Hace un tiempo apareció una cucaracha corriendo por la casa; me lo advirtieron por el asco que les producía a mi familia. La localicé en el baño, encendí la luz, y la cucaracha corrió a esconderse, pero yo con un trozo de papel higiénico la prendí y sentí su caparazón blando y sus patitas, aterrada, se movían frenéticamente. Abrí la taza del váter y la lancé al agua y tiré de la cadena no sin ver la desesperación del insecto al ser arrastrado por el agua donde se ahogaría. Pensé en unos instantes en qué hubiera pasado si yo me hubiera reencarnado en cucaracha y se hubiera invertido la situación por que acababa de pasar. He escrito algún cuento terrible en que me trasmutaba en este insecto sin que mi familia lo supiera, y moría por causa de las trampas que yo mismo había puesto para matar las cucarachas de las que teníamos una invasión. Era un relato en que concedía dignidad y entidad a estos bichos que tantas emociones desagradables nos producen.
Leo en el dominical de El Mundo que hay una tendencia en la filosofía animalista en preguntarse si estas alimañas -así las consideramos- pueden sentir dolor. Los filósofos no proponen rendirse a las plagas ni a convertir cada insecto en intocable, pero sí piden tomar en serio una certidumbre: quizá algunos bichos sean capaces de sufrir.
Jeff Sebo, profesor asociado de Estudios Ambientales de la Universidad de Nueva York ha meditado por el problema moral que se abre y propone explorar opciones para reducir el sufrimiento. Y aplica a los insectos la capacidad de actuar con algún grado de orientación propia y responder al entorno de una manera que no sea meramente mecánica. Baste para conferir algún tipo de estatus moral, incluso sin sintiencia; o que la misma condición de ser vivo posea un cierto peso incluso sin agencia.
Una imagen que nos viene a la cabeza es la de unos niños con una lupa quemando hormigas. Tal vez lo hemos hecho de pequeños. Yo reconozco haberlo hecho y sentir el olor chamuscado de los pequeños insectos. Y sin embargo, ahora no diríamos que es indiferente esta acción de crueldad porque los animales, muchos de ellos, tienen sistema nervioso, y en los artrópodos -el grupo en que están insectos y crustáceos- aparecen sistemas nerviosos centralizados, cerebros, conductas complejas y, en algunos casos, cifras nada despreciables de neuronas. Las abejas son las más estudiadas y algunas de ellas superan el millón de neuronas.
Los animalistas no defienden rendirse ante las plagas o sentir culpa cuando matamos a un mosquito o una mosca, pero sí ser conscientes de que son elementos de vida, probablemente no consciente pero sí sintiente, que son capaces de sentir dolor y sufrir. Proponen exigir evitar daños innecesarios y la búsqueda de alternativas en entornos industriales.
Pienso en esa pecera que veo en el bar donde voy a tomarme una cerveza. En ese recipiente grande hay langostas y bogavantes cuyas pinzas están sujetas con gomas para que puedan ser atrapados cuando los sacan para ser cocidos vivos en agua hirviendo. Pienso en su destino y me dan escalofríos. Sin duda no me gustaría estar en su piel y espero que en la cadena de reencarnaciones posibles no me toque esa perspectiva. Puede que sea banal mi pensamiento, pero me estremezco.
Es más que nada un problema filosófico.
La novela de Clarice Lispector, La pasión según GH, comienza con una escena mística cuando la puerta del armario rompe en dos a una cucaracha que queda destripada. Este comienzo es el inicio de una narración misteriosa y magnética en que la cucaracha queda convertida en un motivo de meditación religiosa y existencial. Es uno de los relatos más fascinantes y enigmáticos que he leído jamás.
Ja ja, Joselu , casi que
ResponderEliminardemuestras empatía
hacia las cucas, y si
fuera yo .... , puede ser
que lo sean , de entrada,
por ser seres vivos, y luego,
que no emiten sonido audible,
los peces , resulta que con un
microfono especial, supongo
que recoge ultrasonidos, ahora
se sabe que emiten sonidos,
cómo una especie de redoble
de tambor, pero bueno, hiciste
lo correcto, son animales
repugnantes, saludo.
No me cupo duda de qué debía hacer, pero sentí compasión filosófica por aquel animal que no tiene culpa de nada por ser como es e intuí el sufrimiento que sentía cuando lo apretaba y luego lo eché al váter. No había otra opción. Saludo.
EliminarUno, JOSELU, no es Albert Schweitzer.
ResponderEliminarPara Schweitzer, la ética no debía limitarse solo a los seres humanos o a los animales "tiernos" o útiles. "Yo soy vida que quiere vivir, en medio de vida que quiere vivir.", nos decía. Pero eso es un caso extremo. Las cucarachas son portadoras de enfermedades y pueden traer una infección a casa.
Es evidente que no ocurriría lo mismo con un pájaro, pero estamos hablando de bichos que trasmiten infecciones, como los mosquitos.
Mira, en América del Sur era raro que no te encontraras con sapos, siendo feos como son, jamás se les tocaba, ellos mantenían a raya la proliferación de insectos en el entorno.
Con ello no quiero decir que te traigas un sapo a casa, pero si que es el mejor antídoto contra las cucarachas ¡.
Un abrazo
Mi vecina de enfrente tiene un "sapo" de unos ochenta kgrs en casa, mira porque era.
EliminarUn saludo.
Eso no es un sapo, es un Escuerzo ¡¡¡¡¡
EliminarSin duda, ser cucaracha es una maldición. Son feas, son repugnantes y traen infecciones. Cuando abundan, son una plaga difícil de erradicar. Algún amigo me ha contado una invasión de curianas y las pasó moradas porque no se sabía dónde estaba el nido.
EliminarEn países como China, existen granjas a gran escala que producen miles de millones de cucarachas tanto para su uso medicinal y farmacéutico como para el consumo humano. A nivel científico, también se investiga la "leche de cucaracha" (cristales segregados por ciertas especies) debido a su altísimo valor calórico y proteico.
Imagínate.
Un abrazo.
Cuando era joven iba a cortar árboles para ganarme unas "perrillas", luego iba por ocio y me hacia leña para mi casa, lo veía como el que iba al gimnasio. Me he preguntado muchas veces si los árboles tienen sentimientos y creo que tienen un sentimiento colectivo cuando son bosque y se entremezclan con el resto de Vida.
ResponderEliminarSinceramente cuando iba a cortar árboles y cuando iba a hacer leña pensaba que NO estaba haciendo ningún mal, cortaba lo que necesitaba y cuando me iba no dejaba basura en el sitio. Los árboles que dejaba, los mejores, podían crecer más rectos, la hierba del suelo podía crecer gracias a la luz que le llegaba y muchos animales mejorarían su vida gracias a mi. Yo también soy parte de la Naturaleza y con mis actos contribuyo y doy forma a la misma, lo mismo que un castor hace lagos, la lombriz oxigena la tierra o la procesionaria del pino modifica los árboles cuando les pilla débiles. Somos parte de la Naturaleza. ¿Tienen sentimientos los insectos? pues no se y me da igual, con ellos he llegado a un acuerdo, les dejo estar gratis en mi jardín y a cambio ellos no entran en mi casa. He cogido dos víboras en el jardín de mi casa y no las he matado, las cogí y las lleve al campo lejos, porque pienso que me ayudan a controlar otras especies. Me hicieron una colmena en una persiana de mi casa, en una habitación que no utilizo nunca en el piso de arriba, no las mate. simplemente llame a un amigo apicultor para que se la llevara. Siempre me cayeron bien las abejas no asi las avispas.
Hay arañas que cogen insectos, les atrapan, y se los van comiendo poco a poco vivos, supongo que las arañas no se hacen preguntas porque no les importa los sentimientos de su alimento.
En la sociedad hay una versión bucólica de la Naturaleza, con bambi, los lobos buenos, el rey leon, la abeja maya y la vida perfecta en tienda de campaña en sintonía con la Naturaleza pero la Naturaleza no entiende de compasiones es una asesina (no se si es el mejor termino) implacable. Los lobos se comen a bambi, la procesionaria se come las acículas de los pinos, las leonas cazan en manada a los más débiles de los herbívoros o a sus crías, mi admirado halcón peregrino picotea en la cabeza a sus presas vivas para matarlas, un pulpo atraviesa la cascara de una nécora para comérsela viva, si te desmayas en el monte y no te mueves pronto veras buitres encima para hacerte un psicoanálisis y si pisas a una víbora medio dormida te atacara (si te ve antes huye de ti). En invierno hace un frio del que te tienes que resguardar o te mata y en verano un calor que te puede deshidratar, cuando no eres depredador eres presa, aquí no hay cascos azules. Unos nos alimentamos de otros, vivimos en un mundo asi, la Naturaleza es asi. Si el Hombre no hubiera domesticado la Naturaleza nuestra esperanza de vida seria sobre 30 años, eso si sobrevives a una mortandad infantil brutal. En vez de dormir en una cama dormiríamos en un lecho de ramas y hierba con lo mal que se duerme ahí.
Somos omnívoros y lo somos porque nos hemos acostumbrado a comer de todo para sobrevivir, como las liebres cuando comen carroña porque no tienen otra cosa y no nos hemos preguntado sobre los sentimientos de lo que comemos o utilizamos o de lo que nos defendemos.
Así que si veo una cucaracha en mi casa, sabiendo que puede contaminar mi vivienda, la mato, sin remordimientos, sin cuestionarme nada. Sabiendo que es parte del juego que por eso ellas se reproducen de forma tan espectacular y nosotros tan lentos, que siempre hay una razón para ello. Por cierto, tampoco se preocupa nadie de las ratas de ciudad, que también son animales sociales y que, por cierto, también cumplen su función en la Naturaleza. ¿Tienen sentimientos las ratas? ¿Debemos dejarlas vivir en nuestra casa si entran para no herir su sensibilidad?. ¿Qué es más probable que tengan sentimientos las ratas o las cucarachas?.
Un saludo.
Yo no hubiera afirmado tanto como que las cucarachas o las ratas tengan sentimientos complejos parecidos a los humanos o a los de otras especies más desarrolladas como los perros, los gatos, los delfines... Yo no hablaría de sentimientos sino de sensibilidad nerviosa y posibilidad de sentir dolor y sufrimiento cuando está en peligro de morir. Es esto lo que me conmovió en aquella cucaracha que luchaba por su vida. Se retorcía como habría hecho yo en una situación semejante. No dudé sobre qué tenía que hacer, pero no dejó de plantearme un problema filosófico sobre la existencia del dolor en seres que habitualmente aplastamos o sobre los proyectamos repugnancia. Es una cadena y ella está abajo y. a mí no me quedaba otra que acabar con ella si no quería que se reprodujera.
EliminarEstoy de acuerdo en todo lo que dices, y en la idea de una naturaleza bambi a los ojos de los niños y muchos padres que humanizan a los animales en cuentos y películas. La naturaleza es cruel, como escribes. Es una cadena en que el pez grande se come al chico, como sabemos. No hay compasión posible, pero nosotros como seres humanos dotados de empatía podemos considerar el problema desde otros ángulos y llevarnos a preguntas que se hacen algunos filósofos que no son otras que intuir que las especies inferiores tienen sensibilidad. El delicioso pulpo que tanto nos gusta es uno de los animales más inteligentes de la tierra, pero su carne y su textura lo hace ser tan codiciado que termina en la bandeja de madera de los gallegos y de los que no son gallegos sufriendo una muerte espantosa hasta que pasa a nuestro sistema digestivo.
Es normal que si ves una cucaracha en casa, la mates sin remordimientos, pero permite que algunos nos hagamos ciertas preguntas que no afectan a su final pero sí a su condición. Es un animal tan repugnante que ha inspirado obras literarias como la de Kafka y la de Clarice Lispector. Su aspecto horroroso puede servir de contraste existencial.
Saludos.
Buenos días Joselu, he leído la La metamorfosis de Frank Kafka y me gustó mucho. Creo que en nuestras relaciones con los insectos hay mucho de instinto de supervivencia. Nuestro organismo los ve como agresores, un insecto, aparte del daño que nos causa con sus picaduras también puede contagiar enfermedades y esto hace que algún mecanismo en nuestro organismo los rechace, desconozco cual.
EliminarEl insecto cuando es atrapado saca a relucir su principal instinto, que es el de supervivencia, que es común a todo ser vivo desde las bacterias hasta las ballenas. Y a estos instintos, no se yo si llamarles sentimientos o no, la verdad, porque si bien es cierto que se sienten como tu dices no son complejos, sino primarios.
Un saludo
Nunca podremos saber cómo sienten seres diferentes a nosotros mismos. Es el problema de la conciencia. Yo no puedo saber qué y cómo sientes tú con tus condicionamientos y tus circunstancias, y menos todavía podemos saber cómo siente y cómo ve la realidad un murciélago o, más alla, un insecto. Hablamos de instinto de supervivencia porque es una idea antropomórfica, pero no sabemos qué hay más allá en ese minúsculo cerebr cuya realidad es cada vez es más precaria en el mundo porque los insectos están desapareciendo. Saludos.
EliminarYo procuro no matar insectos si puedo evitarlo, por si acaso. Un beso
ResponderEliminarEs cierto. En el budismo, el primer precepto ético es el de no dañar ni quitar la vida a ningún ser sintiente, lo que incluye explícitamente a los insectos. Esto se basa en el principio de ahimsa (no violencia) y la compasión, ya que se considera que todas las criaturas buscan evitar el sufrimiento.
EliminarInteresante artículo amigo, alguna vez he pensado para mi interior sin pronunciar ni palabra sobre esa cadena que supone nuestro ecosistema donde todo tiene su función, cada ser vivo por pequeño que sea la tiene, no hablo de las hormigas esas trabajadoras incansable que hay que conocer un poco, pero si todos los insectos todo aquello que nos rodea, ahora por ejemplo los mosquitos esos fastidiosos mosquitos, las cucarachas generan ese asco al ver como van por nuestra casa, en el patio hay alguna salamarquesa a la que se cuida y mima, ella tiene su alimento en mosquitos y demás insectos que puede atrapar, esos murciélagos de aspecto tan feo pero también necesarios y parte del ecosistema, en fin me estoy enrollando para decirte como comencé que es un tema muy interesante y en el verano de más actualidad aún.
ResponderEliminarFeliz semana.
Saludos.
Las cucarachas en la naturaleza son parte relevante de la cadena trófica por sus características. Reciclan elementos orgánicos en descomposición, excretan nutrientes esenciales que fertilizan el suelo y sirven de alimento vital para diversos animales. Sin embargo, su presencia en interiores es un riesgo para la salud humana. No es extraño que nos repugnen cuando las vemos corriendo por nuestra casa. Y es normal que queramos acabar con ellas, lo que no impide el problema filosófico del que hoy hablamos, y es que pueden sentir sufrimiento cuando su vida está amenazada . Muchas gracias por tu comentario tan interesante, y que me da base para la respuesta. Saludos.
EliminarYo, sinceramente, no me siento atormentado en estas cuestiones de defensa propia... Soy alergico a las picaduras y me tengo que defender, sea como sea.
ResponderEliminarUn abrazo, amigo
Pienso que es normal no querer que nos piquen los mosquitos y que es lógico que nos defendamos. El problema era otro y que sería aplicable a industrias que comercializan insectos como base proteínica, algo que sucede, que yo sepa, en China. Se trataría de facilitarles una muerte lo menos traumática posible ya que se sacrifican miles de millones de insectos para diversos productos alimenticios o pienso para animales. La cuestión es la de la toma de conciencia de su sufrimiento ante la muerte. Un abrazo, Ildefonso.
EliminarLos grandes controladores de insectos son pájaros, murciélagos, anfibios, etc. Donde abundan estos, baja la concentración de insectos. El abuso insecticidas hace inmunes a los insectos. Contra los insectos, lucha biológica.
ResponderEliminarSaludos
El problema es que el ciudadano medio no puede disponer de estos medios biológicos como murciélagos, pájaros, anfibios, salamanquesas... Tengo tres gatos que han ahuyentado a los gorriones que venían antes por mi terraza. Saludos.
EliminarUn verano en un apartamentp en los Pinos de Blanes, no habia una cucaracha, no, las habia por docenas y más, deamb ulando por el suelo en fila india.
ResponderEliminar¡Buen panorama para un apartamento de temporada, jajajaja!
EliminarClaro que sienten, por lo tanto sufren. Tal vez no tengan consciencia, por lo tanto apenas estén presas en la deriva de lo inevitable mientras evolucionan (o involucionan) existencia tras existencia...
ResponderEliminarAbrazo hasta vos. (Comparto tu opinión sobre el libro de la enigmática y fascinante Clarice Lispector)
¡Ah! Alguien que conoce el libro mencionado de la escritora brasileña Clarice Lispector. Tengo sus cuentos completos a los que he de hincar el diente. Y sí, estamos de acuerdo en que los insectos sufren, aunque no tengan consciencia. Y me ha interesado tu observación de 'existencia tras existencia'. Abrazo compartido.
EliminarYo creo que los insectos sufren y sienten dolor como cualquier animal, por lo que evito hacerles daño gratuitamente, pero siempre que no invadan mi territorio, que no entren en mi casa, porque entonces me olvido de su sufrimiento y me defiendo. Legítima defensa. Absuelta. Y que me perdone el de Asís si pongo un cacharrito eléctrico para los hermanos mosquitos...
ResponderEliminarLógico y normal que no queramos que invadan nuestro territorio. Me has hecho reír, jajajaja.
EliminarUf, las cucas.
ResponderEliminarMe confieso abiertamente "racista" de insectos y bichos en general. Admiro a mariposas y me fascinan las hormigas, pero temo a los mosquitos. Odio las cucarachas. Creo que su nombre proviene del ruido que hacen cuando las piso una mezcla de crujido y chafadura:
¡ crach!
Hay un proyecto de fabricación de 'leche de cucaracha' que sería cinco veces más nutritiva que la de vaca. En China hay granjas de cucarachas que producen unos cristales similar a la leche. Además se comercializa como alimento
Eliminar[video]https://youtu.be/HKqkailuAos?si=XhieqbV516nZIQkm[/video]
Yo como sabes soy muy sensible con estos temas, según la definición de lo que comentas sobre los animalistas me pueden sentir a gusto sin problemas con esa definición. Y he leído bastante ya no solo de sensibilidad animal sino, principalmente, de sensibilidad vegetal. En ese sentido si que creo que los insectos sentirán el dolor, por supuesto, no me cabe duda, porque no lo iban a hacer. Lo que pasa es que nuestros avances científicos en esas materias son muy lentos porque, desde luego, no son prioridad. En el mundo vegetal a los árboles, por ejemplo, se les atribuye hasta 13 sentidos diferentes. En cualquier libro de Stefano Mancuso podrás descubrir cosas de las plantas que así de entrada nadie imaginaría. Si eso pasa con las plantas, no me quiero imaginar como debe ser el universo de las diferentes especies animales incluidos los insectos por ejemplo. A nivel de experiencia mi testimonio es muy parecido a lo que comenta José Antonio Sánchez Rumí. En casa protegemos a la salamandra que campa a sus anchas por la terraza en incluso dentro de casa, y en general yo no suelo matar a ningún animal si exceptuamos a los mosquitos que si que me molestan y no voy a permitir que me piquen libremente. Mi mujer, por ejemplo, tiene una cruzada con las hormigas en la que yo no participo. Eso no quita el hecho de que esté de acuerdo con que la naturaleza tiene su componente cruel y en ella cada uno intenta sobrevivir de la mejor manera. Pero desde luego, también tengo claro que la especie humana anda en otra división de crueldad, es la campeona invicta del campeonato, eso seguro.
ResponderEliminarEsperaba tu comentario que imaginaba implicado y conocedor del tema porque sé de tu interés por el mundo natural, en especial los árboles de tus bosques amados. El mundo es un gigantesco ecosistema en que cada especie ocupa un lugar en el engranaje, salvo el sobrerrepresentado ser humano que desborda cualquier campo por su actividad depredadora respecto a la naturaleza. En nuestra casa, tenemos a nuestros depredadores domésticos que no dejan que prosperen gorriones, lagartijas o incluso cucarachas a las que persiguen con entusiasmo jugando cruelemente hasta que acaban con ellas. Los gatos son una de las especies más amenazadoras de la biosfera por su proliferación y su instinto cazador. Esperemos estar protegidos de las ratas que en alguna ocasción nos han invadido peligrosamente.
EliminarEn todo caso, pensamos igual en que los insectos tiene sensibilidad y sufren cuando ven peligrar su vida. Era el problema filosófico que se planteaba en el post, y que abordaba el dominical de El Mundo en un artículo extenso y muy interesante.
¿Tú no torturaste animales cuando eras niño? Yo congelaba moscas para luego revivirlas, quemaba hormigas con la lupa, y más cosas que ahora me avergüenzan. La película de Sam Peckinpah Grupo salvaje comienza con un grupo de niños que han hecho un círculo con piedras lleno miles de hormigas a las que arrojan unos escorpiones que son devorados por aquellas. Es una escena muy cruel ante las risas de los niños:
[video]https://youtu.be/eiy0PXOct24?si=P1OPCw5YA3wOgT5U[/video]
La verdad es que no recuerdo haber matado por divertimento de pequeño. Si que recuerdo que en mi entorno había chavales, antes cuando las lagartijas abundaban en las ciudades, ahora en plena ciudad creo que son raras de ver, que las cogían y forzaban a arrancarles la cola porque sabían que es algo que pueden generar. Pero yo personalmente no recuerdo haber hecho nada así. Es cierto que el cerebro del humano ecologista adulto seguro que es capaz de borrar de sus recuerdos las posibles crueldades que ejerció en su día. Así que a lo mejor estoy en esas. De niño mamé mucho el mundo de los pájaros en jaula, de la caza furtiva de pajarillos, y otras barbaridades varias que me horrorizan pero las he visto practicar en el pasado a familiares cercanos y eso creo que influenció fuertemente en decantarme por otras formas de interacción animal.
EliminarNo puedo con las cucarachas...
ResponderEliminarAntes de que empiece el calor compro todo tipo de productos para impedir que aparezcan.
Y reconozco que he matado varias, incluso por la calle.
También he matado mosquitos, y de niño una rata.
Seguro que he matado más seres vivos (humanos no eh...) que ahora mismo no recuerdo.
Lo de los mosquitos y yo daría para un buen cortometraje... son capaces de hacerme perder la cordura.
Dicho esto seguro que sufren... pero no por eso voy a dejarme picar por un mosquito o que se me llene la casa de cucarachas, es más, aunque no lo haga personalmente si su muerte la producen productos químicos que yo compro y coloco... no deja ser también un insecticidio???
Y sí, seguro que deberíamos respetarlos, insectos, plantas, etc...
También es cierto que cada vez hay más conciencia... yo vengo de una infancia casi salvaje... recuerdo en un hotel de Copenhague estar hablando con el recepcionista, hace ya más de veinte años, y un insecto aterrizó en el mostrador entre el recepcionista y yo, y qué hice?, un manotazo que acabó al instante con el insecto y de repente el recepcionista se quedó en shock y me miró como si yo fuera Hitler... y luego pensé que era él tenía razón.
Saludos.
Creo que está extendida la 'insectofobia', ante esos seres minúsculos que nos cuestionan y desafían por su proliferación, picaduras o infecciones. Sin embargo, sabiendo que no permitimos que invadan nuestro hábitat, los insectos son necesarios en la biosfera y en los últimos años -la tendencia viene de hace décadas- el número de insectos ha disminuido geométricamente en el planeta. Es el llamado 'insectagedón', y que no deja de ser preocupante. La acción humana con productos químicos, unido al cambio climático, está produciendo un terrible efecto que pagaremos caro. En la naturaleza disminuyen los insectos como hormigas, mariposas, mosquitos, abejas, polillas, escarabajos, saltamontes, grillos, libélulas, caballitos del diablo, etc, etc. Nuestra insectofobia no nos hace consciente de su importancia en la biosfera. Aunque entiendo que no nos gusta que se adentren en nuestra casa.
EliminarSaludos
[video]https://youtu.be/Yzs18UARiOI?si=aD7ZGS-SX8btVn6t[/video]
EliminarReconozco que las cucarachas me parecen asquerosas y si veo una la mato (aunque con grima), pero estoy segura de que sienten y sufren al morir "asesinadas" Un abrazo, Joselu.
ResponderEliminarSupongo que se trataba de esto, de alertar nuestra conciencia a la hora de enfrentarnos a la muerte de insectos. No tiene que haber culpa pero sin conciencia de dolor infligido.
EliminarRecuerdo un relato corto de Asimov que, leído en su momento -hace muchos años- me dió bastante que pensar. Habla en primera persona de unos insectos que son una plaga y, según avanza la trama, descubres que esos insectos son humanos que van a ser exterminados por una raza extraterrestre de gigantes que están hartos de que les arrasen las cosechas (algo así, no recuerdo bien los detalles).. Aquello me hizo pensar en eso que comentas, lo diferentes que son las cosas según en que lado del arma nos encontremos, ¿verdad?
ResponderEliminarEn mi casa intento aplicar esa política de matar lo menos posible y de la forma más asceptica posible, si tal cosa es posible, claro. Cada bicho que entra en casa es atrapado por un vaso y devuelto a su lugar.. las cucarachas, claro, son otra cosa, ¿qué tendrán que nos dan tanto asco?
Me apunto el relato, parece interesante.. gracias
La pasión según G.H es un relato potente y duro, no porque sea desagradable, sino por su nivel simbólico profundo. Clarice Lispector dijo que su novela era para lectores formados. He visto a alguna amiga estrellarse con los relatos de la narradora brasileña. No es una lectura fácil. Dicho esto, ya sabes a qué atenerte.
EliminarEn cuanto a tu asepsia a la hora de atrapar insectos: me parece encomiable tu delicadeza, salvo hacia las cucarachas, ese bicho tan feo y que tanta repulsión nos produce, pero que literariamente es oro puro, precisamente por eso.
No he localizado el relato de Asimov, pero tomo nota por si me lo encuentro.
Lo leeré con precaución, tiene pinta de ser uno de esos libros con dientes ;)
EliminarLa IA me ha dicho que seguramente estoy mezclando recuerdos, sospecho que es verdad y, tras un rato, me ha remitido al relato youth de Asimov, no te diré más por no estropearlo ;)
Yo intenté leerlo una vez y me sentí desbordado y lo dejé; pero en mi siguiente intento lo leí con auténtica pasión porque revelaba intuiciones místicas y religiosas que no eran un mero adorno estético. Es un libro salvaje, total y escrito con el alma sangrando. No hace falta ser religioso para leerlo, pero este componente es inseparable de la narración. Es como una misa, como un rito iniciático que colma el espíritu. Si lo lees, ya me contarás. .
EliminarNo soportamos a los insectos y los matamos, pobrecillos. Tal vez sí sienten. Parece que a todos nos provocan asco las cucarachas.
ResponderEliminarMencioné tu entrada en mi blog.
Abrazo.
Ya lo he visto, Sara, pero estoy con fiebre y malestar general y no he tenido muchas ganas de escribir. Muchas gracias por la mención. Me hizo ilusión. Abrazo también para ti.
EliminarDicen que los animales que no tienen sistema nervioso no pueden sentir. En contra, algunas filosofías mantienen que todo lo que existe siente de alguna manera, incluso las rocas.
ResponderEliminarLa cuestión es que muchos insectos parecen asumir su fatal destino cuando vamos a por ellos, mientras que otros luchan por su vida, esto a mí me da por pensar que algo parecido a la conciencia tienen.
No sabremos nunca qué sienten los animales, lo que sí sabemos es que nosotros sí sentimos y la muerte debería ser un tránsito lo más rápido y digno posible. ¿Por qué no concedérselo a los animales?
SAludos.
Hay un libro apasionante que se titula ¿Qué se siente ser un murciélago? (What Is It Like to Be a Bat?) es un artículo del filósofo estadounidense Thomas Nagel, publicado por primera vez en The Philosophical Review en octubre de 1974, y posteriormente en La muerte en cuestión (1979). Thomas Nagel sostiene que si bien un humano podría imaginar cómo es ser un murciélago adoptando «el punto de vista del murciélago», aún sería imposible «saber cómo es para un murciélago ser un murciélago». No podemos saber qué es para un insecto ser un insecto, es algo que es impenetrable. Tienes razón, no podemos saber nunca qué y cómo sienten los animales. No sabemos qué tipo de sensiblidad o de conciencia tienen. Saludos.
Eliminar[video]https://youtu.be/13Anp-g2maI?si=8Rqu_r9rRnNRJR4I[/video]
EliminarGracias por el Youtube. Habría tanto de qué hablar... SAludos.
EliminarNos planteas un tema que produce mucha fobia, es cierto, Joselu...No tengo ninguna duda de que los insectos sienten y sufren, aunque no podamos demostrarlo...Las hormigas, trabajadoras natas me producen gran respeto, siempre me han comunicado orden y responsabilidad, sólo les falta hablar...Las arañas y sus telares también son admirables y las he respetado...Sin embargo moscas y mosquitos son insoportables, huyen, pero vuelven de nuevo y sacan lo peor de nosotros...No hay estudios científicos que nos muestren que sufren, pero su sistema nervioso está ahí...Lo cierto es que muchos insectos son necesarios para nuestra vida en la tierra y deberíamos estudiar más estos temas, seguramente aprenderíamos más en todos los sentidos para mejorar como personas.
ResponderEliminarEspero que te mejores y vuelvas de nuevo a la normalidad, Joselu.
Mil gracias por tus buenos temas y tu cercanía siempre generosa.
Mi abrazo entrañable y feliz verano.
Tal vez tendríamos que tener a algún murciélago suelto para encargase de los insectos molestos, moscas y mosquitos. Los gatos son ideales para hacerse cargo de las cucarachas. Veo a los míos capturar a alguna y juegan con ella -no sé si torturándola, pero algo parecido- y pasándosela de uno a otro. El problema es que los gatos son también depredadores y capturan a pajarillos si se dejan Alguno ha caído entre sus zarpas. Y entonces forma parte de la lucha cruel por la vida. Una vez, hace años, en mi otro blog narré mis impresiones en una aldea de Galicia donde habían puesto tiras adherentes para que se quedaran prendidas las moscas, y no te miento si no había cientos de ellas adheridas moviendo frenéticamente sus patitas y eso me llevó a pesar que, efectivamente, había un fuerte sufrimiento, no conciencia, pero sí dolor por la pérdida de su libertad y de su vida. Era una muerte terriblemente cruel. Es más generoso matarlas con una pala y la muerte es instantánea. En la tira pegajosa el tormento duraba muchas horas. Me puse a pensar en ello.
EliminarMuchas gracias, Mª Jesús, por tus palabras llenas de valor y sentido. Tú también eres cercana y amable.
No dejas de sorprenderme con tus observaciones, Joselu. Si como decía Kant, lo que creemos realidad no es más que cómo se muestra en apariencia en nuestras neuronas, y éstas la reacción de química orgánica, podríamos figurarnos que sí son seres sintientes. Ernst Mach, físico decimonónico y de los albores del siglo XX, del que hace poco leí una recensión que despertó mi curiosidad, no sé si en exceso laudatoria. Porque se decía que sin él, habría sido imposible que Einstein llegase a las ideas de la relatividad. Pero para los incumbentes, Mach decía que no existía consciencia, que las impresiones y vivencias de un ser humano, no son más que sombras químicas. Las sensaciones, la consciencia lo era, no resultaban más que complejos de elementos químicos que se podían formular. Una alquimia que nos desacraliza. Y en el caso de tu pregunta, por qué no, los seres vivos tienen otra especie de química, que les haga "sentir".
ResponderEliminarPor otro lado, es curioso cómo funcionan los fragmentos de memoria, áncora extraña de los recuerdos, Joselu. Tu budismo, el sueño de la cucaracha y que fueras una reencarnación, un cuento que me ha estremecido y maravillado, me recordó a una de las historias que asociaba a Marco Polo, pero que resultaron absolutamente una mixtificación. Me esfuerzo por buscarla, e incluso creo, que quizá me la colara Gary Jennings cuando leí El viajero, que es una abultada novela del aventurero veneciano. Había en el camino de Polo, un budista al que se le caían gusanos de la herida. No los espantaba. Se agachaba, los recogía con los dedos, los devolvía a la carne podrida y decía: “También esto respira”. La putrefacción era su monasterio. La compasión, su disciplina y no un embeleco químico.
Como las hormigas, el entretenimiento pérfido de unos adolescentes, con los que reñíamos mi hermano y yo. Ellos, con su imaginación malhadada entreveían columnas de ingleses ardiendo en el desierto. Rociadas de alcohol y el mechero que las hacía arder, era Rommel en realidad, el que había abatido sobre esas filas de pobres criaturas. Verlas retorcerse y lo sádico que nos parecía. Un largo estío, el tedio, que nos llegáramos a pelear por las hermanas hormigas. Nos valió el apodo de franciscanos y relativo prestigio ético más adelante, cuando esos salvajes maduraron. Esas anécdotas me han formado en el espíritu como se decía antaño. Y es que paradójicamente buscamos vida en el vacío del universo, en sus formas más simples, y no nos conmovemos de este espectáculo que se desarrolla ante nuestros ojos a cada instante, Joselu. Un abrazo, y disculpad, que tengo el tiempo contado, aunque dentro de poco, me libraré de los grilletes de una vida que vivo anticipadamente, sin disfrutar el momento. Cuidaos. Un placer siempre sorprenderme con tus entradas.
¿Así que nuestras conciencia solo son impulsos químicos unidos al azar? Pues qué maravilla de enlaces químicos que han creado obras maestras de la música, de la pintura, de la escultura, del cine, de la literatura. Cuando leo algo así, me estremezco. Si solo somos impulsos eléctrico-quimicos pon a mil monos durante un millón de años frente a máquinas de escribir, a ver si son capaces de escribir alguna de las tragedias de Shakespeare o La Divina Comedia de Dante. Pienso contrariamente que existe el espíritu humano que aspira a lo espiritual y al infinito por más que estemos viviendo un siglo desacralizado a tono con las teoría de Ernst Mach. A veces pienso que a fuerza de querernos desvalorizar, los materialistas ateos, reducen el universo a evolución, química y azar, pero para que existiera la vida tal como la conocemos en la Tierra hubiera sido necesario una serie infinita de coincidencias y conexiones tal como si dando la vuelta al mundo, hubieras comprado un billete de lotería en mil ciudades diferentes, y, por azar, te hubiera correspondido el premio gordo en cada una de ellas. Es el principio antrópico que viene a decir posteriormente que el universo existe porque hay seres conscientes que pueden contemplarlo y admirarlo; eso somos los seres humanos, unas pequeñas maravillas que pueden considerar la inmensidad y complejidad del cosmos, del macro y del micro, que no es casualidad sino que responde a un diseño que no es solo azar y química.
EliminarMe alegro de que en tu niñez pertenecieras al grupo de los franciscanos. La niñez antes -cuando los niños tenían libertad; ahora sería imposible que jugaran solos- era muy cruel.
Dices que buscamos vida en el universo, en sus formas más simples, y es cierto porque cada insecto -por molesto que sea- hay un misterio que cabe descubrir, y el problema de la conciencia, el gran problema de la conciencia, hasta ahora es inabordable.
Muchas gracia, Sergio, por tu aportación porque sé del trabajo tan intenso que desarrollas. Cuídate tú también.