Noelia debería haber muerto el 2 de agosto de 2024. A diferencia del resto de los mortales, ella conocía con precisión quirúrgica el momento de su final: una decisión madurada en el abismo de la parálisis y avalada por la ley. Sin embargo, hoy sigue viva contra su voluntad, atrapada en un cuerpo que no siente y en un proceso judicial que no pidió. En un giro sin precedentes, un juzgado de Barcelona suspendió su eutanasia de forma cautelar apenas 24 horas antes de la cita, abriendo una fractura profunda en la joven historia de la muerte digna en nuestro país. ¿Cómo es posible que un derecho ya evaluado y ratificado por la unanimidad de 19 expertos haya sido frenado por la interferencia de un tercero?
1. La "Grieta" Legal: Cuando terceros deciden sobre un derecho personalísimo
El caso de Noelia representa la primera vez en España que la justicia permite que un familiar —en este caso, su padre, Javier— y una organización externa como Abogados Cristianos interfieran en una decisión que la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE) define como un derecho personalísimo e intransferible. Javier Velasco, presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente, no duda en calificar este proceso como un "boicot ideológico". La ley nunca contempló la aparición de terceras personas dispuestas a judicializar la voluntad ajena, y este vacío ha permitido que un interés legítimo confrontado —el deseo del padre de que su hija viva— prevalezca temporalmente sobre la autonomía de la paciente.
Durante el juicio, celebrado a puerta cerrada para proteger su intimidad, Noelia tuvo que repetir ante una jueza lo que lleva gritando en informes médicos desde hace años. Su frase fue un mazazo de realidad:
"Quiero acabar de una vez".
2. Ciencia vs. Ideología: El rigor detrás del "Sí" médico
Para humanizar este conflicto, es necesario asomarse a la biografía de Noelia. Nacida en una familia altamente desestructurada, pasó gran parte de su infancia y adolescencia en centros de menores, algunos de ellos con un marcado componente católico. Su vida se quebró definitivamente el 4 de octubre de 2022 cuando, tras sufrir una agresión sexual múltiple, intentó suicidarse lanzándose desde un quinto piso. Sobrevivió, pero el precio fue una paraplejia completa y una existencia marcada por una situación clínica no recuperable.
Frente a la versión de su padre, que aportó vídeos de Noelia usando un andador para alegar una supuesta mejora, el Comité de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC) fue tajante. Los 19 miembros del comité —médicos y juristas— fallaron por unanimidad que Noelia cumple los requisitos legales de sufrimiento crónico e imposibilitante. Noelia no solo no siente las piernas; convive con dolor neuropático, vejiga neurogénica que exige sondajes cada seis horas e incontinencia fecal.
Para llegar al "sí", los médicos evaluaron cuatro pilares fundamentales:
- Comprensión: Capacidad para entender la información médica y el pronóstico.
- Apreciación: Interiorización de las consecuencias de la decisión en su propia vida.
- Razonamiento: Uso lógico y coherente de la información para elegir.
- Expresión: Comunicación de una elección libre de coacciones externas.
3. El Protocolo Olvidado: Cómo se mide la capacidad mental
Uno de los dardos de la demanda judicial sostiene que el Trastorno Límite de Personalidad (TLP) y el TOC de Noelia "nublan su juicio". Sin embargo, el protocolo del Ministerio de Sanidad es extremadamente riguroso para evitar que una patología mental sea confundida con una falta de autonomía.
La evaluación médica parte de herramientas como el test MMSE (Mini-Mental State Examination). En el protocolo oficial, se establece que una puntuación superior a 24 suele asociarse a la capacidad de hecho. Para los casos que caen por debajo de esa cifra —la zona gris de la incertidumbre—, el protocolo recomienda el uso de la herramienta ACE (Aid to Capacity Evaluation). Esta entrevista semiestructurada detecta si un trastorno mental está interfiriendo específicamente en la toma de decisiones médicas. En el caso de Noelia, siete peritos y facultativos ratificaron ante el juzgado que su capacidad es plena: tener una enfermedad mental no anula, por ley ni por ciencia, la soberanía sobre el propio destino.
4. Vivir en una montaña rusa: La realidad del TLP
Entender el sufrimiento de Noelia exige comprender la naturaleza del TLP. Instituciones como FUNDIPP lo describen como un caos emocional, una existencia comparada a menudo con una "montaña rusa" donde la frustración y el dolor emocional son omnipresentes. Noelia no busca morir por un impulso caprichoso; para muchos pacientes con TLP, las ideas de muerte son intentos desesperados por cortar de raíz un malestar insoportable.
Es un error ético y clínico invalidar automáticamente la voluntad de un paciente por su diagnóstico. Aunque el TLP implica una biografía de inestabilidad, la persistencia de Noelia en su deseo —ratificada durante más de un año— demuestra una voluntad sólida que sobrevive a los picos emocionales del trastorno.
5. El error de la invalidación: "No es para tanto"
La gestión del entorno es crucial, y aquí es donde el conflicto familiar de Noelia se vuelve pedagógico. La Fundación AMAI advierte que la invalidación emocional es uno de los comportamientos más dañinos. Cuando el padre de Noelia exhibe vídeos de ella caminando con dificultad para demostrar que "tiene mucha vida por delante", está incurriendo en una forma de invalidación: antepone su percepción externa del progreso físico al dolor interno y la falta de autonomía que ella siente.
Recomendaciones para el entorno ante una crisis de malestar extremo:
- Evitar frases minimizadoras: Decir "no es para tanto" o "no te pongas así por esa tontería" solo refuerza la sensación de soledad e incompetencia emocional del paciente.
- No imponer soluciones: La actitud debe ser de acompañamiento sereno, no de toma de mando absoluta, lo cual suele escalar la angustia.
- Escuchar sin juzgar: El malestar, por muy desproporcionado que le parezca al observador, es real y doloroso para quien lo padece.
Conclusión: El dilema de la libertad
El caso Noelia nos coloca frente a un espejo incómodo. Por un lado, vemos el deseo humanamente comprensible de un padre que, desde su amor y sus convicciones, intenta salvar a su hija a toda costa. Por el otro, emerge el derecho de una mujer adulta a no ser obligada a soportar un calvario que considera intolerable.
La judicialización de este caso ha convertido a Noelia en una suerte de "rehén" de un proceso administrativo que ella nunca solicitó y que la ley no previó para terceras personas. Es, en palabras de algunos allegados, un "secuestro de su muerte". Si permitimos que el umbral de dolor tolerable sea decidido por los tribunales o por la fe de nuestros familiares, la eutanasia dejará de ser un derecho ciudadano para convertirse en una concesión sujeta al beneplácito del entorno. Al final, la pregunta trasciende lo jurídico para volverse profundamente humana: ¿Es legítimo obligar a alguien a sufrir por el bienestar emocional de quienes le rodean?
Lo tengo claro, el
ResponderEliminardivorcio, como el
aborto, son necesarios,
y la eutanasia, como el
aborto, en casos muy
concretos, vivir cómo
un mueble , y ser una
carga?, mejor no estar,
buen finde, un saludo.
Tu comentario tiene sentido común. Noelia tiene veinticuatro años, es muy joven, pero se ve totalmente imposibilitada con dolores terribles, además de tener que ser sondada cada seis horas y padecer incontinencia fecal, unido a su enfermedad debilitante como es el TLP. ¿Quién en su caso no pensaría como ella? Quiero acabar de una vez.
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ResponderEliminarDe hecho, ni la administración, ni la Iglesia, ni nadie tiene derecho a oponerse a la eutanasia, ningún derecho, más lo que decida en este caso Noelia, ya que al no ser consultada para traerla a este mundo, ha adquirido todo el derecho a decidir cuando irse. Y en medio de este desastre los abogados presuntamente cristianos.
Mañana es el día mundial de la Poesia, creo que este poema define bien la situación:
Vull manifestar, des del ple
estat de consciència,
el desig d'escollir
el moment de marxar,
amb les inconveniències
que la petició comporta,
i atès no sé ben bé
a qui haig d'adreçar-la,
ho deixo per escrit
que és el que pertoca,
puig debades he intentat
posar-me en contacte
amb l'autèntic responsable
de la meva estada ací,
i com que no ha estat possible,
ho faig, entre altres qüestions,
perquè en no poder escollir
el moment d'arribar,
si reclamo el dret,
a decidir quan marxar,
que no és molt, atès
l'infractor, qui ha comès
el primer greuge, si se'm permet
i amb tots els respectes,
no he estat jo.
La eutanasia no es un derecho universal para todo el mundo. No se concibe así. Está dirigida a casos extremos, irreversibles, sin posibilidad de curación y cuya vida supone un sufrimiento intolerable. No es una opción como en la película Soylent Green, cuando el destino nos alcance. No es una ley para personas cansadas de vivir, algo que se debatió en Holanda hace unos años, una pastilla para personas que pensaran que ya no tenía sentido la vida a pesar de estar en buenas o aceptables condiciones de vivir. Dicho esto, el derecho que asiste a Noelia está avalado por los requerimientos de la ley que fue promulgada, y que ejercen unas trescientas cuarenta y dos personas al año con datos del año 2023. En cuanto a que nadie nos ha pedido opinión para venir a este mundo y que por eso nadie tiene el derecho de impedirnos marchar cuando queramos, no sé, no me acaba de cuadrar el razonamiento. Tal vez porque me siento taoísta y creo en el destino pienso que ninguna vida es aleatoria, inútil o innecesaria. Creo que estamos aquí por alguna razón, y la tarea de la vida es descubrirla, una magnífica ocasión para adentrarse en el misterio del universo. Está claro que Noelia no la ha descubierto, pero su deseo legalmente es indiscutible.
EliminarSinceramente, aunque sea su padre y se aferre a su presencia vital, no imagino cómo ese hombre es capaz de mirar a su hija a la cara. El sufrimiento extremo que sufre la joven debe ser terrible. Por otro lado pienso, si realmente ella pudiera moverse con un caminador, creo que hubiera buscado la manera de acabar con su vida, sin embargo, por mucho amor que sienta el padre, si tanto la quisiera la dejaría ir en paz y sin sufrimiento.
ResponderEliminarQué derechos tiene ni él y los abogados cristianos que de humanidad tienen poco, a decidir por ella cuando la ley le ampara.
¿Para qué entonces sirve la ley?
Imagino el sufrimiento de la joven y es muy triste.
Un abrazo
Noelia vivió su infancia y adolescencia en situaciones desestructuradas y terminó viviendo en centros de menores. Habría que preguntarse entonces ¿dónde estaba el padre que tanto la quiere ahora? ¿Dónde está la madre de la que no se habla en absoluto? Pienso que en la posición del padre, hay mucho de sentimiento de culpa, y la culpa es cenagosa y viscosa. Si él hubiera cuidado a su hija como debiera, tal vez ella no habría vivido la cadena trágica de acontecimientos que la llevaron a quedar parapléjica. Se lanzó desde un quinto piso pero no murió. No puedo entender la posición del padre, como tú. En este caso, la ley en su literalidad y avalada por los expertos le da la razón. Su situación de dependencia es extrema. No quisiera verme en esas coordenadas porque probablemente pensaría como ella. O no, no lo sé. Un abrazo.
EliminarAún los más acérrimos opositores de la eutanasia como la Iglesia Católica reconoce que existe el ensañamiento terapéutico y en ese caso hay que dejar de hacerlo para que la persona muera en paz.
ResponderEliminarPero hoy en día estamos cada vez más lejos de eso.
Pero el problema es anterior a todo.
Una vez que hicimos lío en el principio, ya nada cierra y todo de complica, las leyes se entrechocan, nada tiene sentido ni parece justo.
Porque se busca una justicia que no es verdadera.
La vida no es nuestra, no señor.
De Dios? No lo metamos aún.
Pensémoslo así:
Vinimos sin quererlo.
Nadie elige su vida y nadie puede poner en marcha o detener algo que es anterior a nosotros como la vida en el universo.
Ese es el misterio más grande.
Quien juega con ese misterio se quema con fuego.
Vinimos sin quererlo, ¿eso nos da derecho a irnos cuando querramos?
Dejar que la vida fluya es el primer principio.
Yo no soy dueño de la vida de nadie. ¡Ni de la mía!
Estoy a cargo de mi vida, pero no soy el último dueño.
No puedo ser más que el responsable. Cuando se trata de algo que me excede no puedo ser el dueño absoluto. Humildad ahí por favor.
Desde que creemos que tenemos el derecho a morir, a decidir cuando morir, etc., desde ahí ya estamos mal.
Los misterios como la vida humana se respetan.
No se explican.
Porque no se pueden explicar.
Todo intento de explicación no es más que una solución de compromiso que mutila el significado completo.
Por ejemplo: mi vida es mía y por ende hago lo que quiero.
Perfecto, parece clarísimo, no?
A partir de ahí nos olvidamos de la dimensión de algo anterior y recibido que tiene la vida y nos hacemos sus dueños absolutos.
Impediríamos que una persona sana se tire de un balcón. Pero una persona enferma si puede. Vayan acercando esos extremos hasta complejísimas zonas grises. Todo después va en infinitos juegos legales y científicos para diferenciar el suicidio que no podemos permitir de quitarnos la vida justamente.
El día que creemos Frankensteins podremos dejarlos que se suiciden, quizás. Pero mientras...
Yo no juzgo a quien se quiera morir.
Solo digo que no tiene en realidad un "derecho".
Dices algo muy significativo al final -al principio también- y es que no juzgas a quien se quiera morir, pero discrepas en que eso sea un derecho. Legalmente lo es en España en situaciones límite en las que el sufrimiento es intolerable y sin posibilidad de solución de ningún tipo. Es un derecho avalado por la aprobación en el parlamento español. Otra cosa es que te refieras a que no es un derecho moral o divino, porque nuestra vida no es nuestra, sino que es anterior a nuestra aparición en el mundo. Concordarás que esto supone creer, tener fe, en un mundo en que la fe no es una obligación -aunque lo fue en otro tiempo-. Yo en el caso de Noelia no sé que pensaría, cómo concibiría mi permanencia en una situación de sufrimiento intolerable, sin ninguna perspectiva de mejora. No me atrevo a juzgarla, y en cuanto a que no tiene derecho moral, me reitero que eso supone tener fe, pero ¿y si no se tiene? La iglesia en su historia no ha sido ejemplo de respeto por la vida en muchas circunstancias. Ha torturado y asesinado a personas que consideraba sospechosas a miles, tal vez más. Ha bendecido guerras y ha participado activamente en ejecuciones por motivos políticos. Entiendo tu cadena de argumentos y puede que coincida contigo desde otro punto de vista, pero Noelia tiene una ley aprobada por una mayoría de congresistas que no necesariamente tienen que tener una perspectiva religiosa, como es el caso. Que es la dictadura de la mayoría, está claro, pero la dictadura de la minoría no es mejor. Saludos, Juan Ignacio, un abrazo desde la complicidad y la discrepancia.
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EliminarRealmente el caso es un horror.
EliminarNo comprendo el ensañamiento de esa gente con la niña.
Lo que me apena es que para defender a esa chica haya que acudir al supuesto "derecho" a morir.
Ese derecho no es tal, sino solo es una ley que lo permite.
No se trata de una cuestión religiosa.
Es una visión completa de la vida humana.
Lo opuesto a la tiranía de las mayorías no es la tiranía de las minorías sino el adecuamiento de las leyes a la verdad más plena posible.
Por ejemplo el aborto está permitido por la ley y en ese sentido es un derecho, pero no lo es en sentido profundo, porque es la decisión de quitar la vida de otra persona y nadie puede tener realmente un derecho a eso.
Lo toleramos, le damos preponderancia a la decisión de la madre por alguna razón que la mayoría creyó que es la mejor.
Pero eso no cambia la sustancia de lo que está pasando ahí.
Por eso cuando alguien declama en contra la ley del aborto no está reclamando (o no debería estar reclamando un derecho propio) sino una ley mejor, más adecuada a la realidad profunda del ser humano.
Lo que pasa es que leyes que nos exijan ser "héroes de la verdad" nadie las quiere. Porque eso serían las leyes más verdaderas. Tendrían una exigencia brutal. Preferimos que no. Queremos "decidir nosotros". No queremos a ninguno de los que se erigieron históricamente en nuestros jueces y dictaron leyes más cercanas a la verdad (no los queremos porque perdieron el respeto como instituciones o lo que sea, pero eso no quiere decir que las leyes no fueran buenas).
Te he leído atentamente varias veces, y aquí queda tu perspectiva fijada. Es difícil saber qué sería una ley más verdadera o más exigentes con la naturaleza humana. Han existido en el pasado y han dado lugar a dramas terribles: El aborto está prohibido bajo cualquier circunstancia -incluso si existe riesgo para la vida de la mujer- en 24 países de todo el mundo, entre los que se encuentran Egipto, Irak, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Haití, República Dominicana, Mauritania, Senegal, Sierra Leona, el Congo, Madagascar, Laos y Filipinas, según el mapa del Centro de Derechos Reproductivos.Esto es lo que he podido saber. Saludos.
EliminarQuien se animaría a exigir a una mujer violada que lleve al niño en el vientre aún a riesgo de muerte?
EliminarSolo un cruel, cínico e insensible.
Tantos países tienen esa ley???
Ni nuestras leyes lo exigían hace muchos años!!!
Pero ya la cosa se ha ido p'al otro lau, como diría un gaucho.
Dentro de poco ya podremos matar al niño si no nos viene rubio y de ojos celestes...
(No sé qué le vieron a los ojos celestes al final de cuentas...)
Todas las leyes generan dramas.
Por ejemplo: si me matan a un ser querido, la ley me dice que yo no puedo tomar venganza matando al asesino.
Y yo, que estoy enfermo de tristeza y de ansias de venganza, vivo un drama terrible.
La ley es durísima ahí. Durísima.
Me imagino que si cometo el crimen habrá atenuantes en mi juicio.
Creo que una ley no debe resignar verdad tan pronto. Debe ir a fondo. Después vienen los atenuantes.
El aborto y la eutanasia son debilidades del hombre. "Soluciones practicas" lejos de ser perfectas de acuerdo a un sentido completo del ser humano.
ResponderEliminarSe hacen ley no por su legítima verdad sino por "voto de las mayorías".
Eso parece justo. Pero en algún momento renace el conflicto.
Nadie siguió un camino de razonamiento o búsqueda de lo mejor juntos sino que simplemente se impuso la mayoría.
Lo que llaman "la tirania de las mayorías".
En filosofía me decanté por la Ética. En la Ética , por la Aplicada; en la Aplicada, por Bio -ética.
ResponderEliminarHe hecho dos posgrados con Begoña Román, una doctora en filosofía que además está en el comité de Ética del Clinic.
Nos ha presentado muchos casos, entre ellos uno similar al que nos presentas.
He escuchado muchas tésis, a favor y en contra.
No voy a juzgar, ni a favor ni en contra. Me guardo la opinión, es un tema tan personal, tan íntimo, tan singular, que no sería respetuoso por mi parte opinar.
El amor del padre es tan grande que aún tiene la esperanza de que la hija se le reponga. Y no puede entender que no hará una mejoría, sino un empeoramiento.
No culpo al padre y entiendo a la hija.
No puedo opinar.
Un abrazo
El amor del padre es lo que me parece cuestionable porque la infancia y la adolescencia de esta muchacha fueron un infierno, y vivió en instituciones de acogida. Su amor se torna en crueldad extrema. Se confrontan dos perspectivas, la de la persona que defiende su derecho a morir dignamente según lo dicta la ley y avalan los expertos, y la posición cristiana del padre que bloquea llevándolo hasta el Constitucional la decisión de su hija. Si la quisiera la dejaría partir, no la seguiría haciendo sufrir, pienso yo. ¿Donde estaba el padre cuando ella lo necesitaba? Pienso en él más como la figura del torturador que apela causando un daño terrible a su hija que ha manifestado su voluntad de irse. Un abrazo.
EliminarEste post y el anterior, están condicionados por un "depende".
ResponderEliminarLa eutanasia, depende del caso. La migración, depende de quiénes y hacia dónde. En ambos casos, que sea el respeto a la dignidad humana lo primordial. Y el respeto a las costumbres del lugar.
Abrazo.
*Dos veces trate de comentar y mi comentario se borró :(
Por eso, ahora tan concreto.
Lamento que se haya borrado tu comentario original. Cuando me pasa a mí, me invade la impotencia y la rabia. Se esfuerza uno y se pierde la inspiración y las palabras. En el caso de Noelia, la ley le da la razón, como se ha expuesto en el post. Es la ley española y las ideas de la muerte digna lo avalan. No es un derecho que asista incondicionalmente, sino que es fruto de un estudio exhaustivo por parte de profesionales de distintas especialidades desde medicina a bioética. Muchas gracias, y lo siento, Sara.
EliminarEs terrible. Esa mujer debe estar sufriendo lo indecible. Y su padre me parece el clásico radical ultraconservador al que le importa un pimiento el sufrimiento de su hija.
ResponderEliminarYo no solo estoy a favor de la eutanasia sino también del derecho absoluto a decidir sobre mi propia vida.
Un saludo.
En España hay unos cuatro mil suicidos consumados al año de forma violenta sea mediante tirarse por la ventana, al tren, o tomando sustancias letales o descerrajándose un tiro. En Holanda se discutió hace unos años la posibilidad de una pastilla para personas cansadas de vivir aunque no padecieran situaciones especialmente humillantes o dolorosas. No salió adelante, pero anuncia por dónde pueden ir las cosas, lo que no quiere decir que este debate sea fácil ni que no tenga aristas muy peligrosas. Nietzsche escribió en Más allá del bien y del mal lo siguiente: "El pensamiento del suicidio es un poderoso consuelo: ayuda a pasar más de una mala noche".
EliminarEn cuanto al padre, no creo que tenga mucha relación con su hija, no creo que ella ayer le felicitara por el día del Padre.
Un saludo.
Muy buena publicación. Opino que no es legítimo obligar a alguien a sufrir por el bienestar emocional de quienes le rodean.
ResponderEliminarJoselu, un afectuoso saludo.
Has sintetizado bien la situación. Yo, siendo padre que no ha abandonado a su hija en la niñez y la adolescencia, enfrentado a este terrible dilema, la dejaría marchar con mi mano entre las suyas. La idea me dan ganas de llorar, pero lo haría. Un cálido saludo.
EliminarJoselu, estamos de acuerdo, a pesar de la pena y del sufrimiento que conlleva la pérdida de una hija, en estas circunstancias yo también lo haría.
EliminarEste caso justificaría que se acabe con la vida de los minusvalías y enfermos mentales. Es eugenesia
ResponderEliminarQuerida Susana.
EliminarDesde el aprecio y respeto que nos profesamos, interactúas en mi blog, cosa que agradezco, quisiera matizar lo que ya has repetido en otras ocasiones.
¡No existe voluntad alguna, ni social, ni legal, ni de nada, que vaya en la línea que sostienes!
¡Acabar con la vida de los minusválidos y enfermos mentales!
Puedo entender un punto de vista más crítico sobre algo. Pero de ahí a tu apreciación, creo que no se sostiene.
Mis respetos, Susana.
Ernesto.
La ley, Susana, no aborda nada de lo que planteas: es una ley que se invoca a nivel personal por personas que padecen situaciones de dolor o incapacidad intolerables, que no tienen curación de ningún modo y que por las razones que sean deciden poner final a su vida. No es un proceso fácil y las peticiones son sometidas a escrutinio muy riguroso por un equipo de médicos, psiquiatras, psicólogos, especialista en bioética, etc, que hacen una valoración. Muchas se rechazan. Noelia pasó dicha evalución sin lugar a dudas, como se ha explicado. No hay nada en la ley que sea obligatorio para enfermos mentales o minusválidos. La ley se aplica por la petición expresa de un sujeto que considera que su vida no tiene salida o que está sometido a un dolor intolerable y sin curación posible. No es para lo que tú piensas.
EliminarUn cordial saludo, Susana.
Los ancianos huyen de Holanda para que no se libren de ellos
ResponderEliminarHubo en Holanda un proyecto de ley, que se descartó, para aprobar una pastilla para personas que consideraran que su vida ya no tenía sentido, aunque no estuvieran enfermas. Hubo un profundo debate y se retiró el proyecto de ley. No creo que los ancianos huyan de Holanda. No se mata a nadie ni por ser anciano ni por ser enfermo mental o discapatitado. La cuestión es otra.
EliminarEsta es una cuestión tremenda... La muerte es más aceptable que el dolor inmenso y sin esperanza... Me da miedo pensar en estas cuestiones, y en los dramas que se plantean en las familiar... El amor y la muerte nunca están más de la mano. Tremendo, amigo.
ResponderEliminarLa ley se aplica sobre todo a enfermos con:
EliminarEnfermedades neurológicas: Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), esclerosis múltiple, etc..
Enfermedades oncológicas: Cáncer avanzado o en fase terminal.
Otras: Padecimientos irreversibles que afectan la autonomía física y psíquica.
En 2023 hubo unas setecienta sesenta solicitudes para ser aplicada la ley y se aprobaron 323. En general no hubo problemas salvo algunos casos en que algún familiar se opuso. Un porcentaje murieron antes de ser aprobada su petición.
Es un tema tremendo, no por menos real, pero tremendo, como dices.
Saludos.
Certero texto, Joselu, en todos sus términos. Pormenorizado y bien desarrollado.
ResponderEliminarEl "quid" de toda esta cuestión, a mi modo de ver, radica en la imposición que el padre sostiene ante el sufrimiento de Noelia.
Y por ello no existe el tal, "...vemos el deseo humanamente comprensible de un padre que, desde su amor y sus convicciones, intenta salvar a su hija a toda costa."
A ello hay que añadir la injerencia del grupo de "ultras", de ideología que prima el aspecto "cristiano", su interpretación restrictiva de derechos sociales aprobados legalmente. (Abogados Cristisnos, se autodenominan).
Y para rizar el rizo, el aspecto "judicial" de la cuestión.
Entrecomillo la palabra "judicial" porque en los últimos tiempos y en diversos casos, hay "jueces" que, sirviéndose del "poder" que creen ostentar en la sociedad, y que no niego que lo "ostente" más allá del propio derecho legal, interfieren con sus ideologías en detrimento de los ciudadanos.
Hace años hubo un caso similar que fue expuesto en el blog de alguien que sigue interactuando en este entorno.
Un padre enfermo terminal sufriendo! Una esposa e hija, que ni sufrían ni terminales, se oponían a la eutanasia del mismo.
Un hijo que, firme ante la situación de su padre, consiguió imponer su voluntad de que finalizase su sufrimiento.
No, no hubo injerencia de "cristiano" alguno ni imposición judicial.
Todo se hizo bajo el sentido común y la ley!
Abrazos.
En general no ha habido problemas ni conflictos con la aplicacion de la ley, salvo el caso de Noelia y alguno más aislado. El padre recurrió al Tribunal supremo que desestimó su petición, y posteriormente fue al Tribunal Constitucional como recurso de amparo, y dicho tribunal avaló la decisión del Tribunal Supremo. No le quedan más resortes más al padre. Ahora se trata de ver cuándo se producirá la muerte inducida de Noelia. Supongo que el dolor se ha prolongado dos años innecesariamente. Abrazos.
EliminarEspero que en el futuro casos como este sean incomprensibles.
ResponderEliminarA quién pertenece esa vida?
A ella.
No hay más que hablar.
Ni padre, ni jueces, ni abogados.
Debería ser un servicio público después de cerciorarse que esa persona ha tomado la decisión libre y conscientemente.
Para matar humanos en las guerras no hay problemas...
Qué mundo este...
Saludos.
Totalmente de acuerdo contigo, TORO SALVAJE
EliminarTotalmente de acuerdo. Sufriendo una enfermedad o sin ella: mi vida es solo mía y la decisión de seguir en este mundo o no es un asunto que solo a mí me incumbe. Faltaría más.
EliminarSiento disentir de estas opiniones que manifiestan que una vida solo le pertenece a uno mismo y que solo a uno le incumbe. Si una persona se suicida -cuatro mil suicidios al año en España y creciendo- es una decisión personal pero que afecta a las personas más cercanas, a sus padres, a sus hijos, a sus hermanos que sentirán el dolor de dicho acto de por vida. Si un hijo se suicida como sucede en alguna ocasión, el sufrimiento para los padres es terrible, y de igual manera si un padre se suicida, las consecuencias se vivirán para siempre. Así que lo de que la vida solo le pertenece a uno es un tema controvertido. He pasado épocas de depresión profunda y pensé en algún momento en salir de este mundo, pero miraba a mis hijas pequeñitas y me di cuenta de que no les podía hacer eso. Mi vida no era solo mía. Estaban mis personas más queridas que sufrirían para siempre mi decisión.
EliminarEn el caso de la eutanasia y su ley (LORE), la cuestión es que la solicitan personas con enfermedades neurovegetativas o cánceres terminales muy dolorosos y sin solución. Imagino que en todos los casos -salvo en el de Noelia cuya vida no corre peligro: el problema es otro-, el enfermo que pide la aplicación de la ley, explica a sus seres queridos el porqué de su decisión y la realidad es que no ha habido conflictos en la aplicación en los más de mil casos que ha habido hasta 2025. Es necesaria una claridad y una explicación a los seres más cercanos. No es una decisión solitaria que solo competa al sujeto que solicita la muerte asistida. Noelia tiene una vida muy complicada, sin posible remisión de su paraplejia, y padece una enfermedad mental terrible (el TLP). Por lo que sea -y lo comprendo: es muy joven- no ha encontrado un motivo para seguir viviendo en sus circunstancias tan difíciles y dolorosas. Tal vez este tiempo añadido le sirva para reafirmarse en su deseo que parece inequívoco. El dilema existencial es tremendo. Vivir o no vivir, esa es la cuestión.
No es un caso fácil.
No, no es fácil.
EliminarPara mí es una emoción o un sentimiento.
Y así lo siento y lo digo.
Respeto totalmente otros puntos de vista opuestos o diferentes.
Aprovecho para decirte que te he respondido en mi blog en relación a una cuestión técnica.
Te la detallo aquí también.
Hace referencia a la forma de acceder a los blogs y que impide ver el contenido completo del blog.
Te copio la respuesta aquí para que no pierdas tiempo yendo a mi blog:
"Ya lo digo en el poema del lateral.
Pero pada poder leerlo tienes que acceder a mi blog por la web y no por el móvil o tablet.
Y si accedes por el móvil o tablet para ver el blog completo tienes que ir al final de la página y clicar sobre "ver en modo web".
Si no lo haces no verá todo el blog sino la versión reducida que permite Android al acceder con móvil o tablet."
Joselu, te he leído con calma, a ti y a todos los comentaristas. Incluso llegué a escribir mi opinión, y al releerla me di cuenta de que tenía una extensión mayor que tu propio post.
ResponderEliminarPrecisamente por eso, y después de pensarlo con calma, he decidido no publicarla. No es por falta de opinión, sino por todo lo contrario. La tengo, formada y reflexionada, pero creo que este formato no permite abordarla con la profundidad que el tema merece.
No quería ser descortés contigo guardando silencio, y por eso dejo estas líneas.
En cualquier caso, te agradezco que pongas sobre la mesa cuestiones que obligan a pensar y a no quedarse en lo superficial.
Mis comentarios se publican (me llega el aviso) pero desaparecen al minuto. ¿Puedes mirar si están en la carpeta de spam?
ResponderEliminarNo sé por qué desaparecen. Efectivamente, después de ser publicado me ha aparecido en la carpeta de spam. Lo siento, ignoro qué está pasado. De momento, lo he vuelto a publicar. Un abrazo. Me hubiera gustado conocer el núcleo de tu argumentación - ese texto más largo que el post-.
EliminarGracias, Joselu. No te preocupes, cosas de Blogger, que a veces hace de las suyas. Me alegra que al final haya salido. Si ves que vuelve a pasar, igual es el filtro de spam, que a veces se pone fino sin motivo; con marcarlo como “no es spam” debería ir afinando poco a poco. Lo del texto más largo, si quieres te lo paso por privado, porque lo tenía completo y eran 916 palabras… y eso ya no es un comentario, es otro post. Un abrazo.
EliminarLee mi último comentario. Aclaro alguna cuestión sobre planteamientos aquí aducidos.
EliminarGracias, Joselu. Estoy de acuerdo con lo que planteas, sobre todo en que estas decisiones no se quedan solo en uno mismo y acaban alcanzando a los demás. Es un tema complejo y con muchas aristas. Y el texto más largo que comentaba lo dejo ahí, por si en algún momento te apetece leerlo. Por mi parte lo dejo aquí. Un abrazo.
EliminarCon este dilema que aquí se expone, se plantean los límites de la autonomía personal; no se entiende que sea el padre el que haya bloqueado el deseo de su hija de escapar de ese constante dolor, de ese no-futuro... Me parece terrible la situación y el dilema.
ResponderEliminarGracias, Joselu.
Quiero verlo desde la posición del padre que no actuó como tal durante la infancia y la adolesencia de Noelia y tuvo que vivir en instituciones de menores. La joven no padece una enfermedad terminal como los que apelan a esta ley (LORE) para poner fin a sus padecimientos. Su vida no corre peligro ni va a morir inminentemente. Es otro el problema. Es vivir en unas condiciones espantosas de dependencia personal humillante -incontinencia fecal, tiene que ser sondada cada seis horas, dolores fortísimos, y una enfermedad psíquica muy peligrosa, el TLP- . El padre quiere darle una segunda o tercera oportunidad para evaluar su vida. Puede que sea su juventud la que le haga ver las cosas tan irreversibles. Hay un libro titulado La escafandra y la mariposa en que un artista por un accidente sufrío un síndrome en que estaba totalmente inmovilizado salvo sus párpados. Consiguió comunicarse con el movimiento de sus párpados y comunicar el contenido de un libro en su estado terrible que a cualquiera le hubiera llevado a desear la muerte. Él deseó vivir. Encontró un motivo para vivir, motivo que Noelia no ha encontrado.
EliminarUn abrazo, Milena.
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EliminarGracias, qué interesante, voy a buscarla.
EliminarOjalá Noelia encuentre esa oportunidad que se le ofrece para superar su motivo para seguir viva... la resiliencia humana es ilimitada, sin duda... siempre es posible "renacer".
Cuando el amor se convierte en tortura, considero que hay que respetar de manera irrestricta la la decisión del ser humano que en su propia consciencia, manifieta su voluntad irreversible de finalizar un escenario ya insufrible. Una simple opinión , saludos cordiales.
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