lunes, 23 de febrero de 2026

Experiencias cercanas a la muerte (ECM)

Una de las preguntas más universales de la humanidad es qué ocurre después de la muerte. En las últimas décadas esta cuestión milenaria ha empezado a examinarse con herramientas científicas, centrándose en un fenómeno tan desconcertante como repetido: las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM). Se trata de explorar qué sucede en esos momentos de frontera entre la vida y la muerte, no desde la fe ni desde los relatos tradicionales, sino a partir de la evidencia clínica registrada en hospitales y situaciones de parada cardiorrespiratoria

Las ECM se definen como un episodio lúcido que ocurre cuando una persona está al borde de la muerte, a menudo sin signos vitales y, en ocasiones, con ausencia de actividad cerebral detectable. Quienes las viven describen una conciencia clara y despierta, muy alejada de la confusión propia de un sueño, una alucinación o un delirio farmacológico. El cuerpo puede encontrarse sin pulso ni respiración y, sin embargo, el sujeto relata después con detalle qué “vio” y qué “sintió” durante ese tiempo

Lo más llamativo de estos testimonios es su notable consistencia. Muchas personas describen la sensación de salir flotando de su propio cuerpo y observar la escena clínica desde arriba, como si fueran espectadores externos. Otras cuentan que atraviesan un túnel hacia una luz intensa que, lejos de producir miedo, transmite una serenidad profunda. Es frecuente también el encuentro con familiares fallecidos o seres de luz que irradian amor incondicional y comprensión total, así como la revisión panorámica de la propia vida, como si fuera una película que se despliega en pocos instantes. Todo ello aparece acompañado por una sensación de paz indescriptible, de desaparición del ego individual y de pertenencia a una realidad más amplia

Este fenómeno no se limita a una cultura o a una época concretas. Los relatos se repiten en personas de distintas nacionalidades, edades, creencias religiosas o posiciones ateas, con elementos muy similares entre sí. Esa uniformidad ha llevado a muchos investigadores a descartar que se trate simplemente de historias fabricadas, influencias culturales o fantasías guiadas por la tradición religiosa

Ante este panorama, la ciencia ha intentado ofrecer explicaciones basadas en el funcionamiento del cerebro en situación extrema. La hipótesis más habitual sostiene que las ECM serían el resultado de un “cerebro en crisis”: un último estallido de actividad neuronal provocado, por ejemplo, por la hipoxia, es decir, la falta de oxígeno durante la parada cardiaca. Este estado podría generar una “tormenta” de neurotransmisores capaz de producir visiones intensas. Sin embargo, esta explicación tropieza con un problema: en lugar de escenas caóticas, fragmentarias y confusas, los pacientes describen vivencias estructuradas, coherentes, con un hilo narrativo claro y una lucidez aumentada. Las piezas no encajan del todo, y muchos modelos fisiológicos siguen siendo, de momento, conjeturas sin suficiente apoyo empírico

Aquí se abre un terreno que roza los límites de la neurociencia actual. Algunos investigadores plantean que quizá la conciencia no dependa exclusivamente del cerebro para existir. Se citan, por ejemplo, casos de personas sometidas a anestesia general profunda que, durante un paro cardiaco, carecen supuestamente de actividad cerebral organizada y, pese a ello, refieren después las experiencias más lúcidas de su vida. Desde esta perspectiva, el cerebro no sería tanto el origen de la conciencia como un órgano que la “sintoniza” o canaliza, del mismo modo que una radio sintoniza ondas que existen con independencia del aparato

Un caso especialmente intrigante es el de personas ciegas de nacimiento que, durante una ECM, aseguran ver por primera vez. Hablan de colores, formas, espacios y escenas con una precisión visual que jamás habían experimentado en su vida cotidiana. A este fenómeno se le ha dado el nombre de “mindsight”, una especie de visión interna o conciencia hipersensorial que no encaja fácilmente en la comprensión habitual de los sentidos físicos

Más allá de la discusión teórica, las ECM suelen marcar un antes y un después en la biografía de quien las vive. La experiencia deja una huella indeleble y con frecuencia desencadena una transformación vital profunda. Muchos sujetos pierden el miedo a la muerte, ya que dejan de verla como un final absoluto para percibirla como un tránsito hacia otra forma de existencia o a un plano espiritual. Se consolida en ellos la convicción de que la conciencia no está limitada al cuerpo físico y de que la muerte corporal es solo un cambio de estado

Esta transformación interior suele ir acompañada de cambios en la escala de valores. El materialismo, la búsqueda de éxito social, fama o estatus pierden importancia, mientras crecen el interés por la vida interior, la espiritualidad y el servicio a los demás. La revisión de la propia vida que muchos relatan durante la ECM suele desembocar en un mayor deseo de perdonar y de ser perdonados. Aparece un nuevo sentido de propósito, la idea de que la existencia tiene una dirección y un significado que van más allá de las metas convencionales

Otro rasgo muy repetido es la sensación de conexión con el todo. Las personas cuentan que se sienten unidas a todo lo existente, como si comprendieran de golpe el funcionamiento profundo del universo. Esta vivencia de unidad cósmica genera una confianza serena en el orden de la vida y la muerte, como si ambas formasen parte de un mismo proceso. En paralelo, el ego individual parece disolverse “como un aro de humo”, mientras una esencia más profunda permanece, liberando al sujeto del terror a la inexistencia

Sin embargo, estas experiencias también tienen un coste. No todas las consecuencias son sencillas de integrar en la vida cotidiana, especialmente en el ámbito de la pareja y la familia. Se han documentado casos en los que la transformación interior tras una ECM provoca tensiones graves en la relación conyugal, hasta el punto de desembocar en divorcios. El fuerte desinterés por lo material, el trabajo competitivo o las ambiciones sociales puede chocar frontalmente con el estilo de vida o las expectativas del otro miembro de la pareja

A menudo se observan cambios de personalidad: el sujeto se vuelve más altruista, compasivo y espiritual, algo que su entorno no siempre comprende ni comparte. Muchas personas que han vivido una ECM temen ser tomadas por fantasiosas o desequilibradas si cuentan lo vivido, de modo que se autocensuran o lo comparten solo en círculos muy reducidos. El proceso de asimilación puede prolongarse durante años; algunos estudios hablan de un periodo de hasta siete años en el que se atraviesa una auténtica “noche oscura del alma”. Esta crisis existencial puede generar inestabilidad emocional y dificultades para sostener vínculos afectivos previos

No es raro que aparezca cierto aislamiento. Resulta complicado transmitir una experiencia tan radical a quienes nunca han vivido nada parecido, y esto puede crear una distancia silenciosa entre el sujeto y su entorno. Además, las relaciones humanas corrientes pueden percibirse como pobres en comparación con el amor incondicional experimentado durante la ECM, lo que aumenta la sensación de desajuste con el mundo cotidiano.

En conjunto, las Experiencias Cercanas a la Muerte plantean un desafío profundo a nuestra comprensión actual del cerebro y la conciencia. El núcleo del problema es que se describen estados de conciencia compleja y organizada en condiciones fisiológicas que, según los modelos vigentes, no deberían permitir tal vivencia. La pregunta que emerge, incómoda y fascinante, es si la conciencia es algo más que el producto del cerebro físico. Si realmente pudiera expandirse o intensificarse justo cuando la actividad neural se apaga, habría que replantear la idea de que el cerebro fabrica la conciencia y empezar a verlo, quizá, como una antena que la recibe. Aceptar esta posibilidad supondría un cambio radical en nuestra visión de lo que significa estar vivo y de lo que podría esperarnos al otro lado de la muerte.

 

83 comentarios:

  1. Eso solo lo sabe
    el que se marcha
    y no vuelve , saludo.

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  2. Leído todo el texto con interés, amplio y detallado, destacan dos partes. La primera "positiva", y la segunda... "a encajar en la vida tras la experiencia".
    Nada que decir al respecto, Joselu.
    Pero sí con el siguiente dato. La idea de que el cerebro fabrica la conciencia. Habría que matizar sobre qué se entiende por "conciencia". Si bien a primera vista y a tenor de "empezar a verlo como una antena", ya denota la limitada visión que la Conciencia "despierta".
    Y para abundar en el término, "Algunos investigadores plantean que quizá la conciencia no dependa exclusivamente del cerebro para existir."
    ¡Conciencia! Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM).
    Hay un aspecto de la realidad del ser humano que, a mi modo de ver, simplifica todo esto. ¡La Reencarnación!
    Partes de este mundo. Nuevo ciclo donde quiera que sea. ¡Regresas! Nuevo ciclo de vida, programa por hacer. Lo harás completo o no... Adios de nuevo, etc.
    Una de las mejores experiencias, ¡reales!, sobre distintas Reencarnaciones, son las vividas y explicadas por el reconocido Brian Weiss, médico y psiquiatra estadounidense conocido por sus investigaciones sobre la reencarnación, la regresión de vidas pasadas, etc.
    Su obra más conocida: MUCHAS VIDAS, MUCHOS MAESTROS.
    Abrazo.

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    1. Sabía que este post te incitaría y te concitaría a conversar. Lo único que puedo decir es que he descargado ahora mismo Muchas vidas, muchos maestros, de Brian Weiss. Sé que existe algo tras la muerte, no sé si reencarnación o transmigración. No lo sé, pero como los hindúes siento que volver a vivir es volver a sentir dolor y que la cadena de reencarnaciones es una maldición, que el budismo pudo tal vez detener. No sé si quisiera volver a vivir todo desde el principio, qué espanto... Abrazo.

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    2. En eso estoy yo: leyendo algo de ese señor para ver si me convence. Yo soy demasiado pragmática para hablar de estos temas, me angustia no saber y, sobre todo no poder saber. Una parte de mí quiere creer y la otra se empecina en encontrar una explicación científica a estos hechos tan mágicos. Gracias por la reflexión Joselu.

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    3. Me agrada que este foro sea un lugar de reflexión sobre temas que no son comunes y que podamos expresar nuestras dudas existenciales y místicas. Lo que sí siento en este sentido es la percepción de que la muerte no es el final. No sé hacia dónde ni cómo pero no es el final. Gracias, Aina.

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  3. Ok Joselu.:)))))
    En pocas palabras todo!
    Sri Nisargadatta Maharaj. De principio a final.
    Chao.

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    1. Lo tengo siempre presente junto al Chuang Tse, taoísta.

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  4. Perdón por la eliminación, no puse bien el link. Gracias por atreverte con un tema así. No es ligero ni cómodo, y aun así lo abordas con calma y sin sensacionalismo. Bueno en realidad te atreves con muchos temas interesantes. Mientras te leía pensaba que hay preguntas que uno no puede despachar con cuatro frases rápidas. Esta es una de ellas. Me gusta que no lo plantees como afirmación cerrada, sino como interrogante abierto. Eso invita a pensar sin empujar.
    A mí este asunto siempre me coloca en una mezcla de asombro y prudencia. Me impresiona que haya testimonios tan consistentes y, al mismo tiempo, me doy cuenta de lo limitado que es lo que sabemos. Leer algo así me recuerda que no lo tenemos todo explicado, aunque a veces actuemos como si sí.
    También me parece honesto que señales las consecuencias humanas, no solo lo llamativo del fenómeno. Porque, más allá de teorías, lo que hay son vidas que cambian y personas que intentan encajar lo vivido en su día a día.
    Teniendo en cuenta todo lo que expones, yo personalmente sigo sosteniendo con firmeza aquello que, desde mi fe, tengo por cierto. Estos temas me interesan y me hacen pensar, pero no desplazan esa convicción de fondo que para mí es clara.
    La semana pasada vi en Prime Video el documental " Después de la muerte", que aborda precisamente estas experiencias. Me pareció interesante por los testimonios y el enfoque que presenta.
    Y hace un mes leí el libro La rueda de la vida, de Elisabeth Kübler-Ross, psiquiatra , autora reconocida por su trabajo con pacientes terminales, con miles de testimonios y años de investigación con muchas publicaciones sobre el tema. Es una lectura que aporta mucha luz desde la experiencia clínica. Un placer leerte.

    Link sobre el documental
    https://www.filmaffinity.com/es/film778330.html

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    1. Leí La rueda de la vida de E. Kübler Ross hace unos años y pasé a mi hija pequeña, enfermera, alguno de sus libros sobre las experiencias con moribundos que conmocionaron a Lucía que trabajaba en un oncologico de Barcelona. Tuvo ocasión de acompañar a moribundos y darse cuenta de que la atención a estos era excelente en Paliativos y no en medicina clínica donde se aplica el encarnizamiento terapéutico para prolongar la vida. La rueda de la vida me interesó muchísimo aunque tengo la impresión de que las presencias espirituales que ella cuenta no acaban de parecerme sino fantasía. Fue una mujer extraordinaria y su vida fue ejemplo de compromiso total con el dolor de los demás, pero hay algo en ese libro que me parece inverosímil por lo menos para mi percepción ahora mismo. Tomo nota del documental que mencionas en Prime Video. Tú tienes una fe que yo no tengo en absoluto. No soy cristiano y algún día escribiré sobre ello tal vez en semana santa. La vida después de la muerte es un tema que me apasiona. Muchas gracias.

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    2. Coincido contigo en la percepción de ciertos aspectos que pueden resultar difíciles de encajar o incluso inverosímiles en el libro de Kübler Ross. A mí también me ocurrió, casi hasta el punto de la decepción. Ahora bien, siempre he valorado un matiz importante en ella: jamás utilizó sus experiencias personales como argumento probatorio de sus teorías.Y ella insistió mucho en ello. Esa distinción me parece honesta y, como mínimo, digna de consideración. En cuanto a tu confesión sobre la ausencia de fe, te soy sincero: desde el primer momento en que te leí lo percibí con claridad. Y nunca ha sido un obstáculo para el diálogo. Al contrario. Siempre he sentido que tus planteamientos están formulados desde el respeto hacia mi posición, del mismo modo que yo procuro hacerlo hacia la tuya. Parto de esa base cada vez que te leo. Sabemos desde dónde escribe cada uno y eso, lejos de empobrecer la conversación,creo la hace más interesante.
      Que pensemos distinto no resta valor a lo que compartes. Tus reflexiones siguen siendo sugerentes, abiertas a debate y profundamente humanas. Y te digo algo más: me gusta cómo escribes y cómo respondes. Hay claridad, hay respeto y hay pensamiento propio. Por eso te sigo. No por coincidir, sino porque vale la pena leerte.

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    3. Ayer releía un post sobre Jesús de Nazareth que escribí hace tres años y que posiblemente vuelva a publicar en Semana Santa. Lo escribí influido por la lectura de un libro sobre la figura de Jesús en que se lo interpretaba como un judío más de su generación que se enfrentó al poder romano. Al final, como verás, reflexionaba desde mi posición no creyente que el cristianismo ha dado páginas siniestras pero también de las mejores de nuestra historia de Occidente, y que fuera de este, caíamos en la banalidad más absoluta. Así que pienso que la fe es un don que tenéis algunos con los que es posible conversar y dialogar pese a estar en posiciones diferentes. Aunque no lo son tanto porque, como todas las tradiciones religiosas, hace hincapié el cristianismo en lo trascendente. Yo sin salir de lo inmanente siento también poderosamente el valor de lo trascendente. Vale la pena también leerte. El diálogo es esencial y y estoy de acuerdo en tu percepción de la honestidad de E.K.R.

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  5. Un tema muy complejo que da lugar a multitud de especulaciones. La búsqueda de consuelo tras la muerte es un sentimiento humano comprensible. Aparte de las interpretaciones religiosas, con sus ofertas de vida eterna, paraísos y reencarnaciones, hay mucha gente no creyente que nos habla de estos fenómenos, difícilmente demostrables, que nos llenan de paz interior, de consuelo y de unión del fallecido con otra realidad, cósmica e integradora. En ningún caso se relata dolor, violencia o episodios desagradables. Hay luz después del túnel, sosiego, paz... Me apunto.

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    1. Hay lecturas que son relevantes para pensar sobre ello. La tanatóloga Elizabeth Kübler Ross que se ha mencionado anteriormente es de referencia. La visión de que la vida es un absurdo, en la que solo hay azar y caos, me distorsiona profundamente porque pienso que anhelamos un sentido por más cuestionado que esté por ciertas tendencias de la ciencia.

      Una imagen que me lleva a pensar es que si ponemos a mil monos delante de una máquina de escribir y les damos mil años para que escriban -el azar y el caos- no saldrá de ellos La Divina Comedia ni El Quijote ni el Fausto. El azar no puede crear el sentido, solo el sentido puede generarlo.

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  6. Tema complejo. Soy prudente al respecto, sobre todo porque según lo que uno pueda apuntar puede sonar a fantasioso.
    Creo que hay algo más después de esto, pero por cuestiones "no especulativas", sino vividas.
    He estado algún tiempo viviendo en Sudamérica, y allí la comunicación "espiritual" es sino normal, sí más frecuente que en esta sociedad "industrializada". He visto escuelas espiritistas, que las hay, y he sabido de gente que practicaba "vudú". Y he visto levantarse una silla delante de mis ojos...
    Hay cosas inexplicables y fuerzas que más vale no alterar. Hay energías positiva, las hay y funcionan, a su vez hay lo contrario, con sus deidades...y funcionan.
    Luego intuyo, que hay algo más después de esto.
    Un abrazo

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    1. Las experiencias espirituales son comunes a todas las culturas. He participado recientemente en un retiro con medicinas amazónicas en que hemos tomado diversas sustancias enteógenas, en un ambiente de personas jóvenes y no tan jóvenes que se sentían profundamente espirituales en sus percepciones. Pero no se trata de espiritismo como mencionas sino de investigaciones que la ciencia hoy día se plantea sobre Experiencias Cercanas a la Muerte y que son evaluadas rigurosamente. No se trata de vudú ni de levitar sillas sino de algo realmente congruente y a la vez misterioro sobre lo que pasa tras la muerte. Y merece la pena pensarlo porque una vida común que piensa que tras la muerte hay la nada y el vacío, la sensación de absurdo es total. Necesitamos el sentido. Si no hay nada sino caos y azar, la muerte se despoja totalmente de significado. Piénsalo. Un abrazo.

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  7. Extraordinario reportaje Joselu, hace unos meses experimenté en mis carnes algo que me sonaba con lo descrito, estuve muy grave y después de la segunda intervención quirurgica tuve experiencias y sueños que concuerdan ya no se si realidad o ficción con parte de lo que escribes, pero es tan difícil describir ese estado cuando por suerte sales de él.
    Saludos Cordiales.

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    1. José Antonio, tú viviste aquello pero no lo recuerdas con claridad y lo relacionas con sueños. Las ECM son de una claridad absoluta y no se olvidan porque se producen con la mente nítida y en un estado de profunda paz espiritual del que no se anhela salir. Mi suegro, ya fallecido, tuvo una ECM cuando, ingresado en el hospital, tuvo un fuerte descenso de temperatura que él vivió como un estado de bienaventuranza y de paz absoluta. Lo reanimaron, pero él pensó que mejor que lo hubieran dejado morir. Tras la reanimación vinieron semanas de tortura médica hasta que murió. PIenso que fue un error reanimarle. Saludos, y bien venido al blog.

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  8. Hola Joselu. Un tema interesante propones, como siempre, y te confieso que leí y leo sobre el mismo a cada rato. No puedo argumentar de primera mano. Hay quienes dicen.. ver para creer. Prefiero el.. creer para ver. Un abrazo!

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    1. No hay problema, solo hay que esperar. Todos pasaremos por ello tarde o temprano, pero la vida se contempla de otro modo si se piensa que la muerte es un proceso de transformación. Cambia radicalmente la percepción de las cosas. Saludos.

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  9. Joselu, tu texto abre una grieta luminosa en un territorio donde casi siempre reina el silencio: ese borde misterioso entre la vida y lo que pueda haber después.
    Lo que más me ha impresionado es la serenidad con la que expones un fenómeno tan cargado de vértigo. No lo presentas como dogma ni como consuelo fácil, sino como una pregunta honesta que atraviesa culturas, biografías y épocas. Y esa honestidad es lo que permite que el lector entre sin defensas.
    Me quedo con tres hilos que dejas vibrando:
    – La lucidez en el límite. Resulta desconcertante que tantas personas describan claridad, estructura y sentido justo cuando el cuerpo parece apagarse. Ese contraste entre la fisiología en crisis y la conciencia expandida es, quizá, lo más perturbador y lo más fértil para pensar.
    – La transformación posterior. Más allá de túneles y luces, lo verdaderamente decisivo es lo que ocurre después: cambios de valores, pérdida del miedo, una vida que se reordena desde dentro. Ahí es donde uno siente que, sea lo que sea lo vivido, deja huella real.
    – La necesidad humana de sentido. Lo dices con una imagen poderosa: el azar no escribe La Divina Comedia. Y quizá por eso estas experiencias nos interpelan tanto: porque sugieren que la conciencia no es un accidente, sino una pregunta abierta.
    Tu texto no pretende cerrar nada, y justamente por eso acompaña. Nos recuerda que la muerte no es solo un final biológico, sino un enigma que nos define mientras vivimos.
    ¿No te parece que, al hablar de la muerte, en realidad estamos intentando comprender mejor la vida que aún tenemos entre las manos?

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    1. Enrique, siempre me ha atraído el tema de la muerte. En el zen nos decían que viviéramos toda nuestra vida como si ya estuviéramos muertos. La muerte es una incitación, paradójicamente, a vivir la vida hasta sus últimas consecuencias, a vivirla plenamente. Y sí, estoy de acuerdo contigo. pensando en la muerte intentamos comprender mejor la vida que tenemos entre las manos. Leí en un yogui hindú, representativo del vedanta advaita, que la vida es muy diferente si pensamos que el final es definitivo y total en el que la vida se concibe como un absurdo, como una pasión inútil que dijo algún existencialista. Nada hay más extenuante que el sufrimiento que lleva anejo la vida para acabar en la más absoluta de las ausencias, en la nada. Nada tiene sentido. En los institutos no hablamos nunca de que la vida ha de tener un sentido. Nos hemos contagiado demasiado del vacío que constituye nuestra existencia. Nacemos, crecemos, sufrimos, nos apareamos, envejecemos y morimos. Esta es la perspectiva occidental, pero si consideramos la vida como un proceso, como una transformación que sirve para crecer, para construirmos para llegar a un final incierto pero luminoso en que el proceso sigue adelante, la perspectiva cambia. Los seres humanos viven la vida de un modo muy diferente si sienten que hay algo tras la muerte. Morimos, sí, pero nuestra conciencia se expande, dejamos el ego y nos transformamos, no sé como ni en qué, pero así la vida adquiere otra dimensión que no perciben los fatalistas y los finalistas que piensan que el universo es caótico y sin sentido, que somos una plasmación del azar más absoluto. Sí que pienso que esto lleva a vivir de otra manera. No sé cómo pero la muerte me estará esperando y yo la recibiré con esperanza, eso nadie podrá quitármelo pese a que los científicos materialistas hacen proselitismo sobre que no existe nada más que el cerebro y que este es una inmensa red de estímulos eléctricos y químicos, nada más. Me he enrollado pero creo que ver las cosas de otra manera, ayuda a vivir.

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    2. Hay algo en lo que dices, Joselu, que siempre me ha parecido decisivo: cuando uno piensa la muerte no desde el miedo, sino desde la lucidez, la vida cambia de textura. El zen lo formula con esa paradoja tan suya —vivir como si ya estuviéramos muertos—, pero en el fondo apunta a lo mismo que tú señalas: solo cuando aceptamos el final dejamos de vivir a medias.
      Comparto también esa intuición que mencionas del vedanta: si la muerte fuera un apagón absoluto, la vida se volvería insoportable en su absurdo. No por sentimentalismo, sino por pura coherencia existencial. El sufrimiento, la pérdida, el desgaste… todo quedaría reducido a un trámite sin sentido. Y, sin embargo, la experiencia humana —la de todos los tiempos— insiste en lo contrario: que hay un hilo de continuidad, una transformación, un proceso que no se agota en lo biológico.
      Me parece muy certera tu crítica al vacío cultural en el que vivimos. Hemos convertido la vida en un mecanismo sin trascendencia, y así nos va: generaciones enteras sin un porqué, sin un horizonte, sin un relato que sostenga. En los institutos, como dices, jamás se habla del sentido. Y sin sentido, la vida se vuelve un peso.
      Tu esperanza ante la muerte no es ingenua; es una forma de sabiduría. No dices “sé lo que hay”, sino “intuyo que no puede ser solo nada”. Y esa intuición —que no es fe religiosa, sino experiencia interior— cambia la manera de estar en el mundo.
      Quizá la clave esté en eso que apuntas al final: vivir sin miedo. Cuando el miedo a morir se disuelve, la existencia deja de ser una carrera defensiva y se convierte en un camino. Y entonces, sí, se vive de otra manera.

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    3. Me admiran las reflexiones a que ha llevado este post. Varios comentaristas confluyen en considerar plausibles las ECM como reveladoras de un proceso que no concluye con la muerte. Tu comentario, excelente como sueles, lo revela. He asistido a funerales que han durado entre siete y quince minutos, oficiados por sacerdotes, que eran la apoteosis del sinsentido. Alli nadie parecía creer en una vida posterior a la de la vida biológica. Ni el cura que es el profesional del asunto por el tono cansado y hastiado. En mi funeral quiero que se lea un texto taoísta que habla del miedo a la muerte. Pienso que la vida constituye un destino misterioso y quiero pensar sobre ello. Y quiero pensar que la muerte es un proceso de transformación. No tengo pruebas empíricas que lo demuestren. Nadie las tiene.

      Nuestra sociedad se sostiene sobre el vacío que se llena con la política, el deporte, la comida, las distracciones, los viajes, las posesiones... También la fraternidad y la generosidad en muchos casos, pero en definitiva vivimos sin un sentido que sostenga la existencia. Los musulmanes son mucho más fuertes que nosotros porque para ellos hay sentido y fuerte. Nos ven decadentes y saben que no creemos en nada.

      El miedo a la muerte por más que se niegue es fundamental en nuestra forma de encarar la existencia.

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  10. (...) la evidencia científica confirma que los neandertales enterraban a sus muertos de forma deliberada, una práctica que sugiere pensamiento simbólico, emociones y respeto por sus congéneres.

    Esto me hace pensar que antes de ser lo que hoy somos, ya teníamos esa inquietud de que hay detrás de la vida, podemos pasar los días comentando sin llegar a satisfacer a cada una de las inquietudes y sentires, sobre este aparente punto de inflección, más no un punto final.
    A Sartre le preguntaron que piensa de la muerte , y el dijo más menos , "entraré y me disolveré en la nada"

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    1. El sentimiento de lo sagrado ha estado presente en toda la historia de la humanidad, aunque en los dos últimos siglos ha sido cuestionado y se ha impuesto lo profano. Mircea Eliade escribió que lo sagrado emerge por los intersticios de una sociedad materialista. Habremos de volver de alguna forma u otra. En cuanto a Sartre, no nos detendremos demasiado tiempo en su pensamiento. Nadie ha vuelto del gran viaje para contarlo, así que hemos de ser nosotros los que montemos las piezas del gran puzzle de la vida y de la muerte.

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  11. Lo he vivido y puedo asegurarte que es así. Es más, me quedó una cierta nostalgia que tiene que ver con que en más ocasiones haya deseado morir. Un beso

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    1. Has escrito algo muy hondo. Los que vuelven de una ECM quedan transformados. Volver de la muerte es un acicate para la vida, pienso. La vida dentro de su imperfección es una fuente de luz, la única que tenemos a este lado. Me he quedado conmocionado por tu pensamiento. No sé qué añadir.

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  12. Dentro de unos años se sabrá, con certeza científica, que esas experiencias son la prueba del paso de un patrón ordenado (la persona) a otro, del que aún no sabemos nada. Resulta que los átomos y partículas de los que estamos hechos no desaparecen. Ningún átomo ni partícula desaparece en el Universo. Así que morir será el tránsito a otro modelo de orden. La cosa que más me intriga es saber si nuestra consciencia terrestre nos acompañará en el nuevo estado después de la muerte biológica.

    Saludos

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    1. Pienso, aunque todo pensamiento es vano en este terreno, que nuestro ego se disolvera, pero nuestro espíritu, que es inmortal, permanecerá. Lo único que queda de la ecuación de la vida es 'yo soy', el ser en estado puro. Ahora todo lo que experimentamos es ESO, que desaparecerá, creo. En ese tránsito a otro modelo de orden cuyo sentido desconocemos totalmente, se transmitirá la llama. No hay nada que me serene más que pensar que la muerte es una metamorfosis. Es increíble que no hablemos de esto. Saludos.

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  13. Un terreno muy resbaladizo abordas hoy. Saludos

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    1. ¿Hay algo interesante que no sea resbaladizo? Me hubiera gustado conocer tu punto de vista que presumo muy interesante por tus publicaciones. Saludos.

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  14. Es todo muy pero muy interesante.
    Que venga más de esto!

    Por un momento me dije: "no nos engañemos, si alguien 'volvió', en realidad es que no murió".
    Pero eso sería solo una cuestión semántica.
    Y el problema sigue allí.
    Si alguien estuvo más allá de lo que llamamos vida y volvió, es que quizás tenemos un concepto muy limitado de lo que es la vida.
    Lo que es igual de fascinante.

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    1. [video]https://youtu.be/yP3qP02fv6Y?si=F7TfDKErYGLVpUfG[/video]

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    2. Te he dejado un vídeo sobre un doctor catalán que habla del tema para profundizar en el tema. Es fascinante.

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  15. Es una cuestión de la que no tengo nada claro. Ojalá existiera un más allá en el que la energía de los cuerpos se reencuentra y sigue viviendo. Ojalá. Dicen que la Física Cuantía descubrió que debajo de los átomos hay partículas que son ya pura energía. Si eso es así, sería posible que esa energía sobreviviera.
    Pero ¿quién sabe...? Yo, al menos, no lo sé.
    Un saludo, amigo

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    1. Claro, claro, creo que es difícil, si no imposible, tenerlo claro. Hay una intensa penetración de los modelos materialistas en base a la ciencia que niegan que tras la muerte subsista algo inmaterial de los seres, que en todo caso no hay ninguna demostración de que exista el alma o espíritu. Para ellos, la muerte es el final. Sin embargo, podemos intuir algo diferente cuando comprendemos nuestra propia vida y el hálito que la impulsa. Un saludo, Ildefonso.

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  16. Muy interesante esta entrada, Joselu. Había leído algo y me había interesado a propósito de las investigaciones del doctor Manuel Sans Segarra. En cualquier caso, siempre es reconfortante y esperanzador pensar que después de esta vida vamos al paraíso. Un fuerte abrazo

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    1. En los funerales percibo una sensación de finitud y nihilismo. No somos nada. Polvo eres y en polvo te convertirás. Nadie parece creer en que hay otra dimensión que se abre. Estas experiencias activan otras forma de ver la vida y la muerte. Abrazo fuerte, Bertha.

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  17. Escuché un podcast en el que entrevistaban a dos personas, hombre y mujer, sobre las ECM.
    Me impactó mucho.
    Muchísimo.
    Yo siempre he sido incrédulo relativo a todo lo que no pueda ver y tocar... pero hace años tuve una experiencia personal que me hizo intuir que hay muchas cosas que no sabemos y que nos parecen imposibles.
    Creo recordar que en ese podcast el hombre explicó que después de su ECM su matrimonio empezó a hacer aguas hasta que naufragó.
    Es bien cierto todo lo que explicas.

    Saludos.

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    1. Yo también he vivido experiencias que no consigo explicar con la lógica común. Una vez estuve a punto de morir, pero una persona llegada de no sé dónde me salvó la vida. No es la única vez que me he sentido salvado no sé cómo ni por qué. Creo que hay cosas que no sabemos, como bien dices. Esto me abre a pensar que que la vida es un misterio más allá de nuestra visión plana, sin colores y sin volúmen. Hay otros mundos pero no sé si están en este. Saludos, Toro, tus comentarios son siempre bien atinados.

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  18. Algún día lo sabremos con certeza, pero no se lo podremos decir a nadie. No h etenido una ECM, pero eso de sensación de conexión con el todo, buf eso si que lo sentí una vez.

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    1. Ahora se está empezando a experimentar con sustancias psicodélicas que están siendo probadas en hospitales como medios alternativos para abordar ciertas enfermedades del ánimo, y como potentes catalizadores de la conciencia. Se ha despenalizado y se pueden probar. Me refiero a la ayahuasca, la psilocibina, el bufó alvarius, etc. Todas estás sustancias abren esa conexión con el todo y expanden la conciencia. En la vida común hay ocasiones en que esto sucede de modo natural, pero son raras. Yo también he tenido experiencias místicas en que he perdido el miedo a la muerte, la verdadera clave de todo. El miedo a morir nos condena al miedo a la existencia. Cuando se supera, vivimos de otra manera, y esto deben de ser las ECM.

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  19. Buffff, que decirte de este tema, apenas me atrevo a entrar. Desde luego me quedo con que las consecuencias que describes de la experiencia cercana a la muerte son cosas que yo realmente deseo. Lo que comentas de:

    “Esta transformación interior suele ir acompañada de cambios en la escala de valores. El materialismo, la búsqueda de éxito social, fama o estatus pierden importancia, mientras crecen el interés por la vida interior, la espiritualidad y el servicio a los demás.”

    Eso sería absolutamente deseable y es hacía eso lo que persigo. Pero claro, prefiero no pasar por una experiencia cercana a la muerte para forzarlo. En ese sentido, conforme ibas escribiendo los efectos, lo que se siente durante la experiencia, y sobretodo todo ligado al tema del cerebro me he acordado la extensa explicación que me contó un familiar cercano de una experiencia que tuvo en la selva amazonica peruana de unas tomas de Ayahuasca que realizó. Y lo que me contaba era muy, muy similar a lo que cuentas. Un conocimiento profundo del universo, una claridad total sobre la vida y los entresijos del ser humano, en fin. Y estamos hablando de la reacción del cerebro al efecto de una sustancia externa, despertando capacidades o sensaciones que normalmente no te muestra el cerebro.

    En ese sentido yo tiendo a creer que la experiencias de las que hablas es más de lo mismo. Desde luego no creo que nuestra consciencia sea algo exterior a nosotros y que sobreviva. Más bien creo en la experiencia cercana a la muerte el cerebro recurre a habilidades o a recursos a los que normalmente no se tiene acceso.

    Yo como tú no tengo fe alguna. No creo para nada en almas ni ningún tipo de vida después de la muerte.

    Un abrazo.

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    1. Hoy hemos hecho una caminata por Collserola cuando esto está radicalmente prohibido y hemos pasado miedo a atravesar zonas cerradas por la peste porcina. He leído esta mañana tu comentario y he ido dándole vueltas mientras caminaba para ver cómo te podía responder.

      Está muy bien traída la conexión de las ECM con la ingestión de sutancias como la ayahuasca para despertar potencialidades espirituales que tenemos dormidas o anestesiadas. Cuando tenía veinte años tuve una experiencia que me marcó profundamente atravesando una zona de clavijas en el Pirineo. Mi pánico a la altura y a la caída me hacía incapaz de dar un solo paso a través del vacío, pero, en medio de mi terror, una imagen o pensamiento o sensación se apoderó de mí. ¿Qué podía pasar si me caía y me mataba? No pasaba nada. Y en un instante perdí el miedo a la muerte por primera vez en mi vida. A partir de ese segundo, pude cruzar las clavijas con una liviandad y serenidad inenarrable. Mi estado era de absoluta felicidad como nunca he vuelto a sentir. Pienso que la vida está marcada por el miedo a la muerte, consciente o inconsciente. Las ECM parecen ser una vivencia extrema de aceptación de la muerte como me pasó a mí en la montaña. Y entonces surgen una tranquilidad y una serenidad inenarrables y el ser empieza a volar despojado del miedo hacia... Hacia no sé dónde. Tú interpretas que ese cerebro en crisis recurre a habilidades o recursos a los que normalmente no se tiene acceso. Es una forma de verlo. Esa paz -tan rara o imposible en la vida- es el paso decisivo de perder el miedo a la muerte. Lo que pasa luego, no lo sé, José Antonio, no lo sé. Un abrazo.

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  20. No ha vuelto nadie para contarlo, aunque te voy a decir una cosa, Jodelu; de pequeñito estuve en lugares por primera vez y recordaba cosas de esos lugares. Como si ya hubiera estado antes. No lo entendía!
    Saludos.

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    1. Es una impresión que no recuerdo, supongo que tienes que ser niño para sentir algo parecido. De mayor, se amontonan tantas imágenes que no debe de ser fácil percibir esa sensación. Saludos.

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  21. No sé si hemos comentado algo por aquí sobre una serie que se llama pluribus, en ella parece que todos los habitantes de la tierra se han visto enfrentados a una ecm y, de repente, toda la escala de valores se les ha venido abajo.

    Mi lado más práctico se ha aferrado siempre a la teoría del cerebro en crisis, como el pobre operador de una central nuclear que ve todos los indicadores en rojo y se pone a manotear frenético todas las palancas para ver si ocurre el milagro. Pero, claro, mi otro lado más literario, encuentra fascinante ese tema. ¿Te imaginas?, todas las conciencias conectadas con un todo que, al morir, vuelven a esa unidad primigenia antes de partir a otros cuerpos...

    Saludos

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    1. He buscado Pluribus y parece que está en Apple Tv, miraré a ver si me suscribo un mes para verla.

      En cuanto a la teoría del cerebro en crisis que opera con todos los indicadores en rojo, es una de las interpretaciones posibles, pero el resultado es todo lo contrario a lo que podría esperarse porque a los que sufren una ECM se ven invadidos por una paz y felicidad inmensas y no por un estado de alerta, confusión y desorden que podría suponerse.

      En todo caso, tu lado más literario ve el tema como fascinante, lo expresas con precisión y belleza. Saludos.

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    2. Es una serie interesante, hay que tenerle paciencia, como todas las de ese autor, pero el concepto y como lo abordan creo que tiene muchos matices...

      Y, bueno, creo que el cerebro siempre intenta proteger a la criatura asustada que lo sostiene, así que en caso de crisis no me parece extraño que nos inunde con una gran cantidad de soma que haga el final más llevadero, ¿no te parece?

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    3. Es una hipótesis plausible, aunque que el cerebro 'siempre' intenta proteger a la criatura asustada que lo sostiene, no lo veo ajustado a los hechos de una vida en que el cerebro nos juega malas pasadas con miedos, depresiones, psicosis, ansiedad, desorden... No veo que mi cerebro, si es que fuera una entidad independiente a mí mismo, me intente proteger. Pero aquí hay en tu formulación una idea muy interesante. Si el cerebro fuera un ello que nos protegiera, querría decir que hay un un yo distinto al cerebro de modo que hay un yo soy frente a una máquina electroquímica que nos intentaría proteger.¿Te das cuenta de la importancia de semejante deducción? Un Yo soy frente al ESO que me proyectaría el cerebro. Creo que, sin darte cuenta, has formulado la hipótesis más radical para la idea de que solo somos algo por la electroquímica cerebral. Has encontrado el alma.

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  22. Lo más cercana que he estado de la muerte fue hace años un coma por una lesión cerebral causada por un accidente. Lo que sí tengo claro es que al despertar, no era la misma persona. Un abrazo

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    1. No sé si viviste una ECM, pero sí que experimentaste que una crisis de tal magnitud pudo transformarte profundamente. Me hubiera gustado que explicaras en qué sentido notaste ese cambio, tú y las personas que te rodeaban. Abrazo.

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  23. Joselu, tocas de nuevo un tema bien interesante. No he tenido ECMs, pero sí que he experimentado -dos veces- una "especie" de comunicación con personas recién fallecidas... La primera con cinco añitos: se estaba muriendo mi abuela que dormía conmigo en mi habitación desde mi nacimiento, y ella quiso ser trasladada al pueblo donde residía una hermana suya... y para allá que fuimos todos un mes de agosto. Y estando durmiendo yo junto a un hermano, dos o tres noches más tarde de instalarnos en casa de mi tía abuela, me desperté de repente cuando empezaba a amanecer, cantó un gallo y la voz de mi abuela me dijo: acabo de morir, pero no te preocupes, seguiré contigo por siempre para todo lo que necesites, y vi como una nebulosa.... Y ahí me quedé, sin inmutarme, pero tampoco triste la verdad... y desperté a mi hermano que no había sentido nada, al que se lo conté, y que se re durmió ipso facto... Me levanté y me dijeron que mi abuela acababa de morir... También, hace quince años, cuando falleció mi padre, noté que se comunicó conmigo... Creo que el que la ciencia reconozca que diferentes personas, con diversas creencias o ninguna, coincidan en experiencias parecidas puede que hable efectivamente de la dimensión de la conciencia... El Yoga y la meditación también hablan de ello, de expandir la conciencia, de conocer como usarla, de flexibilizarla... y así poder abrir los ojos a una realidad más allá de esta... Como si esta realidad nos tuviera atrapados, encarcelados... Y esto, a mi entender, nos da esperanza de alguna manera; el mundo este no está para tirar cohetes... Eso sí, no sabemos nada, podrían ser amaños de nuestra pequeña conciencia o de nuestra intuición... No lo sabremos hasta morir... y según el Libro Tibetano de los Muertos, la muerte es un viaje también complicado, como la vida... en paz no te quedas hasta hacerlo...
    Ahora voy a leer los comentarios que suelen ser aquí bien jugosos...
    Gracias, Joselu, abrazo.

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    1. Me has dejado maravillado con tu comentario lleno de densidad y experiencias suprasensoriales. La comunicación con tu abuela, recién fallecida, y con tu padre, puede querer decir que tienes una antena especialmente hipersensible para la intuición transpersonal. Yo no he tenido experiencias de este tipo. Aunque cuando murió mi madre hace quince años -con ella me unían sentimientos muy difíciles y conflictivos- tuve que redactar su esquela para publicar en Zaragoza. Fue un rapto de intuición el que tuve para crear una estructura y unas palabras que bien podrían haberla representado en vida. Me salí totalmente fuera del guion y no sé si fue bien entendido. Había humor sobre todo -no dolor porque no sentí dolor por su muerte: me había hecho sufrir demasiado para que yo la apreciara-. Pienso que hay intuiciones y experiencias en la vida que nos llevan a pensar que hay algo más que lo tangible, lo pragmático, lo material, y que desembocan en la dimensión espiritual. De igual manera he vivido experiencias que me han hecho visible este otro lado. El mundo no está para echar cohetes como dices, pero hay un 'misterium magnum' que va más allá de las convenciones y de las creencias más esquemáticas de que solo somos azar, caos y electricidad y química cerebral. Y me congratulo de ello. Ahora estoy buscando recursos para abordar la hipnosis regresiva. Algún día hablaré de ello. Un fuerte abrazo, Milena, muchas gracias por esta pequeña maravilla que ha sido tu comentario.

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  24. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. No entiendo por qué lo has eliminado si era muy oportuno e interesante. Ahora iba a contestarte. Me dan ganas de publicarlo de nuevo pero sin tu permiso sería inapropiado. Decías que la sensación de paz y serenidad de los que viven ECM solo podrían ser experimentadas por buenas personas o acaso por despistados que no han hecho el mal a nadie, pero no por las malas personas que han pasado por la vida haciendo el mal. He pensado mucho en esto, y pienso que tiene que haber una justicia retributiva. No puede ser que los malignos tengan el mismo premio que los bondadosos. El budismo tibetano habla del bardo, un periodo que dura 49 días en que el alma pasa diferentes etapas en que se decide cuál va a ser su próxima reencarnación si en ser humano o en gusano o en perro. Creo que tienes razón, y estoy totalmente convencido de que tú, Daniel, eres una buena persona. Lo que sé de ti me lo confirma. Siento que hayas borrado el comentario. Si me das tu permiso, lo vuelvo a colgar porque era muy valioso e interesante. Saludos.

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    2. Lo habia borrado porque me parecía que hablaba mucho en primera persona y me parecía que, otra vez, me habia enrollado . Aquí lo vuelvo a poner.

      Quizás para entender la Muerte debiéramos entender la Vida, no se. El otro día le decía a una muy buena amiga mía que no creo que el Hombre tenga impacto real en el clima y le dije mis razones, después le dije que yo si creo en el diablo, lógicamente me pregunto si estaba loco. Entiéndase, no creo en el diablo de cuernos que nos pintan las religiones, sino en fuerzas malignas y benignas que condicionan nuestra Vida. Creo que hay personas malvadas y pienso que ellas, cuando mueran, no tendrán estas experiencias que nos muestras, no tendrán paz, no tendrán armonía, estarán perdidos, desconozco lo que les pasará pero pienso que los ejemplos que nos muestras solo les ocurre a gente "buena", quizas despistada en su forma de vida por el trabajo, el estrés u otras circunstancias, pero buenos.
      En cierta manera me incluyo entre estos, por muchas razones.
      Tengo la teoría que nuestro físico se moldea con nuestra conciencia, nuestros ojos muestran lo que somos, he conocido gente mala, mala en todo el concepto de la palabra y no pueden ocultarlo al buen observador. No creo que estos tengan este tipo de experiencias que nos muestras.
      Por razones justificadas que no vienen al caso he pensado en mi muerte. Hace unos meses fue la primera vez en mi vida que visualice mi muerte, de forma real, de forma consciente, tangible (si se me permite el uso de esta palabra para esta circunstancia). Hice un resumen de mi vida, consciente, lo que acerté y lo que me hizo ganar experiencia, no me arrepiento de nada.
      Visualice como seria el proceso de mi muerte y me vi muerto, no tengo miedo, no me asusta, se que va a venir cuando llegue y ya esta.
      Estoy contento de mi vida, no hecho mal a nadie conscientemente nunca, jamás, he ayudado a mucha gente en muchas cosas, mi familia me quiere, yo les quiero a ellos. Estoy preparado para cuando llegue y moriré en paz cuando sea el momento, ahora lo se, y lo se a ciencia cierta. Incluso creo que se hasta la edad en que moriré, y no es un chiste, no.
      No tengo miedo.
      Desconozco si veré la famosa luz o no, no me preocupa, estoy en paz conmigo mismo y creo que eso es lo más importante que podemos hacer para ese paso. El Hombre siempre ha tenido dudas o miedo de la muerte porque no ha llegado a comprender la Vida. La muerte es simplemente una parte inseparable de la Vida. Y este ser humano que escribe este comentario ha estado en comunión con la Vida muchas veces y eso no lo puede decir mucha gente.
      Un saludo.

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  25. Precisamente, como bien defines en tu concienzudo artículo de consulta que agradezco y me llevo en la memoria "un cambio radical en nuestra visión" nos proporcionará las nuevas laterales preguntas más que las viejas perimidas respuestas que necesitamos para alumbrar estas cuestiones...
    Abrazo hasta vos!!

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    1. He tenido que buscar el adjetivo 'perimidas' que desconocía. No es común aquí por la península, pero he aprendido que quiere decir 'obsoletas'. Gracias por tu comentario, espero no haber sido muy cansado con la entrada. Abrazo.

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  26. Interesante artículo sobre las experiencias antes de morir ¡Ojalá sea como la describen estas personas de las que hablas y podamos perderla el miedo! Un saludo, Joselu.

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    1. El lunes que viene escribiré sobre un tema que sin duda te interesará y te hará recordar a tu madre. Espero que sea así. Un saludo, Mercedes.

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  27. Lo que nadie cree hasta que lo experimenta.
    Es lo fascinante del misterio de morir. Quizá allí se empieza a vivir y la vida que conocemos solo sea el trayecto.
    El ser humano es muy reacio a creer en lo que no percibe materialmente, pero existe. Al considerar que existe, se abre el ser hacia el conocimiento, que quienes presumen de mucho saber, realmente ignoran. Los niños tienen la sensibilidad para conectar con otros niveles de existencia, pero no se les fomenta mantener firme esa sensibilidad. Incluso se les obliga a perder esa capacidad.
    Un abrazo.

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    1. Es significativo que varios comentaristas han coincidido en lo que tu expresas pero es un tema que no se aborda tal vez por miedo a que nos piensen crédulos o fantasiosos frente al racionalismo científico como única base para observar el universo.

      En nuestra civilización se bloquea todo camino que nos lleve a otros niveles de existencia algo que los niños, como bien dices, tienen esa sensibilidad, pero se la anestesiamos y matamos porque en nuestra sociedad todo lo mistérico es objeto de burla y cuestionamiento. No me imagino programas de la televisión con contenido espiritual porque el medio desvirtúa todo. El medio es el mensaje como escribió Marshall McLuhan. Pero los blogs es un medio muy abierto a otras posibilidades. Un abrazo.

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  28. Hay algo que no cuadra en las fechas, Joselu, y título...
    Tu entrada, ya publicada, lleva fecha del 25/02.- El primer comentario la lleva del 23/02. Y el título Nuevo blog???
    Como verás, estamos atentos a casi todo lo que proviene de ti. :)))))
    Abrazo.

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    1. Ha sido un error en la publicación en otro blog que se ha colgado en este y no puedo anular dicha publicación. He intentado posponer la publicación en una fecha posterior para que desaparezca lo que hice, pero no ha funcionado. Desaparecerá con mi nueva publicación la semana que viene. Abrazo..

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  29. Coincido con lo que observa, Ernesto.

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    1. Ha sido un error que no he logrado subsanar. En fin. Abrazo.

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  30. Magnífico texto. El asunto de las ECM me interesa muchísimo.
    Después de ciertas experiencias que viví a raiz de la muerte de mi madre, empecé a ver la muerte de otra manera. Después oí hablar de la tanatóloga a la que mencionas en uno de los comentarios, y después he escuchado en varias ocasiones al doctor Sans Segarra. Así que estoy plenamente convencida de que nuestra vida, siendo como es un hecho fascinante, es solo una pequeña parte de un misterio aún mayor y más fascinante.

    Por otro lado, creo que las ECM indican no solo que hay algo más allá de la muerte, sino que también podrían implicar que aquí , en esta vida "real", también hay manifestaciones de otras cosas, de otras realidades, pero que no sabemos interpretar.

    Como dice Cartarescu en su novela Solenoide, con frecuencia recibimos señales de otra posible o supuesta realidad que a veces interactúa con la nuestra, y que tomamos como casualidades, de modo que nos haría falta un órgano que nos ayudara a distinguir lo que son casualidades de lo que son señales o indicaciones de la existencia de esa otra "dimensión".

    En fin, yo siempre digo que no sé si existe lo "sobrenatural", pero me gusta pensar que sí, porque lo haría todo mucho más emocionante.

    Un saludo, y gracias por tan interesantes ideas.

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    1. Casi no es necesario que diga que coincido contigo porque expresas muy bien todo lo que siento o pienso. La idea de que el universo surgió por el azar, que todo es producto del azar y las leyes físicas ciegas me resulta muy insatisfactorio. Está claro que no hay nada demostrado a nivel espiritual porque es otra dimensión a la que no se tiene acceso por los medios de la ciencia, pero podemos intuir y valorar experiencias que han ocurrido en nuestra vida que abren caminos a otras dimensiones. Pienso que sabemos una diezmillonésima parte de las leyes de la ciencia y el universo sigue siendo un lugar oscuro pero también misterioso, porque ¿quien nos dice que no existen universos paralelos? Pensamos que la racionalización lo es todo, pero solo es una vía entre otras para acceder al conocimiento. Yo soy extremadamente racionalizador pero pienso que en mi visión dejo abierto el camino al misterio, a lo espiritual, a la vida después de la muerte aunque no sabemos cómo será, pero como pienso, es muy diferente vivir con una perspectiva meramente científica que se ciñe a lo que se puede tocar y medir a una perspectiva holística en que se colorean las emociones, aunque nos digan que nos engañamos y que no no existe nada más allá del último suspiro. Sí, sería mucho más emocionante pensarlo, y como a la postre da igual, mejor pensar que hay un otro lado. Ayuda a vivir. Un saludo, Ángeles.

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  31. Desde muy joven me fascinó todo lo paranormal: necesitaba creer en todo sin prejuzgar nada. Pero con los años, confieso que la razón ha ido ganando terreno al corazón. Sin embargo, después de leer algún estudio serio como el del Proyecto AWARE del Dr. Sam Parnia me devuelve la duda necesaria: es difícil ignorar que la ciencia detecte picos de lucidez extrema justo cuando el cerebro debería estar completamente "apagado". Me gustaría creer, de verdad, que no somos solo máquinas biológicas y que la muerte es solo una transición; no me produce ningún miedo, sino una profunda curiosidad por saber si esa paz universal de la que tantos hablan es nuestro verdadero destino.

    Saludos Insolentes!!

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    1. He tenido que revisar datos sobre el proyecto AWARE del Dr. Sam Parnia y en la información que he podido recabar no parece que el estudio realizado con pacientes clínicamente muertos en varios países sea concluyente y que demuestre que las ECM sean comunes a todos los pacientes. Se habla más de que se concibe la muerte como un proceso pero no concluye en que la conciencia se disocie del cerebro. Es importante, contrastar las informaciones. He leído opiniones mucho más favorables a las ECM por parte del médico catalán Manuel Sans Segarra. Creo que es un tema que queda abierto. Yo, como tú, siento gran curiosidad intelectual por saber si 'esa paz universal de la que tantos hablan es nuestro destino'. Hoy he tenido una experiencia de hipnosis para lograr activar mi yo suprapersonal y acercarme a una regresión, pero ha sido un fracaso. Me doy cuenta de que soy demasiado racional, mi razón, como en tu caso, es una fuerza poderosa. En definitiva, me gustaría pensar en esa paz universal como destino pero me asaltan dudas.

      Saludos también insolentes.

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    2. Pues te agradezco mucho tu aclaración. Más saludos!!

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  32. Hola, Joselu. interesante lo que escribes, como todos los temas que sueles traer, generan multitud de interrogantes con su aporte de reflexión. Por desgracia, sólo podemos hablar desde la especulación hipotética o desde la propia experiencia y que ésta, nunca puede demostrarse... Somos Alma,
    somos carne despegada,
    somos ecos inmortales...
    Carne, tierra, somos
    entes que volvemos
    al lugar de la Creación...
    Por un tiempo,
    somos conciencia y consciencia
    y después,
    seremos nuevas vivencias...
    La poesía está en todas partes, creo yo, je...
    En fin, me encanta interpretar las señales que la vida va ofreciendo, pero lo que sí tengo claro es que esas señales son individuales. Cada ser vivo encuentra las razones y las respuestas a su vida, si las encuentra. Pero no es trasmisible a otros, por alguna razón es cuestión de Fe.
    He leído al doctor Manuel Sans, también a otros como Brian Weiss, sobre las experiencias cercanas a la muerte... Me gusta aprender y leer y escuchar a otros, personalmente tengo varias experiencias, pero considero que es tan absolutamente perfecta la Creación de todo lo vivo que jamás podremos estar en los "dos lados" a la vez... Pero estoy segura que el misterio se aclarará para cada ser vivo cuando cruza al otro lado. Yo sí siento que la vida material es sólo una parte, la espiritual también existe y no desaparecemos, sólo cambiamos para volver a ser..., estoy segura, je... Pero claro, es cuestión de fe en uno mismo, como ya decía en sus escritos Santa Teresa...
    Gracias. Me he llenado de cosas buenas leyéndote, leyendo aquí.

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    1. Gracias, Clarisa, tu comentario ilumina el debate y la cuestión. Efectivamente, la convicción de que existe o no un otro lado es estrictamente individual. Podemos sospechar, intuir, creer, pero no existe confirmación y queda en el terreno de la fe. No hay demostración empírica. Acabo de leer Muchas vidas, muchos maestros de Brian Weiss que es un texto clarificador en que aparece una hermosa metáfora: cada uno de nosotros es un diamante en bruto, cuyas facetas, están cubiertas de polvo y suciedad. Es nuestra tarea irlas limpiando y puliendo para que al final, sus mil facetas reflejen la luz multicolor de la vida. Todos somos iguales, unos van más avanzados que otros, pero en definitiva, todos tenemos la misma tarea de limpiar las caras del diamante. Es fácil entenderlo intelectualmente; pero es más difícil vivenciarlo, llevarlo al terreno de las emociones profundas. Te escribo con la complicidad de pensar como tú que existe la parte espiritual, aunque el lenguaje de la ciencia lo niegue y piense que son creencias injustificadas por las pruebas y las leyes de la física. Un abrazo.

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  33. Impresionante, Joselu, cómo desgranas todas las vertientes de un asunto, que me llega a la epidermis. Curiosamente, recuerdo el íngrimo azoro de mi padre, que en una de sus numerosas resurrecciones, nos relató una experiencia bastante similar a las que se describen en las ECM. También que se guardara de revelarla, pues la vivencia había sido tan intensa, que temía que nos burláramos. El colofón de que familiares suyos le susurraban en italiano y en francés, que no había llegado su momento, le pone el sello típico de esas historias ECM como rúbrica final. Sabía que mi padre hablaba francés, pero nos desconcertó esa anécdota, y buscamos en la bruma de lo que nos había contado, con el objeto de no avasallarle.

    En muchas ocasiones me ha pasado, que por no querer abrumar a un familiar, he dejado en suspenso mis dudas, como si fuera conveniente encontrar una situación más propicia, que nunca llegó. Sobre todo, con familiares que vivieron épocas y circunstancias extremas. Un tío mío estuvo en la División Azul, en el frente de Krasny Bor, y vi sus pertenencias tras morir, algunas partes de su impedimenta. No era hitleriano, es una historia larga, aunque mi tía que sabía de mi interés, me enseñó sus objetos personales de aquella época. Desgraciadamente, ella no podía responderme a muchas de las preguntas que me hacía.

    En el caso de mi padre, no fue hasta que una vez desaparecido él, esa pieza del francés, que nos faltaba del puzle se terminase de colocar. Una experiencia del pasado, que discurrido el tiempo, llegó como la marea, sin ser traumática. Relataba siempre esa placidez, como un sueño y una lividez sin el azacaneo que requiere la existencia. Al volver frío, esa sensación corpórea como si regresase al otro lado del espejo.

    Hay quien decía que somos memoria, y que ése es nuestro verdadero contenido, Joselu, la huella que nos va dejando la vida, cualquiera que sea el continente. Y que en un dispositivo electrónico se podrían almacenar esas experiencia, hasta generar una conciencia que se pareciera a la nuestra. Es lo que señala en su publicidad la empresa 2Wai, una startup que desarrolló una aplicación capaz de recrear digitalmente a familiares fallecidos mediante IA, imitando su voz, su rostro e incluso ciertos patrones de memoria. Hablaríamos de una conciencia entonces no biológica. ¿Es ésa la inmortalidad que nos aguarda por parte de ese Dios que escribe con renglones torcidos? muchas gracias, qué tema has sacado, una vez más. ¿¿¿¿Y van???

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  34. Por cierto, no soy anónimo, sino Sergio Munari.

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    1. Anoche había llegado al teatro Apolo de Barcelona y vi que había un mensaje. Lo leí antes de empezar la función y, aunque figurara como anónimo no me quedó ninguna duda de que era tuyo. Creo que hay una rama de los forenses que analizan el estilo de escritura para identificar a autores de textos. No me cabe duda de que el tuyo sería absolutamente identificable. Eres único.

      En cuanto a la ECM de tu padre, entiendo que el hombre no se explicara demasiado por miedo a parecer fantasioso. Tuve un suegro que tuvo una experiencia parecida, al borde de la muerte, y no explicó demasiado salvo que se sumió en un paz profunda de la que no quería salir, pero los médicos le reanimaron para vivir dos semanas más sufriendo. Este es el encarnizamiento terapéutico.

      Hay un episodio de Black Mirror en que una empresa da forma en modo de androides a personas muertas basadas en miles de datos de carácter, personalidad, actitudes, pensamientos expresados en cartas y mensajes, vídeos. El resultado es perfecto, salvo en una cosa, que es demasiado perfecto. Los seres humanos somo impredecibles, y somos imperfectos. Los androides resucitados eran demasiado complacientes y eso los hacía inverosímiles y falsos. Son como las fotos animadas de personas fallecidas: sus gestos no son reales porque nadie puede saber cómo sonríe una persona, como manifiesta duda o temor o ira. Son gestos que nos caracterizan y que ningún sistema de IA puede reproducir.

      Me asombran tus comentarios que espero como agua de mayo por su variedad y su originalidad temática y remática.

      Sobre ese Dios que escribe con renglones torcidos, no sabemos mucho, pero sí que podemos observarnos y saber algo sobre los prodigios del universo hasta la hora final en que viviremos lo que vivió tu padre, y probablemente no lo podremos contar.

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  35. Muchas gracias, Joselu. Sabes que a mí me sorprende, de verdad, esa potencia embriagadora de tus razonamientos. Diseccionas con una prosa precisa como el acero del bisturí, no cabe una palabra más, con la que expresas ideas muy complejas. No es pleitesía gratuita. Tus entradas son para editarlas en un libro. Tendría que creerte, si me dijeras que eres neurocientífico y filósofo, un Edgard Morin, en el que se funden el conocimiento de sistemas, que requieren capacidades transversales. No por desmerecer tu desempeño profesional, para mí la literatura es la cúspide. Sino que los prejuicios nos engañan. Alguien con sensibilidad para la literatura, de antemano, que capte fenómenos de un mundo extraño y sobre todo enmarañado, que se te haga inteligible, es un don que he visto pocas veces. En literatos, científicos, economistas. Más especializados, y que no buscan una teoría del todo, que a veces percibo en tus escritos. Trasladárnosla es lo que hace a tus entradas tan valiosas.

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    1. Creo sinceramente que eres un exagerado -casi me hacer reír comparándome con Edgar Morin-. Lo cierto es que leo mucho ensayo, ahora más que literatura, y me ayuda a conocer temas complejos a los que doy vueltas y relaciono con mi vida. El otro día experimenté una sesión de hipnosis en que entré en trance durante un tiempo. Quiero darle vueltas a esto. Me fascina el hecho de la conciencia algo que conecta con la literatura porque ¿qué es la literatura sino la expresión artística de una conciencia que cuenta o evoca algo real o ficticio? Ahora le doy muchas vueltas a la autoficción porque tengo una asignatura en la UOC en que la abordamos. Tengo mucho tiempo libre y lo utilizo para leer, para pensar, para caminar y experimentar, y el vehículo del blog es ideal para concitar debates. Gracias por tus palabras pero eres hiperbólico como Max Estrella. Solo te faltaría ser andaluz jajajaja.

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  36. No se si cuando nos vamos, llegamos a otro sitio o todo se acaba. Hemos asistido a varios fallecimientos familiares. Y cuando nos han abandonado, transmitían mucha tranquilidad y calma. Será que ven ese lugar que no sabemos como llamar y allí van e iremos todos al final de este camino?. Nos dejas tema para pensar en ello.
    Buen fin de semana Joselu.
    Un abrazo.

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    1. La muerte no es deseable, más cuando son personas queridas y cercanas, pero, dado que es inevitable, podemos aprender de ella porque nos acerca al misterio de la vida que concluye con la muerte y no sabemos si hay algo más. Podemos intuir y sospechar, pero saber, no sabemos. Nadie ha vuelto de allí para contárnoslo. Buen fin de semana, Laura, un abrazo.

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Si alguien la crea, todos moriremos

He leído recientemente el libro  Si alguien la crea, todos moriremos , de dos de los investigadores más conocidos en el campo de la intelige...