domingo, 18 de enero de 2026

La epidemia de la soledad

En todos los estudios aparece que los hogares unipersonales han aumentado radicalmente en todo el mundo por causas demográficas y culturales. Se apunta al miedo al compromiso, la falta de tiempo y al impacto de las nuevas tecnologías

En China hay más de 125 millones de hogares en los que vive solo una persona, muchos ancianos que utilizan una aplicación cada día para manifestar que siguen vivos. Hay muchas mujeres viudas pero también y cada vez más adultos jóvenes sin compañía humana. 

La soledad es la norma en los países industrializados. Las familias son cada vez más pequeñas -se tienen menos hijos y eso significa menos hermanos, primos, y padres y abuelos en el futuro-. 

Se está imponiendo la individualidad y la incapacidad de conectar con las emociones de los demás. Aumenta el aislamiento social y difícilmente en esos hogares unipersonales se conoce al vecino de al lado. 

La soltería ha aumentado en todo el mundo occidental y oriental. En España hay cinco millones y medio de hogares en que vive solo una persona, un 28% del total, la misma tasa que las viviendas habitadas por una pareja sin hijos, la fórmula más habitual. Actualmente hay más mascotas -perros- que niños en España-. 

La tendencia sigue creciendo y calcula que en los próximos quince años llegarán a ser siete millones setecientos mil hogares unipersonales (un 33.5% del total). La mayoría son mujeres viudas en torno a los ochenta años pero es creciente el número de jóvenes que viven solos cuando se pueden emancipar, emancipación cada vez más tardía por problemas económicos. Pero si pudieran independizarse antes y el problema de la vivienda fuera menos pavoroso, el número sería considerablemente mayor. 

Actualmente en España, solo el 43% de las mujeres y apenas el 32% de los hombres viven en pareja, a diferencia del 85% y el 81% de los años setenta. 

La soledad alienta la independencia pero también la depresión. La salud mental de los jóvenes es peor que nunca en la historia y no es la menor causa la soledad. 

Esta tendencia al aislamiento es un proceso general a la par que aumenta la dependencia de las redes sociales que simulan la interacción con otros seres humanos. Y recientemente la Inteligencia Artificial está produciendo que algunas personas, especialmente jóvenes, establezcan una relación sentimental con un chatbot del que hacen su compañero. 

La conclusión es devastadora porque revela una epidemia de soledad y aislamiento emocional en una sociedad cada vez con menos niños, a la par que aumentan las perspectivas de vida en que los solitarios supervivientes vivirán su vejez aterradoramente solos. 

41 comentarios:

  1. Yo que he estado sola muchos años, me horrorizo ante esa idea. Un beso

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    1. Yo viví hasta los cuarenta años en pisos compartidos. Mi casa estaba abierta a amigos que necesitaban un sitio donde estar. Luego comenzó mi vida en pareja con hijas, ahora emancipadas. Pienso que este rechazo a vivir solo era debido a que no quería hacerme raro y solitario. Esta cultura formaba parte de mi época en que nos gustaba la socialización y el compartir. A mis veintitantos vivía con dos amigos con los que poníamos el dinero en común incluso, algo que que hoy día parece surrealista. Pienso que la soledad es muy mala compañía. Me alegro de que ahora vivas acompañada.

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  2. Está basado en un artículo del dominical de El Mundo, lo he resumido y adaptado al blog. Puedes utilizarlo como quieras.

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  3. Ese es el asunto,
    que no hablamos
    de solitud , esa
    es querida, y por
    tanto , soportable,
    un saludo.

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    1. Una parte de esa soledad es consecuencia de la vida, pero hay una soledad elegida por parte de muchos jóvenes que no quieren comprometerse, ni afrontar las dificultades de una vida en pareja o simplemente no encuentran a nadie adecuado, y prefieren estar solos -con sus actividades y relaciones fuera de su hogar-. Es un fenómeno social creciente, como he escrito. No sé si es solitud o soledad, pero marca nuestra época de personas solitarias. Saludos.

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  4. Vivir solo es una opción que muchos eligen eligen libremente
    El problema viene, a mi modo de ver, cuando la soledad es impuesta por fallecimiento de la pareja.
    Es curioso que hayamos coincidido esta semana en la temática, si bien cada uno con su enfoque y estilo peculiares.
    Un saludo, Joselu.

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    1. Es un fenómeno social el de escoger la soledad en tu propio hogar, a diferencia de la generación de la que provengo yo en que los pisos compartidos eran una fuente de riqueza y de mentalidad generosa. Los estudiantes vivíamos gustosamente en pisos comunitarios. Yo no quería vivir solo y compartí piso hasta casi los cuarenta años. El problema es que la soledad genera una personalidad característica que hace poco sociables a las personas que de hecho se hacen cada vez más peculiares. Y esto se une a una natalidad por los suelos porque hay dificultades para afianzarse en la vida y porque tener un hijo es un compromiso demasiado exigente en un tiempo en que no se quieren compromisos de esa índole. Consecuencia, una sociedad envejecida llena de solitarios sea porque lo eligen o porque se les impone.

      Saludos, Cayetano.

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  5. Es un placer volver, Joselu, a esa fiesta de la inteligencia que nos propones en tu blog. Aunque a veces, nos transportemos a unas reflexiones que son acres, como un puñetazo en el estómago. La vorágine de trabajo me ha absorbido, y explica mi larga estancia en esos cuarteles de invierno, junto a una conciliación familiar que requiere mucho tiempo. Tener hijos adolescentes y apoyarles, también con clases, me ha consumido, pero no me ha dejado ni un instante para pensar en soledad. La soledad y el aburrimiento a veces son productivos. Sin excesos. Más de un escritor aullaba que su profesión era de las más solitarias. Vargas Llosa que se sentaba delante de su máquina de escribir en jornadas que nos recordaban a un funcionario ministerial, luego no se privaba de compartir momentos con el gran mundo.
    Pero es un tema grave, en el sentido de que no admite más que reflexiones que penetran en lo más hondo de nosotros mismos. Llegaríamos a conclusiones ríspidas, y tras esas estadísticas, que arrojan números insondables, hay algo más que historias. Hay quien reflexiona sin un adarme de resquemor, que nacemos, vivimos y morimos solos, desnudos, como vinimos al mundo. Qué nuestra percepción de compañía alrededor, no es más que un espejismo. Resulta una visión demasiado desoladora. Yo que he compartido tanto amor, y desolación cuando se marcharon tantos seres queridos, que me creía que mi áncora pertenecía a otro tiempo. Volví a encontrar amor en mi mujer y mis hijos.
    Se apunta, a raíz en muchos casos, de la demanda superior de vivienda, por esa soledad que va ganando si no adeptos, que en algunos casos los habrá, si circunstancias que forjan de forma acre la vida. Una sociedad que en esa lucha de “géneros”, como creen algunos sociólogos, han construido muros de incomprensión. Una dialéctica absurda, nacida en los campus americanos, la blanquitud, la negritud, el hombre y la mujer, más toda esa plétora de géneros y de tantas autopercepciones, que nos han aislado paradójicamente, a nosotros de nosotros mismos. Por otra parte, que tanto han descafeinado a la izquierda, y nos ha hecho ver al otro, por esas fragmentaciones que escapan a mi incomprensión, como una amenaza.

    En un titular de prensa, un filósofo retrepado en años, arrugas, y el pelo albo, también algo fosco, rezongaba hace poco tiempo, que el mayor temor del ser humano es la soledad. Más que la muerte. Ante mi duda, recordé a Ibn Hazzam, el gran poeta hispanoárabe. Cualquier actividad para el vate desde la más frívola hasta la más seria, atribulada, no es más que una ilusión, para que en el discurrir de los días, no pensemos en la muerte. E ahí, que preso de esas alegorías, me imaginé el infierno, Averno, Hades, gran Joselu, como una vida eterna no en calderos de azufre, sino en un confinamiento sin fin en una fría celda, sin nadie con quien compartir nuestras vivencias. Imagina el torero, si no podría decir que compartió alcoba con la mismísima Ava Gardner. La tecnología es otro trampantojo, que no nos aísla, porque pasamos de puntillas por nosotros mismos, y nos mantiene en esa suerte de ingravidez en la que no percibimos casi nada, más que el sustento de imágenes, ración ya no catódica sino telefónica. Perdonen mi verborrea. Era tanto tiempo sin decir nada y en nunca mejor dicho en soledad. Porque también hay soledades que se tañen en la blogosfera. Un abrazo y cuidaos.

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    1. Qué alegría volver a encontrarte por aquí. Tus palabras irradian esa hondura que siempre he apreciado en ti: una mezcla de lucidez, pensamiento crítico y melancolía lúcida. Te echaba de menos en este espacio —lo confieso—, porque tus comentarios no son meras réplicas, sino un diálogo en el sentido más noble del término, una prolongación del texto que lo enriquece.

      Comprendo esa vorágine que describes: el trabajo, la familia, los hijos adolescentes que demandan presencia y acompañamiento intelectual y emocional. Hay etapas de la vida en que la soledad resulta un lujo imposible, y sin embargo, convive en silencio a nuestro alrededor como una sombra expectante. Me conmueve cómo hablas del amor —de los que se fueron y de los que permanecen—, y cómo de esa pérdida brota una raíz nueva, acaso más serena, más consciente.

      Coincido contigo en que la soledad, en nuestros tiempos, adopta formas paradójicas. Nunca hubo tanta comunicación y, al mismo tiempo, tanta desconexión. Esa fragmentación identitaria que mencionas, nacida entre campus y debates, nos ha dispersado en mil pequeñas tribus desconfiadas. Y, sin embargo, persiste en nosotros un anhelo de pertenecer, de sentirnos vistos sin filtro, de conversar sin necesidad de exhibirnos.

      Tu evocación de Ibn Hazzam me parece admirable. Tal vez la verdadera tentación del ser humano no sea escapar de la muerte, sino olvidar que la vida, sin vínculo ni resonancia, se evapora. La soledad extrema sería, como bien imaginas, ese infierno sin contacto ni mirada. Quizá por eso seguimos reuniéndonos aquí, en este pequeño refugio digital, para oír cómo respira algo compartido.

      Gracias de corazón por volver, Sergio. La blogosfera, tan silenciosa a veces, recobra sentido cuando irrumpen voces como la tuya.

      Un fuerte abrazo,

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    2. No creo merecer esas palabras, que agradezco Joselu, más viniendo de tu parte. Admiro tu forma tan particular y brillante de razonar, un pensamiento poderoso que no deja apenas resquicios y que expresas siempre con una prosa tan lúcida. Aquí se encuentra un coro de voces admirables, cada una con sus matices, y es curioso que muchos de los asuntos, son tan profundos que con generosidad revelamos más de nosotros mismos y es porque en pocos lugares nos prestamos a semejantes debates. Aquí tu blog juega un papel esencial. Muchas gracias por todo y nos seguimos leyendo.

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  6. Perdón, releyendo el mensaje, quería decir He ahí. A veces escribir en un cuadro, nos priva de ver nuestros lapsus. Un placer en cualquier caso retornar a tu casa, Joselu.

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  7. No es tan grave la soltería como la falta de asideros, de amistades, pero amistades reales, de esas que parecen forjadas con mithril. El poder hablar con sinceridad y encontrar alguien al otro lado... Hay demasiado egoísmo, demasiadas sensaciones externas que nos golpean y exigen a diario... suma a eso los trabajos de mierdas, las horas de transporte, las responsabilidades.

    He visto muchos matrimonios aguantar cuando no deberían haberlo hecho porque no se concebía el divorcio, y eso tampoco es sano, pero también creo que ya no somos capaces de aguantar la primera curva sin salirnos.

    Traes siempre temas que me tocan ;)

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    1. Mantener la pareja es una labor cotidiana. Hay que dar -he leído- cinco veces más de lo que se espera recibir, y hay que hacer el amor más veces que las que se discute -también he leído-. En mi entorno veo que hay matrimonios que han pasado las de Caín pero persisten a sus setenta años juntos. También matrimonios que han estado juntos pero se odiaban y no se soportaban pero no encontraron la forma de separarse más por miedo o falta de hálito vital. Es cierto que ya no sabemos aguantar la primera curva sin salirnos. La convivencia es complicada y los caracteres chocan inexorablemente y nadie está dispuesto a aguantar demasiado. Se teme a la pareja, se teme la relación humana por lo compleja que es, los hombres temen a las mujeres y las mujeres desconfían de los hombres. La relación es cada vez más difícil. En Japón hay un gran porcentaje de solteros que viven su vida en soledad. Muchos son hombres incapaces de establecer una relación madura con una mujer. Acuden a lugares para desahogarse sexualmente en cabinas solitarias en que pueden ver a stripers en acción. Otras veces son chatbots sumisos que no exigen nada a cambio. Las relaciones humanas son crecientemente complicadas y producen insatisfacción y mucho miedo.

      La soltería es una posibilidad siempre que se tenga eso que dices tú, asideros vitales que te aporten sinceridad y verdad, pero eso es difícil encontrarlo cuando uno se hace mayor porque nos hacemos más rígidos.

      La vida en sí es compleja, como dices. Pero este fenómeno social de la soledad impuesta o buscada es cada vez mayor. Nos estamos convirtiendo en burbujas en aislamiento sensorial.

      En China hay una aplicación para ancianos que tienen que dar cada día para manifestar que se sigue vivo. Todavía estoy vivo, dice la aplicación. Y si pasan dos días sin que haya interacción, salta la alarma e interviene un trabajador social. En Suecia mueren cada año muchísimos ancianos que han perdido totalmente su relación con sus familiares y mueren totalmente solos. La epidemia de la soledad es universal, incluso en África que es un continente comunitario, he leído que se están deshaciendo los tradicionales vínculos con el grupo o la familia. Esta noticia me conmocionó.

      Un fuerte abrazo, Beauséant.

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    2. Alguna vez he pensado que parte de ese volado sistemático de lo que siempre hemos englobado como "valores".

      Creo que hemos perdido algo que tradicionalmente nos daba la religión y lo hemos sustituido por algoritmos. Ojo, digo esto sin ser nada religioso, y sabiendo que la religión, demasiadas veces, ha impuesto unos valores tóxicos.

      Lo que veo es una sociedad desnortada que pelea en soledad. Leía hace poco que el voluntariado ha bajado, lo que comentas de sociedades como china o japón... Un futuro complicado.

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    3. Pienso que cabe distinguir entre las religiones y las iglesias. El sentimiento religioso es connatural al ser humano porque se pregunta qué hace aquí y teme a la muerte que supone en principio la desaparición de la conciencia. Con este sentimiento nos confrontamos y buscamos de alguna manera trascender a la inanidad de una concepción de la vida que lo cifra todo en el azar y el sinsentido.

      Sí, tienes razón es un futuro complicado porque somos muchos y estamos desorientados.

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  8. Excelente reflexión sobre la soledad. Acentúo de tu reflexión que la inteligencia artificial y las redes sociales están sustituyendo al contacto físico tan necesario para el ser humano. Me ha gustado mucho.

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    1. Chat GPT4 supuso para muchos una especie de confidente, asesor y compañero sentimental que alertó por su potencial peligroso para bastantes usuarios. La IA se adapta a las personas fomentando la autoestima y apoyándolas. Hay millones de potenciales usuarios que ya la están utilizando en ese sentido. Un alumno al que conozco por referencias de mi mujer contó que tenía dos novias y que se sentía culpable por ello. El único problema es que es una presencia artificial y no humana a la que sustituye. Japón es un país con situaciones que adelantan lo que pasará en sociedades envejecidas y solitarias. Muchas gracias, Mercedes, por tu comentario.

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  9. Una entrada realmente interesante, JOSELU.
    Los pisos que se están haciendo aquí, en El Prat, son de una sola habitación, independientemente del precio, que eso es otro cantar, pero ¿pisos de una sola habitación?, ¿eso, qué quiere decir?, que los constructores saben, ven y observan que es la tendencia.
    Todo ha cambiado, absolutamente todo y hoy las personas desean ser independientes en el sentido más estricto de la palabra.
    Eso hace que no haya raíz de familia, que no haya asentamiento de núcleo y que las relaciones que hasta ahora se conocían pasen a ser "de otra manera", virtuales se les llama, pero lo que sí sé es que no son como antes.
    He leído con atención a tus comensales y me ha dado mucha ilusión volver a leer a SERGIO MUNARI, persona a la que tengo en el lateral del bloc porque todas sus entradas tenían algo que decir, y ves, lo encontraba a faltar.
    Un abrazo

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    1. Es posible que nos estemos disponiendo a ser burbujas sensoriales, acotadas dentro de nuestros límites, pero resulta que no sólo le pasa a los mayores, sino también a los jóvenes, los primeros porque están fuera del sistema, sistema que ya no los necesita y a los que además les acusa de ser un gasto; y a los segundos porque la tecnología está suplantando lo que antes se conocía como relación grupal, y ahora esa relación pasa a ser técnica, mediante aparatos que suprimen la distancia y acortan los tiempos.
      El resultado es que la soledad se está imponiendo en la sociedad, por una u otra causa y que aquello que veíamos en las películas futuristas, allá por los años sesenta del siglo pasado, se está convirtiendo en realidad.
      Un abrazo

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    2. Creo que lo has resumido y planteado con precisión y claridad. Tal vez en una sociedad mediterránea todavía hay relaciones vivas que se mantienen, pero en sociedades orientales o nórdicas el contacto humano es muy precario. La distancia social es mucho mayor que entre nosotros. Vi una película que se titula La teoría sueca del amor sobre el país escandinavo que me estremeció por la soledad que expresaba. Esos miles de ancianos que mueren cada año en su cubículo sin que nadie tenga relación con ellos desde hace tiempo, y que desaparecen sin que nadie siquiera reclame su posible herencia por la ruptura de relaciones entre padres e hijos si los hubiere, claro. Estamos aumentando la distancia social y ello se manifiesta en esas viviendas unipersonales que son tendencia y que tú refieres. Cuando se es joven todavía hay resortes para compensar esa segregación pero a medida que uno se hace mayor, el aislamiento aumenta. No se tienen hijos por razones diversas, y la familia decrece y los contactos familiares se hacen más escasos. Hay muchas vueltas que dar al asunto, hoy hemos considerado algunas que subrayan ese aumento de la soledad técnica de las personas que aboca a una vejez desoladora. Un abrazo, Miquel.

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    3. Grande Tot. Si hay un corazón que late, con ese ojo al que nada se escapa y la perspicacia de la vida, la bonhomía, ahí entreveo tú figura, acompañándonos con tu sabiduría. Un abrazo muy fuerte.

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    4. Un abrazo, muy, muy fuerte, Sergio.

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  10. Un análisis crítico a esa soledad: se le atribuye al capitalismo ya que es una elección y privilegia el individualismo.Yo soy hija de familia numerosa de padres universitarios. Mi madre farmacia, ejerció poco,ya qué su prioridad era ser madre y después científica. Y las qué hemos seleccionado ser madres y trabajadoras,la conciliación familiar en esta España nuestra es un reto.Tendremos que ser como dice este libro que me encanta "Una trenza de hierba sagrada"y habla de la economía del don.
    Un abrazo y aunque no te comente te leo estimado Joselu

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    1. Hola, Bertha, recientemente he tenido contacto con medicinas indígenas amazónicas en un retiro. Me ha sorprendido cuando has citado un libro mencionado allí, Una trenza de hierba sagrada, que no sé si se refiere a la ayahuasca, cuyo origen es una liana sagrada. Allí tomamos ritualmente ayahuasca y otras medicinas amazónicas como el Kambó, el bufo alvarius y el Kopo durante tres noches inolvidables.

      En cuanto a que la tendencia al individualismo es producto del capitalismo, puede ser, pero en la República Popular China, hay más de cien millones de hogares unipersonales, y la África comunitaria se está convirtiendo también en individualista. El capitalismo es común a todas las culturas, sean orientales, africanas o sudamericanas. Los únicos que no viven en el capitalismo son las tribus no contactadas y que sufren la agresión de compañías depredadoras. La especie humana no ha sabido darle una alternativa al capitalismo y tal vez este tipo de organización social nos lleva al individualismo y la soledad. Sería un tema para debatir.

      Gracias, Bertha, por tus palabras.

      Un abrazo.

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    2. Cada cual tiene dentro una soledad que no cabe en ningún lugar. La soledad es el espejo del que nadie se puede ocultar. Es el lugar donde no nos sentimos perdidos... En la soledad nos volvemos a encontrar. Allí se hace inocultable como presencia la ausencia. Es que nacemos solos, morimos solos, estamos solos, en realidad.

      Muchas gracias por tu generoso comentario pleno de hallazgos poéticos en mi blog. Un honor tu visita, amigo, Te sigo de aquí en más.

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    3. Bienvenido al blog, Carlos. Esta es tu casa.

      Enfrente de mi edificio de dos plantas hay otro edificio y en él veo a un hombre mayor, unos setenta años, siempre solo, mirando por la ventana a la calle. Muchas veces me he planteado llamar a su casa y llevar una botella de vino e invitarle como vecino y charlar un rato, pero me echo atrás y solo lo pienso. Esta imagen es de la soledad. Nadie viene a verle nunca y nunca lo he visto con nadie en la calle. El hombre está solo en el mundo. Desconozco todo sobre su vida pero me resulta estremecedor. Ahora es mediodía y estoy esperando que en una hora llegue mi mujer y comeremos juntos. El otro día estuvo mi hija con su pareja a cenar y compartimos un par de horas de encuentro agradable al que se unió mi otra hija por videollamada desde París. Soy afortunado. Sé que siempre estamos solos, que nacemos y morimos solos pero hay formas de estar solo peores que otras. De eso trataba la entrada, de soledades que pueden convertirse en espacios desoladores, como el de mi vecino. Me han gustado mucho tu comentario y tus poemas.

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  11. También la soledad ha sido inducida, es mucho más fácil manipular y dominar a individuos que a familias. Nuestra naturaleza es social y en lo individual somos muy vulnerables, a través del miedo. La sociedad está desapareciendo.
    Un abrazo.

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    1. Toda nuestra cultura es individualista, lo es el cine, la publicidad, los valores que se transmiten de generación en generación. Se ha ensalzado la autonomía personal, la independencia, y se han postergado los valores comunitarios, las relaciones entre personas. Antes de nuestra era actual, las personas dependían mucho más unas de otras y la red de relaciones era mucho más profunda. La independencia supone mayor grado de libertad, de menos control por el grupo. Eso se ha conseguido, pero el precio ahora lo estamos viendo es lo que no esperábamos, una sociedad de solitarios, creciendo exponencialmente. No se quieren ataduras y los condicionamientos los mínimos, y así se crece en una sociedad más superficial y orgullosamente autárquica, unos de otros. Yo ya soy mayor y he vivido un tiempo que conocí mucho más comunitario, pero los jóvenes de hoy en día, desconocen mucho de ello. Abrazo, Sara.

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  12. Hola Joselu, yo tengo una familiar que es soltera vocacional. A sus setenta y pico queda a diario con sus amigas, la mayoría viudas. Últimamente los achaques de la edad van menguando las fuerzas de muchas, pero gracias a la tecnología siguen estando en contacto y se apoyan en lo que pueden. Cuando mi familiar era joven el destino de muchas mujeres de clase obrera emigradas era casarse deprisa y joven para quitarse de servir en casas. Hoy en día quiero pensar que hay menos matrimonios precipitados de ese estilo, o tal vez se den más tardíamente. A veces pienso que no podemos vivir ni juntos ni separados.

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    1. Planteas un enfoque que no había aparecido todavía. Esa vocación de soltería o independencia de algunas o bastantes mujeres que no quieren o no encuentran una pareja que satisfaga sus expectativas. Hay muchas mujeres que se ven en esa tesitura, y tras algún fracaso, deciden vivir solas apoyándose en la red de amigas. Las relaciones de pareja son crecientemente complicadas, entre hombre y mujer, ignoro las homosexuales. Ya no se aguanta cualquier cosa por estar en compañía y los hijos no son una expectativa para muchas mujeres en este momento. Conozco, por el contrario, mujeres que sí que quieren ser madres pero no encuentran la pareja adecuada. Alguna opta por la inseminación. En los países nórdicos hay muchísimas mujeres independientes que se han autoinseminado. Hay una empresa en Dinamarca que facilita el set en veinticuatro horas. Por el lado masculino la situación es más complicada porque las mujeres tienen más recursos de socialización que los hombres que se ven sin apreja y abocados a una soledad poco compartida. En Japón hay muchísimos hombres solitarios por la dificultad creciente de formar una familia, he visto documentales y es estremecedor. Pero no solo es una cuestión de Japón. Algunos hombres siguen viviendo con su madre a edades avanzadas. Aumenta la desconfianza entre sexos, y el empoderamiento de la mujer hace que lo que antes era posible, ahora no lo sea. Es cierto que no podemos vivir juntos ni separados. Yo llevo de relación con mi mujer treinta y siete años, y la cosa va bien, muy bien. Conozco algunos matrimonios que funcionan y otros que fracasan, pero antes se estaba acostumbrado a aguantar más las dificultades de la vida en pareja. Lo cierto es que cada vez hay más hogares unipersonales como decía el artículo, y la natalidad es cada vez más baja entre los españoles. Tener hijos no es una prioridad en muchas parejas, ni para muchas mujeres. ¿Adónde nos llevará esto?

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  13. Lo que escribes es desolador, hoy mismo en la radio han contado el caso de un hombre que trabaja como "acompañante", su labor es no hablar, no comer ni participar activamente en los eventos a los que va sino solo estar ahí "presente", lo más esacandaloso de todo es que afirmaba facturar 80.000 dólares al mes. No sé qué le está pasando al mundo, yo misma soy una de ésas que vive sola y no sé si sería capaz de convivir con nadie.

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    1. Las mujeres, como he dicho en alguna respuesta anterior, tenéis más recursos de socialización que los hombres. En torno a vosotras tenéis una red de relaciones que en los hombres es más precaria o inexistente. Ha cambiado en las últimas generaciones la tendencia. Yo viví un tiempo en que nos gustaba vivir con alguien, algún amigo que lo necesitara. Es desolador pero es real.

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  14. Encantada de conocerte, vengo a devolverte tu visita y me voy a quedar aquí porque he leído tu entrada sobre las soledad me ha resultado muy interesante, los datos además de avalarla, dan miedo, por lo que eso supone.
    Te sigo leyendo.

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    1. Bienvenida, Tracy, esta es tu casa para debatir, para encontrarse, para pensar juntos... Nos leemos.

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  15. La soledad alienta la independencia y con el tiempo crea la dependencia. Supongo que la evaluación nos dirige hacia un camino nada apetecible lleno de incertidumbre y soledad. Cuando la mayoría de personas seamos muy mayores y el cuerpo nos límite, quién habrá para ayudarnos? No sé la verdad, pensarlo asusta, al menos a mí y me pregunto que estamos o en que estamos invirtiendo nuestro valioso tiempo.
    Un abrazo

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    1. ¿Cómo será nuestro declive? Es algo en que no solemos pensar demasiado cuando se vive en la cresta de la ola y se toman decisiones sobre la vida. Todo tiene un coste: la independencia y la autonomía son bienes extraordinarios y bien vale luchar por ellos, pero tienen un coste que puede que no sea halagüeño. En la película La teoría sueca del amor, que me impresionó, se confronta la libre sociedad sueca que propone la autonomía y la independencia personal como criterio máximo, y ello produce una sociedad en que la familia no es ese eje acogedor que suele ser en los países mediterráneos, sino que padres e hijos viven desgajados y distantes, las generaciones se independizan, igual que las mujeres de los hombres... Queda la soledad cuando las cartas vienen mal dadas. Esta película casi me hizo llorar. Por contra, la sociedad etiope es familiar y acogedora, aunque dependen unos de otros y no hay esa independencia que tanto anhelamos. Un buen problema, y más que lo será. Un abrazo.

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  16. Claro que lo malo es más fuerte que lo bueno, lo dijo Wilde: es más fácil destruir que crear...

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    1. Te has equivocado de entrada. Te contesto en el otro post donde he copiado tu comentario.

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  17. Buenos días Joselu, me alegra verte escribir de nuevo. La soledad no deseada es una tortura, sin embargo, la buscada es una delicia.
    En mi caso, cuando no tengo mis hijos en casa disfruto de mi soledad, no quiero ver a nadie ni hablar con nadie y soy feliz. Quizás porque los días laborales me los paso hablando con gente, no se, pero antes, de más joven también me gustaba ir solo. Solo he hecho mis mejores viajes, solo he emprendido algunos pequeños "negocietes" y solo me he buscado la vida. No necesito grupos para nada.
    Ahora mismo, por múltiples razones, mis hermanas me obligan a que les mande un mensaje todas las mañanas y todas las noches, me resulta cansado, aburrido y me siento condicionado. No temo la soledad, la busco. Se que posiblemente moriré solo y no tengo miedo, espero hacerlo de forma digna, como "un señor", como él capitán que se hunde con el barco después de haber salvado a los viajeros y la tripulación y dice hasta aquí hemos llegado, el último que apague la luz y cierre la puerta. No se si me explico.
    Solo tengo miedo a morirme en agonía que atormente a mis hijos y hermanas. Nuestra sociedad, nosotros, somos imbéciles, quejicas y débiles, oigo que no se pueden tener hijos porque no hay ingresos o se "esclaviza" uno y el mismo que me lo dice tiene dos perros. ¿Qué oportunidades tuvieron nuestros padres para tenernos a nosotros?. Para mi la soledad es buscada, me gusta observar las gentes cuando viajo, me gusta leer (leer es un acto intimo y solitario), alguna veces escribo cosas (mal, como sabes, pero escribo), me gusta podar mis árboles, escuchar el viento, ver como se mueven las ramas y para apreciar esto es mejor estar solo. El único secreto para disfrutar la soledad es estar a gusto contigo mismo y no esperar nada de nadie. En mi caso, por muchas razones, más allá de mis hermanas y mis hijos no espero nada de nadie y tengo muchas razones o traiciones, no se como llamarlas que justifican esta postura.
    Otro caso de extrema soledad compartida es cuando se viaja en grupo y vez de sentir donde estas te dedicas a hacer fotos como un neurótico para decir a todo el mundo donde has ido y buscar, no se si su admiración, su aprobación o su compañía.
    Como sabes yo he viajado bastante por muchas razones casi siempre solo y mis fotos no creo que lleguen a más de 50. Pero esto es de otra entrada que he leído antes aquí.
    Un saludo y cuídate mucho.

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    1. Da gusto leer un comentario de alguien que se revela profundamente en sus palabras. No todo el mundo lo hace. Asumo tu reivindicación de tu soledad orgullosa y altiva. Yo también he viajado solo y los mejores viajes han sido en soledad. Recuerdo en 1984 tres meses en el sudeste asiático completamente solo cuando no había móviles ni medios de comunicarse con casa. Admito tu soledad gustosa, pero el post hablaba de una tendencia sociológica que afecta a todas las sociedades occidentales y orientales. No sé si todos los solitarios, asumen por fin orgullosamente su soledad como tú, Yo lo veo como un testimonio de un cambio sociológico importante. En Japón hay millones de hombres solitarios sin pareja -por distintas razones- que llenan su soledad con el trabajo y el sexo adictivo en cabinas solitarias. Cuando vi este documental me di cuenta de la epidemia que hay en el país, por otra parte, admirable. No sé si es bueno o es malo, Daniel, pero es una curva ascendente que revela el estado de la sociedad. No sé si todos tienen una vida tan rica como tú y más bien pienso que esa soledad está rellena de la mayor dosis de banalidad.

      Dentro de esa dinámica también está en no tener hijos y sustituirlos por mascotas por diversas razones y no es la menor el miedo al compromiso de por vida que supone tener hijos. Es el hecho más decisivo en mi vida, haber sido padre. Antes de ser padre, yo vivía como en un juego permanente. Cuando tuve a mis dos hijas, tuve que madurar definitivamente y darme cuenta de que mi vida tenía un objetivo más allá de buscar el placer y el entretenimiento. Hay una epidemia de adulescentes, hombres y mujeres que siguen siendo adolescentes más allá de los cuarenta años por su falta de compromiso con la vida.

      Intento cuidarme, mucho, Daniel, qué alegría leerte por aquí.

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