lunes, 17 de noviembre de 2025

La terrible crisis humanitaria por la guerra en Sudan y la huida de centenares de miles de refugiados hacia la República del Chad, uno de los países más pobres del mundo.


He recibido una llamada urgente de ACNUR, ONG con la que colaboro, para explicarme por encima la espantosa crisis humanitaria que está viviendo la región de Darfur en Sudán por la guerra, lo que ha provocado el desplazamiento de millones de refugiados, más de un millón a la región del Chad. Como veo que no hay declaraciones políticas al respecto, ni manifestaciones de solidaridad, ni flotillas humanitarias, ni nada de nada porque no es un conflicto mediático al que la prensa preste atención, he buscado un resumen de la situación que aquí debajo os expongo. Treinta euros donados a ACNUR o ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE O MÉDICOS SIN FRONTERA puede ser una ayuda vital. 
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"En un mundo donde numerosas crisis globales compiten por nuestra atención, pocas han alcanzado la escala devastadora y silenciosa de la que se vive en Sudán. Descrita como la mayor crisis de desplazamiento del mundo, su impacto se extiende mucho más allá de sus fronteras, generando una emergencia humanitaria de proporciones abrumadoras.

El epicentro de esta emergencia se encuentra en el este de Chad, un país que ya enfrentaba sus propias dificultades y que ahora soporta una presión insostenible. Mientras la violencia en la región sudanesa de Darfur se intensifica, un torrente humano cruza la frontera en busca de seguridad, llevando consigo historias de una violencia y una pérdida inimaginables.

Este artículo busca ir más allá de las estadísticas para revelar cuatro de las realidades más impactantes y a menudo ignoradas de esta crisis. A través de datos y testimonios directos, expondremos el rostro humano de un conflicto que la comunidad internacional parece estar olvidando, a pesar de que las necesidades nunca han sido tan grandes.

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1. La Escala es Casi Inimaginable: Más Refugiados en Dos Años que en las Dos Décadas Anteriores

La aceleración de esta crisis ha sido explosiva. Desde que estalló el conflicto armado en abril de 2023, más de 844.000 refugiados sudaneses han cruzado a Chad. Esta cifra se suma a los 409.000 que ya se encontraban en el país como resultado de oleadas de violencia anteriores entre 2003 y 2023. En poco más de dos años, la población total de refugiados en Chad ha superado los 1,2 millones, triplicándose y desbordando por completo la capacidad de respuesta.

Para un analista humanitario, esta cifra significa que Chad ha acogido a más personas desplazadas en los últimos dos años que durante las dos décadas anteriores juntas. Esta afluencia masiva ejerce una "presión insostenible" sobre los recursos de una nación que, según la ONU, es el segundo país menos desarrollado del mundo. Este hecho convierte a Chad en el epicentro de la que ahora es la crisis de desplazamiento más dañina del mundo, con casi 12 millones de sudaneses expulsados de sus hogares.

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2. La Huida Termina, pero la Lucha por Sobrevivir Apenas Comienza

Condiciones de vida: Una segunda crisis

El inimaginable aumento de la población refugiada colapsa inevitablemente los sistemas de soporte vital. Para quienes logran llegar a los campamentos del este de Chad, la huida de la violencia es solo el primer obstáculo. Una vez allí, se enfrentan a una segunda crisis marcada por la escasez crítica de los recursos más básicos para la supervivencia. Las condiciones en los asentamientos son alarmantes:

  • Escasez crítica de agua: Los refugiados reciben entre 5 y 7 litros de agua por persona al día, una cantidad muy por debajo del estándar humanitario internacional de 15 a 20 litros, que es el mínimo necesario para cubrir las necesidades básicas de bebida, cocina e higiene.
  • Exposición extrema por falta de refugio: Apenas se satisface el 14% de las necesidades de refugio. Esto deja a decenas de miles de familias expuestas a las inclemencias del tiempo, desde el calor extremo del desierto hasta las lluvias torrenciales estacionales.
  • Saturación: El campamento de Adré, uno de los principales puntos de entrada, alberga a unos 250.000 refugiados, casi el doble de su población del año pasado, lo que agrava la presión sobre los servicios existentes.

"Aquí la gente vive con 7 litros de agua al día, lo que es muy insuficiente y está por debajo del umbral de emergencia. Con la estación de lluvias a la vuelta de la esquina, nos preocupa el riesgo de que se propaguen epidemias y enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera."

Estas condiciones crean una crisis dentro de la crisis, donde la supervivencia diaria es una batalla contra la enfermedad y la privación. La competencia por recursos tan escasos como el agua y la tierra fértil se convierte en un catalizador de tensiones. Como señala Acción contra el Hambre, "la comunidad de acogida quiere recuperar las tierras en las que se han instalado los refugiados para destinarlas a la agricultura". Este hecho demuestra una peligrosa cadena de causalidad: la afluencia masiva de refugiados, combinada con la escasez de recursos, fuerza a refugiados y comunidades de acogida a una competencia directa por los elementos más fundamentales para la supervivencia, elevando el riesgo de conflictos secundarios.

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3. Las Heridas Invisibles: Trauma y Violencia Étnica Selectiva

El costo humano de este conflicto va mucho más allá del desplazamiento físico y las privaciones materiales. Los refugiados que llegan a Chad cargan con profundas heridas invisibles, resultado de la violencia extrema que han presenciado y sufrido. Entrevistas realizadas por ACNUR con los recién llegados revelan un patrón de abuso sistemático:

  • Un alarmante 72% declaró haber sufrido graves violaciones de derechos humanos, que incluyen violencia física y sexual, detención arbitraria y reclutamiento forzado.
  • El 60% indicó haber sido separado de miembros de su familia durante la caótica huida.

Un componente especialmente aterrador del conflicto es la violencia étnica selectiva. En la región de Darfur, los civiles de la etnia no árabe masalit son objeto de atrocidades sistemáticas. Estados Unidos y otras naciones han acusado a las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) y a las milicias aliadas de cometer "crímenes contra la humanidad y acciones de limpieza étnica". Esta no es una acusación abstracta; se manifiesta en masacres concretas como la ocurrida en Ardamata, donde, según la Unión Europea, "más de mil personas fueron asesinadas por grupos armados a inicios de noviembre".

"Mataron a todas las personas de piel negra oscura."

Esta declaración de una superviviente masalit resume el horror de la persecución. Para abordar el devastador impacto psicológico, organizaciones como Acción contra el Hambre implementan programas de salud mental y apoyo psicosocial. A través de "talleres de tejido, dibujo y otros talleres creativos", proporcionan un "espacio seguro en el que expresar sus emociones, recrear vínculos sociales y recuperar una forma de estabilidad". Estas actividades no son solo una distracción; son herramientas esenciales para procesar el trauma y comenzar un largo camino hacia la sanación.

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4. Una Emergencia Olvidada: La Ayuda Internacional se Desvanece

La tormenta perfecta de esta crisis se completa con un cuarto y último fracaso: el abandono internacional. En un momento en que las necesidades humanitarias se han triplicado y se han vuelto más agudas, la financiación para responder a ellas se está desvaneciendo. No se trata de una simple brecha de financiación; es una catastrófica divergencia entre la escala del sufrimiento y la voluntad global para aliviarlo.

La falta de fondos es tangible y tiene consecuencias directas y letales:

  • La reducción de la financiación estadounidense, que previamente cubría el 50% de la ayuda humanitaria en Chad, ha limitado gravemente la capacidad de respuesta de las ONG.
  • Las agencias de la ONU y sus socios se han visto obligados a reducir drásticamente sus equipos y programas, afectando a áreas clave como la educación y los medios de subsistencia.
  • Las existencias de alimentos terapéuticos listos para usar, como el Plumpy Nut, son inciertas más allá de mayo, lo que pone en peligro inminente la vida de miles de niños y niñas que sufren desnutrición aguda grave.

Para hacer frente a esta situación, ACNUR y sus socios han solicitado urgentemente 553,7 millones de dólares para responder a las necesidades vitales de los refugiados. El hecho de que esta petición no se haya cumplido representa un abandono en el momento de mayor necesidad, convirtiendo la emergencia de Sudán y Chad en una de las crisis más olvidadas en la actualidad y dejando a millones de vidas pendiendo de un hilo.

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Conclusión: Una Crisis de Humanidad

Las cuatro realidades expuestas dibujan un panorama desolador: una escala de desplazamiento abrumadora que conduce a condiciones de vida inhumanas, un trauma profundo arraigado en la violencia étnica y, finalmente, un abandono por parte de la comunidad internacional que agrava todas las facetas de la crisis. Cada estadística representa a una persona con una historia, una familia rota y un futuro incierto.

Como ha señalado ACNUR, esta es una "crisis de humanidad, de seguridad y de infancia". Las vidas y el futuro de millones de civiles inocentes están en juego. Mientras el conflicto continúa y los fondos disminuyen, la pregunta que queda no es solo qué pueden hacer las organizaciones humanitarias, sino cuál es nuestra responsabilidad colectiva para no dar la espalda a millones de personas cuyo único crimen fue nacer en el lugar equivocado en el momento equivocado".

12 comentarios:

  1. Los europeos nos estamos dando golpes de pecho por lo acaecido en el 1500 y la colonización de África (de este continente hablamos), pero nadie dice nada de la República de Huawei, los verdaderos explotadores y colonizadores de todos esos países, en la actualidad, por los minerales raros, los diamantes, las maderas , el petróleo y todo aquello susceptible de ser materia prima.
    Todos tenemos nuestra responsabilidad colectiva, cierto, pero se me da que los nuevos colonizadores la tienen más que nosotros, que ya cargamos la rémora del pasado.
    Salut y buen día

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    1. No se trata ahora de buscar culpables -seguro que los hay- sino de ser conscientes de lo que está pasando ya que los medios informativos no le dedican ni un ápice de cobertura respecto a otros conflictos más mediáticos; ser conscientes, investigar y, a ser posible, echar una mano de la única forma que podemos, y esta es económica. Ayer me llamaron de ACNUR haciéndome consciente de que se está viviendo una situación desesperada e insostenible en la que millones de personas están en gravísimo peligro de muerte por verdaderos genocidios y persecuciones étnicas, además de las carencias vitales en los campos de refugiados. He visto en otros conflictos una gigantesca sensibilización y en este no hay ninguna. Salut, y bona nit.

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  2. África siempre es la gran olvidada. Desde el Congreso de Berlín de 1885 en el que las potencias europeas se repartieron con escuadra y Cartabón el continente, sólo ha contado a la hora de extraer sus riquezas o de realizar estrategias de control ( Guerra Fría), pero nada más. Ahí se acaba el interés de occidente por sus problemas. Y no creo que sea por racismo, sino porque los pobres pintan poco a escala mundial. Yo prefiero no comparar ni elegir entre lugares del mundo donde la gente esté viviendo un infierno. Y los que salen de su zona de confort, con o sin flotilla, y se implican personal o económicamente en asuntos que ocurren lejos de nosotros merecen todo mi respeto y consideración. Yo soy poco dado a manifestaciones. No sé si por comodidad o por precaución ( tengo miedo a que suceda cualquier imprevisto que no pueda controlar. Las madas me aterran). La última a la que asistí fue por el "No a la guerra" de Irak cuando Aznar, Blair y George Bush decían que había allí armas de destrucción masiva. Alguien me echó en cara que por qué no me manifesté también después a favor del pueblo saharaui. Creo que no me molesté en contestar.
    Un saludo.

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    1. No sé si he entendido tu comentario pero ayer recibí una llamada impactante para que colaborara -ya lo hago habitualmente con ACNUR y Médicos sin frontera- económicamente. Treinta euros es el valor que tiene mantener a un niño con vida durante un mes. Se trata de esto, de una tragedia de dimensiones dantescas que está pasando delante de todo el mundo y no se le presta ninguna atención mediática. Solo se trata de esto. Un saludo.

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  3. Pensar que hay tantos multibillonarios y no son capaces de echar una mano. Caerá sobre sus conciencias. Yo colaboro con Ayuda en acción. Un beso

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    1. No serán los ricos los que colaboren en esto. Yo habitualmente colaboro con dos ONGs, las que más confianza me merecen, pero ayer me llamaron para una ayuda extraordinaria, además de mi cuota mensual. La situación es terrorífica en Sudán y en el Chad.

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  4. En mi caso también colaboro en lo que puedo, aunque a veces pienso que estoy apagando incendios con una tacita de té... Me abruma tanto la escala de nuestra maldad que me hago bolita y dejo de pensar en ella, me preocupo de lo que tengo a mano, de lo poco que puedo hacer en mi metro cuadrado de mundo...

    Los medios de comunicación han decidido que éste conflicto "no mola", o no tienen el color correcto de piel es es muy complicado de explicar para que lo podamos entender en un par de noticias breves.. ¿no pretenderás que nos pongamos a pensar ahora?

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    1. Sí, lo pretendía. Por lo menos investigar el drama humano que está pasando aunque no mole, como bien dices, por cuestiones que no vamos a comentar para no ser cínico. No hay ayudas oficiales, los donantes han dejado de donar fondos, especialmente Estados Unidos. Tal vez nuestra tacita de té tenga más valor de lo que creemos, porque si en lugar de una tacita hay un millón de tacitas podemos salvar a decenas de miles de niños que están en condiciones terribles. Sé que no podemos hacer mucho, pero algo sí. Darlo a conocer ya es algo, buscar información en buenas fuentes, tomar conciencia y donar algo, esa tacita es importante. Nuestro metro cuadrado del mundo es importante, pero a veces hay que salir de él, especialmente cuando es evidente que hay conflictos olvidados. La prensa española no habla nada, nada. ¿Por qué?

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    2. Ese ¿por qué? final es algo a lo que he dedicado mucho, pero mucho tiempo, a pensar. La intricada red de intereses, de motivaciones, de cosas que ni imagino, que hacen que unas noticias sean noticias y otras no sean nada.. A veces lo entiendo, hay noticias con gancho, con su morbo, pero otras veces las meten con cuchara a todas horas hasta que forman parte del debate..

      Si sigues el hilo de los medios de comunicación es fácil ver, en ocasiones, esos hilos, pero otras veces me resulta incomprensible.

      Sigamos con nuestras tacitas, sí, soy un pesimista irredento, pero nunca dejo de intentar las cosas aunque las intuya imposible... qué demonios.

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    3. Razonas bien, Beauséant, los conflictos en África y Oriente medio no tienen repercusión mediática ninguna salvo que una de las partes sea quien te puedes imaginar, eso tiene gancho y morbo. Siempre lo ha tenido. El resto merece menos atención que un saltamontes a la salida de la procesión. Y sí, nuestras tacitas, tienen importancia, qué demonios.

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  5. Tremenda la situación en la que viven y mueren, más lo segundo que lo primero. Es importante dejar constancia de que este conflicto ha sido despreciado por los medios de comunicación, muy poco se habla de la atrocidad que está destrozando la población. Tampoco parece importar lo que pasa en Mali y en Yemen. Si sale en tv y en prensa, existe, si no, está condenado a la indiferencia internacional.

    Saludos

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    1. Me pregunto qué característica ha de tener un conflicto violento para ocupar durante años diez o quince minutos de telediario cada día, qué tipo de malvado debe ser el que centre así la atención, qué tipo de situación debe ser para que la inmensa mayor parte de la población odie o deteste a una de las partes y la considere criminal y genocida... Me lo pregunto sin ánimo de polémica, porque estos conflictos, igual que el de Siria antes que ha durado diez años, no han recibido la atención de los medios de comunicación, ni ha habido declaraciones de ministros y ministras, ni ha habido manifestaciones ni acciones solidarias, ni estéticas comprometidas para apoyar a una de las partes. La respuesta puede suponerse, pero no la voy a expresar. Efectivamente, lo que está pasando es terrorífico, pero recibe la indiferencia internacional más pasmosa y las almas sensibles se mantienen serenas porque dichos conflictos no encajan con su idea de un buen conflicto en que todo esté claro y se sepa sin lugar a dudas quién es el malo, el genocida, el criminal.

      Saludos, Marga, muchas gracias por tus palabras.

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