domingo, 11 de enero de 2026

La brutal represión en Irán nos lleva a pensar


Ya van 538 muertos en Irán. El país incomunicado por internet. Los manifestantes no tienen armas y van siendo masacrados por las fuerzas represivas. Los simpatizantes de Hamás se mantienen en silencio y miran a otro lado. El mundo es extraño y contradictorio. 

 

Se confrontan visiones del mundo: una progresista, pro Sánchez, pro Hamás, pro Putin, anti Trump y anti USA, pro Maduro, pro ayatolás porque son anti Israel y esencialmente antisionistas y antimperialistas, que odian a Occidente y estiman todo lo que puede destruirlo, anticolonialistas, pro Stalin, enemigos de Ucrania porque es prooccidental, y antifascistas, anti modernidad, proinmigración descontrolada viviendo en chalés de categoría. 

 

Otros tenemos otros vectores políticos que pasan por estimar Israel a pesar de las críticas que podemos expresar hacia su política de asentamientos, anti ayatolás, anti Maduro, favorables a USA aun con el cabestro de Trump, que detestamos a Hamás e Hizbulá, prooccidentales, que asumimos nuestro pasado colonial con críticas pero sin condenarlo por completo porque fue fruto de una determinada visión del mundo, probablemente equivocada pero es la que teníamos. Enemigos de Stalin y el comunismo, favorables a Ucrania y críticos con el antifascismo como cliché y mantra para justificar toda una política devastadora con la esencia de Occidente. Críticos con la inmigración incontrolada que termina hacinándose en guetos de miseria. 

 

Es un diálogo imposible, los sordos tienen mayor capacidad de escucharse. 

martes, 6 de enero de 2026

Contra la empatía emocional

 

¿Es la empatía emocional una buena actitud ante el dolor de los demás? Desde muchos ángulos se nos insta a sentir empatía por el sufrimiento ajeno, a sentir su dolor como si fuera el nuestro. 

A esta pregunta contesta el profesor de Psicología Paul Bloom con su polémica y brillante obra Againts Empathy. The Case for Compassion. Argumenta que la empatía lejos de ser una panacea, es a menudo una guía moral deficiente que puede hacer más mal que bien. Según él, la empatía es parcial, intolerante e irracional... es un foco que ilumina a ciertas personas en el aquí y el ahora. 

Pero para cuestionar la empatía primero tendremos que definirla:

La empatía emocional es la capacidad de sentir o simular la experiencia emocional de otra persona. ‘Siento tu dolor’ dijo el presidente Bill Clinton. La empatía emocional actúa como un foco. Ilumina intensamente un objetivo, pero deja todo lo demás en la oscuridad. Esto lo hace una moral defectuosa desde tres razones: 

-       Es limitada: Se enfoca en un individuo, ignorando las masas.

-    Es parcial: Nos atraen individuos atractivos, los que se parecen a nosotros o comparten nuestro origen.

-     Es irracional: Es insensible a las estadísticas y a las consecuencias a largo plazo. 

Cuando hay un accidente de aviación y mueren determinado número de víctimas, nos estremecemos, pero no somos conscientes de los que mueren en las carreteras que son muchos más en nuestro país y en el mundo. 

Muchas veces la empatía emocional es motivada por un seguimiento masivo de los medios informativos. Lo vimos con la guerra de Gaza que iniciaba cada día los telediarios lo que movió a una buena parte de la sociedad en contra del agresor que se señalaba en dichos medios informativos. 

Sin embargo, el conflicto en Sudán actualmente que ha provocado más de seiscientos mil muertos y doce millones de desplazados y refugiados, está fuera de foco informativo, a pesar de que existe un claro genocidio contra determinada etnia que está siendo masacrada. Silencio total. No hay medios informativos y solo las ONGs como ACNUR y Médicos sin frontera alertan de lo que está pasando ante la ignorancia generalizada. 

Quiere decirse que muchas veces la empatía es una mezcla de sentimentalismo e irracionalidad motivada por el bombardeo de los mass media. No hay a pesar de nuestra indignación un verdadero compromiso con las víctimas. Fritz Haupt habla del desencadenante atractivo del conflicto en el que elegimos un bando, y nuestra simpatía se dirige a los que sentimos como nosotros. 

Un ejemplo práctico de que la empatía no es una buena compañera es una operación quirúrgica grave. ¿Querríamos que el cirujano que nos operara sintiera nuestro dolor y se identificara con él? Podría tener un efecto paralizante. Lo que hace falta es que el cirujano sea competente y hábil para conseguir un resultado satisfactorio. Del mismo modo, ante una exposición oral que tenemos que hacer y en la que nos sentimos inseguros, ¿querríamos que el auditorio sintiera nuestro pánico y se identificara con él? ¿O querríamos que nos apoyaran en calma, que nos prestaran su apoyo y confianza?

Si la empatía emocional no es una buena compañera, ¿qué propone Paul Bloom?

Él habla de la empatía cognitiva que es la capacidad de comprender los estados emocionales de los demás. No es necesariamente benévola. Dicha empatía es una herramienta para llegar a la compasión racional que es la preocupación por el bienestar de los demás y el compromiso firme de ayudarImplica usar la razón -no el sentimiento- para determinar la mejor forma de ayudar. Reconoce el valor de las vidas ajenas, incluso si no provocan una respuesta emocional inmediata. Considera las consecuencias a largo plazo, en lugar de dejarse llevar por la urgencia del momento. Es sostenible porque evita el agotamiento emocional, ‘burnout’, que es producto de una empatía emocional intensa y constante. 

El argumento de Paul Bloom se alinea con el trabajo del Premio Nobel Daniel Kahneman que habla de dos sistemas en nuestra mente: 

-      Sistema 1 (el instinto) que proporciona respuestas emocionales, directas, intuitivas y automáticas. 

-    Sistema 2 (la Razón) que es nuestro pensamiento deliberado, racional y lento. La compasión racional opera desde aquí. 

La clave no es anular el sistema 1, sino aprovechar el esfuerzo constante del sistema 2, para anular prejuicios y sesgos, y tomar decisiones morales y efectivas. 

La empatía emocional pertenece al sistema uno, es automática, instintiva y espontánea, no requiere esfuerzo algo que sí que requiere el sistema dos que es lento y perezoso porque prefiere dejarse llevar por la facilidad y rapidez del sistema uno.

El objetivo no es sentir menos, sino hacer el bien de manera inteligente. No significa ser insensible. Significa reconocer que nuestros impulsos más profundos pueden ser guías imperfectas.

La compasión racional es más justa, más efectiva y más amplia. Y es fruto del esfuerzo cognitivo mientras que habitualmente preferimos dejarnos llevar por estímulos sentimentales efímeros y superficiales. 

La empatía emocional nos acerca, pero la razón nos permite ver el contexto. Como señala Paul Bloom, tenemos que cultivar la capacidad de alejarnos de ese foco concreto y altamente sensible para considerar las consecuencias a largo plazo. 

La pregunta no es ¿sientes lo suficiente? sino ¿tu bondad está funcionando?

lunes, 29 de diciembre de 2025

¿Hacia un colapso demográfico catalán?

Hay un grito de angustia que crece en los sectores más sensibles de la catalanidad: el número de niños catalanes, nacidos en familias de habla catalana, cada vez es más reducido por la baja natalidad de las mujeres catalanas cuya tasa de reproducción es de las más bajas de Europa mientras que la tasa de natalidad de las mujeres extranjeras es mucho más alta. 

Se lleva peligro de llegar a un colapso demográfico catalán, y por eso, asociaciones como Renaixença Demográfica (extrema derecha) o Nexe Nacional (izquierdista) alertan contra el peligro de que Cataluña crezca en habitantes pero no de auténticos catalanes. Las mujeres catalanas en un porcentaje elevado entre el 30 o 40% no quieren tener hijos bien sea por decisión propia o por no encontrar la pareja adecuada. 

Por ello, han creado una especie de agencia matrimonial para ayudar a encontrar catalanes para formar una familia auténticamente catalana. 

Los niños catalanes son minoría en las aulas por la altísima tasa de inmigración que puede llegar a ser inasimilable. Solo las mujeres catalanas pueden sostener la nación mediante la maternidad pero para ello tienen que tener motivación personal y patriótica. Se podrían crear premios a familias catalanas que tuvieran tres o más hijos para afrontar la disminución progresiva de familias catalanoparlantes. 

Sin duda es una campaña etnicista, apoyada por partidos como Aliança Catalana que pone todo el hincapié en la familia como pilar fundamental de la sociedad catalana y propone invertir en familias catalanas y no en políticas que nos condenen a la sustitución demográfica.

Sin embargo, uno de los principales demógrafos españoles, Julio Pérez Díaz, sostiene que nunca han funcionado las campañas de promoción de la natalidad sea por medios persuasivos o violentos como en la Rumanía de Ceaucescu. La tesis natalista recorre Europa ante una supuesta invasión islamista que supondrá a medio plazo un colapso demográfico en una Europa ocupada por musulmanes. Julio Pérez sostiene que la natalidad no sube por políticas de apoyo a las familias, y que, además, los mayores beneficios son para familias musulmanas en Francia. La baja natalidad es una tendencia mundial, de oriente a occidente, y solo las sociedades latinas, africanas o musulmanas mantienen un alto nivel de natalidad. Él no ve solución viable, y, aplicado al caso de Cataluña, extraemos la conclusión de que no va a mejorar la natalidad a pesar de la agencia matrimonial o por los supuestos premios para auténticas familias catalanas. 

La sociedad envejece y el decrecimiento demográfico es un hecho. Hay crecimiento negativo, y paralelamente vemos que para sustituir el número de jubilaciones masivo que hay en España, necesitamos inmigrantes como fuerza de trabajo. Se calcula que en los próximos diez años se jubilaran cinco millones ochocientas mil personas para las que las generaciones jóvenes pueden aportar cuatro millones, lo que implica que se necesitan casi dos millones de inmigrantes, según datos de la patronal. 

Mal futuro imagino para las propuestas patrióticas natalistas de las plataformas catalanas, dada la magnitud de los datos. 

lunes, 15 de diciembre de 2025

Si soy feliz, ¿para qué quiero ser libre?


¿Qué es la libertad en un mundo como el que vivo? ¿Soy libre? ¿Qué tendría que hacer para ser libre? Yo no anhelo nada que no tenga. Es difícil establecer un diálogo cuando uno está tan acomodado a su vida que no hay nada fuera que le estimule a ser más libre. Uno se hunde en un vector que le resulta cómodo y sabe que salir de allí es complicado. Y tal vez un desastre. Si soy feliz para qué que quiero ser libre. ¿Tiene algún sentido la idea de libertad? Es una palabra cargada de significados estimulantes en el terreno de la política y de la publicidad pero no deja de ser un mito cargado de humo. Pienso en los independentistas catalanes que sin duda valoran el término político de libertad aunque les conduzca al infierno. Si uno está acomodado a su destino, la idea de libertad está vacía. Es puro espejismo. 

 

En China hay un carné social en que el individuo es puntuado por todo lo que hace o por todas las huellas que deja. Así obtiene un número –la rebeldía está fuera de lugar si no se quiere incurrir en bajas puntuaciones- que da derechos y acceso a privilegios. La adaptación como buenos ciudadanos es un bien. ¿Para qué se quiere la libertad? Además en China no hay delincuencia. El ciudadano es controlado totalmente por el estado.

 

En las redes sociales dejamos huellas importantes sobre nuestro perfil comercial, político, social, sexual… Y lo hacemos libremente. No dejamos de ser un algoritmo, una cadena de fórmulas que son conocidas por la IA de internet y estamos localizados y somos sujetos de publicidad segmentada. Los de Vox reciben determinadas informaciones y los independentistas otras. 

 

La libertad es un concepto huero salvo que lo llenemos políticamente o como consumidores. Raramente elegimos salvo la marca de los espaguetis. Hasta el perfil de la persona amada supuestamente elegida está totalmente condicionado social, política, estéticamente… Las chicas quieren chicos altos para que les protejan. Esto no ha cambiado con el feminismo. Y que hablen la misma lengua, y que vistan de una forma determinada, y que pertenezcan a una clase equivalente, a la misma religión y a ser posible que piensen políticamente lo mismo y el club de fútbol sea el mismo. Las posibilidades de la libertad son muy reducidas. 

 

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Conversación con el alcalde Balmón

Hace unas semanas instauraron en Cornellà el sistema de apertura de contenedores de basura con tarjeta. Nos la distribuyeron en el domicilio. Parece que es un sistema que se está extendiendo en todos los municipios. Lo cierto es que me sentí mal por la exigencia que se somete al ciudadano para gestionar sus basuras y escribí al blog del alcalde Antonio Balmón un correo un tanto impertinente manifestando mi crítica y la falta de información al respecto. Le detallaba otras críticas referentes al barrio donde vivo, la Almeda.

Cuál fue mi sorpresa cuando recibí un correo del mismo alcalde de Cornellà, una ciudad de noventa y cinco mil habitantes, proponiéndome una cita personal para hablar del tema. Yo me sentí raro y le contesté diciéndole que sería un encuentro desigual y que prefería no realizarlo. Me había asombrado que el alcalde me propusiera un encuentro personal para hablar, pero no tenía deseos de realizarlo por diversos motivos. Sin embargo, el munícipe insistió en que deseaba hablar conmigo para aclarar la cuestión. Tuve que acceder y quedamos el lunes a las siete de la tarde para encontrarnos en el barrio, pues él y yo vivimos cerca. 

Antes pregunté en la bodega del barrio sobre problemas que la gente siente próximos para explicárselos al alcalde. Tomé nota y a las siete de la tarde acudí al encuentro. Antonio Balmón me reconoció fácilmente y me llamo por mi nombre, nos dimos la mano y nos sentamos a una mesa. Me invitó al cortado que me tomé, y luego estuvimos hora y media charlando sobre dudas acerca del reciclado de basuras, sobre mis propuestas sobre la revista municipal que yo considero demasiado oficialista sin intervenciones de los ciudadanos, y sobre mi idea de que la policía municipal patrulle a pie por los barrios. Fue una conversación fluida en que la mayor parte del tiempo habló el alcalde, pues conoce el tema infinitamente mejor que yo. No me convenció en todos los temas pero me explicó su posición. Él como alcalde tiene que tener criterios -para eso fue elegido en cinco convocatorias electorales-. Me explicó su historia desde los once años colaborando con entidades vecinales y el ayuntamiento, sus funciones de técnico, de concejal y alcalde reelegido. Ama su trabajo y ama su ciudad. No puede contentar a todos porque hay intereses contrapuestos y él tiene que tener su criterio y un modelo de ciudad que él pretende que sea híbrida, humana y solidaria. 

A lo largo de la charla, tuve ocasión de ver que bastantes vecinos lo conocían y lo saludaban y él también a ellos. Es un hombre abierto, llano y con valores humanos muy firmes que él quiere transmitir a sus hijas, y proyectar en la ciudad. Esa es la impresión que me dio, que su trabajo tiene para él un contenido ético y moral y que se toma muy en serio, se esté o no de acuerdo con él. 

Dejo constancia aquí de este encuentro porque me sorprendió gratamente. De ninguna manera me esperaba que un alcalde fuera tan accesible y que él mismo me insistiera para quedar cuando yo no lo deseaba en un principio. Pero él tiene un blog en el que recibe correos con críticas y posiciones variadas y, con frecuencia, propone encontrarse con ciudadanos para charlar sobre lo que les preocupa. 

El alcalde es socialista del PSC, pero en el ayuntamiento no se trata de hablar de Pedro Sánchez o de Santiago Abascal, sino de cómo mejorar la ciudad. 

Me habló de su familia y yo de la mía. Comentamos libros que nos gusta leer, de la influencia de los móviles en la lectura... Me contó su historia, afincado en un barrio humilde de Cornellà, sus padres de origen andaluz, su lucha por la ciudad... Un encuentro interesante en que he hecho un amigo. 

martes, 25 de noviembre de 2025

¿Qué podemos hacer?


Un astronauta que pasó 178 días en el espacio revela una "gran mentira" de la que se dio cuenta cuando vio la Tierra.

Ron Garan, un ex astronauta de la NASA, ha pasado 178 días en el espacio y ha acumulado más de 114 millones de kilómetros viajando en 2.842 órbitas alrededor de la Tierra. Su viaje, sin embargo, no ha sido sólo acerca de números impresionantes. Durante uno de esos viajes, experimentó algo que pocos humanos han experimentado alguna vez: el llamado efecto general, un fenómeno que transforma la forma en que vemos nuestro planeta.

El efecto de visión general - o "efecto general" - es un choque de realidad común entre los astronautas. Al observar la Tierra desde el espacio, se dan cuenta, visceralmente, de que el planeta es un sistema único, frágil e interconectado. Para Garan, la experiencia fue tan notable que la describe como un "gran despertar". En una entrevista con el sitio Big Think, reveló: "Ciertas cosas se vuelven innegablemente claras cuando estás allí arriba. "

Desde su ventana en la Estación Espacial Internacional, Garan fue testigo de impresionantes fenómenos naturales: tormentas relámpagos que se asemejaban a destellos paparazzi, las auroras boreales bailando como cortinas brillantes, y la atmósfera de la Tierra tan delgada que podías "casi tocar con tus manos. "Pero era la delicadeza de esa capa lo que lo tenía alerta. "Me di cuenta de que todo lo que sostiene la vida en la Tierra depende de una capa frágil, casi como el papel", explicó.

La atmósfera, con sus pocos kilómetros de grosor, es lo que protege todas las formas de vida de las condiciones hostiles del espacio. Para Garan, esta visión ha puesto de relieve una paradoja: mientras que la biosfera es vibrante y llena de vida, los sistemas humanos tratan al planeta como una "subvención a la economía global. En otras palabras, damos prioridad al crecimiento económico a costa de los sistemas naturales que nos sostienen. "Estamos viviendo una mentira", afirmó.

El astronauta también señaló cómo problemas como el calentamiento global, la deforestación y la pérdida de biodiversidad son tratados como problemas aislados cuando, de hecho, son síntomas de un problema mayor: la desconexión humana con el planeta. "Desde el espacio, queda claro que no nos vemos como parte de un todo. "Mientras no cambiemos esta mentalidad, seguiremos estando en crisis", dijo.

La solución, según Garan, es un cambio radical de prioridades. En lugar de pensar en "economía, sociedad, planeta", deberíamos invertir el orden: "planeta, sociedad, economía". Este simple intercambio refleja la necesidad de colocar la salud ambiental como base para todas las demás decisiones. "Esta es la única manera en la que realmente evolucionaremos", argumentó.

Otro punto crucial es la independencia. Garan comparó el efecto general con "una lámpara de relámpago" - una epifanía sobre cómo cada acción humana, por pequeña que parezca, afecta el equilibrio global. "No tendremos paz en la Tierra hasta que reconozcamos que todo está interconectado", afirmó.

Desde su regreso a la Tierra, Garan se ha dedicado a proyectos que promueven la sostenibilidad y la cooperación global. Su mensaje es claro: necesitamos urgentemente repensar nuestro lugar en el mundo.

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Este texto anterior de María Delgado, sacado de Quora, me ha parecido necesario tras ver la exposición inmersiva en el Caixafórum sobre la naturaleza y la interconexión de todo lo que sucede en el planeta que estamos devastando por nuestras acciones depredadoras. Uno intenta ser consecuente en la medida de lo que puede, pero puede poco y se siente impotente y al final termina por hacerse cínico. Pero cuando uno escucha una voz con esperanza y convencida de que no todo está perdido, sale de su sopor y se vuelve a nutrir de ideales que no tienen por qué perderse en el vacío. Yo puedo hacer poco, pero con mi artículo en el blog tal vez hago reflexionar a alguien para hacer ¿qué? Esa es una buena pregunta, hacer ¿qué? ¿Qué podemos hacer?


jueves, 20 de noviembre de 2025

¿La ideología política está en nuestros genes?

¿Alguna vez te has preguntado por qué piensas como piensas en política? La creencia popular nos dice que nuestras ideas se forjan en el calor del hogar, en las aulas de la escuela y a través de las experiencias que nos marcan la vida. Sin embargo, una disciplina emergente llamada "genopolítica" está revelando una verdad mucho más compleja y sorprendente: nuestras inclinaciones políticas también tienen un fuerte componente biológico. Estos descubrimientos no solo añaden una nueva variable a la ecuación; desafían fundamentalmente nuestra percepción de la autonomía política y la forma en que construimos nuestra propia identidad.

Antes de explorar los hallazgos, es crucial aclarar un concepto clave: la heredabilidad (h^2). No se trata de un destino genético individual ni de que tus ideas políticas estén escritas en piedra. La heredabilidad es una medida estadística que se aplica a una población y representa la proporción de las diferencias observadas en un rasgo (como la ideología) que puede explicarse por las diferencias genéticas entre las personas. Piénsalo así: si la estatura en un pueblo varía, la heredabilidad nos dice qué parte de esa variación se debe a que la gente tiene genes diferentes para la altura, y qué parte se debe a diferencias en su nutrición. No nos dice que la altura de una persona esté 100% determinada por sus genes.

1. Más de la mitad de tus diferencias ideológicas podrían ser heredadas

Según múltiples estudios de gemelos a gran escala, la heredabilidad de la orientación política se sitúa consistentemente por encima del 50%. Un estudio incluso la cuantificó en un 56%.

Esto significa que, a nivel poblacional, las diferencias genéticas son el mayor predictor de la variación ideológica, superando a muchos otros factores que comúnmente consideramos determinantes. Es importante reiterar la cautela: esto no significa que la ideología de una persona esté "fijada" por sus genes. Más bien, sugiere que existe una fuerte predisposición biológica que nos inclina hacia ciertas formas de ver el mundo.

2. No existen "genes de derechas o de izquierdas", sino predisposiciones de personalidad

Pero ¿cómo funciona esta herencia? La respuesta no es tan simple como un "gen liberal" o un "gen conservador". En su lugar, la genética opera indirectamente, esculpiendo los cimientos mismos de nuestra personalidad. Las correlaciones más fuertes se han encontrado utilizando el modelo de los "Cinco Grandes" rasgos de la personalidad:

  • Liberalismo (Progresismo): Este perfil se asocia fuertemente con una mayor Apertura a la Experiencia(Openness to Experience), que se manifiesta en una alta curiosidad intelectual, una profunda sensibilidad estética y una tendencia a cuestionar las tradiciones y la autoridad. Este vínculo es intuitivo: el núcleo del liberalismo es el deseo de cambio social y nuevas formas de vida, lo que se alinea perfectamente con la curiosidad y la búsqueda de novedades inherentes a la Apertura. También se ha encontrado una correlación positiva con el rasgo de Compasión.
  • Conservadurismo: Se asocia con una mayor Responsabilidad (Conscientiousness), particularmente en su faceta de orden y organización, y con una mayor Sensibilidad al Asco (Disgust Sensitivity). La preferencia conservadora por la tradición, la estabilidad y las reglas morales claras encuentra su ancla psicológica en las facetas de orden y seguimiento de normas de la Responsabilidad.

Un fascinante ejemplo a nivel molecular es el gen del receptor de la oxitocina (OXTR). La oxitocina es a menudo llamada la "hormona del apego". Las personas con una variante genética específica (el alelo G) en este gen tienden a ser más empáticas y confiadas. Esta predisposición a la compasión puede ser la base biológica que las inclina hacia ideologías que priorizan el cuidado colectivo y la justicia social.

3. El ambiente de tu infancia influye menos de lo que crees en tu política de adulto

Este es uno de los hallazgos más contraintuitivos de la genética del comportamiento. Los estudios de gemelos, utilizando el modelo ACE (que descompone la varianza en factores Genéticos, Ambientales Compartidos y Ambientales No Compartidos), han revelado algo sorprendente: el "ambiente compartido" tiene una influencia mínima o nula en la ideología política de una persona en la edad adulta.

El "ambiente compartido" incluye todos esos factores que los hermanos criados juntos tienen en común: la educación de sus padres, el nivel socioeconómico de la familia, etc. Este es quizás el hallazgo más revolucionario de la genética del comportamiento moderna, ya que sugiere que los valores políticos que los padres intentan inculcar conscientemente en sus hijos tienen un impacto a largo plazo mucho menor que las experiencias de vida únicas e imprevisibles que moldean a cada hijo de manera diferente.

4. La influencia genética se vuelve más fuerte con la edad, no menos

Si el entorno familiar compartido pierde importancia, ¿qué ocupa su lugar? Paradójicamente, la influencia de nuestros genes no se desvanece, sino que se fortalece a medida que envejecemos, gracias a un proceso de autoselección activa.

La explicación a esta paradoja se encuentra en un concepto conocido como "construcción del nicho" o Correlación Genotipo-Ambiente activa. Los seres humanos no somos receptores pasivos de nuestro entorno. A medida que ganamos autonomía, buscamos y creamos activamente ambientes (amigos, carreras, fuentes de información) que se alinean con nuestras predisposiciones genéticas. Una persona con una alta Apertura a la Experiencia buscará amigos con ideas diversas, consumirá medios que desafíen sus preconceptos y elegirá una carrera que le permita explorar. Este proceso actúa como un ciclo de retroalimentación que refuerza y amplifica nuestras tendencias innatas a lo largo de la vida.

5. Tus experiencias pueden "encender" o "apagar" los genes que heredaste

La epigenética es el puente molecular que conecta definitivamente la "naturaleza" y la "crianza". Se trata de un conjunto de mecanismos que modifican la expresión de los genes sin alterar la secuencia de ADN en sí. Piensa en ello como interruptores que el ambiente puede encender o apagar.

Un ejemplo claro es el impacto del estrés en la vida temprana. Experiencias traumáticas pueden dejar una "huella molecular" o una "cicatriz" epigenética en los genes que regulan nuestra respuesta al estrés. Esta alteración no cambia el gen, pero sí su funcionamiento, lo que puede aumentar la vulnerabilidad a sufrir depresión en la edad adulta.

Pero aquí reside el hallazgo más esperanzador: a diferencia del código genético, que es inmutable, las marcas epigenéticas son reversibles. La ciencia está demostrando que nuestras acciones tienen un poder molecular real. Factores como un estilo de vida saludable, la meditación para reducir el estrés e incluso la psicoterapia —como la terapia cognitivo-conductual— pueden influir positivamente en nuestra epigenética, reajustando la expresión de los genes que heredamos. Esto no es una simple metáfora; es la prueba de que, aunque no elegimos nuestras cartas genéticas, sí tenemos una influencia significativa en cómo se juega la mano.

Conclusión: Un nuevo mapa para entendernos

La ideología política no es un simple producto de la crianza ni un destino escrito en nuestro ADN. Es el resultado de una interacción compleja y dinámica entre una fuerte predisposición biológica y el cúmulo de nuestras experiencias vitales únicas.

Es fundamental advertir de nuevo contra cualquier forma de determinismo. La ideología es un rasgo extremadamente poligénico: es el resultado de la influencia combinada de miles de variantes genéticas, cada una con un efecto minúsculo. La idea de un único "gen de la política" ha sido refutada.

Este nuevo entendimiento no ofrece respuestas fáciles, pero sí un nuevo mapa. Reencuadra los desacuerdos políticos no como meros fracasos de la lógica o el carácter de nuestros oponentes, sino como expresiones de diferencias temperamentales profundamente arraigadas y parcialmente biológicas. La pregunta crucial, entonces, se convierte en: Sabiendo que tu biología te predispone pero no te condena, ¿cómo podrías usar este conocimiento para entender mejor a quienes piensan distinto a ti?

La brutal represión en Irán nos lleva a pensar

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