lunes, 29 de diciembre de 2025

¿Hacia un colapso demográfico catalán?

Hay un grito de angustia que crece en los sectores más sensibles de la catalanidad: el número de niños catalanes, nacidos en familias de habla catalana, cada vez es más reducido por la baja natalidad de las mujeres catalanas cuya tasa de reproducción es de las más bajas de Europa mientras que la tasa de natalidad de las mujeres extranjeras es mucho más alta. 

Se lleva peligro de llegar a un colapso demográfico catalán, y por eso, asociaciones como Renaixença Demográfica (extrema derecha) o Nexe Nacional (izquierdista) alertan contra el peligro de que Cataluña crezca en habitantes pero no de auténticos catalanes. Las mujeres catalanas en un porcentaje elevado entre el 30 o 40% no quieren tener hijos bien sea por decisión propia o por no encontrar la pareja adecuada. 

Por ello, han creado una especie de agencia matrimonial para ayudar a encontrar catalanes para formar una familia auténticamente catalana. 

Los niños catalanes son minoría en las aulas por la altísima tasa de inmigración que puede llegar a ser inasimilable. Solo las mujeres catalanas pueden sostener la nación mediante la maternidad pero para ello tienen que tener motivación personal y patriótica. Se podrían crear premios a familias catalanas que tuvieran tres o más hijos para afrontar la disminución progresiva de familias catalanoparlantes. 

Sin duda es una campaña etnicista, apoyada por partidos como Aliança Catalana que pone todo el hincapié en la familia como pilar fundamental de la sociedad catalana y propone invertir en familias catalanas y no en políticas que nos condenen a la sustitución demográfica.

Sin embargo, uno de los principales demógrafos españoles, Julio Pérez Díaz, sostiene que nunca han funcionado las campañas de promoción de la natalidad sea por medios persuasivos o violentos como en la Rumanía de Ceaucescu. La tesis natalista recorre Europa ante una supuesta invasión islamista que supondrá a medio plazo un colapso demográfico en una Europa ocupada por musulmanes. Julio Pérez sostiene que la natalidad no sube por políticas de apoyo a las familias, y que, además, los mayores beneficios son para familias musulmanas en Francia. La baja natalidad es una tendencia mundial, de oriente a occidente, y solo las sociedades latinas, africanas o musulmanas mantienen un alto nivel de natalidad. Él no ve solución viable, y, aplicado al caso de Cataluña, extraemos la conclusión de que no va a mejorar la natalidad a pesar de la agencia matrimonial o por los supuestos premios para auténticas familias catalanas. 

La sociedad envejece y el decrecimiento demográfico es un hecho. Hay crecimiento negativo, y paralelamente vemos que para sustituir el número de jubilaciones masivo que hay en España, necesitamos inmigrantes como fuerza de trabajo. Se calcula que en los próximos diez años se jubilaran cinco millones ochocientas mil personas para las que las generaciones jóvenes pueden aportar cuatro millones, lo que implica que se necesitan casi dos millones de inmigrantes, según datos de la patronal. 

Mal futuro imagino para las propuestas patrióticas natalistas de las plataformas catalanas, dada la magnitud de los datos. 

lunes, 15 de diciembre de 2025

Si soy feliz, ¿para qué quiero ser libre?


¿Qué es la libertad en un mundo como el que vivo? ¿Soy libre? ¿Qué tendría que hacer para ser libre? Yo no anhelo nada que no tenga. Es difícil establecer un diálogo cuando uno está tan acomodado a su vida que no hay nada fuera que le estimule a ser más libre. Uno se hunde en un vector que le resulta cómodo y sabe que salir de allí es complicado. Y tal vez un desastre. Si soy feliz para qué que quiero ser libre. ¿Tiene algún sentido la idea de libertad? Es una palabra cargada de significados estimulantes en el terreno de la política y de la publicidad pero no deja de ser un mito cargado de humo. Pienso en los independentistas catalanes que sin duda valoran el término político de libertad aunque les conduzca al infierno. Si uno está acomodado a su destino, la idea de libertad está vacía. Es puro espejismo. 

 

En China hay un carné social en que el individuo es puntuado por todo lo que hace o por todas las huellas que deja. Así obtiene un número –la rebeldía está fuera de lugar si no se quiere incurrir en bajas puntuaciones- que da derechos y acceso a privilegios. La adaptación como buenos ciudadanos es un bien. ¿Para qué se quiere la libertad? Además en China no hay delincuencia. El ciudadano es controlado totalmente por el estado.

 

En las redes sociales dejamos huellas importantes sobre nuestro perfil comercial, político, social, sexual… Y lo hacemos libremente. No dejamos de ser un algoritmo, una cadena de fórmulas que son conocidas por la IA de internet y estamos localizados y somos sujetos de publicidad segmentada. Los de Vox reciben determinadas informaciones y los independentistas otras. 

 

La libertad es un concepto huero salvo que lo llenemos políticamente o como consumidores. Raramente elegimos salvo la marca de los espaguetis. Hasta el perfil de la persona amada supuestamente elegida está totalmente condicionado social, política, estéticamente… Las chicas quieren chicos altos para que les protejan. Esto no ha cambiado con el feminismo. Y que hablen la misma lengua, y que vistan de una forma determinada, y que pertenezcan a una clase equivalente, a la misma religión y a ser posible que piensen políticamente lo mismo y el club de fútbol sea el mismo. Las posibilidades de la libertad son muy reducidas. 

 

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Conversación con el alcalde Balmón

Hace unas semanas instauraron en Cornellà el sistema de apertura de contenedores de basura con tarjeta. Nos la distribuyeron en el domicilio. Parece que es un sistema que se está extendiendo en todos los municipios. Lo cierto es que me sentí mal por la exigencia que se somete al ciudadano para gestionar sus basuras y escribí al blog del alcalde Antonio Balmón un correo un tanto impertinente manifestando mi crítica y la falta de información al respecto. Le detallaba otras críticas referentes al barrio donde vivo, la Almeda.

Cuál fue mi sorpresa cuando recibí un correo del mismo alcalde de Cornellà, una ciudad de noventa y cinco mil habitantes, proponiéndome una cita personal para hablar del tema. Yo me sentí raro y le contesté diciéndole que sería un encuentro desigual y que prefería no realizarlo. Me había asombrado que el alcalde me propusiera un encuentro personal para hablar, pero no tenía deseos de realizarlo por diversos motivos. Sin embargo, el munícipe insistió en que deseaba hablar conmigo para aclarar la cuestión. Tuve que acceder y quedamos el lunes a las siete de la tarde para encontrarnos en el barrio, pues él y yo vivimos cerca. 

Antes pregunté en la bodega del barrio sobre problemas que la gente siente próximos para explicárselos al alcalde. Tomé nota y a las siete de la tarde acudí al encuentro. Antonio Balmón me reconoció fácilmente y me llamo por mi nombre, nos dimos la mano y nos sentamos a una mesa. Me invitó al cortado que me tomé, y luego estuvimos hora y media charlando sobre dudas acerca del reciclado de basuras, sobre mis propuestas sobre la revista municipal que yo considero demasiado oficialista sin intervenciones de los ciudadanos, y sobre mi idea de que la policía municipal patrulle a pie por los barrios. Fue una conversación fluida en que la mayor parte del tiempo habló el alcalde, pues conoce el tema infinitamente mejor que yo. No me convenció en todos los temas pero me explicó su posición. Él como alcalde tiene que tener criterios -para eso fue elegido en cinco convocatorias electorales-. Me explicó su historia desde los once años colaborando con entidades vecinales y el ayuntamiento, sus funciones de técnico, de concejal y alcalde reelegido. Ama su trabajo y ama su ciudad. No puede contentar a todos porque hay intereses contrapuestos y él tiene que tener su criterio y un modelo de ciudad que él pretende que sea híbrida, humana y solidaria. 

A lo largo de la charla, tuve ocasión de ver que bastantes vecinos lo conocían y lo saludaban y él también a ellos. Es un hombre abierto, llano y con valores humanos muy firmes que él quiere transmitir a sus hijas, y proyectar en la ciudad. Esa es la impresión que me dio, que su trabajo tiene para él un contenido ético y moral y que se toma muy en serio, se esté o no de acuerdo con él. 

Dejo constancia aquí de este encuentro porque me sorprendió gratamente. De ninguna manera me esperaba que un alcalde fuera tan accesible y que él mismo me insistiera para quedar cuando yo no lo deseaba en un principio. Pero él tiene un blog en el que recibe correos con críticas y posiciones variadas y, con frecuencia, propone encontrarse con ciudadanos para charlar sobre lo que les preocupa. 

El alcalde es socialista del PSC, pero en el ayuntamiento no se trata de hablar de Pedro Sánchez o de Santiago Abascal, sino de cómo mejorar la ciudad. 

Me habló de su familia y yo de la mía. Comentamos libros que nos gusta leer, de la influencia de los móviles en la lectura... Me contó su historia, afincado en un barrio humilde de Cornellà, sus padres de origen andaluz, su lucha por la ciudad... Un encuentro interesante en que he hecho un amigo. 

La brutal represión en Irán nos lleva a pensar

Ya son dos mil muertos en Irán . El país incomunicado por internet. Los manifestantes no tienen armas y van siendo masacrados por las fuerza...