación de la población activa actual.

      La transformación profunda, no solo el parche: Tienes razón en que se abusa del término para justificar decisiones empresariales, pero si miramos la historia, cada vez que una herramienta ha permitido hacer lo mismo con diez veces menos personas, el mercado laboral se ha reconfigurado. La diferencia es que la IA no es una herramienta 'estática', sino que aprende y se desplaza hacia tareas que creíamos exclusivamente humanas.

      En conclusión, Sergio, coincido contigo en que debemos exigir cifras y no dejarnos llevar por la 'bruma ebria' de la novedad. Pero sospecho que, tras el ruido de los despidos de Amazon, hay un cambio silencioso que va a dejar muchas profesiones tradicionales en el desván de la historia, obligándonos a reinventar no solo el trabajo, sino el sistema educativo mismo.

      Un fuerte abrazo, y gracias por obligarnos a pensar más allá de los lugares comunes."

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  15. Prefiero un experto cálido aunque él ayude de estas nuevas herramientas. Un saludo Joselu.

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    1. Es cierto que necesitamos la parte humana, el calor y la comprensión que no da un algoritmo, aunque ciertamente, el experto sea ayudado por él. Es una alianza. Un saludo, Mercedes.

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  16. ¡Desde luego que no confiaría mi vida a una fórmula! ¡Ni vida, ni momento, ni circunstancia, ni nada! Algoritmo e IA no están en mi órbita vital. Otra cosa es la parte positiva que ello pueda conllevar. ¡Pero ni entro a evaluar! Lo dejo al arbitrio de los entendidos de buena voluntad.
    Voy con tus reflexiones, Joselu.
    Primer punto. No soy de hipótesis. No tengo a nadie en esas circunstancias. No hay respuesta posible.
    “Fórmulas” superiores a los “expertos”… ¡Hay otras variables en la vida! ¡Más allá de la ciencia, las fórmulas y los expertos!
    Waaaaooooo Joselu! ─El algoritmo no tiene "malos días".─
    ─El amor y las matemáticas.─
    "En un mundo complejo, la sencillez de un algoritmo puede ser el puente más seguro hacia la justicia y la verdad.─"
    Joselu, valoro, con aprecio y respeto, tanto el texto como las reflexiones que te han llevado a esas conclusiones. Como se puede apreciar, no estoy en esa tesitura.
    Un saludo.

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    1. Bienvenido, Ernesto, a este blog en que pretendo plantear unos temas que den lugar al debate plural y amable. El punto de partida viene del libro 'Pensar rápido, pensar despacio' de Daniel Kahneman, en el que uno de los capítulos desarrollaba este conflicto, 'juicio de experto versus predicción estadística'. Me pareció sugerente porque es contraintuitivo, aunque en las últimas décadas se ha llegado a una confluencia entre los dos extremos. Solo era esto. Veo que tú lo ves legítimamente desde otro punto de vista que no entra a evaluar ni al experto ni al algoritmo. No te conozco muy bien -cómo funciona tu mente ante las cosas- pero intentaré hacerlo porque tu perspectiva es potencialmente muy interesante. Y eso es un blog, un juego de perspectivas. Tú aportas que hay 'otras variables en la vida', 'más allá de la ciencia, las fórmulas y los expertos'. Es ahí donde está el quid del asunto.

      Saludos.

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  17. Hola! Preferimos el humano porque antes que no morir preferimos morir siendo atendidos por un semejante. Mejor que no tener problemas es poder contárselos a alguien, aunque no nos los resuelva (y no tenerlos en definitiva es imposible). Cuando no hablemos de los factores no médicos que pueden curarnos: una presencia que faltaba, una compañía que no teníamos, sentirnos queridos... Cosas que si faltan de nada sirve el mejor diagnóstico médico. Quizás venga por ahí la cosa...

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    1. Tu respuesta es entrañablemente humana. Yo también preferiría la presencia y el contacto humano en una situación crítica. El problema es verlo como una disyuntiva, como lo he planteado yo. Puede concebirse también como una alianza entre el mundo de los algoritmos y la atención médica humana, aunque todo hay que decir que en el sistema sanitario, poco contacto hay con el paciente. Si acaso las enfermeras -mi hija es enfermera, especializada en oncología-. Me contaba la intensa comunicación que tiene con los enfermos de cáncer, algunos en estado irreversible. Ella no puede determinar tratamientos, pero sí acompañarlos y escucharlos.

      Hay una unidad en oncología que son 'paliativos' para enfermos terminales que ya no tienen tratamiento viable. Es un espacio de serenidad maravilloso a diferencia de las secciones clínicas en que se puede llegar a martirizar al enfermo intentando salvarle.

      Hoy día las fórmulas y los algoritmos forman parte de la atención médica. Una buena combinación de ambos lados probablemente es lo mejor. No es una disyuntiva sino una colaboración. El post estaba formulado en plan maniqueo para promover el pensamiento entre los comentarios...

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    2. Entiendo! Es cierto eso. Me gustan los planteamientos asi. Muy interesante todo esto! Gracias

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  18. En la última visita que hice a un médico especialista, de edad avanzada y reconocido prestigio, este me manifestó su desánimo en relación al futuro de la profesión.
    Me dijo que la inteligencia artificial haría mejores diagnósticos que cualquier médico... y a la larga también mejores cirugías... y era un poco como si su mundo se hubiera desplomado... hijos médicos y yo creo que padecía por el futuro de ellos aunque no me lo dijera.
    Hoy por hoy yo elegiría a un buen médico que estuviera al día de los avances en medicina, no es fácil encontrarlo, y complementado con inteligencia artificial.

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    1. Tienes toda la razón. Actualmente, la IA ha avanzado de tal manera, que en capacidad de diagnóstico radiológico, intervenciones quirúrgicas y la atención a infinidad de factores que pueden pasar desapercibidos, es un mundo radicalmente nuevo. En casa pasamos los resultados de las pruebas como analíticas, TAC o Scanners por la IA y nos ofrece comentarios formidables, detallados y explicativos, algo que no siempre hacen los médicos que a veces son bastante crípticos. A ellos no les gusta que el paciente vaya y les diga que Chat GPT le ha dicho... pero es una realidad innegable. Las visitas médicas tienen mucha demora y los pacientes acudimos a la IA con frecuencia.

      Un buen especialista, al tanto de los avances de la medicina, complementado por la IA es la mejor opción... Negarlo es como poner puertas al mar.

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  19. El profesional, hablamos de uno solvente y cualificado, nos permite, gracias al facto humano, darnos una confianza, que la IA, inapelable en sus aciertos no nos da, aunque todo se andará, imagino.

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    1. La IA se basa actualmente en los largos modelos de lenguaje, LLM, cuya virtualidad es imitar el lenguaje humano y predecir la palabra siguiente con base en miriadas de documentos depositados en la red. Es fascinante lo que ha conseguido, pero están a la espera otros modelos de lenguaje mucho más interpretativos y avanzados, que harán progresar la IA a extremos más sorprendentes. Dices que todo se andará y tienes razón. Los algoritmos ofrecen posibilidades en todos los terrenos que la intuición humana no puede conseguir. No solo es el terreno de la medicina, que también. Estamos en una revolución que nos ha conmocionado a todos.

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    2. Estamos a las puertas de una nueva sociedad. Esto lo va a cambiar todo. La revolución industrial nos parecerá un juego de niños.

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  20. Buffff, no se yo si un algoritmo se puede comparar con una fórmula matemática o una ecuación. No soy yo experto en el tema, pero un algoritmo lo que hace es recopilar datos y extrapolar según los síntomas de entre millones de casos similares. Aun así seguramente es una buena manera de acertar con el diagnóstico. Tus entradas me producen desasosiego. Conozco un hombre al que me encontré recientemente en un supermercado y me empezó a explicar compulsivamente todo lo que le había pasado desde la última vez que nos habíamos visto. Su hijo (amigo del mío) por fin había podido entrar a medicina después de no haber podido entrar en el año anterior. El estaba preparando con ayuda de varías IAs una mega demanda a su aseguradora por un tema de asistencia en viaje en el extranjero que había tenido en el viaje del verano. A mi reticencia e ironía con el tema de las IAs me explico que su padre muy mayor había tenido problemas de salud y que los médicos no habían sabido que decirle. El mirando de nuevo IAs, una de ellas le había sugerido que a lo mejor a su padre le faltaba o pasaba no se que. El fue al médico de cabecera de su padre y le dijo que podía ser, que no se le había ocurrido y mandó hacer pruebas para ver si el tema se confirmaba. Salí del supermercado con la idea, recurrente en mi, de que el mundo se acababa y la que para la inteligencia humana ya no hay oportunidad.

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    1. Hola, José Antonio. Dices que mis entradas te producen desasosiego y que temes que el mundo se acaba para la inteligencia humana. Hoy leía un artículo muy interesante sobre IA y predecía que el modelo actual de LLM era muy limitado. La IA no entiende lo que lee ni lo que expresa. Es un sistema de predicción estadística, basada en billones de datos. Aun así lo hace muy bien, pero la evolución llevará a modelos mucho más interpretativos en pocos años. Yo no le veo como tú. La IA en pocos años, escasamente tres o cuatro, se ha introducido en nuestras vidas. Rosa Mari interpreta pruebas médicas de lenguaje complejo con Gemini y el resultado es muy bueno. Lo que antes no podíamos comprender, ahora la IA se interpone entre el médico y el paciente añadiendo mucha más información. Tú eres un outsider, te mantienes fuera del territorio de nuestro tiempo por un profundo romanticismo del espíritu humano. Pero lo que va a venir, lo que es ya, es una fusión del espíritu humano con las máquinas. No sé si ello podrá lugar a un Shakespeare o a un Mozart o a un Lorca, pero sí que es cierto que nuestro mundo ha cambiado radicalmente y mantenerse al margen como haces tú es algo parecido al salvaje de Un mundo feliz. Puede que tengas razón. El mundo va por un lado, y tú vas por otro. Lo que es cierto es que la IA nos va a hacer más perezosos.

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  21. Dios mio, que palabras más bonitas me dedicas!!!, me encantan!!!. "Tú eres un outsider, te mantienes fuera del territorio de nuestro tiempo por un profundo romanticismo del espíritu humano." y " y mantenerse al margen como haces tú es algo parecido al salvaje de Un mundo feliz". De verdad que me emocionan tus palabras, las recibo con el mayor de mis cariños.

    Dices que nos va a hacer más perezosos, eso ya es así. Mi mujer está en grupo importante con muchos de los profesores de historia del arte de los institutos de educación secundaria de Cataluña y el otro día me enseñaba como muchos miembros de allí enseñaban al resto como preparar clases con IAs, en cuestión de minutos. Pero que te voy a contar a tí si tu con todo esto ya experimentabas hace una década. Clases a nuestros alumnos en secundaria que serán copy paste volcados en una pizarra digital de lo que una IA le vuelque al profesor perezoso de turno que no quiere preparar nada. Y claro, luego no querremos que esos alumnos nos hagan los trabajos con IAs, y luego no querremos que esos alumnos cuando vayan a la universidad se saquen literalmente la carrera con IA, y que cuando acaben sus carreras y entren de profesores en los institutos no preparen las clases con IAs.

    Y en todo ese proceso, digo yo, ¿donde está el esfuerzo del humano?, ¿donde está el uso de la neurona?, y esa neurona ¿sobrevivirá?, o seremos cada vez seres con menos inteligencia en claro retroceso, en plena efervescencia de la delegación en las IAs.

    Yo desde luego quiero ir por otro lado, no me siento parte de ese mundo, me resigno a ver a los que me van a suceder como seres cada vez más y más tontos.

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    1. La IA puede ser utilizada como un ferrari, para llegar a extremos que antes no hubieran sido posible sino por un trabajo de muchas semanas. Yo tampoco hacía eso. No he sido un investigador demasiado profundo, salvo tal vez cuando hacía los cursos de doctorado. Ahora utilizo la IA para investigar temas para mi formación y curiosidad y puedo buscar fuentes sobre algún asunto en particular y que luego son elaborados en diferentes formatos. Me parece prodigioso. La información que da internet es dispersa. La IA sirve para organizarla y estructurarla con coherencia. Yo la uso como un mentor académico, y creo que esa es la idea para su uso en la enseñanza. Decir no a la IA es ya totalmente inútil. Pero si se utiliza bien puede ser enormemente productiva e inspiradora. Yo sigo leyendo literatura y mucho ensayo psicológico, histórico o científico. Lo que hago con ella es además, y no me parece erróneo. Yo si fuera profesor, alentaría a mis alumnos para que la utilizaran como un instructor particular. Les daría temas para investigar para luego examinarlos directamente con papel y bolígrafo sobre lo que hubieran aprendido. Un problema cierto que puede haber es que lo que se aprende fácilmente, también se olvida fácilmente, deja menos huella. Yo lo intentaría, pero hay que saber utilizarla para que no sea solamente como atajo para evitar trabajo.

      Pienso que hay que tener más esperanza en el espíritu humano. Hay mucha renuncia al esfuerzo pero también hay jóvenes admirables que luchan y aprenden mucho más de lo que pensamos. No sé en qué porcentaje.

      En los años noventa mis alumnos sin internet, investigando, me hacían trabajos excelentes en general. Luego observé un descenso meteórico en esfuerzo, motivación, curiosidad e imaginación. Eso antes de la IA.

      Solo te faltaría irte a algún pueblo aislado. Pienso que eso sería tu felicidad como ese instagramer que me dijiste del que no recuerdo su nombre.

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  22. Tu mismo lo dices "como un mentor académico". Tu eres una persona erudita de una época PreIA que te sacaste la carrera con esfuerzo y a base de incar codos. Le preguntas a la IA, ella te resume y recopila, y tu lees y entiendes, y con lo que entiendes buscas más información, y aprendes, y la IA se convierte en tu aliada.

    Pero sabes, yo trabajo de informático, y existe una cosa que se llama la programación Copy&Paste que de hecho es algo que utilizo mucho yo porque soy un mal informático sin interés alguno por la informática.

    Y eso es para lo puede servir masivamente en nuestros jóvenes la IA. Nuestros jóvenes, que no nos olvidemos son los que van a vivir el despliegue global de las IAs. Este humilde eremita digital no lo va vivir en su plenitud, a mi da igual el mundo que quede, la mayoría de aquí estaremos muertos cuando todo esto realmente sea de uso masivo en el mundo laboral.

    Hablo de preguntar.

    - Clase de nivel medio sobre el arte de Miguel Angel, de 50 minutos de duración, con imagenes de principales obras, y frases resumen con lo principal.

    Copy --> CTRL+C

    Paste --> CTRL+V

    Y leo ante el proyector cuando de la clase, si es que me digno en leer, si es que se leer.

    Y lo mismo con el alumno.

    Eso es real, está ya en nuestras aulas, y en las de todo el mundo.

    Lo mismo con las noticias en los diarios mediocres que nos llegan a través de las redes sociales.

    Copy&Paste

    Esa es para mí la sociedad hacía la que vemos, para eso se tendrá capacidad dentro de unos años

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    1. Me he preguntado muchas veces cómo enfocaría la IA con mis alumnos de la ESO y bachillerato. Está claro que yo les llevaría a que fuera un mentor académico personal. Les daría un temario con los temas a desarrollar de literatura. Veinte temas, por ejemplo. Yo me inhibiría de explicarles en clase cada uno de los temas. Le propondría que investigaran en Perplexity -le tengo especial cariño- cada uno de los temas. Por ejemplo la lírica medieval castellana. En su casa tranquilamente buscarían información sobre el tema. Probablemente les daría un esquema más detallado sobre qué tendrían que buscar. Con la IA es sencillo. Ahora se trata de que pasen lo que han sacado a papel numerado y sellado por mí, y me lo entreguen al día siguiente en clase. Yo valoraría el trabajo realizado y hablaría sobre el tema sin necesidad de desarrollarlo sistemáticamente puesto que ya lo habían trabajado ellos. Les diría que en la misma página de Perplexity ampliaran información sobre aspectos que no hubieran quedado claros mediante preguntas a la aplicación. Todo esto se pasaría a papel hasta que el tema quedara cubierto. Les haría un kahoot sobre ello. Y posteriormente, les haría una prueba sobre lo aprendido pudiendo llevar una chuleta con cien palabras de los temas que ellos han desarrollado. Dicha chuleta sería adjuntada con el examen para que yo pudiera valorarla. Se combinaría el uso inteligente de la IA sin necesidad de que yo explicara el tema y la posterior profundización en este. Se pueden proyectar imágenes, proponer poemas medievales, comentarlos a la luz de lo que hayan aprendido. Pienso que hay vías para complementar el sistema tradicional con la IA. Se trata de que creen un esquema mental del tema y que lo puedan explicar posteriormente. Me divertiría mucho con el sistema.

      No todo está perdido. Aprender a utilizar creativamente la IA es la tarea más importante que tienen por delante los profesores. Si no, están perdidos.

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  23. Buenas tardes, Joselu.
    Entro por primera vez en tu casa, después de la visita que hiciste a la mía,que me ha permitido conocer tu blog y te confieso que nada más abrir la puerta me ha venido una ráfaga tan fuerte que casi doy media vuelta. Entre la calidad del texto y el nivel de los comentarios, a uno le entran ganas de quitarse los zapatos, sentarse en una esquina y escuchar. Así que escribo con cierto pudor, más por educación que por valentía, porque ya que he entrado no quería marcharme sin saludar.
    Leyendo a unos y a otros me doy cuenta de lo incómodo que resulta aceptar que, muchas veces, nuestro criterio falla más de lo que nos gusta reconocer. No porque seamos torpes, sino porque somos humanos. Quizá lo más difícil no sea elegir entre una persona o una fórmula, sino aceptar que ninguna de las dos nos libra del todo de equivocarnos. Un saludo

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    1. Ángelo, sé bienvenido al blog, esta es tu casa y la encontrarás siempre abierta y cordial para ti. Esta mañana cuando he entrado en tu blog, me he sentido fascinado por la profundidad y la claridad de tus palabras, y he deseado comunicarme contigo. Esto puede ser el comienzo. Yo te voy a seguir, está claro. En cuanto a lo que dices que lo difícil no es elegir entre una persona o una fórmula, sino aceptar que ninguna de las dos nos libra del todo de equivocarnos. Has dado con tus palabras con un ángulo no contemplado en los comentarios. Y es muy cierto. No es necesario ser prolijo para expresar un razonamiento interesante y sustancial. No podemos estar seguros. Tal vez la fórmula evite los sesgos humanos -el test de Apgar por ejemplo- pero hay muchos casos en que sentiremos la frialdad del algoritmo cuando lo que anhelamos es el calor humano. Nada nos libra de equivocarnos. Los coches autónomos se rigen por complejísimos algoritmos que tienen en consideración las diferentes vicisitudes que pueden encontrar. Se han planteado disyuntivas en que el coche autónomo 'decidía' atropellar a un ser humano para salvar a tres que estaban también implicados en la situación. ¿Se ha acertado? Desde el punto de vista de los familiares de la víctima desde luego no. Tomar decisiones algorítmicamente supone un riesgo considerable, no menor que las decisiones humanas. Y con esto vuelvo a lo que has escrito. Ninguna de las dos nos libra del todo de equivocarnos.

      Un afectuoso saludo, Ángelo.

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  24. Boa noite, amigo Joselu.
    Passando por aqui, agradecendo a visita e gentil comentário.

    Deixo os votos de uma boa semana.

    Abraço fraterno.

    Mário Margaride

    http://poesiaaquiesta.blogspot.com
    https://soltaastuaspalavras.blogspot.com

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  25. Como representante de la última generación de "analógicos", te diría que el ojo clínico, necesitamos la calidez, el trato y el apapacho.
    Pero es más acertado el algoritmo :( aunque no queramos aceptarlo. Claro, de la mano de un buen profesional, que entre nos y muy secreto, van en declive en la actualidad.
    Un abrazo.

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    1. Ayer sin más estuve con mi mujer en un endocrino de la Seguridad Social tras una operación de cáncer de tiroides felizmente realizada. En los veinte minutos que estuvimos con él no dijo ni diez palabras, no miró a la paciente a la cara ni una sola vez y no dio ninguna sola explicación. Solo miraba la pantalla de su ordenador, le hizo una ecografía que no comentó y le dijo que la vería en un año. Si esta es la calidad y calidez de un profesional, me temo que los algoritmos ganarán la carrera. Por otra parte, nos ha llegado por la médico de cabecera que es un hombre sabio aunque de pocas palabras y seco. En fin. Un abrazo.

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