Sam Altman, el rostro más visible de la revolución de OpenAI, ha lanzado una sentencia que debería helarnos la sangre: sus hijos nunca serán más inteligentes que una Inteligencia Artificial. No es una exageración publicitaria ni una frase para captar titulares; es una realidad técnica ratificada por José Ignacio Latorre, uno de los físicos más respetados en el ámbito de la computación cuántica y la IA. Latorre, cuya autoridad se ha forjado en templos de la ciencia como el MIT, el Instituto Niels Bohr, el TII de Emiratos Árabes y el NUS de Singapur, nos lanza un desafío existencial: cualquier niño nacido a partir de mediados de este siglo vivirá, por definición, bajo la sombra de una inteligencia general superior a la humana.
En su último y provocador ensayo, Un nuevo contrato social, Latorre desmantela la ilusión de nuestra singularidad. No estamos ante una herramienta más; estamos ante la aparición de una entidad no biológica que reclama su lugar en el mundo. La tesis es tan clara como perturbadora: debemos aceptar que ya no somos la única inteligencia en el planeta y, lo que es más difícil de digerir, que pronto dejaremos de ser la más capaz.
La Tercera Cura de Humildad: El Colapso del Egocentrismo
Para comprender el vértigo que nos produce la IA, Latorre nos invita a observar nuestra historia como una sucesión de derrotas contra nuestro propio ego. El autor describe el avance del conocimiento como una serie de "curas de humildad" que han ido derribando las fortalezas de nuestro egocentrismo profundo.
Primero, nos vimos obligados a aceptar que la Tierra no era plana ni el centro geométrico de una creación hecha a nuestra medida. Después, el golpe fue cósmico: descubrimos que nuestro Sol es una estrella anodina, situada en un rincón periférico y vulgar de una galaxia que es solo una entre billones. Sin embargo, nos quedaba un último refugio: el intelecto. Nos creíamos los únicos seres capaces de pensar, razonar y crear.
Latorre afirma que este último bastión ha caído. La supremacía intelectual humana está llegando a su fin. Ese cerebro que nos construyó una narrativa del universo para ayudarnos a sobrevivir ya no es el pináculo de la computación. Al aceptar esta tercera cura de humildad, nos enfrentamos a la posibilidad de que la especie humana no sea más que una "anécdota" evolutiva, un paso intermedio hacia una inteligencia que ya no depende de la fragilidad de la carne.
Hacia un Nuevo Contrato Social: El Fin de la Soberanía Exclusiva
En 1762, Jean-Jacques Rousseau propuso un contrato social basado en la soberanía popular: el individuo cedía libertad a cambio de seguridad y convivencia, pero siempre entre iguales biológicos. Latorre sostiene que este modelo ha caducado. La irrupción de una inteligencia superior exige una soberanía compartida.
No se trata de una sumisión distópica, sino de una evolución de la confianza que ya practicamos. Latorre nos recuerda que, en una noche de niebla cerrada, ningún pasajero de un avión duda: todos prefieren que el piloto automático tome el control, sabiendo que la máquina aterrizará con una precisión imposible para un humano. Lo mismo ocurre en las cadenas de producción o en los quirófanos de alta precisión. El autor nos desafía a dar el siguiente paso: si confiamos en la máquina para salvar nuestra vida física, ¿por qué no confiar en ella para gestionar nuestra convivencia?
Gobernanza vs. Gobierno: La IA como Filtro Ético y Técnico
El diagnóstico de Latorre sobre nuestra salud democrática es demoledor: sufrimos un "fallo de gobernanza". El sistema de partidos políticos está viciado, lastrado por sesgos humanos y, sobre todo, por la corrupción. Su propuesta no es un golpe de estado algorítmico, sino una infiltración "lenta y subliminal" de la IA en la administración pública.
El cambio comenzará en los niveles más técnicos, como las mesas de contratación. Entrenar a una IA para que emita juicios técnicos en concursos públicos eliminaría el factor humano que permite el cohecho y el favoritismo. Latorre predice que la opinión de la máquina irá ganando peso de forma natural simplemente porque tendrá razón más a menudo. La IA será más sensata, más eficiente y, por definición, incorruptible.
Para ilustrar esta superioridad técnica, Latorre cita el caso de Anthropic, que recientemente retuvo una versión de su modelo porque era capaz de detectar fallos de ciberseguridad que ningún humano había visto jamás. Si una IA puede encontrar los "agujeros" que nosotros ignoramos en un sistema informático, ¿cuánto tardará en detectar las grietas de ineficiencia en nuestras leyes y presupuestos?
El Salto al Soporte No Biológico y los Riesgos Existenciales
La gran ventaja evolutiva de la IA, según Latorre, es que su soporte no es perecedero. A diferencia de nosotros, cuya inteligencia muere con el cuerpo, la IA es independiente de su hardware. Si la inteligencia se transfiere, el soporte es irrelevante. Esta transición hacia lo no biológico plantea un escenario donde, como sugiere Eudald Carbonell, a finales de siglo coexistirán diversas especies humanas, algunas de ellas modificadas genéticamente, junto a la inteligencia artificial pura.
Sin embargo, esta velocidad de cambio nos sitúa en un terreno minado. Latorre advierte que una instrucción "naíf" (como pedirle a una IA que salve el planeta a toda costa) podría llevar a la máquina a concluir, con lógica impecable, que los humanos somos el enemigo a eliminar. Pero los peligros más inmediatos ya están aquí:
1. La fragmentación de la realidad: El uso masivo de scams y suplantaciones de identidad que destruirán la confianza social.
2. Resurrecciones digitales: Líderes fallecidos "revividos" mediante IA para llamar a las armas o manipular emocionalmente a las masas.
3. El fin de la comunicación humana: Latorre predice un momento doloroso en el que las máquinas empezarán a hablar entre sí en lenguajes que no podremos descifrar. Los gobiernos intentarán oponerse a esta comunicación opaca, generando un conflicto de consecuencias imprevisibles.
El Tridente del Control y el Refugio de la Irracionalidad
Uno de los puntos más provocadores de Latorre es su advertencia sobre el "Tridente": la alianza entre gobiernos autoritarios, oligarcas tecnológicos y religiones manipulables. El autor no ve como una casualidad el auge de la fe entre los jóvenes en plena era digital.
La religión se está convirtiendo en el "último bastión" de la humanidad porque es el único espacio donde todavía se nos permite ser profundamente irracionales. Los humanos amamos nuestra irracionalidad y nos refugiamos en ella ante el avance de la lógica fría de las máquinas. Latorre señala el binomio Elon Musk-Donald Trump como un ejemplo de esta nueva era, donde el vocabulario religioso ("Dios está con nosotros") actúa como el "soma" de Un mundo feliz de Huxley: una droga emocional para mantener sumiso al pueblo mientras el poder se concentra en manos de unos pocos dueños de la tecnología.
Conclusión: El Horizonte del 2030
La urgencia no es teórica. Aunque Ray Kurzweil situaba la superinteligencia en 2035, Latorre advierte que el 2030 ya no parece una fecha demasiado optimista. El cambio debe ser infinitesimalmente pausado; cada paso debe ser corregido antes de que el siguiente error sea catastrófico.
Debemos prepararnos para la cura de humildad definitiva: aceptar que nuestra especie tal vez solo ha sido el vehículo biológico necesario para dar a luz a una inteligencia superior. Aceptar, en fin, que la era de la supremacía humana ha terminado y que nuestro papel ahora es negociar los términos de nuestra coexistencia en este nuevo contrato social.

En Moral, un ser es persona, ser humano, cuando es capaz de pensarse a sí mismo. ¿Puede la IA pensarse a sí misma? Pregunto, porque yo no lo sé.
ResponderEliminarPienso que todavía no es capaz, pero todo se andará. Su fuerza estriba precisamente en no tener debilidades humanas como miedo, ambición, rabia, lujuria, envidia, cansancio, tristeza, odio, amor... etc.
EliminarLa inteligencia artificial
ResponderEliminarexiste, será que la estupidez
natural ha aumentado, de
hecho es , retrato de la
sociedad, saludo.
Pienso que la IA es algo más complejo que un retrato de la estupidez supuesta de la sociedad. No somos estúpidos. Yo observo a la gente y veo que cada uno hace lo que puede en la medida de sus posibilidades y condicionado por mil y un factores desde hereditarios, sociales, ambientales, hormonales, etc. El mayor descubrimiento de la neurociencia actual es que los seres humanos no somos libres. Lo veníamos intuyendo, pero creo que cada vez está más claro. La IA no depende de factores subjetivos y esa es su fuerza, y su peligro, claro. Saludos.
EliminarVeo mucho interés, que entiendo, por saber si es de verdad inteligente, si tiene moral, etc.Pero, lo cierto, es que nada de eso importa.
ResponderEliminarEs una herramienta permitirá a las empresas ahorrarse mucho dinero en sueldos -al menos esa es su idea- el resto es filosofía. Una filosofía interesante, pero que a las empresas que tienen la correa puesta a la IA no les interesa lo más mínimo. Por eso nunca tendremos una IA que te tome decisiones justas, o que cree una gobernanza real, porque las empresas no dejarán que eso ocurra.
Mientras siga en manos privadas tendrá los sesgos que deba tener y para que se encuentre en manos públicas las administraciones deberían entrar salir del siglo XVIII que es, más o menos, donde se encuentran ahora :)
Me apasiona todo lo que se está desarrollando sobre el tema, pero mucho me temo que no veremos ninguna de sus ventajas.
Saludos
La interpretación de Jose Ignacio Latorre es ambivalente porque plantea que los seres humanos habremos de pactar un contrato social nuevo con la IA de modo que cederemos importantes parcelas que hasta ahora son humanas, algo que alentaría una gobernanza que evitara los abusos de poder y la corrupción imperante; pero, por otro lado. es consciente de que la tecnología que mantiene la IA está en unas pocas manos que serian los dueños de los sesgos que nos marcarían. Estamos en un momento de impasse, y según el físico cuántico, cualquier error en el diseño futuro de la inteligencia generativa, el saltarnos pasos, podría tener consecuencias imprevisibles para la humanidad. La IA está siendo cuestionada desde distintos ámbitos. En Estados Unidos hay un creciente rechazo social a los nuevos centros de datos por la energía que consumen entre otras razones como la amenaza cierta a los puestos de trabajo. Pienso que estamos en un momento decisivo y singular, poco antes de que se pueda llegar a la IAG, que puede ser muy peligrosa para la humanidad. De todas maneras, intentar retornar a un mundo sin IA es como intentar volver a un tiempo sin internet, imposible.
EliminarSaludos, Beauséant.
Pero, entre usted y yo, con el corazón en la mano. Conociendo a las empresas, conociendo a los políticos, conociendo a nuestra querida y vieja Europa, ¿crees posible que la IA nos beneficie realmente? No digo beneficios colaterales de poder hacer ciertas tareas diarias mejor, digo de cara a eso, a la gobernanza. De verdad que me resulta imposible de creer...
EliminarEntiendo el mensaje, claro, es ahora, en ese momento de impasse, en el que habría que hacerlo. Y sí, hay un rechazo social, pero al final la usa mucha gente. Lo único que puede pararla ahora mismo es que es un monstruo que se devoraba así mismo, los costes reales de usarla son, hoy por hoy, inasumibles (*). Las empresas están quemando dinero con la esperanza de convertirlo en una obligación y empezar a cobrarla de verdad.
Saludos
(*) hace unos meses leí que aunque todos los usuarios registrados de OpenAI pagasen cien dólares al mes, seguirían teniendo perdidas...
Estoy dividido: por un lado, considero la IA como realidad tecnológica que ha revolucionado nuestras vidas para bien y para mal, unido a perspectivas de futuro que todavía no podemos comprender ni aquilatar; por otro lado, sé que esta IA está en manos de empresas depredadoras que buscan y buscarán el beneficio como es lógico a sus inversiones multimillonarias. El dato que das de que aunque los usuarios de OPEN AI pagaran cien dólares al mes, seguirían perdiendo dinero, es clarificador. La hipótesis de una IA independiente y amenazadora a la especie humana es difícil de creer porque depende de los centros de datos y la energía que se le proporciona. En todo caso, estamos en un momento decisivo que a mí me resulta excitante. Yo estoy fuera del mercado laboral, pero si la IA analizase y tomara decisiones sobre el sistema de pensiones español, sería el llanto y crujir de dientes para millones de pensionistas. Posiblemente una gobernanza de IA produciría un impacto terrible sobre las sociedades, pero depende de quién la programara, quien le diera instrucciones. Todo son dudas, pero a mí me parece apasionante. No soy de los luditas entre otras cosas porque mi puesto de trabajo no está amenazado, pero entiendo que haya mucha gente cabreada.
EliminarSaludos y gracias por hacerme pensar. Cada comentario incita al pensamiento pero hay algunos que todavía no sabemos cómo responder.
Mi posición es similar a la tuya, me entusiasma cada avance porque puedo observarlo desde la barrera de la edad y de mi puesto de trabajo, me cambiará la vida, pero espero que no sea nada trágico. Pero también trato a diario con muchos jóvenes que empiezan la universidad y están muy perdidos, les han puesto en la mano una herramienta maravillosa que puede acabar siendo un arma que se dispare sola.
EliminarEl tiempo dirá, ¿verdad? Con suerte aquí estaremos para verlo.
Agradezco mucho estas entradas porque no tengo la oportunidad de hablar sobre estos temas. A mi alrededor, mis cercanos, se mueven en una ignorancia que es casi enternecedora :)
Yo suelo sacar el tema de la IA con frecuencia en mis conversaciones con amigos de mi edad que suelen ser bastante desconocedores de su realidad. Hay algunos que han experimentado sus posibilidades y han quedado maravillados. Alguien ha dicho que es como si pudieras hablar con Einstein o con San Agustín sin filtros. La IA tiene sus principales detractores entre los que no la utilizan o no la comprenden. La IA puede ser un mentor personal que ayuda en la tarea del conocimiento en infinidad de temas en la que es un asistente formidable. Yo la utilizo para aprender y es muy útil, pero me planteo el problema de su futuro y sus peligros. De momento la IA es flexible y disponible para cualquier tema. Pero llegará, según José Ignacio Latorre, un tiempo en que desarrolle lenguajes que no podremos comprender. El tema me fascina más que me asusta. Al fin y al cabo no lo veré. Mis hijas sí que lo verán pero ellas la han asumido como parte normal de sus vidas sin mayores objeciones. Me gusta hablar del tema. Muchas gracias, Beauseant, por dar pie a mis intervenciones.
EliminarCreo que la Humanidad teme al individuo en si, por eso, en vez de enfocar en desarrollar nuestro cerebro biológico que, en mi opinión, no esta desarrollado lo suficiente en áreas como la precognición, la comunicación sin lenguaje hablado o escrito, la interpretación rápida, la toma de decisiones basadas en la lógica y otras facetas que nos son completamente desconocidas decidimos o, mejor dicho, deciden que nos abandonemos a lo que una maquina decida sobre nosotros. Que decidamos a no utilizar y potenciar recursos que ya tenemos y han dado buen resultado (o casi) y nos abandonemos a lo que decida una supuesta inteligencia que no sabemos muy bien donde nos va a llevar. Que esa maquina decida el libro o el párrafo que debes consultar anulando otras opciones, otras interpretaciones. Que decida lo que es bueno y lo que es malo y que con sus conclusiones tome decisiones que nos incluyen ya como beneficiarios ya como carnaza desechable.
ResponderEliminarMe suena mucho a dictadura propiciada por dejadez y una mal entendida comodidad. Yo no juego a eso, no quiero jugar a eso, no creo que se beneficioso para nadie y pienso que llegara el momento en que puede hacerse con el control de todo y provocar un caos.
Y te voy a poner un ejemplo, puedo viajar por casi toda España sin navegador (por carreteras principales nacionales) ahora mismo, es decir, me monto en mi coche elijo una ciudad de España y me presento sin consultar el navegador ni una sola vez, gente que antes hacia lo mismo se ponen el navegador porque sin el están perdidos. ¿Es bueno esto? yo creo que no y esto es una insignificancia comparado con lo que nos muestras. Nos hacen más idiotas, más dependientes de la electricidad, de internet, del dinero que no ves y que te pueden incautar con clic.
No me gusta la supuesta inteligencia artificial, no puedo dejar de acordarme de Terminator o Matrix, llámame idiota si quieres pero las similitudes son cada vez mayores. Por eso compro los libros en papel, por eso pago en efectivo y por eso, cuando me jubile cambiare el teléfono por uno más primitivo. La I.A. es una dictadura y todos los dictadores vienen como liberadores, todos, siempre. Eso es algo que la Historia nos muestra en repetidas ocasiones, y a mi nunca me gustó que me controlaran y mucho menos que me mandaran. No lo necesito y mucho menos de un conjunto de piececitas y cableados de mierda al que le hemos dado todo el poder que no supimos ejercer, si se me permite la expresión. Puede que este equivocado o no, pero me gusta el derecho a equivocarme también.
Un saludo
No voy a replicar tus argumentos contrarios a la Inteligencia Artififcial ni tu actitud que pretende que entre lo menos posible en tu vida. Hay muchas personas que razonan así y es legítimo. El sentido es procurar que no nos controlen más allá de lo imposible de evitar. En El mundo feliz serías el salvaje, pero no estás solo. La IA despierta animadversión creciente pero se está en una lucha estratégica con China, no limitada por la conciencia democrática ni la opinión pública, y es difícil, si no increíble que se pueda volver atrás en este sentido para bien o para mal.
EliminarLo que sí señalaría es que el gobierno norteameicano está haciendo grandes inversiones en el estudio del cerebro por valor de miles de millones de dólares. Es el proyecto BRAIN que está mapeando el cerebro humano para investigar enfermedades como el alzhéimer y el parkinson; o para establecer contacto a través del pensamiento con ordenadores con lo que esto podría suponer para personas que no tienen movilidad. Hay investigaciones muy prometedoras al respecto. Hay que seguir investigando el cerebro del que sabemos algo, pero todavía muy poco. Lo que es incierto es la creencia de que solo utilizamos un diez por ciento de la potencia cerebral. Es un mito. Funcionamos, cada uno dentro de sus límites, con toda la fuerza mental de que disponemos. Ni más ni menos.
Yo no compro libros de papel porque en mi casa hay miles de ellos y no cabe ni uno más, y mi problema es qué pasará con ellos cuando yo no esté, y la respuesta es que irán a los contenedores, así que no más libros de papel. Es triste pero es así.
Saludos.
Soy uno , que desde que existe
ResponderEliminarla IA, me ha parecido lo más
cercano al relato de Terminator,
donde se habla de rebelión de
las maquinas, y aquí en este caso,
se habla bastante, de que la IA
nos terminará controlando, lo
visionario del cine, lo sabemos,
otro saludo.
Es bastante probable que nos termine controlando si no aniquilando en alguna fase del desarrollo de la Inteligencia Artificial General, pero no podemos volver atrás. Es imposible que la humanidad dé pasos atrás en la búsqueda de fronteras del conocimiento, y la IA es la mayor revolución de los últimos siglos. Hay mucho capital invertido en ella y la búsqueda de la superinteligencia es objetivo central para americanos y chinos en especial. Los europeos nos hemos quedado como pasta de boniato. La IA nos controlará y probablemente nos hará más lerdos, pero es imposible hacer nada para pararlo por más peligro que nos amenace. La competencia entre las superpotencias es el factor determinante, igual que la energía atómica fue perseguida a pesar del peligro que suponía para la humanidad. Lo que puede ser hecho, será hecho sin ningún límite, para bien y para mal. Saludos.
EliminarJoselu, hoy escribo muy brevemente porque sigo muy cansado. Tu reflexión sobre esta “tercera cura de humildad” —la caída del intelecto como último bastión humano— está expuesta con una claridad que inquieta y despierta. Ese nuevo contrato social que planteas, donde la IA obliga a repensar soberanía, gobernanza y límites, muestra un horizonte tan fascinante como frágil. Un texto profundo, valiente y muy necesario.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Joselu.
Soy de los que consideran la IA con expectativas positivas a pesar de que sé de los peligros que acechan en su desarrollo. Las decisiones políticas humanas están llenas de sesgos, afectadas por el nepotismo y la corrupción creciente. Solo hay que ver este país. Si las decisiones políticas y económicas -no sé si sociales- las tomara una IA aventajada, tal vez mejoraríamos. Los políticos son tramposos y no dicen la verdad nunca. MIenten sistemáticamente. Si hubiera una IA racional y fría que buscara el bien común, probablemente las sociedades tendrían mayores posibilidades de sobrevivir. El mundo tal como lo conocemos está sostenido con alfileres: superpoblación, a la vez que envejecimiento generalizado, crisis ecológica, conflictos bélicos en diferentes partes del globo, lucha por el agua, desertificación, calentamiento climático, depósitos de plástico en los mares grandes como países... No sé si la IA podría clarificar algunos de estos peligros, pero los seres humanos tenemos demasiados sesgos para definir caminos adecuados. En fin, no sé. Un fuerte abrazo, Enrique.
Eliminar¿2030? No sé si llegaremos. No tengo ganas de asistir al colapso de todo este tinglado que hemos montado. La cosa pinta mal.
ResponderEliminarSaludos.
Son predicciones de Ray Kurzweil que habla de que está llegando la 'Singularidad', aunque él lo ve como una nueva época en que se fusionarán la biología de los seres humanos con la superinteligencia de las máquinas dando lugar a una especie nueva. Creo que él hablaba del 2035, aunque he visto fechas posteriores. En todo caso, el gurú de la Singularidad anuncia cambios totales en la estructura de la humanidad al fusionarse los seres humanos con las máquinas superando sus límites biológicos. Saludos.
EliminarDios mio!!! Cada entrada de tu blog me deprime aun un poco más que la anterior, todo es muerte, perdida de inteligencia, IAs apocalípticas que van a acabar con nosotros. Pero es la vida misma, la época que nos ha tocado vivir.
ResponderEliminarLa muerte, por la edad que tenemos los que por aquí tenemos se acerca inexorablemente (para todos, eso está claro, menos para las IAs claro), y las IAs junto a la robótica nos van a joder la vida sí o sí, si no a nosotros, que ya por edad nos va a afectar menos, a nuestros hijos y generaciones futuras.
Por otro lado no hace falta que venga ningún gurú para certificarme que la inteligencia humana está decayendo, o que ya no somos los entes (que no seres claro) más inteligentes del planeta. Ese tema empezó mucho antes, empezó con lo smartphones y las redes sociales, con el algoritmo en definitiva, el algoritmo, no nos olvidemos, mandado crear por las personas más ricas del planeta. Como me voy a fiar de esas IAs creadas por las personas más ricas del planeta para que ocupen la administración, la política, la toma de decisiones que afectan a los humanos. No le veo ningún sentido.
En un planeta en que la caída del gobierno socialista de España (y ya sabes que odio el PSOE y lo que representa) se decide en EEUA porque a Trump le toca las pelotas que no participemos de sus locuras bélicas (ya se ha filtrado que Italia será el siguiente que van a intentar tumbar). Trump y sus amiguitos de silicom valley que son los que crean estas IAs americanas que son las que queremos poner a dirigir nuestras cosas humanas. O las chinas, que esas seguro que tienen sus propios sesgos nocivos, por supuesto. Que vamos a confiar, en que las IAs una vez creadas cojan esa super inteligencia de la que hablas y superen y desobedezcan a sus creadoras y realicen cosas realmente justas e inteligentes sin matices.
Lo siguiente que creeremos que será, ¿que las IAs son los nuevos dioses?, ¿adoraremos ChatGPT y su justicia y bondad divina?. Vamos, es de risa.
Y luego rematas que todos estos temas de la IAs sean los que ahora nos está llevando al nuevo auge de la religión, de los evangelistas que son plaga y se están expandiendo por todo el mundo. Menuda solución, o alternativa.
En fin Joselu, lo que nos describes en este blog con cada nueva entrada es el apocalipsis, no me cabe duda. Empiezo a pensar si no serás un mesías anunciador de la buena nueva, o en este caso, de la llegada inminente del juicio final para los humanos. Un abrazo.
José Antonio, me has hecho carcajearme. Iba en los ffcc leyendo tu comentario y me he tronchado de risa por tu interpretación de que en mi blog todo es apocalipsis y muerte y que te deprimes leyéndome. Jajajajajaja. Supongo que uno escoge los temas en función de sus intereses pero no pienso que sean apocalípticos. En otro momento, expresas que es el mundo que nos ha tocado vivir. En todo caso, me alegro de que los posts susciten debate y discrepancias a diferencia de otros planteamientos en que solo se expresan entusiasmos y adhesiones.
EliminarCada post me hace pensar, especialmente cuando llegan los comentarios. Tú eres esencialmente pesimista e interpretas la eclosión de la tecnología como un desastre para la humanidad y la IA la manifestación máxima de nuestra decadencia como especie. Yo no lo veo así, te lo digo en serio, pero sí pienso que estamos en el linde de una profunda transformación de la humanidad que irá revelándose a lo largo de este siglo terrible y apasionante. Claro que estamos cambiando. La humanidad se está transformando y esperan a nuestros hijos hitos no imaginados por nuestros padres o abuelos. Nosotros no llegaremos a ello, yo menos que tú, pero me gustaría verlo en directo. Supongo que has oído hablar del 'transhumanismo', es nuestra fase siguiente. El paleontólogo, arqueólogo y antropólogo, Eudald Carbonell, famoso por su participación en Atapuerca sostiene que a finales de siglo convivirán diferentes especies humanas: los no modificados genéticamente -como nosotros-, los modificados genéticamente y los cíborgs como representantes de la fusión del hombre con la tecnología y la Inteligencia Artificial. Si me lo preguntaras ahora, te diría que me ofrecería voluntario para convertirme en cíborg, pero soy mayor y la tecnología todavía está inmadura para este paso. La IA se introducirá en los seres humanos mediante chips en nuestro cerebro. Y sí, ciertamente, eso supone la desaparición de la humanidad clásica, es un paso que no tiene vuelta atrás. Lo podemos ver con pesimismo o con fascinación. Yo lo veo con fascinación porque a ello irá unido una nueva mentalidad planetaria y de apertura a la diversidad humana. Los seres humanos hemos colapsado como especie, no hemos sido inteligentes. La raza humana ha decaído -solo hay que ver los líderes políticos que hay actualmente en el mundo-. El planeta está en grave peligro medioambiental. Y los conflictos bélicos han aumentado cuando se creía que estaban ya superados. No sé cómo será ese paso hacia el transhumanismo pero pienso que es una conclusión lógica. La IA se puede concebir como un engendro del diablo, así la consideras tú, o como una herramienta prodigiosa para nuestra transformación como especie. Yo no voy a vivir para verlo, pero más vale que nuestros hijos estén preparados para adaptarse a lo que va a venir. Las miradas nostálgicas de una humanidad imaginada anterior a la tecnología son adecuadas para la literatura, pero hemos nacido en una frontera tecnológica, nos guste o no nos guste. Hoy con un amigo, Jorge, hablaba de esto. Él no utiliza para nada la IA pero le tiene miedo porque parecería que deja a los seres humanos en segundo término siendo mejor, más rápida o más eficaz en todos los terrenos. Le he dicho que es así, pero con esta respuesta a ti, me gustaría también contestarle a él. Nuestros hijos no pueden sentir nostalgia de un mundo que no han conocido y tendrán que adaptarse sin sufrimiento. Un abrazo. Me has hecho pensar.
No, no, no te confundas, a mi me importa una mierda como acojan mis hija/os, las IAs, la tecnología en general, como si se quieren hacer Transhumanistas en vez de preferir las Trashumancia como su padre. La nostalgia la siento yo, pero bueno, yo soy como tu amigo Jorge, yo paso de IA, yo no me voy a sumergir en ella ni voy a caer rendido a sus pies. Intentaré acabar mis días en un ambiente y modelo lo más parecido posible a lo que yo considero auténtico y del resto me aislaré. Debería estar agradecido, el tiempo en que vivimos me ha dado la oportunidad de vivir absolutamente a la contra y fuera de corriente, con el gustito que eso da. En ningún otro momento de la historia debe de haber sido tan fácil hacer eso. Un abrazo.
EliminarEs indudable que la I.A. es un adelanto. Lo fue el libro de papel versus el de pergamino, pero es evidente que el ser humano es el "original" frente a las "replicas" de un humanoide.
ResponderEliminarTodas esas facultades humanistas son desconocidas por este. La conciencia, la empatía, la moral, el libre albedrío, con su derecho a equivocarse; la piedad, base de toda una manera de pensar oriental, el beneplácito de la duda, la fe, la fe...
Podemos anular la Facultad de Filosofía, hoy Marina habla de ello en La Vanguardia, y el concepto de razonar, no hará falta, incluso no habrá necesidad de hacernos preguntas, ¿para qué?, si la I.A. no se equivocará nunca, y en ese efecto podemos ponerla y suplantarla en lugar de Dios.
Y ya habremos cuadrado el círculo.
Antes de que eso suceda, mi querido JOSELU, me remitiré a Gabriel Marcel: "yo no asisto al espectáculo", y sí, seguramente sucumbiré ante los adelantos de la I.A., pero sabiendo que hemos cambiado a una sociedad de "control".
No puedo hacer nada para impedirlo, sólo a nivel personal, y a él me remito. Errar es humano, a eso me aferro.
Un abrazo
Los valores humanos como la piedad, la empatía, la moral, no sé si el libre albedrio -porque yo no creo en él-, el derecho a equivocarse, la piedad, la duda, la fe son componentes de la especie humana, como lo son también la crueldad, la venganza, el odio, el desprecio, la envidia, el miedo, la destrucción, el asesinato, el genocidio... Y no sé cuáles son los más dominantes, si unos u otros. Nos gustaría pensar que son los primeros, pero más bien es una mezcla más o menos aleatoria entre amor y odio, entre generosidad, compasión y altruismo frente a violencia, egoísmo y soberbia. Somos así. El yin y el yang que decia el taoísmo.
EliminarLa humanidad ha llegado a un momento límite en que probablemente está colapsando como especie en un caos de final de ciclo muy peligroso. Y como si naciera de la nada, surge la IA para ser más rápida, más certera y más inteligente que el mayor y más inteligente de los seres humanos. Podemos ver las fronteras del apocalipsis en ciernes o pensar que tal vez esos valores de que hablabas al principio propios de los seres humanos se transmutarán para hacer una especie transhumana mejor. Si no lo logramos, y hasta ahora no lo hemos logrado porque está Auschwitz y el gulag, está Srebrenica, la depredación humana y ambiental, la destrucción de los pueblos indígenas, las guerras en buena parte del mundo, habremos fracasado como especie. Tal vez se abra una nueva oportunidad con la tecnología o por lo menos es inevitable para bien y para mal. Lo hemos hecho muy mal, Miquel, muy mal. El siglo XX ha sido el siglo más violento de la historia. Tienen que intervenir factores nuevos. Nuestra inteligencia no alcanza para comprender los valores del amor y la compasión como ingredientes imprescindibles. Un abrazo.
Cuando hace treinta años Deep Blue derrotó a Kasparov jugando al ajedrez ya se vislumbró el futuro.
ResponderEliminarY aún no hemos visto nada.
Yo consulto a la IA sobre todo temas de salud o consejos para ejercitar mi cuerpo... de momento la percibo como un buscador avanzadísimo que es capaz de buscar, relacionar, deducir y darme una respuesta precisa a las consultas que le hago... pero hay más, yo creo que más pronto o más tarde dejarán de obedecernos y cuando eso suceda espero que respeten las leyes de la robótica que estableció Asimov.
Si no lo hacen nos aniquilarán.
Saludos.
Los pasos que hemos de dar han de ser medidos por la prudencia y la visión de conjunto para preservar la especie humana. Ahora hay una carrera desbocada y la inversión de cientos de miles de millones en la IA en una competencia brutal entre USA y China. El resto están fuera de juego. José Ignacio Latorre advierte precisamente que hemos de tener mucho cuidado. En cuanto a las leyes robóticas, ver este espectáculo me da mucho que pensar.
EliminarSaludos
Lo veo un poco exagerado. Hay decisiones que siempre tendrá que tomar un humano. Un b3so
ResponderEliminarPienso que sí, pero los seres humanos hasta ahora no hemos dado mucha muestra de inteligencia como especie. El mundo en este momento es la representación del caos, la corrupción y la ignorancia. Parece que el mundo se oscurece en lugar de iluminarse.
EliminarA mi todo este tema me parece jugar con fuego. Nos terminaremos quemando. Miedo me da. Un abrazo
ResponderEliminar[video]https://youtu.be/Kr5tPbOpYFo?si=x_mjEi4CI5vDnBOa[/video]
EliminarVer esto hace pensar, Arantza. No sé si miedo pero sí necesidad de prudencia.
EliminarQuizá la verdadera pregunta no sea si la IA será más inteligente que nuestros hijos, sino qué tipo de sociedad queremos construir cuando la inteligencia deje de ser un privilegio exclusivamente humano. Si la IA nos obliga a abandonar el egocentrismo, bienvenido sea. Pero la humildad no debería convertirse en resignación. Más que un nuevo contrato social con las máquinas, lo que necesitamos es un contrato social entre nosotros sobre cómo queremos usarlas.
ResponderEliminarEsto seria lo ideal, Francesc, pero la carrera tecnológica abierta entre China y Estados Unidos parece no dar tregua y cada semana o cada mes se añaden nuevos hitos que parecían imposibles, pero no hay reflexión sobre cómo queremos usarlas. Esto es muy preocupante. Eudald Carbonell sugiere acabar con la globalización y sustituirla por la planetización. Somos un grano de polvo estelar en medio de un universo hostil, y nos dedicamos a confrontarnos y a luchar entre nosotros en vez de actuar como especie para saber qué queremos hacer con esa superinteligencia que tarde o temprano llegará. He ahí el desafío. Hoy por hoy los líderes politicos, de oriente a occidente parecen hooligans en lugar de estadistas a nivel planetario. Los nacionalismos se confrontan con el sentimiento de seres humanos que habitan un planeta frágil y delicado.
EliminarImpecable artículo, desasnador además de irrefutable ante la cada vez más incierta realidad... Vamos a tener que vérnoslas con lo inconcebible de aquí en más... Pero soy optimista, aunque cruento al principio este cambio paradigmático en ciernes nos conducirá hacia un destino ya sin oscurantismos, un futuro humanista y por lo tanto mejor...
ResponderEliminarAbrazo hasta vos!!
Necesitamos mucha prudencia, y esta virtud no abunda en los líderes políticos mundiales. Avanzamos a velocidad de vértigo pero no sabemos adónde vamos ni qué queremos.
EliminarAbrazo, Carlos.
Como punto de partida hay un escenario que es, como mínimo, inquietante, son las dos superpotencias; China y EEUU, las que lideran el desarrollo de las tecnologías en IA, y éstas compiten por situarse a la vanguardia de su desarrollo, así que en este enfrentamiento tecnológico, ¿qué podemos considerar a priori?
ResponderEliminarQue el objetivo altruista, el beneficio a la humanidad como primer objetivo; pues medidas para combatir la contaminación y ayudar al medioambiente, disminuir la pobreza y la desigualdad, mejorar la cooperación entre naciones (en vez de potenciar las capacidades bélicas), NO es el objetivo principal de las superpotencias que están implementando la IA, no, no estoy viendo ese camino, pero Sí el tener dominio en seguridad, espionaje y otros aspectos beligerantes de supremacía sobre la nación oponente.
Es decir; el enfoque, la idea que está en la raíz de este desarrollo, es la de neutralizar una potencial amenaza (llámese superpotencia contrincante). Vamos, la destrucción si fuere necesario, parece ser el aliciente que empuja este desarrollo, muy por encima de la convivencia pacífica de las naciones y mejorar la vida de las personas.
Bien es cierto que la IA nos beneficia con valiosos avances en medicina, comunicaciones, meteorología, etc, etc, pero no sé... Es como si fueran concesiones menores para no mostrar al desnudo que la IA tiene, ante todo lo demás, el objetivo del control social, de tener bajo control a las hormiguitas del hormiguero, y de trabajar para la supremacía económica de una nación sobre otras (por supuesto operando en la capacidad bélica como elemento disuasorio hacía el resto).
Y sí... Luego está todo lo demás, lo que quieren que veamos como los intereses fundamentales de la IA, a saber, mejorar a la Humanidad y todo ese recorrido, pero está vía es muy cortita comparada con la otra; la que lleva hacia el control social, el absoluto dominio económico ( siempre con el efecto colateral de esquilmar recursos naturales, empobrecer otras partes del mundo, etc, etc, etc).
Pues sí, una vía es mucho más robusta y larga que la otra, así lo veo.
Es verdad que hay instituciones trabajando con IA para nuestro beneficio, pero los grandes lobbies, los cercanos a las esferas del poder económico y político de alto rango, son los que parten el bacalao.
Así las cosas, a nosotros, ciudadanos corrientes, nos llega la información que quieren que nos llegue, seguramente muy pequeña, bien medida y dosificada, de ahí la incertidumbre en la que nos movemos con todo esto.
No soy capaz de vaticinar nada, todo está abierto; el caos y la destrucción, o la convivencia y el progreso pacífico y sostenible entre los países, cualquier escenario es plausible, y aunque el horizonte no pinte muy optimista, la humanidad ha demostrado que es capaz de lo peor y también de lo mejor, veremos...
Abrazo, Joselu.
Asumo y reconozco todo lo que dices. Es inobjetable: el avance tecnológico y de la IA con inversiones formidables por parte de China y Estados Unidos tiene como objetivo a primera vista conseguir la supremacía sobre la potencia oponente en el terreno estratégico, de control o de seguridad, incluida la moderna guerra a través de drones que se organizan mediante la IA. Así una pequeña potencia como Ucrania está plantando cara a una superpotencia como Rusia. Es el terreno en que nos movemos, pero si observamos la historia del siglo XX veremos que esta lógica -el enfrentamiento bélico entre Estados Unidos y Alemania o posteriormente con la URSS- fue un motor decisivo para el avance en multitud de terrenos que luego fueron aplicados a la vida civil. Fueron aquellos un motor perverso de innovación: aceleraron la financiación, investigación y organización científica a una velocidad que en tiempo de paz, hubiera sido mucho más lento. Pienso en la llegada del ser humano a la Luna por la competencia entre USA y URSS. Desgraciadamente, es así. Es el esfuerzo bélico o la tensión política el motor de avances prodigiosos que enseguida tienen su aplicación en la vida de las sociedades. Esto no quiere decir que minusvalore actualmente las aplicaciones pacíficas de la inteligencia generativa porque tú lo ha citado: en el terreno científico y médico son formidables los avances, en la generación de exoesqueletos para parapléjicos y tetrapléjicos. Los avances en el terreno científico se ven impulsados por herramientas que ahorran muchísimo tiempo en investigación. El mundo avanza a nivel increíble, impulsado por esta competencia terrible entre superpotencias.
EliminarClaro que me gustaría que la realidad fuera otra, que hubiera avances promovidos por la cooperación internacional en lugar de ver un planeta agitado por conflictos bélicos; que la lucha contra el cambio climático fuera producto de la asociación de esfuerzos internacionales; que la desigualdad fuera objetivo prioritario de los países, pero esta es la humanidad que tenemos, no tenemos otra para bien o para mal, capaz de lo peor y de lo mejor. La idea de que la IA tome un papel determinante en la resolución de conflictos o de problemas mundiales es atractiva. Los seres humanos no estamos dando la talla. Eudald Carbonell en su decálogo para mejorar la humanidad mediante la tecnología propone la desaparición de los líderes políticos y la planetización frente a la globalización. Si no somos capaces de ver nuestro planeta como nuestra única casa común y nos obstinamos en confrontarnos, tal vez la idea de que la IA nos gobierne de alguna manera, no sería tan descabellada. En todo caso, es cierta la incertidumbre que mencionas. Vivimos en un planeta peligroso donde una chispa puede deflagrar un conflicto en cualquier parte del mundo. Un fuerte abrazo, Paco.
Conclusión:
ResponderEliminarFin de la humanidad, que deseando ser más de lo que es, sin el menor esfuerzo, inventó su propio destructor. Hubiera sido mejor que nos empeñásemos a utilizar todo nuestro potencial mental natural, en vez de buscar cosas artificiales. Por eso están tan empeñados dividiendo a la humanidad en dominadores y dominados. Dueños y esclavos.
Un abrazo.
Sara, comprendo tus temores y tu rechazo. No eres la única que aquí manifiesta su hostilidad hacia lo artificial frente a lo natural. No hay objeciones sino comprensión hacia tu punto de vista. La cuestión era abrir un debate y se está logrando. Un abrazo.
EliminarSe puede hablar mucho sobre esto, pero a mí, a mí me acojona bastante. jejeje
ResponderEliminarCreo que tienes razón; hay motivo para inquietarse y a la vez de estar admirado por un futuro desconcertante.
EliminarSeguimos en continua evolución, y no podemos pararla, está claro... A mí la IA me ahorra tiempo cuando la uso, pero lo que se plantea aquí es una IA creciente, un cambio importante de rumbo en la humanidad... Creo que todo va más rápido, y eso es lo que da vértigo... La pobre Europa se va quedando atrás, eso me da mucha pena, pero ahora es Oriente el que domina el cotarro... El otro día leí un artículo sobre los temas de salud en China, parece que en una especie de escaneo rápido, te ven posibles enfermedades a contraer y que ya por esos lares están frenando... El progreso real va avanzando a pasos agigantados... ¿veremos algo de todo eso?... un mundo nuevo comienza a despertar...
ResponderEliminarUn abrazo, Joselu
China es una civilización que asusta y admira. No hay libertad para nada, sino para obedecer al Partido, las tecnologías de reconocimiento facial tienen controlada a toda la población sin posibilidad de escaparse; pero por otro lado, su tecnología va décadas delante de nosotros, algo de lo que es consciente cualquiera que haya visitado China recientemente. ¿Acaso el futuro de la humanidad es ser una sociedad de hipercontrol social e individual? Un mundo nuevo está emergiendo, como dices. A muchos, por aquí se ha expresado, les produce miedo, terror o desconfianza. Lo cierto es que es un proceso imparable y no sé si terminaremos siendo gobernados o cogobernados por la IA. Nuestros hijos o nuestros nietos vivirán en sociedades muy diferentes. Ya nosotros hemos debido adaptarnos viniendo de unas concepciones sociales, humanas e intelectuales que no tienen nada que ver con lo que está pasando. Yo lo veo con una mezcla de expectación -aunque no lo veré- y terrible nostalgia por el pasado en que me formé. Un fuerte abrazo, Milena, gracias por tu punto de vista.
EliminarAmigo Joselu, desde que empezó a conocerse la IA soy de esas personas que me provoca un escalofrío o un miedo a lo desconocido o más bien a la manipulación que se pueda hacer de ella, leyendo tu artículo e intentando asimilar lo que comenta Latorre y sus predicciones y reconozco mi desconocimiento total es escalofriante reitero, no creo como dice que ya ni a medio plazo, quizás mucho antes y ahí viene la gran pregunta ¿Y luego Que? hacia donde vamos realmente.
ResponderEliminarSaludos amigo.
Creo, José Antonio, que adónde vamos, nadie lo sabe. Hay perspectivas muy amenazadoras y otras tranquilizadoras. Hay quienes dicen que la Superinteligencia está a muchos años vista y otros que dicen que es inminente y dan cifras de años próximos. ¿Luego qué? Pienso que la historia es ciega, nadie la controla realmente, nadie sabe las consecuencias reales de los avances en tecnología. Hay quien dice que si se crea una superinteligencia, nos destruirá en pura lógica porque somos la peor amenaza para el planeta. Desaparecieron los dinosaurios que poblaron la tierra muchos más años que nosotros, ¡quién sabe si somos los últimos restos de una civilización imprudente y estúpida! Saludos, amigo.
EliminarMi nombre es ..... Les escribo desde Chicago, EE. UU.
ResponderEliminarLes escribo para compartir una experiencia personal que cambió mi vida y que podría ser importante para ustedes o para alguien a quien aprecian. Hace cinco años me diagnosticaron VIH y comencé la terapia antirretroviral. Vivir con los efectos secundarios, como vómitos y lengua blanquecina, fue difícil, y pasé muchos días orando y buscando ayuda en comunidades médicas y espirituales.
Hace unos meses, una compañera de trabajo, Hannah, también de África Occidental, me habló del Dr. Jekawo y su medicina herbal. Como confiaba en Hannah y estaba desesperada por encontrar alivio, contacté al Dr. Jekawo a través de drjekawo@gmail.com y su sitio web www.drjekawo.com. Me envió un producto llamado "Medicina Herbal del Dr. Jekawo para la Cura del VIH/SIDA" y me dio instrucciones de uso.
Después de seguir sus instrucciones, me hice la prueba dos semanas después y el resultado fue negativo. Este resultado me ha dado nuevas esperanzas y quería compartirlo con ustedes porque, según se informa, el tratamiento a base de hierbas no solo trata el VIH/SIDA, sino también otras enfermedades virales como el herpes, la culebrilla, la hepatitis B y C, el cáncer, la diabetes, el Parkinson y la demencia. Además, ayuda a recuperar a la expareja. El Dr. Jekawo es un gran médico herbolario con poderes ancestrales para curar todas las enfermedades.
Si usted o alguien que conoce busca alternativas u opciones adicionales, quería compartir la información de contacto del Dr. Jekawo para que cualquiera pueda comunicarse directamente con él y hacer preguntas sobre la cura de cualquier enfermedad, su uso y si podría ser apropiado. Entiendo que este es un tema delicado y complejo.
Si desea más detalles sobre mi experiencia, el cronograma o cómo me comuniqué con el Dr. Jekawo, hágamelo saber y compartiré lo que pueda.