Mi mirada sobre las plantas sagradas no nace solo de la lectura o de la curiosidad intelectual, sino también de una vivencia profundamente transformadora. Durante cuatro días de retiro terapéutico en Sant Pol de Mar, me acerqué a sustancias enteógenas como la ayahuasca, el bufo alvarius y la psilocibina. Aquella experiencia me permitió entrar en un espacio interior muy hondo, mirar hacia dentro con una claridad inesperada y sentirme en contacto con una dimensión espiritual luminosa, abierta, sin límites. No la recuerdo como una fuga, sino como una forma de regreso: un volver a mí mismo por caminos que no conocía.
Desde entonces, cuando pienso en las plantas sagradas y en su presencia en la historia humana, lo hago con una mezcla de asombro, respeto y gratitud. Intuyo que no fueron solo instrumentos de trance o de rito, sino también puertas de conocimiento, de sanación y de encuentro con una realidad más vasta de la que solemos admitir. Tal vez por eso me interesa tanto el modo en que, desde tiempos remotos, los seres humanos han buscado en estas medicinas ancestrales una manera de tocar lo invisible, de ensanchar la conciencia y de recordar que la vida interior también forma parte de nuestra historia.
La antigüedad no fue solo un mundo de temple racional, leyes y filosofía serena. Bajo esa imagen ordenada latía otra realidad: el trance, la visión, el uso ritual de plantas y sustancias, y una forma de entender la mente en la que lo sagrado, lo médico, lo artístico y lo bélico estaban íntimamente unidos.
En muchos pueblos antiguos, los estados alterados de consciencia formaban parte de la vida colectiva. No eran una rareza ni una desviación, sino una vía de acceso al conocimiento, a la curación, a la comunicación con los dioses y, en ocasiones, a la victoria militar. La historia humana, vista desde esta perspectiva, no solo se construye con imperios y batallas, sino también con experiencias interiores, éxtasis y visiones.
Un ejemplo sorprendente es el de la guerra. Mucho antes de que existieran las armas químicas modernas, algunos generales ya conocían el poder de ciertas plantas para incapacitar al enemigo. Se cuenta que Maharbal, general cartaginés, derrotó a unos rebeldes dejando vino mezclado con mandrágora en un campamento fingidamente abandonado. Los enemigos celebraron el hallazgo, bebieron sin sospechar nada y cayeron en un sueño tan profundo que quedaron fuera de combate. La planta se convirtió así en un arma estratégica, prueba de que el conocimiento de las sustancias naturales podía tener un valor decisivo en el campo de batalla.
Ese mismo saber reaparece en el arte. Los motivos geométricos que se repiten en cuevas prehistóricas, cerámicas antiguas, grabados y decoraciones megalíticas —espirales, zigzags, redes, círculos y túneles— podrían ser algo más que adornos. Tal vez sean la huella de experiencias visionarias compartidas por seres humanos de distintas épocas y lugares. Cuando el cerebro entra en trance, ya sea por danzas, ayuno, meditación, privación sensorial o sustancias psicoactivas, puede generar formas luminosas y patrones similares. El arte abstracto antiguo podría ser, en muchos casos, una traducción visual de esas visiones interiores.
La misma lógica aparece en los cultos religiosos. En los textos védicos, el Soma se presenta como una bebida divina capaz de conceder inmortalidad, claridad y contacto con lo sagrado. Algunas interpretaciones lo identifican con el hongo Amanita muscaria, cuyo consumo produciría efectos intensos sobre la conciencia. Incluso se ha señalado una práctica extraña para la sensibilidad moderna: beber la orina de quien había ingerido el hongo, porque seguía conteniendo sustancias activas. Más allá de la rareza del gesto, el sentido era prolongar y compartir la experiencia extática, haciendo de la intoxicación una
Delfos ofrece otro caso emblemático. La Pitia, sacerdotisa del oráculo de Apolo, entraba en un estado de trance para pronunciar sus profecías. Durante siglos se ha discutido si su inspiración procedía de vapores subterráneos, de la geología del lugar o del uso de plantas como el beleño, conocido por provocar delirios y alucinaciones. La explicación más probable quizá combine ambos factores: una predisposición física y un trance inducido de manera controlada. Lo importante es que la profecía no aparece como un milagro abstracto, sino como una experiencia humana situada entre el cuerpo, la naturaleza y la creencia.
Vistas en conjunto, estas historias revelan una civilización antigua mucho menos sobria y más compleja de lo que solemos imaginar. El trance fue una herramienta de guerra, una fuente de imágenes artísticas, un medio de curación y un puente hacia lo divino. Comprenderlo así nos obliga a repensar el pasado: no solo como la historia de lo visible, sino también como la historia de la conciencia.
Hola Joselu, ya te
ResponderEliminaraclaro, que las
harimaguadas,no
existieron, todo esto,
ha sido, una campaña
de adoctrinamiento,en
los colegios, de
Coalición Canaria
cuando tenía mayoría total,
aprovechando la tele regional,
que existe gracias a ellos, y eso
que ellos, ni de lejos como Junts,
o el Pnv, de resto decir, que está
bien, que hables de la ayahuasca
se ha hablado mucho del lsd, y del
extasis, pero no tanto de ella buen
finde , un saludo.
Yo no sé si existieron pero en internet hay información sobre lo que se supuso que fueron. Desconozco más sobre el asunto, no sé si tiene que ver la política interior de Canarias o es algo más complejo. La vida es tan extraordinariamente compleja que cada afirmación que uno puede hacer, hay diez que la niegan y quince que la afirman, además de otros que no tienen idea. La vida es una controversia, craneo privilegiado, que se dice en Luces de bohemia de Valle. Un saludo y buen fin de semana.
EliminarPor eso mismo . uno , que algo sabe,
Eliminarno quiero que nadie se quede sin saber
algo mas .
Me gusta la forma que tienes de conectar las vivencias personales con un algo mucho más amplio. Las drogas siempre las vemos como una evasión, personas que quieren huir del mundo, no que quieren entendenderlo. Supongo que hay en esa visión una parte de nuestra educación cristiana porque, si lo piensas bien, el dios cristiano reniega de la naturaleza, ¿no te parece?
ResponderEliminarEl problema, claro, es que delegar decisiones importantes en manos de los adivinos y profetas introduce un punto de fallo :) Vamos, que es complicado saber si dicen la verdad o si se la inventan.
Saludos
Mi visión en este momento, Beauséant, es que nadie sabe nada. Es lo más sólido que puedo opinar en este momento. Y quien crea que sabe, seguramente se equivoca.
EliminarLa ayahuasca y otras sustancias enteógenas no tienen como función la evasión sino, como dices, la comprensión profunda del universo en que vivimos por medio de metáforas, símbolos y alegorías espirituales. Suponen un ahondamiento en la propia conciencia para descubrir lo universal, la totalidad. Y sí, el cristianismo cuando llegó a América condenó y destruyó todos los ritos amazónicos que encontró porque los consideró demoníacos.
En cuanto a delegar en manos de los adivinos o chamanes nuestra propia vida interior, estoy de acuerdo contigo: no. Otra cosa es nuestro encuentro íntimo con dichas sustancias sin intermediación, que es lo que me encontré en el retiro, una reunión de personas libres. Y es lo más profundo que encontré, las conversaciones con seres que tenían la espiritualidad como inspiración y eran libres. Eso y la música por la noche durante las ceremonias de la ayahuasca. Saludos.
me dan ganas de probarlo, mira que soy una persona aprensiva. Una antigua compañera de universidad tuvo un brote psicótico, seguramente tenía algo ya, tras andar jugando con algunas sustancias y, desde ese día, siempre las he rechazado....
EliminarYa conoces mi relación con las plantas je, je, sobretodo en estado natural, mi amor por los bosques, la necesidad de ellos. Últimamente he empezado a fotografiar orquídeas. Me apasionan. Y además sabes que me apasiona el tema de la inteligencia vegetal. El tema de la Ayahuasca me interesa mucho, aunque seguramente no tenga nunca la oportunidad o las agallas de probar nada así. En todo caso veo que pasas por una etapa absolutamente mística y entrada tras entrada abarcas una nueva temática asociada a lo mismo. Desde luego me quedo con la mística de las plantas muy por encima de la mística religiosa. Las imágenes de las entradas las generas con IA verdad?. Un abrazo.
ResponderEliminarEspero ese fotolibro sobre las orquídeas, son plantas prodigiosas. Y me ha gustado ese concepto de 'inteligencia vegetal' en contra de la artificial probablemente. En cuanto a la ayahuasca, cada vez es más accesible para los interesados sin problemas legales como los hubo en algún momento en que se creía que era una droga y no una medicina amazónica. No hay una gran diferencia entre la mística de las plantas y la mística general. En el anterior post hablaba también de la psilocibina, las setas, que sabes que probé hace dos veranos. El ser humano es un 'homo religiosus', aunque no quiere decir que lo sea en un sentido tradicional sino cósmico, universal, abierto a la totalidad. Esta última imagen sí que la he generado con IA, pero las otras son sacadas de internet sin derechos de autor, creo. Un abrazo.
EliminarA lo largo de la historia las sociedades humanas siempre han hecho uso de plantas, exóticas o no, de propiedades un tanto "especiales": alteración de la conciencia, visiones, evasión...
ResponderEliminarNo es por hacer apología del consumo de ciertas sustancias con propiedades psicotrópicas, en mayor o menor profundidad, pero es cierto que bajo sus efectos hubo gente que compuso piezas artísticas o musicales, atrevidas vanguardistas y creativas. Pienso en Baudelaire, Verlaine o Rimbaud. Pienso en Rubén Darío y la absenta, en Poe y el alcohol, en Syd Barret y el Lsd.
Casi seguro que de no ser por estas drogas no habrían creado parte de sus obras.
Saludos.
Incluso las famosas pinturas parietales del paleolítico superior se cree que eran creadas por chamanes en el interior de las cavidades en zonas difícilmente accesibles como modo de comunicar el universo de la tierra con el inferior o el superior, con los abismos o los cielos. Las plantas psicotrópicas forman parte de todas las civilizaciones que ha habido. La nuestra tiene en el alcohol y los psicofármacos su fundamento existencial. Pero empiezan a abrirse camino lentamente otras sustancias enteógenas prohibidas durante décadas. No son drogas. La gente que consume ayahuasca es enemiga del alcoholismo y de la marihuana entre otras cosas. Es un camino espiritual para la apertura de la mente. Saludos.
EliminarAquí aplica muy bien el dicho: "La curiosidad mató al gato".
ResponderEliminarAbrazo.
No sé si soy el gato en este caso, pero está claro que la curiosidad no logró matarme y tengo intención de repetir cuando haga un año de la experiencia anterior. Lo más rico del encuentro fue coincidir con personas muy formadas y muy leídas que no se sentían gatos sino seres humanos que querían sanar o ampliar los límites de la conciencia. Abrazo, Sara.
EliminarQué placer leerte en esta exploración tan lúcida, Joselu, porque consigues que lo personal y lo ancestral dialoguen con una naturalidad que desarma. La manera en que enlazas tu experiencia con la larga historia humana de los trances, los símbolos y las visiones abre una perspectiva que va más allá del exotismo: recuerda que la conciencia también tiene su arqueología, sus capas profundas, sus lenguajes antiguos. Me ha impresionado cómo recuperas esa dimensión espiritual que tantas veces se oculta bajo la superficie racional de la historia, y cómo muestras que las plantas sagradas no fueron solo herramientas rituales, sino puertas hacia una comprensión más amplia de lo que somos. Tu texto invita a mirar con respeto, con curiosidad y con esa profundidad que ilumina sin imponer. Un fuerte abrazo, Joselu.
ResponderEliminarYo era el mayor del retiro, la mayoría eran personas formadas de edades intermedias. Me impresionó el nivel que había en la comunicación interpersonal. Uno que vive inmerso en una dinámica reducida en cuanto a encuentros personales, durante cuatro días tuve la ocasión de hallar a tres decenas de personas de lugares y edades diferentes que valoraban lo espiritual sin imposiciones, sin dogmas, sin ningún tipo de manipulación de ninguna manera. Este es el aspecto que yo resaltaría más en el retiro, el nivel personal, más que las sustancias que tomamos. Creo que has interpretado muy bien lo que he querido escribir y expresar. Siempre eres ágil y perspicaz para captar el centro de las cosas. Un fuerte abrazo, Enrique.
EliminarMe llama mucho la atención que lo describas como un regreso y no como una escapatoria.
ResponderEliminarMencionas sustancias muy potentes (especialmente el combo de Ayahuasca y Bufo), lo más importante es validar su vivencia sin juzgar.
El uso de la palabra "enteógeno" ("generar a Dios dentro") me sugiere que valoras mucho el aspecto sagrado y espiritual de la experiencia, por lo que usar ese mismo tono será lo que más conecte con ella.
Por mi parte poco puedo decir, jamás he probado sustancia alguna salvo las médicas, que poco o nada tienen que ver con lo que nos hablas porque son químicas y poco tiene que ver con una entrada emocional y espiritual muy potente.
Un abrazo, JOSELU.
Pues fíjate, en diversos hospitales catalanes se están utilizando sustancias enteogénicas para tratar dolencias como la ansiedad, la depresión, el síndrome postraumático, el alcoholismo, casos graves de cáncer -no para curarlo sino para el proceso de aceptación de lo inevitable-. Lo único para lo que no está recomendado es para la psicosis y la esquizofrenia, pero aparte de estas enfermedades de la psique se abre un amplio campo de indagación cada vez en más hospitales del mundo.
EliminarA veces me he imaginado una residencia de ancianos, muchas veces morideros sin remisión, ¿qué pasaría si se les diera una dosis de psilocibina -setas-? Sin duda, su vida alcanzaría una dimensión inimaginable y su conciencia ante la muerte se ampliaría y abrirían canales de conexión con lo cósmico y lo universal. Para los moribundos serían sustancias luminosas más allá de la morfina que se les inyecta para acelerar el proceso del morir. No son drogas, aunque en alguna parte haya conciencia de que sí lo son. Un abrazo, Miquel.
Había una persona que escribía en Tot, hoy ya no está entre nosotros, que padecía un cancer de páncreas. Esa persona me telefoneaba sino asiduamente, si con cierta frecuencia, sobretodo cuando estaba en horas bajas; el resultado es que me confesó, antes de irse, que para aliviar el dolor fumaba cierta sustancia y que los médicos que la llevaban lo sabían. Que esa sustancia le hacía ver cosas y que además era un aliviadero de pensamiento (eso es lo que me decía y no puedo escribirlo de otra forma); en fin, que le iba bien y que no pensara que se drogaba, sino que le ayudaba a calmar los dolores y el sufrimiento.
EliminarUn abrazo
Supongo que sería marihuana. El efecto de las plantas sagradas es diferente porque amplian la conciencia y hacen que el ser se abra hacia la muerte como una luz intensa. Un abrazo.
EliminarJoselu, es un texto valiente y detallado... no comparto esa atracción por las plantas sagradas —me producen respeto, incluso recelo—, pero hay que destacar tu manera de conectarlas con la historia de la conciencia, es interesante leer cómo para ti han sido un camino de regreso. Aunque el mundo de los enteógenos me es totalmente ajeno y no me atrae como experiencia personal, reconozco el valor de analizar cómo el trance ha moldeado la historia, el arte o la guerra. En cualquier caso, ya sabes que siempre me interesan tus artículos y todo lo que tiene que ver con la exploración de la conciencia. Un abrazo
ResponderEliminarComo le decía a Miquel, cada vez más son utilizadas en hospitales de todo el mundo para tratar dolencias psíquicas o fases terminales de enfermedades para buscar otras vías que las químicas. Estamos en una nueva primavera. En Cataluña, el Hospital Clínic es pionero en experimentar alguna de estas sustancias para tratar adicciones o drogodependencias, así como alternativas para casos de depresión o ansiedad cuyo tratamiento clásico no funciona. Tal vez tu recelo se debe a lo poco conocido que es el tema, aunque cada vez lo es más. Me ha gustado tu comentario respetuoso e interesante. Un abrazo, Milena.
EliminarConocí a una persona que tomó ayahuasca como intento de superar su depresión.
ResponderEliminarFue en un fin de semana de retiro espiritual.
A ella no le fue bien, vomitó mucho y tuvo sensaciones raras que le asombraron pero nada más.
Yo no me atrevería a tomarla.
Ni la ayahuasca ni otras plantas o brebajes.
De hecho no he fumado ni un porro en mi vida.
Quizás me he perdido experiencias importantes o conexiones espirituales pero no sé... no me llama.
Saludos.
No tiene por qué llamarte, cada uno sabe lo suyo, claro está.
EliminarLo de los vómitos es normal en el proceso de ingestión de la ayahuasca. La mayor parte de las personas que la toman, vomitan. Ya hay unos recipientes preparados para ello. Forma parte de la ceremonia. En cuanto al efecto, cada uno es diferente. En las opiniones posteriores al final del retiro, hay de todo. No hay una única versión.
Saludos
Desconozco totalmente este tema, por lo que no me atrevería a opinar, pero sí a preguntar si esas plantas sagradas, utilizadas en la antigüedad, producían la misma adicción que las que ahora se consumen como evasión y llevaban a la destrucción de la persona, como las drogas de ahora. Sé que ahora son un remedio en los tratamientos para el cáncer, pero como paliativos antes del final, no he visto que se le den a alguien que tiene una esperanza de vida.
ResponderEliminarHay que distinguir entre drogas que generan adicción, destructivas en algún sentido o dañinas para la salud, y estas sustancias naturales que promueven estados de totalidad y de espiritualidad intensas. Se utilizan en hospitales, como he dicho antes, para tratar la depresión, la ansiedad, la adicción al alcohol, las drogodependencias..., por medio de terapias muy controladas. No son adictivas ni perjudican la salud. No son drogas en el sentido estricto de la palabra, sino medicinas naturales que se utilizaban para sanar en el Amazonas, pero tienen un efecto psíquico importante. Cada vez son más aplicadas en terapias para sanar o para ampliar la conciencia. Saludos.
EliminarGracias por la información. Nunca es tarde para aprender cosas nuevas.
EliminarEn lo que no estoy de acuerdo es en lo que dices más arriba de que la morfina se inyecta a los viejos para acortar su vida. Eso no es así... fuera de conductas delictivas. La morfina se inyecta para paliar dolores fuertes, insoportables, y, si trae como consecuencia que se acortan los días de esa persona, entonces hay que valorar que esperanza de vida tiene y entramos en una cuestión distinta, en el tema del derecho a morir dignamente.
EliminarYo no he hablado de 'viejos' sino de moribundos, es distinto. Por otra parte, en una situación semejante que viviera yo, me gustaría que me aplicaran dosis potentes de psilocibina para potenciar el viaje de la muerte, el orgasmo más potente que tendremos en la vida. Eso sería morir dignamente, desde mi punto de vista.
EliminarEso es lo que se hace cuando el paciente lo pide o lo ha manifestado en el testamento vital.
EliminarSi no te mató la curiosidad, está claro que tú no fuiste tú el gato. Muchas personas quedan para el manicomio y el panteón con esas prácticas. Son muy peligrosas.
ResponderEliminar¿Conoces la vida de María Sabina?
Hay muchos documentales de ella y de los que la visitaban.
Hoy está muy de moda buscar en esas prácticas ancestrales...
Un abrazo.
Hay muchísimas cosas en el mundo que están de actualidad. Si me pusiera a enumerarlas no cabrían en el comentario. Una de ellas es la investigación para terapias de salud mental de los psicodélicos interrumpida en los años sesenta por la prohibición del gobierno americano. Ahora se está recuperando en muchos hospitales europeos y americanos su aplicación para curar enfermedades que no responden a los tratamientos tradicionales. Creo que tienes una visión sesgada sobre el tema y no es como lo consideras en base a un caso particular que mencionas. Yo no diría que están de moda las prácticas ancestrales, es una forma de devaluarlas, sino que se están investigando para la sanación mental de muchísimas personas. Yo tengo mi visión particular sobre la experiencia con la ayahuasca pero no voy a exponerla aquí porque puede ser muy lateral. Para mí, el encuentro, como he dicho, fue una ocasión de hablar con tres decenas de personas de diversos países sobre temas que habitualmente no se abordan en la comunicación convencional. Fue enriquecedor. Pero no hago proselitismo. Cada uno que haga y piense lo que quiera. Un abrazo, Sara.
EliminarJoselu, si aceptamos la idea de que el cerebro es una antena que conecta con una conciencia planetaria (noosfera o lattice) en donde se entrelaza la pisque humana, la conciencia de la naturaleza de Gaia y la conciencia cósmica, desde mi mirada de testigo, pienso que el ancho de banda de la percepción se expande (y eventualmente se contrae ¿o se reorganiza?) para recibir información insospechada o intuida: puede venir de adentro o de afuera o de ambas o ser una, pues, como se dice por ahí, como es arriba es abajo, como es adentro es afuera. El Todo es mental. Va un abrazo.
ResponderEliminarY te digo desde mi mirada de testigo, porque no he tomado plantas sagradas. Pero me interesa mucho la gente que sí lo hace. Incluso no se necesita nada externo: la respiración holotrópica es un ejemplo.
EliminarSí, en efecto, la respiración holotrópica o la meditación son fuentes muy potentes para tomar conciencia de la totalidad y de la unidad del universo, además de la inconsistencia del yo que se funde con todo lo que existe. Digamos que las plantas sagradas facilitan ese proceso de otro modo, sin años de meditación. Yo ensayé la meditación zen durante años y tuve experiencias muy profundas, pero el dolor de las rodillas me llevó a tenerlo que dejar, entre otras cosas.
EliminarMe ha gustado cómo lo planteas, aun siendo un observador externo, pero que entiende bien lo que aquí se dirime, sin intentar que nadie se apunte o de deje de apuntar algo que me da exactamente igual. Cada uno tiene su propio camino y es solo uno el que debe recorrerlo.
En un hospital sólo se puede utilizar medicamentos, fármacos, que sean legales y aprobados por ,la Farmacopea .Para que se cumpla,se cuida un farmacéutico con título. Es más los medicamentos hopiaceos,el farmacéutico hospitalario debe llevar un libro de registro y un almacén especial,en el que él sólo puede entrar,ningún médico puede acceder .
ResponderEliminarExperimentación con drogas psicolélicas en hospitales catalanes
EliminarDrogas psicodélicas para tratar la depresión crónica
Drogas alucinógenas para tratar la depresión en hospitales catalanes
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarPor lo que veo es un opiáceo. Un abrazo.
EliminarPerdona pero no sé ni cómo borré el comentario. Unas veces estoy con el ordenador otras con el Ipad y le di dónde no debía. Cierto, uno de los componentes es un opiáceo. Un abrazo
EliminarNunca he sabido, ni llegaré a saber, si los estados alterados de conciencia nos llevan a lo invisible o son, simplemente, juegos mentales nuestros...
ResponderEliminarQue se han potenciado desde la Prehistoria, lo tengo claro, pero lo que producen no lo tengo tan claro.
Un abrazo, amigo
Conectan al ser humano con la trascendencia y la espiritualidad. De hecho llevan a lo invisible, otra cosa es que eso sea un efecto meramente cerebral que lo simula. Un fuerte abrazo, Ildefonso.
EliminarJoselu, nunca he probado esas plantas y aunque por lo que dices en la publicación parece una experiencia interesante a mí me daría miedo.
ResponderEliminarUn abrazo.
No hay por qué probarlasl. Solo es información. La primera vez que tuve contacto con hongos alucinógenos fue en Sumatra en 1984. Fue una experiencia fantástica que aún recuerdo. Los comí en tortilla. La naturaleza cobró vida en aquella noche extraordinaria en que terminé jugando al ajedrez no recuerdo por qué. Y jugué bien. Un abrazo.
EliminarJoselu, me alegra de que para ti haya sido una buena experiencia y es seguro que yo no las probaré. Besos
Eliminar"Creo que tienes una visión sesgada sobre el tema y no es como lo consideras en base a un caso particular que mencionas".
ResponderEliminarSolo te di un simple ejemplo muy interesante y bello, de esa sanadora extraordinaria, que
sanó a miles de personas, a través de los hongos y que advirtió de los peligros en que hoy están Es muy impresionante lo que los curanderos han podido hacer con su capacidad de penetrar en otros planos.
Disculpa, Sara, ahora he investigado la figura de María Sabina y he podido comprender lo que decía. Su historia es grandiosa y trágica por lo que le vino a partir de que se hizo famosa por su práctica con los 'niños santos'. Me ha interesado mucho su experiencia. La fama la destruyó porque se divulgaron de manera banal sus conocimientos profundos entre los cientos de gringos que iban a su aldea a probar los hongos. Muchas gracias por la aportación y disculpa por mi ignorancia. Un cálido abrazo.
EliminarTe doy un afectuoso abrazo.
ResponderEliminarRespeto profundamente esas creencias y prácticas, aunque les tengo cierto temor
ResponderEliminarPaz
Isaac
Sí, eso he percibido a través de los comentarios, que hay temor. No pasa nada. No tiene por qué ser para el que no la desee probar. Yo repetiré en octubre una nueva sesión. Me atraen mucho los hongos psilocibes y la ayahuasca. Un cordial saludo.
EliminarAsí es, buena parte de la humanidad hace mucho que prácticamente rompió su relación con la Naturaleza, y por ende ese vínculo fascinante con las plantas, por ejemplo las plantas sagradas que tan bien expones.
ResponderEliminarEn mis viajes al Perú más remoto, en donde viven comunidades agrícolas, éstas mantienen el vínculo con ese mundo de las plantas; medicinales y enteógenas, y estas gentes son una verdadera enciclopedia popular en cuanto al conocimiento y aprovechamiento de este tesoro vegetal.
Supongo que, en nuestros días, la reticencia de la mayoría a experimentar alguna vez con estas plantas psicoactivas, es por temor a perder el control de sí mismo, o para ser más precisos; a perder ese anclaje racional con la realidad, pero, como muy bien apuntas, el ser humano no se agota en esa parcela racional que lo mantiene anclado a la realidad, hay otros estados de conciencia que nos brinda nuestro ser mediante la interacción con estas plantas, damos por sentado que la única realidad es la traducible por nuestra razón, pero el ser humano tiene la facultad de trascender esa realidad racional, de traspasar ese marco y adentrarse en otro escenario diferente, lo que de algún modo resulta fascinante.
Lógicamente conviene ser prudente con estas plantas, y proceder de un modo adecuado como has hecho tú. Añado también algo significativo, sabido es que las antiguas civilizaciones tenían una relación muy profunda con esta clase de plantas, y en la antigua Grecia acontecía una celebración anual; “Los misterios eleusinos”, y uno de sus rituales era precisamente la interacción con plantas enteógenas; bien, se da por hecho que algunos de los participantes en este ritual eran los grandes filósofos griegos; como Sócrates, Platón, Aristóteles, entre otros, vamos, la piedra angular de nuestro pensamiento racional, mira por donde, y de nuestra cultura occidental, supongo que ellos no se conformaban con limitar su conciencia de la realidad a los límites de la razón.
Es verdad que mucha gente no tiene necesidad de abrir su conciencia fuera de ese marco que delimita la realidad más inmediata, la que nos brida la razón, y también es muy legítimo.
Ciertamente, resulta mucho más dañino "alterar tu conciencia" con media botella de vodka que utilizar estas plantas, donde va a parar… aunque lo primero está más normalizado socialmente, claro.
Abrazo, Joselu.
Qué alegría leerte, Paco. Tus palabras no son solo un comentario, sino una 'radiografía necesaria' de nuestra desconexión actual. Tienes razón: hemos levantado muros de asfalto y lógica que nos han hecho olvidar que somos parte de ese "tesoro vegetal" que mencionas.
EliminarTu experiencia en el Perú remoto es el testimonio vivo de una 'biblioteca ancestral' que nuestra cultura ignora por soberbia. Es fascinante —y hasta irónico— que menciones los 'Misterios Eleusinos'. A menudo olvidamos que los pilares de la civilización occidental, como Platón o Aristóteles, no se conformaban con la "parcela racional". Ellos entendieron que para entender la luz de la razón, a veces hay que navegar las sombras de lo inefable. La verdadera inteligencia no es la que se encierra en la lógica, sino la que tiene la valentía de 'trascenderla'.
Ese "miedo a perder el control" que señalas es, en el fondo, el miedo del ego a reconocer que no es el centro del universo. Por eso, como bien dices, el marco de 'seguridad y prudencia' es innegociable; no se trata de "evadirse", sino de "adentrarse".
Y qué gran verdad sobre el alcohol. Resulta paradójico que la sociedad normalice el aturdimiento de una botella mientras teme la 'lucidez expansiva' de una planta sagrada. Al final, se trata de elegir entre anestesiarse o despertar.
En el caso del retiro que realicé, la sensación de seguridad fue completa, acompañado siempre por cuidadores expertos en las plantas, con música espiritual en directo a lo largo de noches inolvidables, sin intentar reproducir el ambiente chamánico que pudiera encontrarse en el Perú profundo del que hablas.
Gracias por aportar tu sabiduría a este hilo, Paco. Es un lujo contar con visiones tan lúcidas.
¡Un fuerte abrazo!
Lo que hacía "Pachita" también era alucinante. Ella operaba con las manos.
ResponderEliminarAbrazo.
PACHITA
Eliminar