lunes, 16 de marzo de 2026

Hablando de inmigración...

Ayer, en un colmado del barrio, sonaba una melodía antigua que reconocí de inmediato: era algo así como Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare, Hare, Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare, Hare. Entonces comprendí que quienes regentaban el establecimiento no eran pakistaníes, como siempre había pensado, sino hindúes; la mujer de la caja, con sus labios pintados, me aclaró sonriente que era sikh cuando le dije que aquella letanía me parecía particularmente hermosa.

Junto a ese colmado, el bar gallego lo sostienen camareros bolivianos cuyo acento canta otras geografías, y el dueño comparte vida y un hijo con una mujer boliviana que, en cierto modo, ha traído su país hasta la barra de zinc. En la carnicería cercana a casa despachan un paraguayo y una hondureña —ella, entusiasmada defensora de Nayib Bukele— que cortan la carne mientras hablan de política, como si el mapa de América Latina se desplegara entre los cuchillos y los mostradores. Los bares, en su mayoría, han sido tomados por chinos que, paradójicamente, emplean a camareros españoles; el colmado que tengo justo debajo lo lleva una familia pakistaní que abre y cierra en un horario interminable. La barbería recién inaugurada en una calle próxima la atienden asiáticos que levantan la persiana los siete días de la semana, de nueve de la mañana a diez de la noche, como si el tiempo fuera una cuerda que ellos tensan sin descanso. Los obreros que levantan y derriban edificios son marroquíes, de Europa del Este, africanos o asiáticos; la presencia de trabajadores españoles en las obras se ha vuelto una rareza, casi una reliquia del pasado. En el barrio proliferan los restaurantes de manos latinoamericanas, las fruterías han quedado en manos de asiáticos y las cuidadoras de las personas mayores son, en su mayoría, mujeres inmigrantes llegadas de la América hispana que sostienen, silenciosas, el peso de las casas ajenas.

Es, en suma, el pequeño territorio donde vivo: un espacio donde la mayoría de los residentes siguen siendo españoles, mientras el tejido comercial se ha vuelto decididamente inmigrante. Los nacionales, salvo contadas excepciones, rehúyen el sacrificio de horarios interminables, la dependencia constante del público, la incertidumbre de cada caja del día. Es visible cómo, cuando se jubila un catalán que llevaba toda la vida en su negocio —la panadería, la ferretería, la tienda de ropa—, no hay nadie de su entorno dispuesto a continuar la tradición si no es un recién llegado que acepta el reto y el riesgo. Faltan manos para muchos oficios: la carnicería que cierra no encuentra herederos, la tintorería apaga sus máquinas sin sucesor, la joyería baja la persiana, la papelería se deja cubrir de polvo, como si profesiones enteras fueran extinguiéndose en silencio.

Todo esto compone el paisaje de la España presente, paradójicamente marcada por un paro elevado si se la compara con otros países europeos. Sin embargo, se buscan camareros, camioneros, fontaneros, carpinteros, albañiles y tantos otros trabajadores imprescindibles, y no se encuentran. El mercado clama por oficios que muchos consideran por debajo de lo deseable para sus currículos, mientras las vacantes se acumulan como sillas vacías en una sala de espera.

Hace poco, en Barcelona, la comunidad chií celebró un acto religioso bajo el Arco de Triunfo; vi el vídeo en Threads, colgado después en YouTube, y lo compartí. Las reacciones se multiplicaron y se abrieron en dos corrientes nítidas: quienes percibían el acto como una irrupción violenta y amenazante, y rechazaban su presencia en Cataluña, y quienes lo leían como una prueba de la condición acogedora de Barcelona, del mismo modo que lo son el día de San Patricio de los irlandeses o el reciente Año Nuevo chino, también celebrado a los pies del Arco. Bajo ese monumento se entrecruzan ahora liturgias muy distintas, como si la ciudad ofreciera un escenario común a todas las devociones del planeta.

Se calcula que en torno a un veinte por ciento de la población que habita en España es de origen extranjero; de esos diez millones de personas, unos tres millones han regularizado su residencia y han adquirido la nacionalidad, con una presencia especialmente significativa de latinoamericanos. La cifra deja de ser un dato abstracto cuando uno recorre las calles y pone rostro a esas estadísticas, cuando la voz del vecino lleva consigo la memoria de otro continente.

Hay discursos políticos que claman por una España que vuelva a ser “como antes”, pero intuyo que ese regreso es imposible, una nostalgia sin retorno. La natalidad, desplomada, no garantiza el reemplazo generacional; la falta de mano de obra en sectores clave —agricultura, industria, construcción, restauración, servicios, oficios artesanales— obliga a imaginar un país distinto. Nuestros hijos cursan estudios universitarios, acumulan másteres y especializaciones, y no conciben ocupar puestos de trabajo que consideren por debajo de su historial académico; aun así, las previsiones anuncian que harán falta entre 250 000 y un millón de inmigrantes al año, de aquí a 2050, para compensar el envejecimiento demográfico y sostener el frágil edificio de las pensiones. La generación boomer se está jubilando, y el sistema laboral está perdiendo en pocos años alrededor de diez millones de trabajadores: una retirada masiva que abre un hueco enorme en el tejido productivo. Las cifras hablan con brutal frialdad: para que el sistema no colapse, deberá llegar una marea constante de nuevos inmigrantes que alterará de raíz la fisonomía de nuestras ciudades, de nuestros pueblos, de nuestras comarcas.

Si las previsiones no se tuercen, hacia 2050 la mitad de la población española será de origen foráneo, y los apellidos, las fiestas, los sabores y las lenguas dibujarán un mosaico irreconocible para quienes añoran una pureza perdida. Tal vez la única opción sensata sea ir acostumbrándonos, aprender a mirar este cambio no como una amenaza, sino como la forma concreta que adopta nuestro tiempo, el modo en que la historia, silenciosamente, se despliega en el colmado de la esquina.

46 comentarios:

  1. Esto pasa cuando hay trabajos .
    sin calidad de vida, como la
    hosteleria, tienen que venir
    foraneos , porque a los
    nacionales les va mejor estar
    delante de la barra del bar ,
    que detras, la recojida de la
    fresa y demás, lo mismo, no
    tengo nada en contra de los
    inmigrantes , ahora eso si,
    preferiría , que los que vengan
    del carajo, a violar , y a robar ,
    y dar cuchilladas , eso, en sus
    paises de origen , perfectamente
    lo pueden hacer, buena tarde noche,
    saludo.

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    1. Sin duda entre los millones de inmigrantes que vienen a trabajar y ganarse la vida, llegan otros con menos santos propósitos. Pienso que tendría que haber un censo con los detenidos por robo o violencia y que se les retirara la residencia si es que la tienen y expulsarlos. Suecia es un país que se ha hundido por la llegada incontrolada de bandas que han difundido la violencia y los asesinatos. Hay que ser generosos, pero no idiotas. Eso es verdad. Saludos.

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  2. Estás describiendo mi barrio, aunque de sij tenemos solo uno, que por cierto habla un perfecto catalán, como Hagi que es del Senegal y te saluda siempre con un contundente "¡Hola, noi"!. De los siete bares del entorno, seis son regentados por chinos, y el otro por un catalán y una rusa. Los barberos, todos marroquíes, y las tiendas de conveniencia, lo que antes era la tienda de comestibles del barrio, regentadas por paquistaníes o de Bangladés, como Rafi, que tiene un bar, una lavandería y un Condis express.
    Tenemos bastantes magrebíes y gitanos, incluso algunos de ilustres como Duquende. O sea, un barrio globalizado en el que quedamos algunos catalanes con los ocho apellidos, y todo ello,en paz y armonía, sin ningún problema. Creo que a Habermas le hubiera gustado mi barrio. El barrio de la Creu Alta.

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    1. Tengo una amiga italiana, alquimista, de mi misma edad más o menos que es muy crítica con las políticas de inmigración incontrolada. Recientemente hizo el camino de Santiago y salió maravillada por la experiencia y porque en el trayecto desde Sant Jean Pied de Port a Santiago, dice que encontró a una España libre de inmigrantes, muy fiel a sus esencias, a diferencia de Italia. Yo le dije que el trayecto pasa por zonas bastante despobladas, salvo las capitales, y que en esa ruta es posible que viera esto pero no es lo habitual en las grandes ciudades y no tan grandes. La idea de un mundo y una sociedad anterior a la llegada a la inmigración es tentadora. Entiendo la desazón que puede causar este cambio tan profundo en la población respecto a la que conocimos cuando éramos niños, pero si no hay natalidad, es irremediable, entre otras cuestiones. Me alegro por el barrio de la Creu Alta. Mi barrio no es un barrio de residentes inmigrantes a diferencia de otros, pero el comercio es totalmente como lo he descrito.

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  3. Igual pasa en El Prat, lo que sucede es que este pueblo ya es experto en lo de la inmigración. En los años sesenta vinieron a trabajar a La Seda, la Papelera, Torras Hostech, AZkar, Belcor, Conejo, Terlenka, Belter...miles de personas venidas de todas partes de España, hoy son los jubilados.
    Aquí de momento, solo los bares son regentados por la comunidad china, mientras que los pakistanies lo hacen con las fruterías, pero los oficios se han perdido y las pequeñas industrias han ido desapareciendo.
    Hoy es complejo encontrar un carpintero, un lampista, un vidriero, un paleta...
    Se habla poco el catalán, no más de un 15%, y todo el mundo se entiende en castellano.
    En la clase de mi nieto pequeño son 24, de los cuales hablan catalán porque son hijos de catalanes solamente tres niños.
    Esto ya es imparable y no hay vuelta atrás.
    Buen día.

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    1. Es un tema del que no había hablado pero es candente: la transformación de la sociedad catalana, en pequeñas y grandes ciudades, por la afluencia masiva de la inmigración en pocos años. Recuerdo los años noventa del siglo pasado cuando empecé a ser consciente de que la sociedad española estaba cambiando. Y lo ha hecho de una forma vertiginosa como en todos los países europeos. Visito París con alguna frecuencia y veo que los espacios públicos están siempre ocupados por africanos y en todos los trabajos subsidiarios son los inmigrantes quienes los desempeñan. Nuestras sociedades han evolucionado y hemos perdido los perfiles propios auctóctonos, no sé si para bien o para mal, por circunstancias nuestras. Nos lo hemos ganado a pulso. No queremos niños, no queremos sacrificarnos, nuestros hijos son todos graduados y príncipes de cuento, pues es lo que nos toca. Como dices, es imparable y no hay vuelta atrás. Trump lo está intentando salvajemente pero es inútil, inhumano e imposible. Buenos días, un abrazo.

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  4. Mejor no se puede explicar el fenómeno de la inmigración en España. Hay que asumirla. Es lo que hay. Los que echan pestes por el asunto no rechazan igualmente que marroquíes y bolivianas cuiden de sus ancianos o limpien sus casas por cuatro perras. Hacen falta albañiles, fontaneros y jornaleros en nuestros campos. Nuestros hijos ya no quieren aprender oficios. Ahora está de moda ser diseñadores, youtubers, influencers y creadores de contenido ( tiene guasa la cosa), no querer pagar impuestos y que trabaje Rita.
    Saludos.

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    1. Creo que nadie puede pensar que es posible volver atrás, aunque he visto vídeos en tik tok que lo propugna. Para bien o para mal, nuestras sociedades se han transformado y el futuro -que nosotros no veremos- alumbrará sociedades que empezamos a intuir. Hacia 2050 se calcula que el 40 por ciento de la sociedad española tendrá más de sesenta años. Si pensamos en el sistema de pensiones, se pueden echar a temblar los futuros mayores -y nosotros-. La natalidad es cada vez más baja. España es uno de los países del mundo en que esta es más baja junto a Japón e Italia. No salen las cuentas de ninguna forma. El envejecimiento solo puede ser compensado por la llegada de inmigrantes, nos guste o no. Las aspiraciones de los jóvenes no son las de aprender oficios sino lo que has dicho, diseñadores, youtubers, influencers y creadores de contenido. Y los mayores -la generación boomer- disfruta no sé por cuánto tiempo de pensiones sufragadas por la deuda pública que algún día no muy lejano habrá que pagar. La combinación es explosiva. Nuestras sociedades se han transformado radicalmente y el futuro es totalmente incierto. Saludos.

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  5. Exacto, coincido con el análisis que hace Cayetano. En España, a pesar de la subida de los salarios mínimos, los salarios que no son mínimos dan cada vez para menos, trabajas como un cabrón y apenas si llegas al final de més (no es mi caso). Por determinados salarios nadie quiere trabajar, más que nada porque no te permiten tener una vida un poco por encima del umbral de la dignidad. A nuestros hijos, los que podemos, intentamos que hagan carreras para que accedan a puestos más remunerados. Nadie quiere que sus hijos trabajen en el campo, en la tienda, de camarero. Y hay es donde hay cada vez más vacantes que gente recién llegados o de otros orígenes si que están dispuestos a llenar quizás porque vienen de países donde la expectativa es peor. Y encima la contradicción política es extrema y absurda en este tema. En España, como sabrás, y como en todo el mundo por cierto, lo que está subiendo es la derecha. La derecha que vota reiteradamente contra la subida del salario mínimo, que promulga una y otra vez leyes que ayuda a que el empresario viva mejor, pague menos, y por lo tanto que bajen los salarios. O como mínimo que no suban a la velocidad a la que suben los sueldos. Por lo tanto los salarios de los trabajos peor remunerados cada vez son más bajos y por lo tanto la necesidad de mano de obra inmigrante es por ello cada vez mayor. Sin embargo esa misma derecha es la denigra y legisla contra los inmigrantes, la que la criminaliza. La que habla de no dejar entrar a más inmigrantes, al menos si no vienen con uno de esos contratos de trabajo mal pagados que fomentan. La contradicción es máxima. Aun así el votante de pie pobre debe de seguir votando a estos partidos, porque su ascenso es imparable. No se Joselu, ya sabes, el mundo se acaba.

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    1. Es cierto, los salarios españoles son muy bajos y esto provoca también la emigración de miles y miles de jóvenes españoles que buscan otros países en que sean más valorados y así, por esta pérdida de talento continua, faltan médicos en España, las enfermeras se van, graduados universitarios buscan otras posibilidades en Europa u otros sitios. Como sabes, mi hija trabaja en París porque en España no encontraba trabajo de su especialidad. Allí la han tratado muy bien y no piensa volver a España de momento pese a su buen expediente profesional. Si a la baja natalidad, unes la fuga de profesionales españoles a otros países, tienes un panorama complicado. Llegan inmigrantes para vivir de ingresos muy bajos -vienen de circunstancias mucho peores-. Dices que nadie quiere que sus hijos trabajen en el campo, en la tienda o de camarero, y es cierto. Todos queremos que nuestros hijos cursen carreras para que tengan trabajos más remunerados, pero paradójicamente, muchas carreras no tienen salidas profesionales, y lo que hacen falta son profesionales de grados medios y superiores más que graduados universitarios de los que hay sobreabundancia, y tienen que emigrar -si pueden-. Cada uno tenemos un diagnóstico sobre lo que está pasando en España y muchos países europeos. La izquierda ha dejado de ser referencia para los que lo están pasando peor porque se sienten despreciados por los partidos progresistas, y votan a la derecha. La izquierda los llama 'fachapobres', siguiéndoles despreciando. No me extraña el ascenso de Vox porque la izquierda ha olvidado a los trabajadores que peor viven y que son los que sienten la llegada de la inmigración, mientras que sus dirigentes viven en buenas casas en ricas urbanizaciones y llevan a sus hijos a colegios privados. La izquierda ha dejado de lado a los más explotados y se van con el que aparentemente se ocupa de ellos. Los barrios más pobres votan a Vox. Esto tendría que hacer pensar a esos adalides del progreso. No sé si el mundo se acaba, pero sí que está muy complicado, y no vivimos en Ucrania, Líbano, Gaza, Sudán o Irán donde están infinitamente peor.

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  6. Los jóvenes parados españoles tienen que reciclarse y volver a los oficios de siempre. De otro modo sobreviviremos pero perderemos nuestra cultura. Un b3so

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    1. Los parados españoles jóvenes han tenido todas las posibilidades del mundo para estudiar ciclos formativos de los que salen graduados que tienen salidas. Antes los oficios se aprendían como aprendices en pequeñas empresas, pero la izquierda bloqueó en los años noventa una ley de aprendizaje porque dijo que explotaba a los jóvenes. Los profesionales de oficios se van jubilando y nadie continúa con sus empresas. Para lo que dices tendrían que replantearse muchas cosas y no creo que sea posible. Y no sé si perderemos nuestra cultura. Saludos.

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  7. No puedo revelar la fuente pero es totalmente cierta:
    Badalona, mes de febrero. El 95 % de los niños nacidos son de familias de origen extranjero.
    En mi barrio cada vez más se oye el inglés... no por el turismo que todavía no está en su fase álgida sino por los alemanes, ingleses, holandeses, suecos, etc. que viven ya aquí, con sus hijos escolarizados y disparando al cielo el precio de alquileres y compra de viviendas.
    El catalán apenas se oye y el castellano menos que antes.
    Los jóvenes de aquí no tienen hijos, no pueden acceder a viviendas ni formar familias... no sé si son muy exigentes o que ya han tirado la toalla por imposibilidad de competir con gente dispuesta a todo...
    Entre la inmigración más pobre y los expats acomodados mi barrio ha perdido su esencia... veremos en qué acaba.
    Muchos días tengo la sensación de ir paseando por una ciudad inglesa... incluso cuando salto a tomar algo por noche no encuentro más que extranjeros vociferando en inglés.

    Saludos.

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    1. No pensaba que algún barrio de Badalona tuviera este nivel de inmigración de origen europeo y que el inglés sea una lengua habitual en las calles. Me dejas boquiabierto. El problema es que estos inmigrantes bien situados hacen subir el precio de alquileres y de compra de viviendas. Todo está inteconectado. Nuestros bajos salarios hacen difícil la compra de vivienda, el hecho de tener hijos y de independizarse de los padres.

      Nuestras ciudades van transformándose y los barrios pierden su esencia, como bien dices. He buscado información en internet donde me dice que en 2026, el 52% de los niños nacidos en Badalona son de madres extranjeras. No es la cifra que has dejado que es claramente sobrevalorada. No puede ser. Los extranjeros en Badalona llegan al 18.43%, una cifra congruente con la media española.

      Pero eso no quita la impresión que tienes de que tu ciudad ha cambiado totalmente. Y los próximos veinticuatro años hasta 2050 serán todavía más extremos porque la inmigración va a seguir llegando masivamente porque no hay niños, porque los jóvenes no aprenden oficios, porque los graduados españoles se marchan al extranjero donde les pagan mejor... El problema es muy complicado, Toro. Muchas gracias por tu presencia. Siempre hace falta algo de rabia para unir a las reflexiones. Saludos.

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    2. No debo haberme expresado bien
      No vivo en Badalona.
      Vivo en Poblenou (Barcelona).
      La información de Badalona la conocí el otro día y me pareció brutal.

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    3. Lo acabo de releer y ciertamente parece que viva en Badalona tal como lo he escrito.
      Disculpa.

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    4. Si hablas de Poble Nou, el 22@, puedo entenderlo perfectamente. Paseo con cierta frecuencia por ese barrio, que me encanta. Tiene un centro precioso, pero la constitución de la zona es claramente tecnológica e internacional y no puedo imaginar siquiera el precio de los piso y la gentrificación que tiene que haber. He consultado a veces los precios de los pisos en Poble Nou y se me ponen los pelos como escarpias. Ahora sí que lo entiendo. Antes no me cuadraba.

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  8. La transformación de nuestras ciudades se ha ido viendo de forma paulatina. Nuestros hijos, todos querían ir a la Universidad, los que no eran capaces de sacar una carrera y se les ofrecía Formación Profesional, desechaban la idea por considerar que les bajaba el nivel. Algunos, se apuntaban a la bolsa de trabajo y de ahí se colocaban como camareros o en alguna de las empresas de la ciudad para trabajar en una cadena. ¿Qué ha pasado? que los oficios de servicios están bajo mínimos y ¿quienes son los que aceptan trabajar en ello? las personas que vienen de otros países. Por lo visto, los de aquí han nacido para señoritos. Y eso ¿qué consecuencias está teniendo? que la calificación de los nuevos trabajadores es baja, no están preparados a un nivel aceptable. Seguiría con más datos pero no quiero alargarme más de la cuenta Un abrazo

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    1. [img]https://www.lavanguardia.com/files/og_thumbnail/files/fp/uploads/2025/11/10/69121337b3c57.r_d.525-295-11257.jpeg[/img]

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    2. Arantxa, te he dejado una foto de mi barrio de Cornellà de los años setenta. Los jóvenes de mi barrio reivindicaban el derecho de estudiar. ¡Cómo ha cambiado todo porque ahora el ambiente en institutos públicos es de muy escasas ganas de estudiar y de esforzarse! Pero de una forma u otra, muchos llegan a la universidad -con bajo nivel eso es cierto- y desechan salidas mucho más útiles como los ciclos formativos de grado medio o superior que parecen poco para las aspiraciones de los padres y los hijos. Como bien dices, los oficios están bajo mínimos. No se encuentras profesionales porque nuestros hijos -escasos- están en la universidad, en el extranjero o en el paro. Nos hemos hecho muy señoritos, eso es cierto. Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo.

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  9. La inmigración no es mala, es necesaria. La que tenemos actualmente...sí.

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    1. No sé si he entendido bien. No sé si dices que la inmigración que tenemos actualmente es necesaria o mala. Ha quedado ambiguo. Saludos.

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  10. La gente que viene a trabajar y sumar nunca sobra.

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  11. Me ha parecido un texto muy claro y muy cercano a lo que vemos cada día.

    El diagnóstico del presente es bastante acertado. No es una percepción aislada: en muchas ciudades el tejido comercial se sostiene en buena medida gracias a la inmigración, mientras parte de la población local se aleja de ciertos oficios. Eso está ahí y es difícil negarlo.

    Hay algo que se ve claro en el texto: empieza describiendo hechos y, poco a poco, acaba en una idea, que hay que asumir este cambio. Ese paso no es neutro. Se pasa del análisis a una posición sin detenerse demasiado en si existen otras alternativas o matices posibles.

    Echo en falta, quizá, una parte más incómoda del debate. No aparecen cuestiones que ya están sobre la mesa en otros países: integración real, tensiones culturales, impacto en salarios, posibles guetos o la propia cohesión social. Presentar el proceso como algo casi natural y sin fricción deja fuera una parte importante de la realidad.

    Y, al mismo tiempo, hay un acierto de fondo que me parece clave: el problema no es solo la inmigración. Hay una combinación de factores como la demografía, el modelo educativo y el rechazo a determinados trabajos. Ahí está el núcleo, y probablemente no se resuelve únicamente incorporando mano de obra de fuera.

    Hay otro punto que me surge al leerte: en muchos centros de ciudad apenas hay negocios de inmigrantes, mientras que su presencia se concentra más en barrios humildes. Puede haber razones económicas, sin duda, pero también puede apuntar a cierta segregación o a circuitos que no terminan de mezclarse. Quizá ahí haya otra línea interesante para observar.

    Es un tema donde la demagogia aparece rápido y donde hay opiniones para todos los gustos, muchas veces sin conocer bien cómo funcionan realmente las políticas. Tal vez ayudaría mirar con más atención a países que llevan más tiempo recorriendo este camino y preguntarnos qué ha funcionado y qué no.

    Y una sensación final, muy personal: es un asunto que genera más discusión que debate. Mucho posicionamiento previo y poca escucha. Y así es difícil avanzar con algo que, nos guste o no, ya forma parte del presente. Siempre es un placer leerte. Un abrazo

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    1. No sé si has visto el vídeo que acompaña el post, pero en él se puede ver algo que sí evidencia fricción en el proceso migratorio. Lo he dejado con toda la intención pero nadie me lo ha comentado. Ciertamente como dices no he hablado de la posible integración o fricción que supone la inmigración sin hablar de otras posibles alternativas en otros países del entorno. Esperaba que saliera en los comentarios pero no ha ido saliendo. Eres el primero -o segundo tras Orlando- que habla de lo que no se quiere hablar, que no es un camino de rosas, que hay muchos inmigrantes que se hacinan en guetos de menores precios de la vivienda, que la inmigración descontrolada produce problemas. Lo estamos viendo en Suecia que apoyó una política demasiado abierta a la inmigración y le llegaron centenares de miles de refugiados de todos los conflictos del mundo que han creado una tensión brutal en la sociedad sueca con bandas, asesinatos, drogas..., algo que era desconocido en el país escandinavo. Los otros países del entorno como Noruega, Dinamarca y Finlandia han tomado nota para que no les pase lo mismo y han dificultado la llegada de la inmigración con leyes más severas. Francia es otro país donde la inmigración de segunda o tercera generación vive en buena parte en las banlieux en las afueras de las grandes ciudades, sobre todo París, y que son inasimilables y que allí se odia al estado francés y son frecuentes los disturbios y la quema de coches o comercios cuando hay algún incidente como la muerte, más o menos accidental, de algún francés de origen norteafricano.

      Ciertamente, no es un camino sin aristas, Angelo. La multiculturalidad es un mito. Cuando llegan inmigrantes en cantidades ingentes tienden a vivir en guetos y no hay mezcla -por costumbres e idiosincrasias diferentes- con la población autóctona, salvo en los institutos de enseñanza donde se meclan con algunos de origen nacional. Yo di clase en un instituto donde el setenta por ciento del alumnado era de origen inmigrante. Era un centro de máxima complejidad. El otro día en una caminata por el Garraf nos cruzamos un amigo y yo con una excursión de adolescentes de algún colegio. Iban unos dos centenares, pero observamos que no iba con ellos ningún latino ni magrebi ni pakistaní ni chino lo que es muy extraño. Hablaban entre ellos en catalán lo que es raro en una Cataluña donde el castellano es la lengua más extendida en el área metropolitana de Barcelona. Solo podrían provenir de algún colegio de élite en que no se meclaban por sus precios con alumnos de origen inmigrante, lo que revela que la segregacion es una realidad en nuestra sociedad. Y hay colegios donde no hay inmigrantes y otros en que son la mayoría. Las tensiones a que puede llevar esto podemos verlas en otros países como Holanda, Francia, Reino Unido, Dinamarca, Suecia, Bélgica, etc, etc. La segregación y los guetos es la ley más común. La inmigración islámica hace difícil la integración por sus modelos tan diferentes a los nuestros. Y no funciona la integración por muchas razones.

      Pero, Angelo, no hay alternativa. No hay otros modelos que nos puedan inspirar, ni parece que podamos controlar la inmigración que llega. Marruecos nos tiene cogidos por las partes sensibles como sabemos, y las pateras llegan y llegan con inmigrantes desdichados que han apostado todo por llegar a Europa. ¿Cómo será la sociedad española hacia 2050? Y no será porque no nos lo hayamos ganado a conciencia. La bajísima natalidad y todo lo que hemos señalado son condiciones que se dan para que siga llegando inmigración para bien y para mal. Mi barrio es de clase media pero el comercio es en buena parte llevado, como he dicho por inmigrantes.

      Espero haber alumbrado más el debate, que deseo que sea debate y no discusión. Un abrazo.

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  12. Joselu, gracias por tu respuesta, de verdad. Me gusta la pasión con la que tratas los temas y cómo buscas ir un poco más allá, eso siempre enriquece.

    No había visto el vídeo con ese enfoque, y tiene sentido que lo incluyeras precisamente para abrir ese lado más incómodo del tema. Al final, es verdad que muchas veces se evita entrar ahí, como si nombrarlo ya fuera posicionarse en un extremo.

    Coincido contigo en algo importante: no es un camino sencillo ni limpio. Hay fricciones, hay segregación y hay realidades que ya estamos viendo en otros países. Lo de Francia, por ejemplo, lo conozco bastante de cerca porque mi nuera es de un pueblo muy cercano a París, y es un tema que sale muchas veces en casa. No es algo puntual ni exagerado, es una realidad que forma parte del día a día en muchos entornos.

    También me parece muy acertado lo que comentas de la segregación en colegios y barrios. Eso ya se empieza a intuir aquí, aunque todavía no tenga la misma dimensión. Y cuando las dinámicas se separan tanto, luego es muy difícil coserlas.

    Sobre lo que dices de que no hay alternativa, ahí me surge más duda. Quizá no haya un modelo perfecto que copiar, pero sí hay experiencias de otros países que muestran lo que no funciona, y conviene tenerlas en cuenta. Ignorar esos precedentes o asumir que todo es inevitable puede llevarnos a repetir errores que ya están bastante documentados. Otra cosa es que la capacidad de control sea limitada, que seguramente lo es, pero eso no debería llevarnos a renunciar a pensar cómo gestionar mejor lo que viene. Y, además, no sé hasta qué punto hay verdadera voluntad por parte de quienes tienen que tomar decisiones.

    Y me alegra que, una vez más, haya debate, que buena falta hace en temas como este. Contigo es fácil que sea así.

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    1. Angelo, gracias por debatir. Hablas de que puede haber alternativas al modelo actual: necesitamos inmigración es un hecho incontrovertible, pero querríamos que fuera inmigración limpia, occidental y formada profesionalmente para sustituir a los millones de jubilados boomers. Pero no es así. Llegan cientos y cientos, miles, en pateras sin cesar, llegan y no vemos qué papel pueden tener en la economía española y no sabemos si serán un lastre para nuestra sanidad y educación. Tememos la inmigración que nos traen las maras de América Latina, tememos los fanáticos islámicos, tememos los provenientes de países balcánicos por la violencia que traen consigo. España es un país que no puede controlar la llegada de inmigrantes que, por otra parte, son necesarios. No veo que el modelo que propugna la derecha -Vox es significativo en esto- nos traiga paz y justicia. Veo a Trump detrás y veo su forma de actuar. Lo de Minessota ha sido espectacular. He sentido pavor ante esta perspectiva, la de perseguir a inmigrantes irregulares, incluidos niños, con violencia. No quiero esto. No sé qué podemos hacer, no lo sé. Dinamarca ha cerrado en parte sus fronteras para la inmigración irregular, pero no sé cómo un país abierto a todos los mares podríamos hacerlo nosotros. Solo tengo dudas. Y la realidad, Angelo, es que la inmigración es necesaria porque nos hundimos. El sistema de pensiones es un bluff que algún día caera y pobres de los pensionistas que vengan detrás. No sé en qué edad estás, no sé dónde vives, pero aquí desde el cinturón de Barcelona las dudas son crecientes.

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    2. Estoy muy de acuerdo contigo en la exposición que haces. La realidad que describes está ahí, con todas sus aristas, sus miedos y sus contradicciones. No me parece exagerada, sino bastante ajustada a lo que muchos percibimos, especialmente en entornos como el nuestro.

      Mi intención al comentar no era llevar la contraria, sino abrir un poco más el abanico. Es un tema con muchos frentes abiertos y bastante complejos, y a veces centrarnos en uno solo nos deja sin ver el conjunto. De ahí que sacara lo de otros países o la gestión a medio plazo, más como reflexión que como solución cerrada.

      También comparto esa sensación de incertidumbre que transmites. No hay respuestas claras, y cuando uno mira alrededor, cuesta ver un modelo que dé tranquilidad de verdad. Entiendo perfectamente lo que dices de no querer ciertos escenarios, porque lo que está en juego es mucho.

      Por situarme un poco: vivo también en una población de Barcelona, muy cerquita tuyo, y tengo 64 años. Y lo que describes en tu entorno podría aplicarse prácticamente punto por punto también en mi ciudad; es una realidad que vemos y escuchamos cada día.

      Seguimos dándole vueltas, que falta hace.

      Por mi parte lo dejo aquí, para no alargarlo más y no desanimar a otros a comentar al ver tanto texto. Ojalá la solución fuera más sencilla… y nos escucharan un poco más a todos, porque estamos ante un tema más complejo de lo que a veces parece. Gracias por el intercambio, da gusto poder hablar así.

      Un abrazo.

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  13. Magnífica fotografía, Joselu. No sólo por lo que muestra, sino por la forma en que lo muestra: sin estridencias, sin consignas, sin necesidad de levantar la voz. Has captado algo que muchos intuimos cada día al caminar por nuestros barrios: que la España que conocimos se está transformando delante de nuestros ojos, no por un acto ideológico, sino por la pura inercia de la vida.
    Y, sin embargo, lo que más me impresiona de tu texto no es el diagnóstico —certero, amplio, lleno de matices— sino la mirada. Esa capacidad tuya para detenerte en los rostros, en los acentos, en los oficios que desaparecen y en los que nacen, en la música que suena en un colmado y que de pronto abre una puerta a otro mundo.
    Quizá ahí esté la clave: en aceptar que la historia no pide permiso, que se despliega en lo cotidiano, en la panadería que cierra, en la barbería que abre, en los hijos que estudian másteres y en los oficios que se quedan sin manos. Y que, nos guste o no, este mosaico nuevo también forma parte de nosotros, porque lo estamos viviendo, porque lo estamos narrando, porque lo estamos intentando comprender.
    Tu texto no es una queja ni una celebración: es una invitación a mirar sin miedo, a pensar sin consignas, a asumir que la realidad es más compleja que cualquier eslogan. Y eso, en estos tiempos, es casi un acto de resistencia.
    Gracias por poner palabras donde otros solo ponen ruido.
    Un abrazo, Joselu.

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    1. Es un tema que me han advertido que se habla a gritos, pero pienso que en el mundo de los blogs es común la tolerancia y la buena fe, y así ha sido en el conjunto de intervenciones, y, por supuesto, la tuya que resume lo planteado que se ha expuesto sin estridencias, con naturalidad, con normalidad. Es posible hablar de todo sin alzar la voz, y especialmente de esa transformación de España que estamos viendo delante de nuestros ojos. Es inevitable verlo y pensarlo, y es normal sentir sensaciones contradictorias, incluido el desasosiego unido a la percepción de que nuestro mundo está cambiando a velocidad de vértigo, pero en el pensamiento oriental sabemos que el cambio es incesante, que la realidad no deja de fluir, y que la única opción es adaptarnos al cambio. España no será ya nunca como fue en el pasado, ahora los españoles estamos acompañados de nuevos españoles con acentos distintos. Más vale que lo interioricemos y no pretendamos volver a lo que nunca será por muchas razones. Todo está interconectado. Todo es una infinita serie de causas y efectos. Cuando una mariposa mueve las alas en China, se produce un huracán en el Caribe, nos cuenta la fábula. Hay muchos motivos para preocuparnos, es cierto, pero no tenemos otra opción de mantener los ojos muy abiertos y considerar que la realidad tiene muchas aristas diferentes, buenas y malas. Muchas gracias por tu presencia amable. Un abrazo, Enrique, bienvenidas son tus reflexiones.

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  14. Me ha gustado mucho la entrada de hoy, combinas un tema interesante con una bonita prosa, me gusta mucho la literatura constumbrista :)

    Me has recordado a un pueblo de la sierra de Madrid, pueblo, pueblo (aún quedan algunos) Lo regentaba una mujer Colombiana que llevaba dos años y había heredado la decoración antigua del bar del pueblo que se llamaba la casa de la cultura. Pues, adivina, la decoración del bar eran uniformes y parafernalias varias de la legión española, con sus fotos de la cabra, sus legionarios tripudos... Una maravilla.

    La señora, claro, no sabía nada de eso, estaba así cuando llegué, es lo único que dijo...

    Me encantan esas anécdotas porque creo que resumen al ser humano con todas sus contradicciones...

    Creo que enfrentamos una situación complicada en España, los que llegan de fuera aceptan más sacrificios, pero no sé si son sostenibles con ese precio de la vivienda, no parece que pueda sostenese en el tiempo pero se sostiene... no sé.

    Perdona si el comentario ha quedado un poco mal escrito, no lo he repasado y estoy con una tablet

    Saludos

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    1. Los que llegan de fuera están dispuestos en general a sacrificarse a extremos que no comprendemos nosotros que hemos luchado por derechos laborales y horarios precisos. Saber cuándo se empieza y saber cuándo se acaba. Pero los que llegan están preparados para mantenerse trabajando de doce a catorce horas diarias sin estremecerse. Y lo hacen sin despeinarse. Vienen de situaciones mucho peores y tienen hambre, mientras que nosotros estamos saciados y no tenemos hambre. Claro que hay personas que aportan muchas cosas negativas, no se puede negar. Pero hemos de aprender a convivir con situaciones nuevas que hemos de ir sabiendo cómo controlar. Tampoco es bueno que nos chupemos el dedo y ser ingenuos. El que la haga que la pague, debería ser una regla justa que son los inmigrantes los primeros en exigir. Aquí se viene a trabajar, me decía la carnicera hondureña, que estaba en contra de la violencia en su barrio de La Florida en Hospitalet. No queemos maras ni vagos, los inmigrantes -me decía- deben venir a buscarse una mejor vida trabajando.

      Me ha gustado la anécdota de la mujer colombiana que heredó el local legionario del que no sabía nada ni lo que significaba.

      Saludos, Beauséant.

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  15. Leído todo el texto, Joselu, me quedo con: "sino como la forma concreta que adopta nuestro tiempo, el modo en que la historia, silenciosamente, se despliega en el colmado de la esquina."
    ¡Certero! ¡Ni preocupar!

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  16. Yo no creo en la multiculturalidad, creo en la Cultura. Si en España hay el doble de paro que en la U.E. y si encima sabemos que en este país hay cientos de miles de personas que NO trabajan, cobran desempleo y que no figuran en estas listas de paro, la verdad, no veo yo tan necesaria la emigración, no se. Con tres millones y medio de parados (entre los contabilizados y los estafados en la estadística por este gobierno) esta supuesta necesidad de mano de obra me parece un capricho de ricos, es como si yo estoy en el paro y contrato una persona para la limpieza de mi casa, algo no cuadra, me parece a mí, no se. En este país hay gente que dice no poder vivir con 1.400 euros de sueldo, pero viven con 800 de ayudas, tampoco me cuadra esta postura, seré raro, supongo.
    No creo en la supuesta multiculturalidad, creo que la Cultura europea es superior a la musulmana en todos los aspectos y que importar el Islam a Europa es un error enorme, ingente, un error que pagaremos muy caro. Creo que, si una persona viene aquí a trabajar, identificado y se gana la vida me parece muy bien, bienvenido, iguales derechos que yo e iguales obligaciones, pero si viene aquí y no trabaja pues de vuelta a su casa. Si una persona pasa la frontera ilegalmente y sin identificar se la devuelve de donde ha venido ipso facto. Las leyes deben ser iguales para todos y eso incluye a los que se quieren saltar la frontera de un país.
    Tampoco veo muy racional un país donde a mi me dan una cita para más de un año vista, porque no hay médicos, o por que esta mal gestionado o porque no hay recursos se dedique a intentar procurar Sanidad gratuita a todo el mundo que pase por aquí, me parece demencial. Es como si no tienes para alimentar a tus hijos y, a la vez, invitas a todo el pueblo a comer. La verdad, no se que diría la gente con un padre que hace eso con sus hijos, yo pensaría que es un descerebrado, no se… me parece a mí.
    La imagen de las ciudades cambia, antes no había "makdonal" ni sitios de comida rápida, ni chinos, ni coreanos, ni japoneses, ahora las tabernas son deplorables franquicias y algunos se arriesgan valientemente a comer kebad. A mi no me importa, yo no voy a esos sitios de dudosa reputación sanitaria y peor gastronomía, pero si me importa y mucho la proliferación de mezquitas que son los centros de difusión del islamismo y donde el islamismo se impone llega la barbarie y el medievo, que se lo cuenten a los del Líbano, por ejemplo.
    Es muy bonito hablar de multiculturalidad cuando vives en una urbanización con seguridad y los "emigrantes" son millonarios árabes pero si vives en un barrio obrero y ves en tus parques a unos fulanos todo el día sin hacer nada y diciéndoles cosas a tus hermanas, hijas o madre la cosa cambia.
    No creo en las regulaciones masivas, me parece una salvajada y un atentado contra la seguridad del país, una chulería de un gobierno, este u otro, que quiere quedar bien de cara al tendido, pasar por solidario y esas cosas tan de moda y tan políticamente correctas, yo no creo en eso.

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    1. En contraposición un caso real, ayer un empresario amigo mío me comentó lo siguiente:
      1 Trae seis conductores de Argentina, con carnet de conducir de Argentina, con sueldo igual al de resto de conductores, identificados y con una vivienda digna.
      2. El Estado les da seis meses para hacer el Certificado de Aptitud Profesional (CAP) de conductor y presentar los documentos, Mientras pueden estar trabajando. La empresa les paga, aparte del sueldo, el CAP (unos 400 euros) y les presenta la documentación la primera semana que vienen aquí.
      3 Seis meses más tarde, la administracion no ha contestado y los conductores ya no pueden trabajar como conductores porque la administracion no ha contestado y se ha acabado el plazo de gracia de seis meses.
      4. Mi amigo tiene a seis personas a las que les está pagando el sueldo sin trabajar en nada, (barriendo la nave y haciendo cuatro recados).
      5. El próximo mes, si la administracion no contesta los tendrá que despedir y si no encuentra más conductores parará esos camiones. Ellos se transformarán en ilegales y mi amigo parará los camiones.
      6. Moraleja, menos consejitos solidarios, menos regularizaciones masivas (otro chiste) y menos gilipolleces y más trabajar para agilizar las gestiones, (en este caso convalidación de carnet y demás) y que la gente pueda trabajar, pueda ganarse la vida con su trabajo y todos salgamos beneficiados.
      Un conductor de esta empresa, si no tiene multas, si no tiene retrasos en la entrada a trabajar, hace una semana viaje internacional y si no tiene accidentes cobra 3.000 euros limpios al mes por 12 pagas más dos extras del salaro de convenio, hay muchos que lo cobran en esta empresa, no es difícil. Y si no cumple estas condiciones se queda en 2.400 limpios más dos extras, emigrante o no, todos igual.
      Como este caso puedo contar unos cuantos más.
      Emigración si, pero ordenada, sabiendo quien viene, a donde viene, y como va a ganarse la vida. Legalizar a gente que no sabemos quién es, de donde viene, donde va a vivir y como se va ganar la vida es una locura o un suicidio.
      Tampoco creo en la segregación, los mismo colegios, los mismos textos y los mismos menús, y si un día toca cerdo, pues cerdo. Como sabes yo soy partidario del uniforme en los colegios e institutos, pagado por el estado y todos vestidos igual, así no hay distinciones de raza o religión. Ni burka, ni niqab, ni hijab, ni shayla, ni chador y al que no le guste, que no venga, así de sencillo.
      Nuestros hijos se quejan de que no pueden tener hijos, pero los emigrantes con un punto de partida claramente inferior si los tienen, no sé, quizás hay que darle la vuelta un poco a todo esto. Quizás hay que empezar por decir que para vivir se necesita trabajar, que no hay otra manera. Quizás hay que empezar a mentalizar que el trabajo no es una tortura sino una forma de ganarse la vida y que hacer tu trabajo bien, de forma óptima es un orgullo. En fin, que me he alargado mucho, vi la entrada hace tiempo y como se que mi postura no es muy popular no sabía si comentar o no, pero aquí dejo esto.
      Un saludo


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    2. El problema para responderte como mereces es que hablas de demasiados temas a la vez y es casi imposible abordar todas las cuestiones que abordas.

      Hablas del paro de 3,5 millones en España cuando hablamos de que llegan inmigrantes, que no serían necesarios. Yo no sé por qué hay esos millones de parados. Tal vez porque esos parados no quieren ir a trabajar a los campos de cultivo, a la construcción, a los bares, a las industrias cárnicas, al cuidado de personas mayores -y muchos otros sectores- porque son demasiado duros o exigentes. Realmente nos hemos hecho muy señoritos y se prefiere vivir del paro o de las ayudas antes que ir a doblar el lomo porque nuestra sociedad es la que es, y no es la de los años cuarenta y cincuenta en que cualquier trabajo por duro que fuera se asumía. Todo ha cambiado pero tú pareces ignorarlo y vives en un mundo paralelo.

      En cuanto a que el Islam es una religión atrasada, puede que tengas razón, pero es la religión de buena parte del mundo y de la mayoría de los inmigrantes que nos llegan, junto a los de América Hispana o de Europa del Este. No lo podemos evitar, date cuenta, no podemos elegir los inmigrantes que llegan porque llegan y se quedan aquí ilegalmente o no, pero sin ser perseguidos porque perseguirlos sería complicado e imposible. Están aquí y muchos se ganan la vida como taxistas -como el que me ha traído hoy a casa-, como tenderos, como trabajadores en la construcción, en los mataderos, en los campos de cultivo... Llegan y se buscan la vida.

      No se puede devolver a los que llegan en pateras o irregularmente porque es imposible. No sabe nadie de qué pais provienen -destruyen sus documentos si es que los tienen-, y se niegan a revelar su origen y otra cosa sería si el país de procedencia los aceptaría de vuelta que no creo.

      Tienes razón en que la multiculturalidad no funciona. He hablado en otros comentarios sobre ello. Se crean guetos, segregaciones de inmigrantes en zonas de las ciudades.

      En todo caso, te deseo que en tu próxima reencarnación, si es que existe eso, no seas inmigrante pobre. Lo verías todo de otra manera.

      Saludos.

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  17. Escuchaste alguna vez a Los Jaivas, grupo de rock de mi adolescencia. Eran talentosos chilenos que supieron enseñaron a los argentos varias cosas con sus canciones. Una de ellas es que "el mundo es uno y para todos". Para mí sonó siempre como un mantra. Lennon algo había dicho ya al respecto en la letra de Imagine, palabras más o menos: "Imagina que no hay países, imagina a toda la gente compartiendo el mundo, una hermandad de la humanidad... y el mundo vivirá como uno".
    Yo siempre creí que iba a ser así. Pero en mi idea fallé en algo. Creí que ibamos a estar preparados para vivir ese-este mundo en armonía, con respeto y solidaridad, pensando en el desarrollo y bienestar de todos y para todos. Ahí fallé. Ojalá me equivoque.
    Abrazo hasta vos!!





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    1. He escuchado la canción de los Jaivas y recuerdo Imagine. Me temo que estas visiones de una única humanidad entre el cielo y el mar, es fruto de la perspectiva idílica hippy, pero no se concilia con las profundas diferencias que hay entre las culturas del planeta, en un tiempo de fundamentalismos religiosos de oriente a occidente,. A este tiempo se le ha llamado la edad de la ira. Todos contra todos reivindicando un tiempo anterior de pureza y de victorias contra el enemigo. No es buen tiempo para la poesía ni para las visiones que conciben una única humanidad. Me temo. Abrazo, Carlos.

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  18. https://www.youtube.com/watch?v=DlQ1XC_6LO4&list=RDDlQ1XC_6LO4&start_radio=1
    Otro abrazo!!

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  19. Has escrito un texto estupendo sobre un tema complejísimo, muy difícil de tratar en un espacio limitado como es un blog. Con los comentarios y tus respuestas, se amplia la visión del asunto y más aún se percibe la complejidad.

    Creo que, como ya has señalado, no nos queda más remedio que acostumbrarnos a estos cambios, porque tampoco me parece que haya voluntad de ponerle freno a esta tendencia. Harían falta, creo yo en mi desconocimiento, muchas medidas, no solo sobre la propia inmigración, sino otras para incentivar la formación en ciertas profesiones , facilitar por supuesto el acceso a la vivienda y por ende la natalidad, salarios más elevados... Pero esto que digo quizá sea echarse a soñar. El caso es que pienso en el caso sueco como también has señalado tú, y siento una mezcla de miedo, pena e impotencia.

    Saludos.

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    1. Leí anoche tu comentario, pero estaba leyendo Siddharta de Hermann Hesse, y esta mañana he ido de caminata atravesando la sierra hasta el mar. He ido pensando en qué te podría contestar porque el comentario me ha encantado. Resume bien todo el proceso del post más los comentarios que has leído muy bien. No es un tema simple y más bien muy complejo. No hay una solución de 2 +2=4. No. Tiene muchas aristas. Pero lo que sí. es cierto es que nuestra sociedad ha cambiado y no hay vuelta atrás. Más vale que nos acostumbremos a la realidad poliédrica en que vivimos y no añoremos lo que era hace treinta años por ejemplo. No hay que ser ingenuos pero tampoco catastrofistas. Has sintetizado muy bien todo lo que ha salido en la conversación. Gracias por estar, Ángeles. Saludos.

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  20. Hace muchos años, José Luis Sampedro dijo que en el siglo XXI Europa sería mestiza. Y que a él le parecía muy bien. Quizá por ahí se vea un poco de luz: por el mestizaje que evita los guetos e integra las culturas y hasta las creencias religiosas. Hace unos meses, escribí en mi blog sobre una pareja que conocí, Ariel y Encarnita. ¿Como hubieran sido sus hijos de haber llegado? Pues por ahí creo que va la cosa.

    https://el-macasar.blogspot.com/2025/12/ariel-schiller.html?m=1

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    1. He leído tu post sobre Ariel y Encarnita y veo una historia verosímil y plausible. La mezcla entre la cultura judía y cristiana no es imposible. Sin embargo, es conveniente considerar que la población musulmana en Europa vive en guetos y no hay mezcla posible ni mestizaje por más buena intención que pongamos. La relación con musulmanes no es fácil por parte de ambas direcciones. He sido profesor de instituto en centros en que había un treinta o cuarenta por ciento de alumnos musulmanes, y la convivencia era más o menos aceptable, pero fuera del centro, en la vida, las lógicas son muy distintas lo que lleva a que se viva aislados unos de otros. No sé cuántos amigos directos musulmanes tienes. Yo no tengo ninguno pese al tiempo que he dado clase a estos. Y depende de los grados de integración. Hay algún caso sorprendente, pero son exigua minoría las parejas mixtas, siempre de musulman con mujer española, pero jamás al revés, eso sería anatema.

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    2. En este momento, no tengo ningún amigo musulmán, pero los tuve, tuve amigos senegaleses, que son musulmanes. Sé lo que es contar con que haya Coca Cola y Fanta además de cervezas y sé también que los senegaleses hacen un arroz muy parecido al nuestro. Lo que ocurre es que la vida y la edad te va arrebatando relaciones, como en el caso de Ariel y Encarnita, pero sé que en alguna parte de Senegal hay una niña, que ya será una mujer, llamada Oti, diminutivo de Otilia, una amiga que ya no está y cuyo nombre completo era difícil de pronunciar en wolof. En Granada tenemos unos antecedentes musulmanes muy arraigados y, por ello, aquí pocas veces ha habido problemas con los inmigrantes marroquís, que son muchos debido a la cercanía. Tenemos una mezquita preciosa en el Albayzín, que está abierta con su horario para las visitas al jardín y hay buenas relaciones entre el imán y el arzobispado. En fin, que con buena voluntad y con educación, no tiene por qué haber problemas.
      En cuanto a parejas mixtas entre musulmanes y cristianos, conozco varias que, como dices, él es musulmán y ella no, pero por la calle he visto parejas de lo contrario. Ten en cuenta que los marroquís no son muy rigurosos con su religión, más lo son los senegaleses.

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