lunes, 15 de diciembre de 2025

Si soy feliz, ¿para qué quiero ser libre?


¿Qué es la libertad en un mundo como el que vivo? ¿Soy libre? ¿Qué tendría que hacer para ser libre? Yo no anhelo nada que no tenga. Es difícil establecer un diálogo cuando uno está tan acomodado a su vida que no hay nada fuera que le estimule a ser más libre. Uno se hunde en un vector que le resulta cómodo y sabe que salir de allí es complicado. Y tal vez un desastre. Si soy feliz para qué que quiero ser libre. ¿Tiene algún sentido la idea de libertad? Es una palabra cargada de significados estimulantes en el terreno de la política y de la publicidad pero no deja de ser un mito cargado de humo. Pienso en los independentistas catalanes que sin duda valoran el término político de libertad aunque les conduzca al infierno. Si uno está acomodado a su destino, la idea de libertad está vacía. Es puro espejismo. 

 

En China hay un carné social en que el individuo es puntuado por todo lo que hace o por todas las huellas que deja. Así obtiene un número –la rebeldía está fuera de lugar si no se quiere incurrir en bajas puntuaciones- que da derechos y acceso a privilegios. La adaptación como buenos ciudadanos es un bien. ¿Para qué se quiere la libertad? Además en China no hay delincuencia. El ciudadano es controlado totalmente por el estado.

 

En las redes sociales dejamos huellas importantes sobre nuestro perfil comercial, político, social, sexual… Y lo hacemos libremente. No dejamos de ser un algoritmo, una cadena de fórmulas que son conocidas por la IA de internet y estamos localizados y somos sujetos de publicidad segmentada. Los de Vox reciben determinadas informaciones y los independentistas otras. 

 

La libertad es un concepto huero salvo que lo llenemos políticamente o como consumidores. Raramente elegimos salvo la marca de los espaguetis. Hasta el perfil de la persona amada supuestamente elegida está totalmente condicionado social, política, estéticamente… Las chicas quieren chicos altos para que les protejan. Esto no ha cambiado con el feminismo. Y que hablen la misma lengua, y que vistan de una forma determinada, y que pertenezcan a una clase equivalente, a la misma religión y a ser posible que piensen políticamente lo mismo y el club de fútbol sea el mismo. Las posibilidades de la libertad son muy reducidas. 

 

26 comentarios:

  1. Yo, que no tengo redes
    sociales, soy feliz siendo
    libre , sobre todo al no tener
    ideologia, que es como la
    religión, un saludo.

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  2. Cifras la libertad en no tener ideología ni religión y como no las tienes te consideras feliz. Estás de acuerdo con el centro de la entrada. No anhelas nada que no tengas puesto que no tener para ti es expresión de libertad. Tal vez si viviéramos en Venezuela, Irán, Cuba o Rusia tendríamos otra visión de la libertad. Saludos.

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  3. Pero como vivo en España...
    aunque claro , ahora mismo
    tenemos el gobierno que
    tenemos ,

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  4. No somos libres, JOSELU, estamos condenados a tomar decisiones. A pesar de todo, hay quien en su libertad toma decisión de seguir siendo esclavo, pues en ese acomodo vive bien, sin problemas, sin ninguna necesidad que no sean las normales de la vida, y sin preocupaciones. Ser libre significa mucho más que lo meramente físico y las obligaciones morales normales, significa poder discernir, pensar e incluso rebelarte.
    La sociedad china se ha acomodado. Le va bien así, y su finalidad, en su mayoría, es ganar dinero y establecerse económicamente. En porcentaje los Ferraris son los coches más vendidos en China.

    Estoy con tu entrada y comparto la mayoría de lo que has escrito.
    Salut

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    1. ¿Qué decisiones estamos condenados a tomar? ¿Votar en blanco y ponernos de perfil o votar por Pedro Sánchez o Feijóo? Sí que podemos elegir la cena que vamos a hacer en Nochebuena, teniendo en cuenta, eso sí, los gustos de la gente que va a asistir. No sé si somos libres, pero sí que estamos acomodados -y no es malo, más bien es muy bueno porque quiere decir que tenemos nuestras necesidades básicas cubiertas-. Es el debate de fondo de Un mundo feliz de Huxley en que los seres son 'fabricados' para formar parte de una casta -alfa, beta, delta, épsilon- de modo que vivirán conformes con su vida y sus circunstancias. La hipnopedia es la programación durante el sueño con consignas y eslóganes que promueven el conformismo. Nadie se rebela, y si hay emociones negativas, está la droga, el soma. Nosotros vivimos controlados y nos hemos acomodado a nuestro status. Se ha conseguido lo mismo que en el mundo feliz. Si soy feliz, ¿para qué quiero ser libre? Salut.

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    2. No seré yo quien abra debate alguno, todos somos mayores y tenemos nuestras ideas, pero al hablar de "libertad" me limito a recordar al padre del existencialismo Kierkegaard, y a hablar de que nos guste o no tomamos decisiones a cada momento, esas que has señalado y otras de mayor incumbencia, que tenemos plena libertad para escoger, guste o no, y que en la conciencia radica nuestra libertad de elegir, incluso el ser esclavo, porque así, en ese suponer, seremos más felices.
      Que uno guste o no, está condenado a ser libre y que d esa decisión es responsable, no es libre de no elegir: está comprometido, hay que apostar, y en esa apuesta uno puede decidir aceptar y ser, como he dicho antes, esclavo.
      Eso es lo que he querido decir y ahora lo aclaro un poco más.
      Gracias
      salut

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  5. Interesante tema.
    La dicotomía entre libertad y felicidad.
    Un debate que podría ser complejo sobre todo por la amplitud de campo que se abre con ambos conceptos.
    ¿Qué es la libertad? ¿ Qué es la felicidad?

    Libertad no conozco sino la de estar preso en alguien, decía Cernuda.
    Libertad, qué gran palabra para el preso, decían los de Jarcha.
    La libertad de la que disfrutan inversores multimillonarios y magnates como Bezos, Zuckerberg, Musk, Buffett, Ortega o Gates para forrarse el riñón posiblemente no coincida con el concepto que tú tienes o que yo tengo. La libertad económica a veces se da de bofetadas con las libertades de la gente más modesta. Incluso puede haber libertad económica y no de otro tipo ( Chile con Pinochet, y esperemos que no haya una segunda parte).
    Luego está la felicidad, y ahí posiblemente entre también la seguridad.
    Ande yo caliente y ríase la gente, que diría Góngora.
    Que no nos falte el pan, los toros y veinte pavos en el bolsillo para ir al bar. Muchos se conforman con eso. Yo con tener salud, seguir cobrando mi pensión y ver que a mis hijos les va normal en su vida casi tengo cubierta mi felicidad. Creo que no es mucho. ¿ O sí?

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    1. Es lo que decía el título del post: si soy feliz ¿para qué quiero ser libre? Tú, como yo, nos conformamos con lo más básico, nuestro bienestar, el de nuestros hijos. ¿Qué libertad ansiaríamos más allá de mantener nuestro status quo? ¿Qué cadenas tenemos que romper? En cuanto a si es mucho o no lo que deseamos, viendo lo que hay por el mundo, es mucho, muchísimo.

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  6. Depende de con quién compares. Para Corea del Norte esto es el paraíso. Un beso

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    1. No te creas, he visto numerosos documentales sobre Corea del Norte en los videos de El caminante rojo y, vista desde fuera, es una sociedad estable que cubre las necesidades básicas, no hay delincuencia ni okupas, todo el mundo sabe qué tiene que hacer, no hay paro y por las calles todo el mundo parece conforme y cree vivir en el mejor mundo posible siempre que renuncies a pensar. Si piensas más allá del Partido, malo, muy malo. Pero si no lo haces tienes hasta parques de atracciones. Las odiseas de los que consiguen escapara de aquel paraíso son terribles. No les es nada fácil adaptarse a una sociedad como la de Corea del Sur. Es una programación mental muy dolorosa de romper. La libertad es para ellos un desafío muy complicado y angustioso.

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  7. La distopía del libro "un mundo feliz", ¿verdad? Hace poco he empezado una serie, pluribus, que, esencialmente, habla de eso, de las decisiones individuales y las colectivas. La libertad parece que siempre es "contra algo", y el sistema nos ha ido acotando esas dosis de rebeldía, sólo nos queda un conformismo adocenado... El problema es que, en mi opinión, eso hace a las sociedades más pobres...

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    1. Salirse de ese conformismo adocenado es complicado y muy peligroso. No hay modo de escapar de la programación que hemos recibido. Afortunados tiempos los que vivimos el final del franquismo porque ansiábamos la libertad, y cuando llegó, durante unos años, estábamos borrachos de ella. Fueron años muy hermosos, pero el sistema tenía que absorbernos y acomodarnos. Y ahora caminamos como zombis careciendo ya de cualquier utopía. Nos queda la literatura, el arte, la meditación, pero salir de la programación es -yo diría- que imposible. Es perfecta. Solo un cataclismo, que nadie desea, nos haría salir de este conformismo de besugos que vivimos. Lo dice el más conformista de este equipo. Pienso que solo la muerte nos desafía y nos expone al vacío más absoluto. Por eso la tememos tanto.

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    2. Había una viñeta, creo que era una viñeta, que decía, contra Franco vivíamos mejor... Por eso comentaba lo de "contra algo", ahora parece que vivimos en el mejor de los sistemas posibles, no hay queja posible, ¿verdad? El fantasma del comunismo ha muerto, ya no hay alternativas a nuestro sistema, ergo, es el mejor...

      Tienes razón, la muerte es el desafío final, lo único que nos mueve de la silla.

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  8. Has expuesto el concepto con tan claridad y tanta belleza de expresión que no puedo por menos que felicitarte. Comulgo con lo leído sabedor de que la felicidad es un gozo que aparece a instantes, a veces insignificantes. Las emociones, la complicidad amorosa o amistosa con alguien, el sosiego interno, los momentos de creación artística cuando andamos con la mente vagando por un vacío prometedor... El resto es una condición "sine cuanum" en la que dependemos del sistema, sus reglas, sus imposiciones, sus modas, o, hablando de independentismos, un sueño ilusorio de pretender futuro prometedor que acaba siendo una amarga distopía.
    Excelente como siempre y un privilegio leerte, amigo Joselu.
    Un abrazo y, si no tenemos oportunidad, hablando de felicidad, felices fiestas.

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    1. Felices fiestas también para ti, Teo. En ellas habrá familia, luces navideñas y comidas compartidas. No deseo más. Somos afortunados frente a la desdicha de buena parte del mundo que tenemos cerca -ya todo está cerca-. Como bien dices, la felicidad aparece en instantes, a veces insignificantes. Y hay que saberlos reconocer, aunque sea a posteriori. Muchas gracias por tus palabras y tus silencios tan importantes en poesía y en la música. Un abrazo.

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  9. La libertad absoluta no existe, estamos condicionados desde que nacemos. La pregunta sería: ¿para qué se lucha en busca de libertad? La respuesta es clara: para ser felices. Por tanto, mientras podamos movernos con cierta holgura y ya seamos felices ¿para qué luchar?
    SAludos.

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    1. Es una buena pregunta pero que conduce a un claro conformismo. Se lucha por la libertad para ser felices, pero si somos felices ya ¿para qué vamos a seguir luchando por la libertad? Está bien, pero es un argumento peligroso cuando uno ve el estado del mundo. Saludos, Manuela, feliz Navidad.

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  10. Totalmente de acuerdo nos condiciona el estatus en la jerarquía social.
    Ser libre puede ser negativo:porque somos responsables de nuestra esencia, es el existencialismo...
    La libertad ,es una responsabilidad abrumadora e ineludible sobre cada ser
    Y la observación que dejas con los nacionalismo no puede ser más perfecta...Bueno con la IA aún menos porque el razonamiento nos lo va limitando...ya eso es un tema a debatir...
    Paso a dejarte mis felicitaciones navidades, con mis mejores deseos y que este año en puertas nos traiga aparte de salud mucha " esperanza" sin ella nada tne sentido.
    Un fuerte abrazo Joselu

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    1. Gracias, Bertha, desde la libertad, también te deseo mis mejores deseos para ti y tu familia, y que sigas trayéndonos trabajos tan primorosos como los que acostumbras en tu blog. Feliz Navidad. Un abrazo muy cálido, Bertha.

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  12. “¿Qué es la libertad en un mundo como el que vivo?"

    Has abierto un buen melón, amigo Joselu.
    Sí, hoy en día el concepto parece mucho más escurridizo que en la época de la Grecia Clásica, del Imperio Romano o, por ejemplo, de la Europa Medieval con su jerarquía social de siervos, feudales y Reyes, todos compartimentos bien estancos dando poco margen a la ambigüedad del concepto.
    Es una palabra que se ha ido redefiniendo a lo largo de la historia, con las diferentes sensibilidades, contingencias y significantes que lo han atravesado.
    Si las gentes del medievo nos observasen, con razón dirían que comparados con ellos ahora vivimos con innumerables posibilidades materiales, tecnológicas, etc. Y pudiera ser que en esa capacidad casi ilimitada (o esa es la percepción nuestra…) de acceder a un sinfín de cachivaches y herramientas tecnológicas, el concepto de libertad ha ido perdiendo su sentido primigenio, diluyéndose, haciéndose confuso o sin saber donde encajarlo entre el tsunami de estímulos que recibe nuestro cerebro, como si se pretendiese con ello dificultar nuestra capacidad de reflexionar y pensar en nosotros mismos y en lo que nos rodea, en pensar sobre la misma idea de libertad; nuestra mente está aturdida con el bombardeo incesante de mensajes mil que nos llegan cada día.

    Esa es una estrategia muy eficaz para dirigirnos por un camino y no por otro. Lo saben bien las grandes compañías comerciales, por eso gastan millonadas en contratar a las mejores agencias publicitarias y construirnos un relato que se incruste en el imaginario colectivo, de tal suerte que la idea de libertad esté en la inversión de tal producto, en la adquisición de tales artículos con los que podemos aspirar a la identidad X o a la identidad Y, etc, etc.

    Cuánto menos se piensa, menos quebraderos de cabeza, y por tanto más feliz o satisfecho está uno, cuánto más feliz es uno sin pensar demasiado, porque la realidad nos puede empezar a incomodar…, pues menos necesidad de cuestionarse esto, aquello y lo otro.

    Y aquí estamos, Joselu, escribiendo sobre la libertad en la comodidad del hogar, usando la revolucionaria internet, que nos permite una “libertad” comunicativa inimaginable años atrás. Y mañana volveremos a nuestras incongruencias, paradojas cotidianas; el pensar (los que se paren a pensarlo) que el camino correcto debería ser X mientras vamos transitando por el camino Y sin grandes cuestionamientos éticos. Pero eso está en el ADN de la humanidad desde el inicio, así que nada que celebrar, pero tampoco que lamentar, simplemente está en nuestro ser, llegaremos a donde haya que llegar en nuestra insignificancia sideral…

    En conclusión, sé más o menos lo que NO es libertad, pero tengo serias dificultadas para definir lo que es hoy libertad, así es la vida, como decía Lennon; lo que vas haciendo, lo que te va sucediendo, mientras piensas en otras cosas (digamos la Libertad).
    Feliz Navidad, cuidaos.

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    1. Excelente reflexión. Me temo que, si los viejos griegos levantaran la cabeza, nos juzgarían, no por nuestra falta de libertad, sino por haberla convertido en eslogan publicitario. Ellos la pensaban en la 'polis', nosotros la consumimos en cuotas mensuales. Quizá por eso resulta tan escurridiza: ya no se siente, se gestiona.

      Vivimos en una paradoja muy moderna —como bien apuntas—, donde confundimos la posibilidad de elegir con la libertad de decidir. El mercado nos deja escoger entre infinitos perfumes pero no entre infinitos destinos. Y, mientras tanto, el pensamiento —ese antiguo placer artesanal— se vuelve un lujo, un ocio casi sospechoso.

      Así que, sí, aquí estamos, creyendo que navegamos por las aguas abiertas del ciberespacio cuando, en realidad, seguimos bogando en círculos dentro de una pecera digital. Pero al menos, como buenos peces pensantes, seguimos burbujeando ideas sobre la libertad… que no es poco.

      Feliz Navidad, Paco. Intentamos cuidarnos.

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  13. Si se pudiera ser libres, la mayoría no lo aceptarían, porque conlleva a un alto grado de compromiso y responsabilidad. Es más fácil tener a quien echar la culpa de nuestros errores. Sin embargo tenemos la libertad de pensamiento.
    Un abrazo.

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    1. Hay una corriente en la neurociencia que niega que exista el libre albedrío. Uno de estos neurocientificos es Robert Sapolsky cuyo libro Decidido (Determinated) sostiene que nuestros actos están condicionados por completo por una cadena que los precede: genética, cultural, familiar, orgánica, social, hormonal, etc, y eso hace que nuestras 'decisiones libres' no lo sean tanto. El cerebro decide centésimas de segundo antes de que seamos conscientes. La lectura de 'Decidido' me hizo pensar mucho y he considerado mi vida a su luz, llegando a la conclusión de que mis más importantes hitos vitales, no han sido elecciones fruto de un debate interior sino condicionadas por mil y un factores anteriores que me determinaron.

      No niego lo que escribes pero quería añadir algunas ideas sobre la libertad, ese concepto tan evanescente, y que ha movido a pueblos y humanos en su busqueda. Un abrazo, Sara. Muchas gracias por tu presencia.

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